Al Ejército lo han alejado del pueblo: Ramiro Bautista.

Al Ejército lo han alejado del pueblo: Ramiro Bautista
De sostén de la Constitución a puntal del sistema
José Reveles
La filosofía del ejército mexicano en cantidad y preparación, en política y mandos, en funciones y objetivos, ha cambiado lenta, pero seguramente, en los últimos años

Después de 1968, el número de soldados creció por lo menos en 60 por ciento Dos batallones de paracaidista y 15 batallones de infantería, uno más de policía militar, 3 regimientos de caballería, uno de transportes pesados, dos grupos de morteros de 81 mm y otras dependencias de seguridad social, depósitos en zonas militares y una comandancia de zona representan algo del incremento numérico, sin contar con que todos los batallones de infantería fueron transformados en Alta Fuerza (AF), que implica más soldados por batallón
Los generales revolucionarios —los que participaron o estuvieron cerca del movimiento armado de 1910— fueron relevados de los altos cargos, hoy en manos de los diplomados de Estado Mayor (DEM) Sólo en los primero cinco años del gobierno echeverrista pasaron a retiro 354 generales
“Mantener el imperio de la Constitución”, esa misión que se confirió al ejército desde 1926 y durante 45 años, quedó abrogada con la nueva Ley Orgánica y Fuerza Aérea Mexicanos, vigente desde abril de 1971 Teóricamente, lo que aparecía como justificación legal para un eventual golpe militar, quedó eliminado
Pero no sólo aquí hay cambios Cada vez más las fuerzas armadas se destinan a actividades de represión y a cubrir “vacíos de poder” cuando fallan las soluciones políticas, sostiene el abogado y exmilitar Ramiro G Bautista Rosas
En su tesis titulada El Ejército en el México actual Misión y perspectivas, Bautista Rosas, de 40 años, 17 de los cuales sirvió en las fuerzas armadas, hoy profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, sostiene:
“El ejército en su conjunto, a través de una serie de medidas combinadas, como fueron; el haberlo puesto en pie de guerra, sacándolo del PRM y sometiéndolo a la despolitización; imponerle por motivos de la segunda guerra mundial una exagerada penalización a los delitos militares; corromperlo por la vía de los ascensos escandalosos; ocuparlo en misiones ilegales; usarlo como policía; cambiarle el tipo de educación militar, etc, hasta colocarlo en 1968 como el sostén incondicional, irracional del sistema, acatando las bárbaras órdenes de masacrar al pueblo inerme, fue cada vez más alejado de las masas populares”
PROFESIONALISMO, IGUAL A APOLITICISMO
Afirma el autor que el profesionalismo militar ha sido llevado al extremo de identificarlo con el apoliticismo, en contraste con lo que ocurría en la época cardenista, cuando el Ejército mexicano, incorporado a la política, “ocupó su lugar al lado de los obreros y campesinos en la lucha de clases”
La corrupción se practica en lo interno, dice el investigador: “Crear más unidades equivale a recompensar corruptamente a quienes van a ejercer los mandos Este es el fin explícito del sistema político mexicano vigente que, a diferencia del cardenismo, ya no recomienda ubicar en la administración pública a los militares más capacitados para servir al pueblo En el ciclo de la claudicación, el ejército ha sido manipulado así por el sistema, fomentándole un anibalismo corrupto para desviar su atención de los problemas nacionales, apartarlo sumisamente avergonzado lejos del gran botín y, fundamentalmente, mermarle su capacidad moral de reclamo”
Los generales llamados revolucionarios “apuntalaron al sistema político, al convertirse, en relación con las bases militares, en el equivalente a los líderes charros respecto de los obreros”
Después de 1968, “el Ejército volvió a ser un elemento de primerísima importancia en la vida política del país” La fuerza militar se hizo indispensable para poder ejercer control sobre situaciones comprometidas y evitar la caída en “vacíos de poder” cuando funcionarios civiles y policías se mostraban incapaces de contener demandas populares, explica Bautista, y reflexiona:
“Es por estas vías por las cuales se han colado los militares hacia la toma del gobierno en muchos países; en un momento dado, y aún sin proponérselo, cuando las circunstancias lo exigen, los militares se encuentran propiamente gobernando”
