Nacional de Ciencias Sociales

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Víctor L Urquidi, el primero en detectar los problemas
Rafael Rodríguez Castañeda
Gracias a su capacidad para prever problemas futuros Víctor L Urquidi —Premio Nacional de Ciencias Sociales 1977— ha dado a la economía y la sociología su verdadero sentido utilitario Atrás de la próxima distinción a la que puede esperar un investigador por parte del gobierno mexicano, está el trabajo de investigación acuciosa que distingue a un hombre que, sin ser pesimista, fue de los primeros en advertir acerca del derrumbe de ese mito al que se conoció como el “milagro” económico mexicano
El reconocimiento oficial a Urquidi llega cuando cumple 58 años de edad y 37 de economista, misma edad esta última de El Colegio de México, institución que preside el investigador desde 1966 En Urquidi mismo se reconoce la tarea de este organismo, que con seis centros de estudios, una biblioteca de 200,000 volúmenes y un presupuesto anual de sesenta millones de pesos, cumple una de las labores de investigación humanística más completas de todo el país
Aunque existía casi la certeza de su elección como Premio Nacional, Urquidi no suspendió un proyectado viaje a España, y al momento de ser conocida la designación viajaba hacia Europa en compañía de su esposa
“Víctor Urquidi puede ser equiparado, en cierto sentido, con don Daniel Cosío Villegas”, expresa el licenciado Mario Ojeda, del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México
“Como don Daniel, Urquidi posee una privilegiada visión del futuro, gracias a la cual ha podido anticipar problemas que en un principio nadie advertía y que después fueron considerados de mera magnitud”
En 1970, con ocasión de un seminario organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, sobre las perspectivas de México para una década después, Urquidi hacía esta advertencia:
“El milagro” mexicano, como algunos lo han designado, no está exento de problemas profundos todavía no resueltos o ni siquiera en vías de resolverse
Estos problemas se manifiestan ya en muchos aspectos del desarrollo nacional y algunos de ellos se agudizarán sin duda Destaca entre ellos el de la muy elevada tasa de incremento de la población, que siendo de por lo menos 35% anual es una de las más pronunciadas del mundo”
Empezaba entonces el sexenio presidido por Luis Echeverría bajo el signo del optimismo demográfico La explosión poblacional era considerada no un grave problema, sino una brillante característica de una nación en pleno desarrollo Poco, muy poco tiempo después, los estrategas económicos del régimen recogerían las recomendaciones del Centro de Estudios Demográficos de El Colegio de México y se iniciaría el primer intento de planificación familiar en el país
Mucho antes de 1970 Urquidi advirtió acerca de los peligros del desmesurado crecimiento poblacional de México
Junto con don Daniel Cosío Villegas, funda en 1964 el Centro de Estudios Económicos y Demográficos, que él mismo dirige hasta que asume la presidencia de El Colegio
Apunta Mario Ojeda que desde aquellos años Urquidi se preocupó en preparar gente especializada en problemas demográficos “Dejó de observar a la demografía como una materia aislada, para convertirla en un campo de investigación y estudio inserto en el conjunto de problemas económicos y sociales”
Del CED han salido los estudios básicos que obligaron al cambio de mentalidad del gobierno con respecto de la explosión poblacional Uno de los principales discípulos de Urquidi, Gustavo Cabrera, que fue director del CED, es ahora presidente del Consejo Nacional de Población
Urquidi previó también las graves dificultades por las que ahora tropieza México para abastecerse de alimentos
La crisis agrícola, que sobrevino a finales del sexenio pasado y de la que en buena medida fue responsabilizado el desorden y la demagogia en el agro mexicano, ya era prevista por el investigador en el propio seminario llevado a cabo hace siete años
Observaba en aquella ocasión:
“México ha hecho grandes progresos agrícolas al nivel técnico, que han redundado en aumentos apreciables de rendimientos de los principales cultivos y se han puesto en práctica medidas de estímulo a la producción, desde las obras de riego hasta la política de precios de garantía y de almacenamiento Con esto se han llegado a crear excedentes de cereales y de algunos artículos de exportación
“Pero mientras tanto, por falta de planeación, se han originado condiciones que llevarán a déficit de importantes productos, entre ellos las oleaginosas y los forrajes, y muy en particular la carne de res y la porcina, y la leche y sus derivados Las tendencias actuales las proyecciones que se han hecho indican que el aumento global de la producción agropecuaria puede ser insuficiente y que se agravarán los desequilibrios de oferta y demanda por productos si no se modifica la política de desarrollo de sector”
