Respuesta a Octavio Paz

Respuesta a Octavio Paz
Carlos Monsiváis
En los números 57 y 58 de la revista Proceso, el poeta Octavio Paz, entrevistado por Julio Scherer en ocasión de su muy justo Premio Nacional, dictamina, devela, aclara, corrige, regaña, nos informa sin reticencias del estado actual de nuestras corrientes ideológicas y de la sinrazón de un país que carece de proyectos ajenos al por él intuido o sugerido Aunque en el transcurso de su entrevista nos alude —a quienes trabajamos en La cultura en México, suplemento cultural de Siempre!— no pretendo en estas notas sólo rectificar una muy rectificable apreciación de OP sino, sobre todo, consignar mis desacuerdos fundamentales con una línea interpretativa de la realidad mexicana, tazada, sustentada y legislada por Octavio Paz en dicha entrevista y a lo largo de los años recientes
Desacuerdo no es iconoclasta o negación a rajatabla Con relación a lo primero, no creo estar ante un ídolo; en cuanto a lo segundo, ni me propongo ni me sería posible negar o minusvaluar los alcances y la densidad de una obra tan importante, preservo y renuevo periódicamente mi admiración por gran parte de los escritos de Paz y, como muchos lectores, sigo reconociendo y agradeciendo sus aportaciones Pero la condición de lector recalcitrante de Libertad bajo palabra, Piedra de sol, o Cuadrivio no me veda la lectura crítica de El laberinto de la soledad (libro tan discutible como excepcional), la lectura desencantada de Posdata, la lectura azorada de su múltiple don de generalizaciones El talento de OP con ser universal no es omnisciente aunque él suela pretender dogmáticamente el monopolio de la discrepancia, por lo menos, así lo expresa su insistencia en descalificar a su adversario en turno, por el simple procedimiento de distorsionar, inventar o despojar de cualquier contexto a sus razonamientos
Empezaré con un ejemplo de cómo puede alguien inscribirse en el género grande por el tranquilo método de confinar a sus contrincantes en el hoyo populista del género chico Paz —para no ser menos que Buñuel— es fiel a sus obsesiones Al discutir a los intelectuales partidarios de Echeverría evoca rápidamente a un número de La cultura en México (9 de agosto de 1972 Participantes: Carlos Pereyra, Héctor Manjarrez, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y yo) y dispone lo siguiente:
Un episodio del género chico: un grupo de jóvenes radicales no desprovistos de talento, dedicaron un número del suplemento cultural de Siempre! a denunciar la posición de los “intelectuales liberales” Utilizando el método de la amalgama —bien probado por inquisidores y fiscales— hicieron una mezcolanza con mi posición y las de Fuentes y Benítez para de esta manera, más fácilmente, arrojarnos al mismo infierno histórico:
Desterrados del Edén
penan en este arrabal
y de todos dicen mal
pero de ellos piensan bien
Si se hace el esfuerzo hemerográfico correspondiente se verá que ni hay amalgama alguna de las distintas posiciones frente al Estado, ni ataques contra Paz por la “transparencia de las palabras” de Echeverría ni cargos inquisitoriales a Fuentes o Benítez Lo que hay es el intento de situar, en lo político y lo cultural, la función dentro del Estado y la Sociedad de los Intelectuales (mayúsculas de prestigio y reconocimiento con todo y pretensiones de “conciencia nacional”) Al respecto, también, Paz ha insistido en varias ocasiones en que en ese número se les “expulsó del discurso político” Nadie asumió tan grave y ridícula decisión Los párrafos que no cita para mejor desbaratarlos pertenecen al artículo de Carlos Pereyra:
Pudiera extrañar que estos representantes liberales hayan pedido efectivamente constituir —durante un tiempo más o menos prolongado— el centro de la atención de quienes buscaban una imagen del país distinta de la oficial La inexistencia de organizaciones políticas y la miseria del discurso político que caracteriza a la vida nacional de las últimas décadas hizo posible la emergencia de una corriente (limitadamente) crítica que, de alguna manera, expresaba la ausencia de ese discurso
