Obstrucción a la industria aeronáutica

Obstrucción a la industria aeronáutica
México compró a Brasil aviones que ya se fabricaban aquí
Vidal García
La falta de estímulos a los fabricantes y la importación de aviones fumigadores han bloqueado el desarrollo de la industria aeronáutica nacional y su correspondiente tecnología, que nos permitiría superar, en parte, la dependencia de Estados Unidos, al que le compramos no sólo aviones sino hasta empaques, afirman profesores de la carrera de ingeniería aeronáutica del IPN y constructores de aviones

Durante la visita del presidente brasileño a México, la Federación de Asociaciones de Pilotos y Propietarios de Aviones Agrícolas de la República Mexicana (FAPA) concertó con la empresa Embraer de Brasil la compra de 300 aviones “Ipanema” con un costo total de nueve millones de dólares La compra se haría en tres partes: primero, 30 aparatos armados totalmente en Brasil; luego 120, en partes, que se ensamblarían aquí y, finalmente, la instalación de la armadora de México para construir otros 150
De autorizar el gobierno esa operación o, peor aún, de financiarla, se bloqueará el desarrollo de las fábricas nacionales durante los próximos cinco años al negárseles el acceso al mercado, lo cual las obligaría a cerrar, como ha sucedido con una de las plantas, que por falta de contratos desde 1969 ha producido únicamente 11 aviones, señala César Trujillo, asesor de una de las empresas y subjefe técnico de ingeniería aeronáutica del Politécnico
Existen en México tres fábricas que producen aviones agrícolas del mismo tipo que el brasileño pero de menor costo y con mayores facilidades de mantenimiento y reparación: Aeroservicio Bárcenas, de Uruapan, Mich; Aviones Anáhuac, del DF, y Aeronáutica Agrícola Mexicana, ubicada en Pastejé, Méx Las dos primeras son pequeños talleres que han desarrollado un modelo propio de avión, y la tercera es una fábrica bien instalada que produce una nave cuyo diseño fue comprado en Estados Unidos
En 1974, cuando Bárcenas y Anáhuac estaban en capacidad de iniciar su producción, el gobierno autorizó a la FAPA la importación de 130 aviones que costaron 40 millones de pesos Parte de esos aviones, considera Trujillo, se pudieron haber construido aquí con el consiguiente ahorro de divisas, además de que nuestras fábricas se hubieran expandido
Y esa ha sido la situación en que se han desenvuelto, sobre todo, Bárcenas y Anáhuac, a pesar de que Nafinsa y Somex han hecho estudios que demuestran la rentabilidad de la construcción de este tipo de aviones y de que la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) ha dictaminado que, técnicamente, los aviones tienen un rendimiento satisfactorio Inclusive, el Fondo Nacional de Fomento Industrial, creado en el sexenio pasado, llegó a participar como socio de Anáhuac
BANRURAL NO DIO EL ANTICIPO
El año pasado, el Banco Nacional de Crédito Rural ordenó a estas dos empresas la construcción de once aviones para su sucursal en el Istmo de Tehuantepec Se firmó el contrato y se acordaron fechas de entrega que nunca se cumplieron, pues los fabricantes no recibieron los anticipos necesarios para iniciar la construcción debido a un requisito legal que obliga a los constructores a depositar una fianza para la entrega y que, obviamente, no pudieron depositar Bárcenas, cuyo propietario es David Bárcenas, recurrió al Fondo Mixto para la Industrialización de Michoacán para que lo avalara, pero el presidente del Consejo de Administración, Carlos Torres Mazo, no quiso dar la fianza, y ahora el Banrural exige la cancelación de los contratos
Con menos de diez millones de pesos, dice Trujillo, Bárcenas estaría en capacidad de iniciar la fabricación de un avión mensualmente y elevar la producción, posteriormente, a 60 anuales, con lo cual estaríamos en posibilidad de exportar
El mercado nacional requiere de unos 60 aviones agrícolas anualmente, dice Arno Gjumlich, diseñador de “Tauro”, de Anáhuac, y agrega que es factible que las tres empresas participen en ese mercado y en el de exportación “Es paradójico que no podamos colocar aquí nuestro avión, mientras que hemos recibido ofertas de Venezuela para comprarnos el diseño, con lo que podría llegarse a la situación de que finalmente el avión no lo ofrezca Venezuela y tal vez así sí se venda”
La política del gobierno no ha sido precisamente de estímulo, continúa Gjumlich El año pasado compró a Israel un proyecto para instalar una fábrica de aviones en Yucatán El proyecto había sido elaborado inicialmente por Brasil, país que lo rechazó por inconveniente Aquí también fue rechazado finalmente, pues los israelís exigían 85% del capital mexicano así como la exclusividad del mercado internacional
Curiosamente, Aeronáutica Agrícola, propiedad de Alejo Peralta, no ha sufrido estos problemas debido a la influencia de que hace alarde el propietario En el sexenio pasado, gracias a su mitad con Celestino Salcedo, la CNC fue su cliente; ahora, es la Secretaría de Agricultura la que lo favorece En total les ha vendido unos 60 aparatos
