El extensionista

EL EXTENSIONISTA
Dar voz a los que no la tienen
Elvira García
Mientras una obra, Papacito piernas largas gana en un año 27 millones de pesos, otra El extensionista apenas si obtiene cada día un promedio de mil a mil quinientos pesos que, repartidos entre el pago al tramoyista, la iluminación y los anuncios publicitarios, deja para cada uno de los 22 miembros de esta cooperativa teatral, una cantidad con la que sólo es posible comprar dos quesadillas y un refresco

Triste realidad teatral; paradójica situación que anima a los primeros —los de Papacito— a seguir adelante para ganar más millones, mientras provoca que los segundos —los del Extensionista—, estén todos los días a punto de suspender la presentación
“La gente nos pregunta cual es el compromiso que tenemos haciendo esta obra; la pregunta me parece un poco absurda ya que nuestro compromiso está implícito en el escribir una obra cuyo estreno es incierto, al reunir un grupo de actores a los que no les podemos asegurar un salario, después, al enfrentarnos a las negativas de teatro, de patrocinio y de otras cosas más; este local donde estamos no es el que nosotros quisiéramos para la obra; la escenografía está colgada de cañerías, de tubos; no tenemos salidas para actores; en fin, estamos en un espacio muy reducido que, gracias a Félida Medina, funcionó a base de plataformas Los que trabajamos en la obra apenas si habremos ganado 5,000 pesos cada uno en los dos meses que llevamos representándola; todo esto ya implica un compromiso y un sacrificio”
Felipe Santander, el autor y director de El extensionista habla mientras la mayoría de los actores lo escuchan; ha terminado otra función a la que asistieron un poco más de 40 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes; sin gente, sin luces, sin actores, el escenario luce en toda su pequeñez; los muchachos están cansados y se retiran o se sientan en la orilla del foro Santander continúa:
“Nuestro grupo está abriendo una grieta en el medio teatral; somos los primeros que, en forma de cooperativa, nos lanzamos a hacer esta obra de teatro que, si logra un éxito, abrirá un nuevo derrotero En este país hay escritores para teatro, y los hay muy buenos; pero, ¿por qué no salen esas obras sobre problemática obrera, campesina, burocracia? Yo creo que es porque la gente se pone limitaciones, porque desde un principio teme enfrentarse a las barreras En cambio, si a partir de nosotros viene el éxito, estaremos abriendo una plataforma donde los que tengan interés y trabajo hecho, querrán colocarse Lo más importante de nuestra compañía es que estamos abriendo camino”
—Pero, es contradictorio, ¿cómo una obra de denuncia como El extensionista se monta en un teatro como éste del Crea?
—Considero que dentro del gobierno se han ido incrustando personas progresistas; no quiero decir con esto que nos han brindado ya todas las facilidades ni el respaldo; si no fuera por esos grupos progresistas, la obra aún no se habría presentado Hace 10 años ni soñar con poner una pieza de este tipo Este hecho, el que estemos aquí podemos decir que es uno de los logros del movimiento estudiantil de 1968 que abre una serie de grietas por la que se empiezan a colar los que son más conscientes en la necesidad de un cambio Esta relativa libertad que vivimos no es gratuita, se ha ganado a pulso
—Pero, el permitir que El extensionista se presente no será parte de toda esta corriente de aparente libertad, donde la gente puede decir y protestar, no será un grito en el vacío?
