Moctezuma y Tello se van

Moctezuma y Tello se van
¿Pero cuál es la ruta económica?
Rodolfo Guzmán
En sólo 16 días, Carlos Tello Macías presentó dos veces el proyecto de presupuesto de egresos e ingresos de la Federación para 1978, al gabinete económico En ambas ocasiones encontró en Julio Rodolfo Moctezuma Cid a su más severo crítico Entonces presentó su renuncia definitiva
Antes, Tello se había caracterizado por ser, dentro del gabinete presidencial, el principal opositor de que México se ciñera a las pautas fijadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tenía en Moctezuma su principal apoyo
Los proyectos del presupuesto del secretario de Programación y Presupuesto atendían al desarrollo social del país El Fondo Monetario Internacional recomienda detener ese desarrollo en favor de una supuesta recuperación económica
El miércoles 16, en la junta del gabinete económico, Tello advirtió: o aprueban el presupuesto o renuncio Y renunció
Julio Rodolfo Moctezuma —la política es: ni vencidos ni vencedores— también renunció
En el fondo de las discusiones está, muy destacado, el problema que representa para México el haber recurrido a préstamos del Fondo Monetario Internacional, en cantidades tales que ya no se otorgan sin condiciones y sin la supervisión del propio FMI de todo el programa económico de nuestro país
Acaloradas habían sido, durante meses, las discusiones de gabinete sobre la política del Fondo Monetario La oposición a que México se instalara en las pautas marcadas por el FMI, que asumió Tello Macías, tropezó con la tesis de Moctezuma Cid en el sentido de que los del FMI es una realidad tan palpable como la crisis misma que vive el país y que en tales condiciones no nos queda más que aceptar los hechos y continuar por el camino ya emprendido
Esas posiciones opacaron, inclusive, una tercera que considera la política del Fondo Monetario no solamente en inofensiva, sino benéfica para el país, sustentada por algún alto funcionario
Moctezuma Cid y Tello Macías fueron colaboradores cercanos, desde hace años, de José López Portillo Ambos han sido considerados muy amigos del presidente; irreductibles en sus concepciones acerca de rumbo del desarrollo social y económico del país, se inhabilitaban para armonizar entre sí a las dos secretarías de Estado encargadas de coordinar el gasto y la inversión
Así, no es extraño que en los días previos al primer informe de gobierno de José López Portillo corriera intensamente el rumor de la renuncia de Carlos Tello Macías Nuestra agencia informativa CISA envió una nota de la versión a sus suscriptores de todo el país Horas después, la Presidencia de la República desmentía la renuncia del secretario de Programación y Presupuesto; como prueba de que nada ocurría, al día siguiente —decía el boletín— el licenciado Tello acompañaría al presidente José López Portillo a una gira por San Luis Potosí y Durango
Tampoco extraño, entonces, que haya trascendido incluso la riña entre Tello y Moctezuma
Hoy se recuerda cómo el 15 de diciembre de 1976 los dos secretarios renunciantes presidían una conferencia de prensa conjunta para dar a conocer y desglosar el presupuesto de 1977 Entonces los unía el mismo tema que hoy los distanció entre sí y los separó del aparato dirigente del gobierno
Persiste, en ausencia de los dos exsecretarios, la discusión sobre la injerencia del Fondo Monetario Internacional en nuestras políticas internas Es elocuente el texto de renuncia de Tello Macías:
México, DF 16 de noviembre de 1977
C Presidente de la República
Lic José López Portillo Presente
Estimado señor Presidente:
El primero de diciembre del año pasado me honró usted nombrándome Secretario de Estado La política económica y social propuesta por usted a la nación en esa fecha afirmó mi compromiso de colaborar con su gobierno