En la medida en que se va configurando un auténtico discurso político, en oposición a la ideología dominante, esos intelectuales liberales quedan cada vez más aislados y no expresan sino su propia ausencia de la realidad nacional Lo totalizador de sus sentencias no les da ya presencia
alguna
¿En dónde está la “expulsión del discurso política”? Seguramente en la necesidad que OP tiene de exhibir el stalinismo y la intolerancia de sus adversarios Nadie condenó a Paz a infierno histórico alguno: él es, por el contrario quien destierra del Edén (me imagino que el Edén de la alta cultura) a los “desfachatados” que “merodean por las afueras de la literatura” los “perros y chacales” como dice en otra de sus gastadas y tediosas comparaciones zoológicas
Desbaratar una obsesión distorsionadora no tiene mayor importancia Lo que me interesa, lo reitero, es manifestar mis discrepancias con el sistema de generalizaciones contundentes que con tanta frecuencia conduce a Paz a, por lo menos, una serie de vigorosas inexactitudes Citaré unas cuantas que por su carácter de juicios absolutos constituyen su propio contexto:
1 “Alegar la dominación del PRI para explicar y justificar la naturaleza espectral de los partidos independientes es un recurso de mala fe También lo es: achacarla a la pobreza de nuestro pueblo, a su ignorancia o al imperialismo norteamericano (nuestro chivo expiatorio)” (Vuelta, número 10)
2 “La derecha mexicana ha dejado de pensar en términos políticos desde la muerte de Miramón Es una clase acomodaticia y oportunista Su táctica, lo mismo en la época de Díaz que ahora, consiste en infiltrarse en el Gobierno, es una clase que hace negocios pero que no tiene un proyecto nacional El país, para ellos, no es el teatro de su acción histórica sino un campo de operaciones lucrativas” (Entrevista con Julio Scherer)
3 “La izquierda sufre una suerte de parálisis intelectual Es una izquierda murmuradora y retobona, que piensa poco y discute mucho Una izquierda sin imaginación” (Entrevista con JS)
4 “En México no han sido los profesionales del antiimperialismo los que han resistido mejor, sino la gente humilde que hace peregrinaciones al Santuario de la Virgen de Guadalupe Nuestro país sobrevive gracias a su tradicionalismo” (Plural, número 58)
“Hoy, en 1977 la contradicción entre el México desarrollado y el subdesarrollado se ha vuelto más aguda No es la contradicción de dos clases sino de dos tiempos históricos e incluso de dos países” (Entrevista con JS)
6 “La eficacia política de la crítica del escritor reside en su carácter marginal, no comprometido con un partido, una ideología o un gobierno” (Entrevista con JS)
Me he extendido en las citas de Paz porque de un modo u otro delimitan el territorio que él, en forma deliberada o no, propone como el único espacio intelectual Si su punto de partida es la crítica a los regímenes llamados socialistas, su solución de continuidad para México asume la negación de La Izquierda, la minimización de La Derecha, los mandamientos obligatorios para El Escritor, la recuperación de El salutífero tradicionalismo, la sustitución de la lucha de clases por la lucha del México crecidito contra el México subdesarrollado Como siempre le sucede, a Paz le urge desechar el valor social de las ideologías y, a partir de allí, le subyuga la redondez de la frase: lo que allí no quepa, deséchese La razón que muchas veces le asiste se diluye o pierde por su manía generalizadora Por lo mismo, su crítica contra la corrupción y deformación del socialismo, justa y valedera en sus inicios, se ha transformado en un programa de verdades a medias En efecto, el stalinismo asesinó y reprimió bárbaramente a nombre del proletariado; en efecto, las burocracias usurpan el papel de la sociedad en su conjunto y rechazan tajantemente cualquier disidencia; en efecto, el socialismo verdadero es inseparable de las libertades individuales, del pluralismo democrático y del respeto a las