Refiriéndose a los excesos represivos del diazordacismo, Bautista rosas dice que los militares revolucionarios supieron ser fieles al sistema y preservaron el gobierno para los civiles, aunque al cambio de sexenio, el sistema de deshizo de ellos enviándolo a retiro
“México estuvo cerca del golpe militar ???????????? quienes opinan que esto se propiciaba dentro del aparato oficial por elementos civiles y militares derechistas”, agrega
en su tesis, el abogado y exteniente establece cuatro tipos de militares en México:
Los revolucionarios, participantes en el movimiento armado, aunque herederos del ala derecha de la Revolución, tenían elementos progresistas en su seno —cita el autor a Heriberto Jara, a Mújica, Cándido Aguilar, Elías Calles, Lázaro Cárdenas, Rodolfo Sánchez Taboada—, y fueron quienes ejercieron hasta 1970 el mando político y militar del Ejército
El Ejército le brindó un apoyo abierto a López Mateos; desde su candidatura, elementos de la escuela Superior de guerra programaron sus giras, se le organizaron desayunos y recepciones en los cuarteles y la seguridad se apoyó cada vez más en los soldados
Ya entonces ningún militar aspiró al poder; “de ahí en adelante el Ejército se concretaría a prestar su apoyo y colaboración al candidato oficial y ningún uniformado contendería por la presidencia”
Agrega Bautista Rosas en su tesis:
“Tres grandes etapas se habían superado en nuestra historia: aquélla en que los militares se disputaban el poder político haciendo y deshaciendo gobierno en forma interminable; la otra en que algún caudillo ejercía el mando tras del poder, y la última, en que los militares se habían presentado todavía a contender en el proceso electoral”
CIVILISMO PLENO, PERO NO GRATUITO
Se había llegado al civilismo pleno, pero no en forma gratuita: “el sistema había recompensado a muchos altos jefes con puestos públicos, negocios, influencias o mando, que eran recíprocamente pagados con fidelidad, militancia en el partido oficial, aplicación de la fuerza militar donde lo señalara el régimen civil, y acción mediatizadora sobre los estratos medios y bajos del Ejército, a través de los conceptos de `lealtad’, `honor’, `sacrificio’; un planteamiento ideológico conocido como “la filosofía de la revolución y la ilusión mantenida de ascenso a jerarquías superiores”
El Ejército no había crecido en número México rechazó pactos militares a nivel continental promovidos por Estados Unidos contra Cuba: tampoco se participó en el Colegio Interamericano de Defensa, aunque se enviaron “observaciones”: no hubo soldados mexicanos en operaciones “conjuntas”
Señala el licenciado Bautista:
“Kennedy vio frustrados sus intentos de intervención militar multilateral contra Cuba y sí, por el contrario, tuvo temor de que ese tipo de revolución se repitiera en el continente, motivo por el cual trasladó los métodos contrainsurgentes usados en el Sudeste asiático hacia América Latina y se dio a la tarea de implementar la lucha contra la subversión interna en el continente”
En la época, México había tenido varios problemas en que se hizo uso del Ejército, particularmente el conflicto ferrocarrilero, que no significó un peligro grave para el sistema, “pues la lucha del gremio fue legal, abierta y pacífica, lo cual no impidió su brutal represión”
México —explica el profesor universitario—, en donde no existían problemas de subversión interna, no necesitaba incorporar a la instrucción de su Ejército las tácticas impuestas por Estados Unidos Y, sin embargo, las asimiló gradualmente
“Estas enseñanzas empezaron a ser impartidas desde 1961 en The Usarcarib School (Escuela del Ejército de los Estados unidos en el Caribe), la que sigue funcionando hoy con el hombre de Escuela de las Américas, en Forth Gúlick, en la zona del Canal de Panamá También se impartían en Forth Davis, Forth Bragg y otros lugares de la zona del canal y de Estados Unidos Los cursos eran variados, pero todos concurrían en los mismos objetivos; luchar contra la subversión interna, contra el “comunismo internacional”, etcétera Fuerzas Especiales fue el nombre genérico de esas tropas formadas en cursos de contraguerrilla, contrainsurgencia, guerra en la selva, supervivencia, control de motines, inteligencia, entre otros”