Ante la grave crisis económica por la que atraviesa el país, la puesta en práctica de esa política se hace cada vez más urgente Es necesario promover la producción y el empleo y rectificar la política contraccionista instrumentada por las autoridades hacendarias, apoyadas por el Fondo Monetario Internacional
Las divisiones que en materia de política económica existen dentro del gabinete, en momentos en que la unidad de su equipo de trabajo es indispensable, dificultan aún más la instrumentación de la política económica y social por usted definida
En tal virtud, con esta fecha presento a usted mi renuncia al cargo de Secretario de Programación y Presupuesto, agradeciéndole la oportunidad de haber colaborado con su gobierno y, en esa medida, servir a México
Respetuosamente,
Carlos Tello Macías
DECLARACIONES ANTAGÓNICAS
Apenas 48 días antes, el 28 de septiembre en Washington, en la reunión anual de la junta de gobernadores del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y del Fondo Monetario Internacional, Julio Rodolfo Moctezuma Cid, proclamó:
“Dentro del programa trazado por la nueva administración, que tiene claramente definidos los objetivos de largo plazo fijados para el país y que debe superar una crisis coyuntural, se ha cumplido con el convenio celebrado con el Fondo Monetario Internacional, como pueden acreditarlo las misiones enviadas a México”
El 15 de diciembre de 1976, en un salón de Palacio Nacional, Julio Rodolfo Moctezuma Cid informaba a los periodistas que, por indicaciones presidenciales y con base en la Ley Orgánica de la Administración Pública, el manejo del presupuesto de egresos pasaría a formar parte de las atribuciones de la Secretaría de la Presidencia que ahora tomaba el nombre de Secretaria de Programación y Presupuesto
Allí mismo el secretario de Hacienda pidió a Carlos Tello que explicara a los reporteros cómo se ejercería el gasto en 1977 y comentara los rasgos sobresalientes del presupuesto
Entonces Tello explicó que en 1977 el gasto de capital tendría un aumento “muy por encima” del gasto corriente, 31 y 47 por ciento, respectivamente Todavía aclaró que ello significaba ampliar la cobertura de los servicios sociales —salud, seguridad social, educación— sólo “mejorando la eficiencia”
El encargado de administrar el garto expresaba con convicción que el presupuesto era alentador de empleos y generador de beneficios sociales
Tenía su propio nombre para la Alianza para la Producción El la llamaba “alianza nacional, popular y democrática, para la producción”
Sobre el mismo presupuesto Julio Rodolfo Mocetzuma Cid opinó:
“Al integrar su presupuesto, el nuevo gobierno dejó explícito su propósito de administrar el gasto público rigurosamente y con un cuidadoso apego a la escala de prioridades que reclama el país”
Decía también que se ha preocupado reactivar la economía a partir del esfuerzo conjunto de la comunidad mexicana “mediante una estrategia denominada Alianza para la Producción”
Los términos en que Moctezuma definía la alianza son los siguientes, contenidos en su discurso del 28 de septiembre, ya citado:
“En esta alianza se ha encontrado un respaldo básico por parte de los trabajadores que han limitado conscientemente sus demandas Por parte de los empresarios, el compromiso consiste en invertir y crear empleos”
En el rancho Las Bugambilias, en Tamaulipas el 18 de junio, en una gira presidencial, Tello volvió a hablar de la alianza Entonces, sin tapujos, responsabilizó a industriales y comerciantes de no cumplir la palabra comprometida
“Pienso que ahora le corresponde al sector de empresa, al sector de comercio, poner más de su parte para fortalecer la alianza, invertir sus capitales y por lo que toca al sector industrial, llevar a cabo la expansión de sus industrias, fomentar la producción Yo siento que ahí esta rezagado