minorías y a los disidentes Más para que la crítica a esas aberraciones tenga pleno sentido debe, si se precisa de autoridad moral, ir acompañada de la participación en el esfuerzo de construir ese socialismo verdadero y, si sólo se requiere honestidad intelectual necesita ir acompañada de la evaluación (de ningún modo acrítica) de los grandes logros, digamos del reconocimiento del esfuerzo épico para construir la República Popular China, del heroísmo que creó la identidad del pueblo vietnamita o de la suma de significados que en América Latina acumuló y acumula la Revolución Cubana La crítica a las deformaciones del socialismo debe acompañarse de una defensa beligerante de las conquistas irrenunciables
Para una mentalidad autoritaria, tener razón en parte quiere decir tener razón en todo Véase la visión de OP de la realidad mexicana actual La crítica siempre necesaria ante ese conjunto de actitudes dogmáticas, esfuerzos admirables, sectarismos, hazañas, intolerancias y aciertos interpretativos que conocemos como la izquierda, se transforma primero en la unificación arbitraria y sin matices y, luego, en la caricatura banal En 1977, es muy difícil sostener que la izquierda “sufre una suerte de parálisis intelectual” Por el contrario, en los últimos años, ha sido impresionante el volumen de trabajo analítico de esa izquierda que, no sólo desde las universidades, efectúa un reconocimiento integral del país y de sus vinculaciones con el resto del mundo ¿A quiénes alude Paz con su imagen de “izquierda de murmuradores y retobones”? ¿Al PPS o a corrillos en Ciudad Universitaria? Lo cierto es que en México han surgido en las colonias populares, en las escuelas y Facultades, en el movimiento obrero, en el campo, en la pequeña burguesía, grupos cuya acción se define legítimamente como de izquierda y a quienes sólo la desfachatez puede aplicarles los adjetivos de “murmuradora y retobona” ¿”Murmuradores y retobones” los militantes de partidos enfrentados en toda la provincia a los odios caciquiles y a la irracionalidad homicida de gobernadores, porros y guardias blancas? ¿”Murmuradores y retobones” los miembros de la Tendencia Democrática que han dado con su orgullo de clase, su valentía y su solidaridad un alto ejemplo moral ante el acoso de fuerzas aplastantes? ¿”Murmuradores y retobones” los detenidos y torturados y desaparecidos? Es casi penoso recordarle —a quien nos llegó el gesto extraordinario de su renuncia diplomática después de la matanza de Tlatelolco y a quien abandonó junto con un equipo de escritores la revista Plural como acto de dignidad al consumarse el golpe pistoleril contra el Excélsior dirigido por Julio Scherer— que la izquierda, por más limitaciones históricas que tenga, sigue siendo la alternativa más coherente y valiosa para el país Como sea, la versión desdeñosa de OP se rehusa a tomar en cuenta el vasto control y el vigor represivo y corruptor de la clase gobernante No, no es un mero recurso de mala fe “alegar la dominación del PRI para explicar y justificar la naturaleza espectral de los partidos independientes” El PRI es también la CTM y quienes han luchado por un sindicalismo libre, de los ferrocarrileros de Demetrio Vallejo a los electricistas de Rafael Galván, saben que la dominación del PRI—CTM incluye golpizas, ceses, desalojos brutales, intervenciones policiacas, asesinatos Nadie que yo sepa, le ha achacado a la pobreza o la ignorancia del pueblo el estado presente (no tan espectral, de cualquier modo) de los partidos independientes Pero tampoco encuentro muchas tesis en favor de la idea del imperialismo norteamericano como “nuestro chivo expiatorio” ¿Qué significa esta afirmación? ¿Qué en este chivo descargamos la cólera de nuestras frustraciones e impotencias, o que lo sacamos a colación cada vez que la mano atávica desenfunda —el cuchillo de obsidiana previo desprendimiento de la mascara? Paz sabe perfectamente de la realidad trituradora y omnímoda de este chivo imperial y sólo su gusto por frases circulares y perfectas pudo llevarlo a una tan lamentable