Es evidente que esta política a la que se refiere Urquidi no fue modificada y sobrevino la crisis que obliga a México a realizar crecientes operaciones de importación de alimentos Urquidi preveía también la necesidad de fortalecer el ingreso de los campesinos y las oportunidades educativas en el Campo, como el único camino para arraigarlos y propiciar el incremento de la producción
“Como en otras partes del mundo —decía Urquidi en 1970— el mejoramiento rural dependerá no sólo de la agricultura en sí, sino también de su industrialización y fundamentalmente de que el agricultor no venda sólo un producto sin elaborar sino uno beneficiado por procesos semindustriales o industriales En este orden de ideas, lo lógico es que el agricultor llegue a participar como propietario en los procesos de beneficio industrial de sus productos, lo que constituirá un estímulo a la producción y garantizará un ingreso duradero”
Siete años después, son precisamente las llamadas agroindustrias el: objetivo principal de lo que se da en llamar la nueva etapa de la Reforma Agraria
Como académico, como presidente de El Colegio de México, Urquidi tiene la virtud dice Mario Ojeda, que fue secretario general de la institución hasta el año pasado— de ejercer un liderazgo entre los investigadores “Nos sabe alentar Lee los manuscritos de todas las investigaciones y aporta su comentario crítico sobre cada una de ellas Aun en asuntos ajenos a su especialidad, como el caso del Diccionario del Español que se habla en México, cuya elaboración está supervisando”
¿Qué piensa Urquidi acerca de la investigación en México?
“Que se debe impulsar más De hecho, Urquidi fue pionero en el aliento a la investigación En 1966, junto con
Adrián Lajous, escribió el estudio Educación superior, ciencia y tecnología en el desarrollo de México: un estudio preliminar Las conclusiones de ese trabajo fueron base para la creación, unos años después, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) Participó en la elaboración del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología y fue cofundador de la Universidad Autónoma Metropolitana”, expresa Ojeda
En cuanto a la relación entre la investigación y la política Ojeda dice acerca de Urquidi: “Ha querido que el Colegio de México se mantenga independiente de los vaivenes políticos En general, los gobiernos han respetado y ayudado a la situación Creeremos que en gran medida los trabajos de investigación han tenido una orientación pragmática
Muchos de ellos han sido dirigidos hacia problemas concretos del país, y algunos han sido encargados para el propio gobierno”
Obra de Urquidi es, finalmente, la construcción del edificio que El Colegio de México estrenó en septiembre del año pasado, en las cercanías del Ajusco Mole de piedra y cristal, de impresionante magnitud, aloja todos los centros de estudio, con aulas, cubículos para todos los investigadores, librería, auditoría y una biblioteca con capacidad para 500,000 volúmenes —sólo ha sido ocupada parcialmente—, dedicada al fundador del Colegio, Daniel Cosío Villegas
En la inauguración del nuevo edificio, el 23 de septiembre de 1976 Víctor L Urquidi expresó:
“Somos en El Colegio lo bastante conscientes de la responsabilidad que pesa sobre una institución como la nuestra, en un país de escasos recursos e inagotables necesidades, para comprender que aquí solo tiene cabida el rigor, tanto interno como en las relaciones con otras instituciones y con el poder público —rigor que se ejerce dentro de la libertad y la autonomía académicas, y que no impide colaborar en los empeños sociales y aportar, en cuanto sea necesario, la crítica de los procesos históricos e institucionales de México y otras naciones”
VICTOR L URQUIDI
Víctor L Urquidi nació en el Distrito Federal de 1919 Recibió la licenciatura en economía en la London School of Economics, de la Universidad de Londres de 1940 Como economista, trabajó sucesivamente en el Banco de México (de 1940 a 1947), en el Banco Mundial (1947—1949) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (1947—1950) En 1951, fue representante de México en la Comisión Mixta del Banco Mundial, encargada del estudio de las tendencias del desarrollo y la capacidad de absorción del capital extranjero Los siguientes dos años trabajó en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), y de 1952 a 1958 fue director de la oficina regional de la propia CEPAL en México Durante el gobierno de Adolfo López Mateos, fue asesor de la SHCP en política de desarrollo económico En 1964 contribuyó a crear el Centro de Estudios Económicos y Demográficos de El Colegio de México, del cual fue director de 1965 y 1966 En este último año, fue designado presidente de El Colegio de México, en sustitución de Silvio Zavala, quien a su vez había sucedido al frente de la institución de don Daniel Cosío Villegas En miembro del Comité Ejecutivo del Club de Reforma y pertenece igualmente al Comité de la ONU sobre la Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo y al Comité Ejecutivo de la Asociación Económica Internacional

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