“Y por lo que toca al sector comercio, éste no ha cumplido cabalmente su parte en la alianza Sigue habiendo especulación, sigue observándose ocultamiento de productos esta alianza y sus posibilidades de éxito se van a ver limitadas”
Por su parte Julio Rodolfo Moctezuma, el 16 de junio, dos días antes, después de inaugurar el seminario del grupo financiero inglés City of London, dijo:
“Creo que la respuesta empresarial ha sido muy favorable En buena parte la inversión está caminando”
“Una crisis supone la superación de muchos obstáculos y se han estado superando algunos; otros no, pero están dados los instrumentos fundamentales; lo que necesitamos son impulsos nacionales”
En tanto que en Moctezuma la confianza era un estribillo que asomaba en todas sus declaraciones, Tello expresaba siempre su preocupación porque la crisis económica no encontraba aún salidas
Los documentos del Fondo Monetario Internacional, que publicamos en este mismo número de Proceso, expresan en un momento que “el éxito del programa (entre México y el FMI), sobre cualquier otra cosa, depende de la pronta restauración de la confianza interna y externa”
El 19 de julio, el licenciado Mocetzuma inauguró el nuevo centro Bancomer y, ante Manuel Espinoza Iglesias y otros banqueros, reiteró que:
“La confianza empezó a sentirse desde el primero de diciembre de 1976” y que ese nuevo centro bancario era “signo de confianza” Para que los accionistas inviertan sumas tan importantes en instalaciones bancarias, agregó, “deben tener una gran confianza en el país y en el futuro”
En respuesta a preguntas que se le formularon el 26 de agosto, el entonces secretario de Hacienda citó como los indicadores más importantes de la recuperación económica del país:
“La baja en el déficit de la balanza de pagos, que se ha reducido en forma extraordinaria; el del índice de precios por lo que se refiere al proceso inflacionario que registró cifras muy altas en octubre y noviembre, finalmente, uno que me parece muy importante mencionar, porque es uno de los que caracterizan el espíritu de confianza en el país y es el de la recuperación de la captación bancaria que ha alcanzado niveles tan altos o más altos que en años anteriores”
“El dinero, dijo, ha estado saliendo de los colchones”, Moctezuma seguía al pie de la letra las reglas del juego
Y mientras que el economista Armando Labra Manjarrez, presidente del Colegio de Economistas y diputado Federal desde las páginas de este seminario reclamaba que se dieran a conocer los documentos básicos firmados por el gobierno con el Fondo Monetario Internacional, las autoridades hacendarias sin hacer públicos los convenios convertían en el acto de la fe la “bondad” de las “ayudas” internacionales
Labra recordaba que fue hace unos 22 años cuando el FMI —”no el ingenio súbito de tecnócratas financieros locales, aunque ambos en convivencia”— impuso al Estado mexicano la estrategia del “desarrollo estabilizador” congeladora de salarios, impuesto e ingresos públicos tipo de cambio, gasto social y, como contra parte, exaltadora de las utilidades y de la deuda externa”
En Washington, el secretario de Hacienda, hace apenas dos meses, declaró que el convenio de ajuste económico y financiero entre México y el FMI es una decisión soberana de nuestro país; lo ha impuesto y es un programa elaborado por López Portillo: “no se le impuso a México porque fuimos nosotros los que solicitamos, por la crisis que culminó con la pérdida de la pariedad cambiaria, en el programa fue el jefe del Ejecutivo el que impuso las reglas y las normas a que nos sujetamos”
“¿Por qué entonces —preguntaba Labra— los acuerdos entre el Fondo y el gobierno son materia de secrecía administrativa por un par de dependencias?