El afán de pontificar es pésimo consejero Paz tiene razón frente a los intelectuales orgánicos de Regino Díaz Redondo (y en ese sentido nada más justo que el editorial de Vuelta, número 13), pero no la tiene al creer que conoce la izquierda de hoy, como tampoco la tiene cuando visualiza el consejo de ancianos del Partido Acción Nacional y afirma —precisamente en el momento y en el sexenio de mayor influencia de la derecha desde hace muchos años— que la “derecha mexicana ha dejado de pensar en términos políticos” ¿Qué es “derecha” entonces? ¿Se puede trivializar llamando “Acomodaticios y oportunistas” a quienes le declararon en 1976 la guerra al Estado y lo han combatido con rumores, fugas de capitales e identificación de iniciativa privada con batalla de los puros contra la corrupción de la Reforma Agraria misma? ¿Se puede decir que “carece de proyecto nacional” una derecha que transmite y ratifica a diario sus valores a través de su control de casi todos los medios masivos y que hoy enarbola, arrogante y amenazadora, la ideología empresarial como la salvación de México? El proyecto nacional de la derecha, abierto y galopante, incluye como última etapa el fascismo de la dependencia, pero en sus etapas intermedias exige la sumisión, el orden a —como dé lugar, la vuelta al respeto del Empresario, la cesación incluso de la demagogia de la Reforma Agraria, la ejecución al pie de la letra de la política restrictiva del Fondo Monetario Internacional Vaya que la derecha mexicana tiene un proyecto y muy concreto: sobrevivir históricamente haciendo que las mayorías apenas sobrevivan físicamente, hacer de la educación privada el molde de conquista, doblegar al Estado hasta lo último conminándolo a la represión, eliminar molestias innecesarias como la educación sexual, congelar al país en la moral decimonónica, unirnos en fin con el resto del continente
El problema de OP es su ilusión de totalidad, su capacidad de reducirlo todo para mejor entenderlo Las derrotas de la izquierda no lo remiten nunca a la posibilidad de incluir entre sus causas la fuerza del aparato represivo Son siempre la estupidez y la insuficiencia los motivos categóricos Generalizar es también dictaminar Paz erige a la conciencia (definida vaga y más que subjetivamente) como el otro compromiso del escritor (El primero es el lenguaje) En función de esto, insiste en la condición marginal ante el Estado, el único elemento que le interesa de modo a la vez alerta y alarmista Está en su perfecto derecho de darse a sí mismo cualquier ordenanza, pero no es de su incumbencia saber hasta lo último en donde reside la eficacia política de la crítica del escritor, y mucho menos exigirle a éste la por lo demás imposible desvinculación de una ideología o impedirle que identifique marginalidad con neutralidad o que desee definirse no sólo ante el Estado sino también ante la iniciativa privada y el derecho de las mayorías
Las cabezas de la entrevista de Scherer seleccionan un Paz desesperanzado: “Veo una ausencia de proyectos Las ideas se han evaporado Hay que prepararnos para lo peor” Paz mismo es más optimista de un modo vago y, extrañamente en él, dubitativo A una realidad entrevista tan categóricamente le opone al final preguntas retóricas En las cabezas de la revista esa esperanza lejana se transforma en tierra baldía A mi vez, pienso que, en forma precaria pero sólida, diversos proyectos se movilizan imperiosamente, se incrementa y solidifica la confrontación de ideas y así sea en verdad urgente prepararse para lo peor, no es posible ignorar (y en un gran escritor como Paz no es fácil entender tal omisión) que en todo el país —y la observación dista de ser demagógica— existe y se multiplica la gente decidida a exhibir y practicar la democracia y disponer el camino del socialismo, gente que, sabiendo que nuestra pobreza es nuestra es nuestra pobreza, prescinde de los criterios apocalípticos y se organiza preparándose también para lo mejor_

Comentarios

Load More