Los cursos de la Escuela Superior de Guerra tomaron esa orientación, al grado de que el general Heriberto Jara atacó públicamente, en la revista Siempre, al director del plantel, aduciendo que el Ejército Mexicano, nacido de la Revolución, no era para formar “gorilas” El “innovador” no fue destituido, sino que ascendió a Director general de Educación Militar y jefe del Estado Mayor de la Defensa
Díaz Ordaz encontró en ese proceso a las fuerzas armadas y lo impulsó, “ya que su mayor apoyo lo había encontrado en la derecha y no variaría la política de desarrollo que seguía el país desde Avila Camacho, ni mucho menos tomaría en cuenta las opiniones del general Jara respecto a la nueva educación en el Ejército”
REFUERZO DE LA LINEA REPRESIVA
Se reforzó la línea represiva al saberse de un brote guerrillero en Chihuahua Se desembocó en la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco
La apertura democrática pregonada por Luis Echeverría se contradijo con la mayor represión conocida hasta entonces en Guerrero Más de cuarenta hombres y mujeres permanecieron incomunicados en el Campo Militar número Uno, bautista Rosas da los nombres y describe las torturas y las pésimas condiciones en que se hallaban
A los pocos meses de gobierno ocurrió la matanza del 10 de junio de 1971 El de los halcones, sostiene el autor, “fue uno de tantos grupos represivos creados en las esferas oficiales desde 1968 Fue el grupo más significativo y tuvo su origen en Limpia y Transportes, del Departamento del Distrito Federal, al igual que grupos del mismo género, cosa curiosa, 4 décadas atrás, nacieron de ahí para atacar a los vasconcelistas Sus accidentales jefes e instructores iniciales fueron oficiales del Ejército que, gozando de licencia ilimitada, laboraban desde antes en el DDF”
Los troperos se denominan aquellos militares que participaron en acciones armadas posteriores a la Revolución, como la rebelión de Escobar, pero sobre todo jóvenes que abrazaron la carrera de las armas después de ser conscriptos acuartelados cuando la segunda guerra mundial
Generaciones de jóvenes oficiales, formados en el Colegio Militar sobre todo, con instrucción media y procedencia civil, se denominaron los tácticos
TROPEROS Y TACTICOS ASUMEN EL PODER
Los troperos y los tácticos compartían mandos secundarios, mientras que los revolucionarios conservaron el poder por decenios Cuando nace la Escuela Superior de Guerra empiezan a ingresar en ella los tácticos y salen convertidos en Diplomados de Estado Mayor (DEM)
La senilidad del alto mando militar, visible ya desde la época de López Mateos, hace que el panorama cambie y los DEM asuman el poder del Ejército, acentuadamente a partir de 1970
El profesor Bautista Rosas estima que en el país es necesario hablar con claridad y ventilar públicamente todos los problemas Su tesis, que abarca hasta 1976, fue un trabajo minucioso de investigación y recopilación de experiencias Hace esta aclaración:
“Al iniciar la investigación, yo partía del supuesto de que el Ejército había jugado un papel primordial en la ilegitimidad del sistema Pero no es el Ejército en sí, sino los principales generales revolucionarios los que resultan involucrados en la ilegitimidad Los troperos, los tácticos, los DEM y la tropa resultaron ser víctimas, ya que fueron manejados por los generales revolucionarios en favor de los intereses no legítimos del sistema”
Después del golpe militar contra Salvador Allende, en Chile, los funcionarios del más alto nivel en México impartieron pláticas al Ejército mexicano para explicar su actuación y pedir lealtad hacia el sistema, recuerda Bautista La lealtad dio tema para declaraciones que resultaron encontradas en algunos casos:
Hermenegildo Cuenca Díaz, el entonces secretario de la Defensa, declaró a mediados de 1975: “No aceptamos una lealtad razonada, pues la lealtad es la única, sin análisis, como un todo que comprende las altas virtudes civiles y militares”
