Epitafio de la Revolución

Epitafio de la Revolución
Heberto Castillo
El presidente José López Portillo, al agradecer la distinción que le otorgó la Universidad de Sofía, “Kliment Ojridski” y al hablar ante los integrantes del Instituto de Suelos “Puschkarov”, dijo que “la tenencia de la tierra es secundaria” y que la voluntad de justicia auténtica es la voluntad de reparto, de reparto de la riqueza
México, explicó José López Portillo, “es un país de caos suelos, donde todas las cosas se hacen, pero no de acuerdo con un sistema central” La diferencia entre México y Bulgaria —dijo— es que ésta “ha logrado centralizar de acuerdo con un programa unitario, los planteamientos y las soluciones, a partir de un objetivo en función de metas precisas de investigación, resolviendo el problema de tenencia de modo informal, pero operativo, convirtiendo a la tierra en algo muy similar al aire” para todos

En México, advirtió, aunque “estamos haciendo esos intentos con la Alianza para la Producción, nos encontramos todavía con la maraña jurídica de los distintos sistemas de tenencia, acumulados, en razón de nuestras estructura históricas”
Al elogiar la solución búlgara, dijo que ha “podido reducir el problema de la propiedad de la tierra a su auténtica dimensión convencional” —la propiedad, sentenció, es una convención, no una cuestión de esencia en el derecho—, y aseveró que lo que importa en materia de la tierra “es hacerla producir, pero que no sea el reparto de la tierra, que puede ser reparto de la miseria, sino del productor, que es el reparto de la riqueza, lo que en definitiva cuenta”
Hace 30 años, el presidente Alemán proclamó la necesidad de producir la riqueza primero para repartirla después Y reformó el artículo 27 constitucional adicionando el párrafo tercero de la fracción XIV para conceder amparo agrario a los terratenientes
Ahora se dice que hay que hacer producir la tierra y hacer eficiente la industria, la tenencia es secundaria ¿Aunque las trasnacionales sean poseedoras? Lo que importa es repartir con equidad A lo que nadie se opone de palabra Ni siquiera los más voraces empresarios Todos dicen que lo hacen ya ¿Qué se entiende por justa distribución de la riqueza? Una idea tienen de ello los patrones y muy otra los trabajadores En el pueblo se dice que “quien parte y comparte se queda con la mejor parte”
La tenencia no es fundamental, dijo José López Portillo, al ver que en Bulgaria hay una planeación adecuada, racional, de la producción en el campo Pero parece que no se entendió cuál es la causa por la que esa buena planeación es posible
Cabe señalar que en Bulgaria se puede planear la economía porque se han suprimido algunas de las libertades que el presidente considera irrenunciables en México En el campo búlgaro se siembra lo que hace falta a la nación y no lo que conviene a unos cuantos En México, gracias a esa libertad tan caras al gobierno, “los cabos sueltos” deciden cada cual por su lado lo que más les conviene, Y se llega a poner de acuerdo entre ellos, pero no para beneficio de la mayoría del pueblo sino para su provecho propio Hay quien cultiva algodón porque es lo que más deja aunque en la zona hagan falta alimentos Y hay quien exporta si le pagan mejor fuera aunque en el país el producto por exportar sea de vital necesidad para el pueblo Ningún productor en este sistema acepta producir y vender sin ganar tanto como le sea posible El motor de la sociedad mexicana es el lucro, no el bien colectivo Ahora mismo se ve que estando la nación en grave crisis unos pocos se benefician con ella amasando enormes fortunas, sacando su dinero al extranjero y especulando con las devaluaciones
En Sofía, el presidente López Portillo afirmó que la tenencia es secundaria porque “la propiedad privada es una convención más, no una cuestión de ausencia en el derecho” No toma en cuenta que al cambiarse las convenciones acerca de la propiedad, se dan las más profundas revoluciones sociales Así fue con el esclavismo, con el feudalismo, con el capitalismo y con el socialismo
En Bulgaria socialista, admiró la planeación de la producción de productos del agro porque, dice, “sin definiciones jurídicas formales han convertido el problema de tenencia en algo inexistente, no han nacionalizado la tierra, ni declarado jurídicamente desaparecida la propiedad privada” Se sabe que en los países socialistas no se ha nacionalizado toda la tierra ni se ha acabado con la propiedad privada Sólo se ha socializado la propiedad de los medios de producción e instrumentos de trabajo y se ha suprimido la libertad de explotar en beneficio individual el trabajo de los demás
Para entender el porqué en Bulgaria se puede planear racionalmente la producción y el consumo hay que tomar en cuenta que allá la banca no está en manos de unos cuantos ni la maquinaria agrícola, porque no hay libertad para poseer privadamente esos medios que hacen posible la producción en la tierra Tampoco existe libertad para que algunos presten su nombre a extranjeros y así las trasnacionales se apoderen de todo Ni hay libertad para que los productos del campo salgan de Bulgaria sin antes haber satisfecho las necesidades de su pueblo Se vende al exterior, sí, pero los excedentes
Se puede ver entonces que la planeación, el poder unir, coordinar “los cabos sueltos” no es sólo cuestión de voluntad por compartir Voluntad que está siempre ausente en los explotadores La historia enseña que son los explotados de cada época los que imponen la equidad a sus explotadores
En México la tenencia ha sido vital, ha sido la esencia de todas las grandes luchas libertarias que ha dado el pueblo mexicano La lucha armada iniciada en 1910 fue revolución porque cambió la tenencia de la tierra Y para lograr ese cambio murieron más de un millón de mexicanos Lo fundamental en toda revolución que pueda llamarse así, es el cambio en la tenencia, en la propiedad
El presidente José López Portillo no podrá “convencer a nuestro país de que la tenencia es secundaria” Lo más que hará si insiste en su tesis, es mostrar que para el gobierno, la Revolución Mexicana ha muerto pues la razón fundamental de ella se considera secundaria Y entonces su declaración de Sofía será el epitafio de la Revolución

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