Esta situación fue denunciada por Bárcenas, primero al entonces secretario de Hacienda, José López Portillo y, el año pasado, al presidente de la República, sin que haya habido respuesta, aunque sí un premio de consolación: a principios de año, la Secretaría de Comunicaciones les entregó la medalla Emilio Carranza por sus 35 años al servicio de la aviación
En estas condiciones, señala el subjefe administrativo de la carrera y presidente del Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica civil, Eduardo Patiño, comprar un avión en Brasil es depender innecesariamente del extranjero y además, caer en una situación de triangulación de tecnología, pues el “Ipanema” es construido con el equipo de impulsos, navegación y comunicación estadunidense; el mismo diseño es estadunidense por lo cual estaremos pagando regalías a dos países, con el consecuente sobreprecio
OTRAS INDUSTRIAS AFECTADAS
Además, al no estimular la industria nacional se cierran las posibilidades a varias industrias secundarias fabricantes de partes como estructuras y vigas para alas y fuselajes, tornillería, hélices y otras, con excepción de motores, pues su fabricación no se hace en serie por falta de un mercado que absorba sus productos
A partir de la fabricación de aviones para la agricultura se puede iniciar el desarrollo de una industria más amplia, reconocen en Estados Unidos autoridades como la Administración de Aviación Federal (FAA) o la NASA, que se encarga de producir toda la tecnología aérea de ese país Eso se corrobora aquí en México con Anáhuac y Bárcenas, que tiene planes para la construcción de aviones para un uso más amplio Bárcenas ha diseñado un avión bimotor para carga y pasaje que podrían adquirir las empresas comerciales nacionales para vuelos a Centroamérica
Para no perder los mercados que representan nuestros países, la FAA ha recomendado a la NASA que retrase lo más posible la entrega de tecnología a fin de evitar el desarrollo industrial de esos países y permitir a los fabricantes norteamericanos mantener la supremacía en el mercado
Mientras tanto, en el IPN tenemos una carrera de ingeniería aeronáutica que produce técnicos de escritorio o para el mantenimiento de aviones construidos en el extranjero y que tienen ya el mercado de trabajo saturado, dicen Patiño y Alberto Franz, jefe de la carrera
A 40 años de creada la carrera aún se carece de laboratorios, equipos de práctica y otros elementos indispensables, lo cual redunda en una baja del nivel académico, reconocen los catedráticos
Agregan que de existir una buena industria aeronáutica se multiplicarían las fuentes de trabajo para los egresados Pero, además, existe una fuente de trabajo que les ha sido vedada: las flotas oficiales Cada dependencia compra sus aviones sin ningún criterio de selección y generalmente los lleva para mantenimiento y servicio a Estados Unidos “Creemos que los egresados de ingeniería aeronáutica del Poli podrían contribuir a mejorar las adquisiciones y a encargarse del trabajo de mantenimiento y reparación”, dicen
Se da el caso de que preparamos alumnos de Venezuela, Cuba, Panamá y otros países latinoamericanos Estos alumnos, con asesoría mexicana, han diseñado para sus países de origen aviones que no sería remoto que en el futuro tengamos que comprar por no haber desarrollado nuestra propia técnica
RIESGO CON EL SISTEMA METRICO
Existe, por otra parte, un peligro inminente, advierte Franz Para 1984, Estados Unidos y otras naciones adoptarán oficialmente el Sistema Métrico Decimal en sustitución del inglés Con esto, gran parte de sus equipos resultarán obsoletos y, evidentemente, buscarán venderlos Si no tenemos técnicos bien preparados, corremos el riesgo de comprar equipo, como ya ha sucedido que en muy poco tiempo dejaremos de usar por falta de refacciones
Una posible solución para superar el estancamiento de la industria aeronáutica nacional, aparte de que el gobierno no autorice importaciones innecesarias y apoye financieramente a las constructoras, sería que las tres empresas se fusionaran con el Estado, proponen Trujillo y Gjumlich
Sólo así se obtendría apoyo suficiente para desarrollar independientemente esta industria Ni la iniciativa privada ni otros organismos han respondido a las peticiones de apoyo Bárcenas ofreció a ASPA participación mayoritaria en la formación de una sociedad para fabricar su avión El organismo sindical rechaza la oferta por considerarla riesgosa La misma federación de Pilotos y Propietarios ofreció a la empresa norteamericana “Piper” garantías de comprar aviones por 25 millones de pesos si instalaba una ensambladora en México, oferta que nunca ha hecho a los fabricantes nacionales, a quienes no les ha comprado ni un solo avión

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