Chava Flores, cantor de la vecindad

CHAVA FLORES, CANTOR DE LA VECINDAD
Elvira García
“Mi casa estaba situada en una angosta calle empedrada A las once de la noche la pulquería ‘Las Glorias de Modesta’ ya estaba cerrada, también el tendejón de don Nabor que, con un pequeño rotulito se nombraba: ‘El Feo’ Tendejón Mixto La casa de muertos de Tacho, situada precisamente frente a nuestro zaguán se hallaba cerrada y a obscuras, a pesar de que se anunciaba: ‘Inhumaciones Anastasio García Servicio Nocturno’ La botica de don Cándido, ‘La Aspirina’, portaba el mismo aviso y, ni se diga: uno podía morirse de un dolor a esa horas y ni quién para surtirle la receta Solamente de la cantina ‘Mi Oficina’ salía un rayo de luz bajo sus puertas y el murmullo de voces que se percibía, indicaba la aglomeración de parroquianos que tenía a esas horas”
Así describe Chava Flores su barrio, esa vecindad llena de flores, tendederos, viejas chismosas y niños La vida de esa gran familia, a veces triste, a veces alegre, quedó plasmada en las crónicas musicales que don Chava —como le conocen sus amigos— escribió y que ahora han quedado como un documento del México que se está perdiendo