El economista preguntaba: “Alguna razón habrá en ello; quizás, que esos convenios abrigan políticas de urgencia para proteger y auspiciar a la inversión extranjera, el endeudamiento en dólares y la repatriación de dividendos, regalías e intereses correspondientes”
Y condenaba:
“Grave responsabilidad tienen y tendrán quiénes comparten el ejercicio dependiente y antipopular que comprometer a metas monetarias y desarrollistas nuestra economía, porque la historia habrá de ser severa”
Hacienda cumplió cabalmente con las restricciones impuestas por el Fondo a México, para que no adquiriera préstamos que rebasaran los 3,000 millones de dólares este año (la mitad de lo contraído en 1976)
Entre el 22 de marzo y el 14 de noviembre se contrajeron 13 empréstitos
El lunes 14, Rodolfo Moctezuma Cid declaró que México no necesitará más créditos en 1977 y que “hemos llegado a nuestro límite de endeudamiento”
Lo cierto es que este mismo mes, cuando deben realizarse los términos del convenio con el FMI para 1978 —la condición para proseguir con el plan a tres años en el cumplimiento de las metas aceptadas por México— no serán ya los mismos funcionarios mexicanos los que participen en las negociaciones
Entre 1965 y 1970, Julio Rodolfo Moctezuma y Carlos Tello Macías— al igual que Emilio Múgica y Fernando Solana, ahora secretarios de Comunicaciones y de Comercio, respectivamente—, formaban parte de la Comisión de Administración Pública de la Secretaría de la Presidencia, de la cual José López Portillo era presidente, además de director Jurídico Consultivo, primero, y después, subsecretario de la Presidencia
El 29 de mayo de 1973, Hugo B Margáin renunció a la Secretaría de Hacienda Los sustituyó José López Portillo
Pronto, Julio Rodolfo Moctezuma Cid sería el oficial mayor de esa dependencia, y Carlos Tello Macías ascendería de la subdirección general de Crédito a la Subsecretaría de Ingresos
Se define la sucesión presidencial el 22 de septiembre El candidato es José López Portillo Tres días después Julio Rodolfo Mocetzuma deja la oficialía mayor de Hacienda para dirigir el Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES) del PRI Tello aguarda en la Subsecretaría de Ingresos
El primero de diciembre de 1976, fue nombrado Secretario de la Presidencia luego convertida en Secretaría de Programación y Presupuesto Su cercanía al presidente era obvia Su responsabilidad en decisiones que afectan o benefician al país es evidente
LOS RELEVOS
Ricardo García Sainz, relevo de Tello, se incorporó a la administración pública en 1953 como director de ingresos mercantiles de la Secretaría de Hacienda Después retornó a su origen privado como vicepresidente de la Concamin en 1958
Fue elegido presidente de la Concamin —de acuerdo con los estatutos— pero no asumió el cargo por ocupar en ese tiempo la dirección general Administrativa del Instituto Mexicano del Seguro Social donde ejercía la representación patronal En 1970 fue ascendido a la secretaría general del IMSS
En 1976 fue designado por José López Portillo Subsecretario de Industria Paraestatal En este último cargo fue acusado por el exdirector de Proquivemex, Alejandro Villar Borja, de favorecer los intereses de las empresas transnacionales de esteroides
Su nombramiento fue recibido por el sector empresarial con beneplásito en tanto los partidos de izquierda lo señalaban como partidario de las políticas del Fondo Monetario Internacional
David Ibarra Muñoz, contador, auditor y economista, ha tenido una carrera dedicada a la docencia en la UNAM y otros centros de estudios superiores Desde 1961 a 1973 colaboró con la Comisión Económica para América Latina, de la que llegó a ser director en México en 1970
Fue director adjunto, subdirector general y director general de Nacional Financiera
Hace un par de meses, Ibarra expresó ante la Asociación Interamericana de Hombre de Empresa que “la evolución de las economías latinoamericanas indica con toda certeza que se han adoptado fórmulas de organización mixta como una realidad histórica indiscutible”
Y el Estado, en su concepción, ha dejado de jugar un papel de regulador pasivo de la actividad económica Sostiene que sólo combinando la fuerza del Estado con el dinamismo de los empresarios será viable de superar los problemas de coyuntura y estructura que actualmente nos aquejan
Salieron del gabinete los personajes de la polémica sobre la intervención del Fondo Monetario Internacional en México Pero ¿se resolvió el problema de fondo?

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