En contraposición, los Guardias Presidenciales, en su órgano de difusión Insignia, editorializaban: “El hombre, el gobernante que no tiene miedo a confrontar nuevas ideas es aquel que, por la seguridad en sí mismo, no pide la incondicionalidad, sino una lealtad razonada, que busca la verdad y, por lo mismo, está en posibilidad de conjugar continuamente los mejores planteamientos, los más avanzados y apropiados al momento histórico”
Las declaraciones de apoyo al gobierno civil continuarían a cargo del secretario de la Defensa, que se lanzó contra “esa pequeña minoría plutócrata y fascista (grupo Monterrey) que quiere alterar el ritmo creciente y autocrítico de la Revolución Mexicana”
En agosto de 1975, el general Jesús Castañeda Gutiérrez, jefe del Estado Mayor presidencial, criticó públicamente “el decantado apoliticismo de las fuerzas armadas, que permitió en el Ejército alemán, durante la segunda guerra mundial, los crímenes contra la humanidad que cometió en forma irreflexible, y la manipulación de que acaba de ser objeto del Ejército chileno por parte de potencias a intereses extranjeros”
Esto ocurría en os niveles jerárquicos del Ejército, porque cualquier disidencia entre los elementos de tropa provocaba desde la estigmatización como “rojillo” hasta el arresto o la remoción a lejanos puntos del país de quien adoptara una actitud crítica
CON AVILA CAMACHO, LA CLAUDICACION
De cuerdo con la tesis del licenciado Ramiro Bautista, fue la llegada de Avila Camacho a la presidencia lo que marcó el inició del “ciclo de la claudicación” que distanció al ejército del pueblo y lo manipuló para apoyar la política desarrollista
“Los miembros de la institución armada no deben intervenir ni directa ni indirectamente en la política”, declaró como candidato Y uno de sus primeros actos de gobierno fue “ordenar el retiro de los miembros del Ejército y la Armada de los organismos de acción política a que pertenecían” La prohibición se ratificó el 3 de diciembre de 1945 y se incorporó en la Ley de Disciplina del Ejército
Fue en la época de Avila Camacho que se dio énfasis al “servicio de inteligencia” del instituto armado, con lo cual “el Ejército volvió a las funciones de espionaje, delación persecución”, que lo habían caracterizado con Porfirio Díaz
Con el pretexto de la guerra, se endurecieron las penas para delitos del fuero de guerra y se proscribió la facultad constitucional de interponer amparo contra la resolución de tribunales militares
“Con Miguel Alemán se agudizó la despolitización del Ejército y se le alejó cada vez más de su identidad con las causas populares, se le usó para reprimir trabajadores y se propició su corrupción interna”, dice el investigador
Fue la época en que se dio los nombres de Heroico y Heroica al Colegio Militar y a la Escuela Naval, por decreto También con Alemán “se promovieron desenfrenadamente los ascensos de altos jefes: a partir de entonces habría tantos generales, que cada vez valdrían menos; la mayoría sin mando e impotentes, pero buscando la oportunidad para obtenerlo”
Ruiz Cortines promovió mejoras y prestaciones para las fuerzas armadas La actividad represiva disminuyó un tanto, pero fue en ese sexenio, con la influencia de la “guerra fría”, que se adoptó la línea del anticomunismo “para encubrir las necesidades reales de los sectores populares que protestaban”
Otra anécdota reveladora: a fines de 1971 fue detenido y llevado al Campo Militar un comando urbano armado que cometió asaltos y otros delitos: “luego se sabría que eran exparacaidistas del Ejército y habían sido instructores de los halcones y de algunos grupos policiacos”
LA CREACION DE LA BRIGADA BLANCA
La guerrilla y otras respuestas violentas a la represión obligaron al crecimiento numérico del Ejército y a su cambio cualitativo Cita Ramiro Bautista, ya desde 1976, cuando elaboró su tesis, la formación de lo que hoy conocemos como Brigada Blanca:
“En México existe ya funcionando una súper cuerpo de policía a nivel nacional, en el que centralizadamente y llevando la pauta los militares, cooperan estrechamente la Policía Militar, la Policía Judicial Federal Militar, la Dirección Federal de Seguridad que, aunque anticonstitucional es en estricto sentido la policía política, pero que ahora, debido a su carencia de fuerzas para incursionar en la sierra, por ejemplo, está prácticamente subordinada al Ejército: la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia —exServicio Secreto—; las direcciones de Seguridad Pública de los estados, las policías judiciales locales, muchos otros organismos que se denominan de “actividades o ser vicios sociales” y tantas otras policías menores que abundan en el país Habría que agregar también algunos grupos paramilitares y aún simples oficiales, clases y soldados que en forma individual actúan como “antenas”, “orejas” en centros de estudio y de trabajo”