Cercana al barrio de Santa Julia, en las calles de Guillermo Prieto número 126 se encontraba la vecindad donde Salvador Flores vivió por más tiempo durante su niñez “Porque nosotros nos cambiábamos muy seguido: verá usted; nací en las calles de la Soledad, del barrio de La Merced De allí nos cambiamos a las calles de Brasil, Vértiz, Revillagigedo, Río de la Loza, Vértiz otra vez, Durango, Doctor Lavista, Capuchinas, Londres, Venustiano Carranza, Peña y Peña, Lecumberri, Coyoacán, cerca de mi tía; otra vez Vértiz, vivimos un año en la ciudad de Veracruz; volvimos, nos instalamos de nuevo en Venustiano Carranza y luego en Coyoacán; total: conocí todo el Distrito Federal Y, para rematar, fui cobrador y me dediqué a conocer la ciudad a pie pues tenía un abono semanal de $250 para el tren”
“Los llanos más apartados los caminé con mi portafolios al brazo por esos lares fui testigo de asaltos, pleitos, asesinatos y detalles chuscos que en su conjunto me fueron fogueando La primera vez que tuve el gusto de conocer a las “mujeres malas”, fue cuando tuve que pasar, lleno de pánico por las calles del Organo, para cobrarle a un zapatero que se había establecido en medio de ellas”, dice Chava en el libro que escribió relatando las vivencias de su barrio
—Yo creo que mi papá no pagaba la renta, y nos corrían Además, mi madre era muy especial para las casa: quería que tuvieran mucho sol, y no siempre se podía encontrar una así
Y agrega en su libro: ” si no viví en el Castillo de Chapultepec fue porque en ese tiempo, discriminatoriamente, sólo lo “alquilaban” al que fuera Presidente de la República”
Cuando Chava Flores, allá por 1952 y sentado en una silla de un café de la XEW, escribió su primera canción “Dos horas de balazos”, enseguida quisieron grabársela “Me pidieron otra y no tenía más que esa y ni siquiera sabía si podría escribir otra”
Dos horas de balazos nació inspirada en las películas de vaqueros que exhibían en el cine Mundial en programa triple, cuádruple, quíntuple, por sólo 25 centavos luneta y 10 galería, todo amenizado por los gritones que vendían palomitas, refrescos, garapiñados, pepitas y rematando con los gritos ensordecedores de niños y adultos ¡Qué funciones aquéllas!
“Aunque las películas eran mudas uno salía sordo de la gritería, y como todas eran de “pura emoción” y ninguna “de arte”, como decía mi abuelita, hasta los viejitos se levantaban de los asientos animando al muchacho para que llegara a tiempo y éste ¡nunca falló!, siempre llegó a la mera hora, al minuto, al segundo ¡Qué espectáculo! Hasta los ojos nos lloraban de la tensión nerviosa y de la pachanga peliculera que nos poníamos”
Pero alguien dijo que Dos horas de balazos, que hablaba de Buck Jones, Tom Mix, Bill Boy y Tim McCoy —héroes de la pistola—, era una canción “pocha” Entonces Chava, para que no dijeran, escribió La tertulia que habla de las diversiones, la alegría de la clase media “media fregadona, más bien”
“Sí, porque en esa época, México era más chirris y los pobres estábamos divididos en dos clases: miserables y muertos de hambre Yo pertenecía a las dos
—Y ahora, ¿ya no existe esa división?
—Sí, cómo no, hasta más Pero los mexicanos de antes éramos muy especiales, bien provincianos Yo siempre he dicho que la ciudad es como la sala de la casa Los de provincia vienen de sus pueblos como si salieran de la cocina o la recámara y llegan a sentarse a la sala, a platicar y exponer sus problemas Algunos encuentran soluciones y se retiran, pero otros se quedan Y, ya ve usted: esta es una sala muy recatada
“pero aún así de pobres y miserables, éramos re-bien felizotes, ¡verdad de la buena!”
—Don Chava, ¿por qué cree usted que hasta hora se le hace reconocimiento público, es decir, ya no limitado a un círculo populoso?
—Ahora me encuentro que los jóvenes aprecian mis canciones, más que mi propia generación Esto explicable: los muchachos no vivieron ni disfrutaron o sufrieron el México que yo describo; esas costumbres tienden a desaparecer y los jóvenes, que están mitad para atrás y mitad para adelante, quieren rescatarlas como testimonio y conocerlas, aunque sea a través de mi voz”
Chava Flores vivió mucho tiempo de hacer un periódico titulado El álbum de oro de la canción, a través del cual conoció a gente del medio artístico y aprendió a valorar más la canción mexicana Tiempo después, cuando ya la fama —que no el dinero—, empezaba a llegarle, abandonó el periódico y se entregó a componer canciones, obviamente, vinieron las penurias, al grado de que “a la mano que sirve para ‘sopear’ ya se le había olvidado para qué servía”, confiesa Chava con su inquebrantable buen humor
Las nuevas canciones urgían, los discos se vendían por todos lados pero a don Chava el dinero no lo socorría; las famosas regalías de sus discos, que parecía iban a ser un dineral, jamás llegaban El hambre se instalaba en su casa Y Chava lo confiesa en su diario:
“Hasta hoy reanudamos la comida a nuestras debidas horas Le saqué otros dos mil pesos a mi editor El casero ya me amenazó con lanzarme y ayer me cortaron el teléfono Tal vez pasado mañana tenga otra vez servicio Y de los 40,000 mensuales ¿qué hay? Ahora ya deberían ser como 120,000 pero sigo aguardando Mañana mañana”
—¿Tiene usted dificultades para grabar sus canciones?
—No, al contrario, el otro día me llamaron de una compañía disquera, pero yo no suelto ni una sola de mis canciones, ya lo hice antes y siempre me explotaron Me apena, me siento muy cobarde si llego a regalar mi trabajo para que otros se hagan ricos Yo he llegado a recibir liquidaciones trimestrales de 180 pesos, mientras que los empresarios se llenan las bolsas con millones De mi canción Vámonos al parque Céfira, que Rosita Quintana grabó y tuvo primer lugar de venta en gran parte de Latinoamérica, se escuchaba en las 80,000 sinfonolas que en ese entonces había en México, además de que en el Sur de los Estados Unidos también era un hitazo, y trascendió hasta El Caribe y ciertas partes de Europa ¿Cuánto cree que me pagaron por concepto de regalías? Calcúlele, fue de risa loca, de dar pena: ¡750 pesos! Con eso, ¿cree usted que tengo deseos de grabar para esas compañías? No estoy loco
Oscar Chávez dice: “Salvador Flores es el auténtico cronista de la ciudad; ha sabido recoger las formas populares de expresión de nuestro pueblo, entre las que están el albur que es un lenguaje valioso del mexicano”
Para los albureros, los mexicanos Un 70 por ciento de ellos lo dice, lo inventa, lo cuenta y ríe de buena gana; el otro 30 por ciento no lo dice, no lo inventa ni lo cuenta, pero en silencio lo entiende
“El albur es ingeniosísimos; antes era molesto y obsceno, pero ahora ha perdido su poder de ofensa, es simplemente una forma de hablar muy valiosa que debía ser considerada como manifestación del folclor pues los mexicanos somos los únicos que hemos podido destrozar el idioma de Cervantes, así tan tranquilamente”
—¿Qué se requiere para hacer un albur?
—Se requiere gracia, talento, agilidad mental Es una forma jocosa de lenguaje; antes, hace 25 años, decir un albur o mentar la madre implicaba convertirse en muerto o en asesino Por fortuna, esto ha cambiado y en pocos años nuestros bisnietos reirán de cómo nos ofendíamos y nos peleábamos”
Gabino Palomares, opina: “El albur es una forma de revelarse contra el idioma culto de la burguesía; los que han creado el albur lo toman como su propio lenguaje que está lleno de hermetismo porque sólo ellos tienen capacidad para entenderlo; los otros, los ricos y bien hablados, no pueden comprenderlo, por eso también es una manera de vejación contra la clase opresora y dominante”
“El albur —agrega don Chava— es un lenguaje netamente masculino; dicho a una mujer sí resulta ofensivo y grotesco; para hacer albur elegante, de clase se requiere de mucho talento Ya he grabado un disco donde todo es albur, y sin embargo, nunca se escucha una mala palabra ni una majadería Cuando lo canto la gente ríe libremente, y eso me gusta porque significa que lo entienden, lo asimilan y pasan a otra cosa; hay un 10 por ciento de gente que se ofende todavía al escuchar ese lenguaje; y yo digo que esa gente es peligrosa porque no habla, sino lo piensa y traduce en su mente algo que no debe ser”
—Y la mujer, ¿cómo reacciona al escucharlo?
—Se ríe; son ellas, las mujeres, las que más piden canciones de albures, sobre todo las casadas Aunque no lo entienden bien, se divierten y no se ofenden
—Pasando a otro asunto, ¿usted siente que se ha alejado de esa gente, de ese ambiente que describe en sus canciones?
—Claro que me he alejado; todos nos vamos separando cada vez más; antes vivía en una vecindad, ahora esto donde habito se llama condominio, pero nadie conoce a nadie; nos falta comunicación, los valores de la gran familia que éramos antes se van perdiendo y, quién sabe dónde iremos a parar
Así, Salvador Flores Rivera compositor popular concluye su conversación y se queda encerrado en su estudio, leyendo y escribiendo algo, ahora que por motivo de su ronquera ha tenido que abandonar un poco el trabajo; y se ha ido y regresado ya de unas largas vacaciones en Europa, por lo que don Chava presume de su experiencia en ese continente y dice orgulloso: “quise ir a Europa porque me dije: no me muero sin ver eso, a mí que no me cuenten Y ya ve, no me contaron, lo vi con mis propios ojos”

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