Este cambio cualitativo abarca otras funciones: militares son muchos directores de policía y tránsito en el país, de prisiones y de aduanas
Lo grave, para el autor, es lo siguiente:
“En un Estado revolucionario, los militares ocupan lugares prominentes de gobierno; en un Estado como el nuestro, que ni es revolucionario y es bastante ilegítimo, el Ejército, al mismo tiempo que es despolitizado a través de la profesionalización, es alejado de los quehaceres de gobierno y pasa, manipuladamente, a convertirse sólo en sostén del Estado; sostén que, por la ilegitimidad del sistema, sólo puede lograr su eficacia a base de fuerza, de represión, que en gran medida practica el Ejército
“El sistema político, a través de los generales ‘revolucionarios’, es el responsable del confinamiento del Ejército a este tipo de tareas, de las consecuencias que ello ha traído para el país en el pasado y de lo que pueda ocasionar en un futuro próximo”
También dentro del Ejército se aprecian las pugnas entre las clases “La opinión militar acerca de lo que pasa en el país es algo que todavía no conocemos”, dice el investigador Y menciona casos específicos de represión interna y respuesta de las tropas: A fines del gobierno de Díaz Ordaz, algunos oficiales se vieron mezclados en un cuantioso contrabando de licor, cuyo centro de operaciones era la Escuela Médico Militar Los cadetes del plantel protestaron y la respuesta de las autoridades fue arrestar con cualquier pretexto a los jóvenes El apoyo solidario de los alumnos obligó a los jefes a ceder y dialogar
En 1971, poco antes del informe presidencial, se concedieron aumentos en los haberes del Ejército La tropa recibió el 10 por ciento: los oficiales, más del 20 por ciento como promedio: los jefes más del 30 y los generales más del 40 por ciento Se dijo que era una “retabulación” El descontento cundió entre la tropa y hasta se hicieron circular volantes en que se amenaza de que el Ejército apoyaría a los estudiantes (frescos estaban los acontecimientos del Jueves de Corpus) Una especie de huelga no declara se dio cuando decenas de soldados faltaron a labores normales, a pesar de que tres días de faltas consecutivas se consideran deserción y se puede recibir castigo de prisión hasta por 7 años Finalmente, se concedió el 8 por ciento de aumento sobre el 10 ya concedido Pero cerca de un centenar de sargentos y cabos, principalmente paracaidistas, fueron arrestados
En 1972, los ingenieros militares hicieron peticiones para que se les igualara en grados y sueldos con otros elementos del Ejército La presión fue tal que hubo reuniones de alto nivel con las autoridades militares, que finalmente concedieron la salida del Ejército de algunos de esos ingenieros y a otros los enviaron “en comisión de servicio” a lugares apartados en el país “A nadie, en el medio militar, escapó que esto fue una mala disimulada represión, que sólo tuvo la virtud de aplazar el problema para hacerlo más difícil de solucionar en el próximo sexenio”
Afirma Bautista Rosas que, después de 1968, a pesar de todo, en la esfera castrense se ha producido una agitación de conciencias En el futuro, además “ya no podrá tan fácilmente el sistema mantener la quietud del Ejército con sólo recompensar a sus estratos superiores, como tradicionalmente se ha hecho”
El exmilitar concluye diciendo que “en última instancia es el régimen civil quien tiene en sus manos, todavía, pero no por mucho tiempo, la posibilidad de reencauzar la vida política del país o pone realmente en práctica una apertura democrática en todos los órdenes, o persiste en la ilegitimidad, sosteniéndose por medio de la fuerza del Ejército que en tal caso, estará cada vez más condicionado hacia la toma del poder”

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