—Es muy prematuro juzgarlo así; hasta el momento, muchas de las fuerzas progresistas de este país, que nosotros pensábamos nos iban a apoyar, hasta ahora no han dado muestras de adhesión ni de ayuda; la cultura teatral no la pueden hacer los actores solos; son las organizaciones democráticas, progresistas las que deben tomar, impulsar y utilizar a estos grupos teatrales, esas fuerzas son las responsables de que el trabajo teatral, musical, dancístico de vanguardia, trascienda Hasta hoy no hemos recibido ningún apoyo de esos grupos progresistas El extensionista no es una obra para el público de Polanco ni serían ellos los que la convirtieran en una tribuna, pero si pensábamos que habría respaldo de organizaciones que nos promovieran, nos recomendaran, nos enviaran grupos que miraran y criticaran nuestro trabajo No ha habido respuesta y esto es una desgracia
Es una desgracia, efectivamente Con el teatro lleno, la compañía de El Extensionista no se enriquecería, pero podría vivir, pero, con el teatro casi vacío, de verdad se enfrentan a problemas diarios de con qué van a comer al otro día
“Necesitamos apoyo —apunta Santander—, y lo necesitamos desesperadamente; de otro modo, no sabemos qué va a suceder con la obra
“Lo ideal —dice, mientras se anima un poco— es que tuviéramos todos los días el teatro lleno; sin embargo, también aceptaríamos cualquier tipo de apoyo económico que nos quieran brindar, siempre y cuando no haya de por medio una mediatización, una censura de la obra”
La obra, escrita y dirigida por Santander, con escenografía de Félida Medina y música de Gabino Palomares, habla de los problemas a que se enfrenta un extensionista cuando trata de ayudar a los campesinos a cambiar su realidad económica Al término de la obra, los actores piden al público sugiera un final que sustituya o sea mejor que aquel trágico con el que la pieza se cierra El público coincide en afirmar, en términos generales, que mientras la situación del campo no cambie, el final trágico continuará siendo el cierre de todas las acciones que pretendan reivindicarlo
—Y los más interesados y afectados en el tema que plantea la obra, ¿verán algún día El extensionista? ¿viajará la compañía al campo?
—Estuvimos una ocasión en Morelia y la reacción nos dejó muy complacidos Lo que sucede es que con nuestros medios —que son escasísimos— no podemos viajar; necesitamos de alguien que nos ayude a recorrer la provincia
El extensionista no está cumpliendo una temporada fija; la compañía se presentará hasta “donde aguantemos” Y, aunque las entradas van en aumento, es posible que pronto —a no ser que haya una ayuda— esta obra desaparezca del panorama teatral; cuando los actores se cansen de comer quesadillas, tal vez se vayan a aceptar algún buen contrato en obras más ligeras, más taquilleras Por lo pronto, todos los actores manifiestan una satisfacción por formar parte de esta cooperativa teatral; uno de ellos, dice:
“Pudimos trabajar en cualquier otra obra; sin embargo, es mucho más importante participar en una donde la problemática que presenta es, de alguna manera, la misma que nosotros los actores vivimos”
Y aquí se podría decir que el conflicto Anda-SAI, ha traído una concientización del actor:
“Si esta obra se pudo hacer es precisamente a partir del movimiento del SAI, antes, como funcionaba la Anda, a mí no se me hubiera ocurrido siquiera presentarla; a pesar de las deserciones, en el SAI está quedando gente valiosa, convencida de lo que quiere lograr”, añade Santander
Uno de los actores, señala: “El conflicto de los actores ha beneficiado también a los miembros de la Anda en el sentido de que están siendo más concientes de lo que es un movimiento sindical y tomarían ya otra posición ante sus propio sindicato
Felipe Santander, quien había dirigido hace más de diez años obras de corte humorístico o pícaro, ahora después de una década de receso, vuelve al teatro con El extensionista una pieza que es en gran parte su autobiografía
“Conozco bien el problema del campo; soy ingeniero agrícola, incluso hace muchos años me corrieron de extensión agrícola; ese papelito arrugado que lleva el extensionista de la obra, a mí también me lo dieron He vivido todo el problema de extensionismo y sus consecuencias No hubo, por tanto, un proceso de creación de la obra, en mi caso había una necesidad de denunciar lo que sucede en ese medio”
En el vestíbulo del teatro, un pizarrón exhibe recortes de periódicos que hablan de matanza de campesinos, de situaciones de hambre en el campo, de protestas agrarias, etcétera; notas y más notas que se han ido recopilando y a lo largo de casi ocho semanas
“La gente se ha acostumbrado a leer estas notas pero no le interesa reflexionar sobre ellas; en ocasiones, prefiere dar vuelta a la página para no topar con estas noticias desagradables Por eso, ahora se las ponemos aquí en la entrada, para que se enteren de lo que sucede en el país”
Gabino Palomares, autor y cantor en esta obra, recuerda un texto de Benedetti y dice que los gobiernos llamados “democráticos” se apoyan en la libertad que se da a los artistas, para decir con ello que existe libertad
“Yo me pregunto, ¿por qué no se le da libertad de expresarse a un obrero o a un campesino? Porque en estos medios donde la gente está involucrada directamente en la producción, allí sí es muy peligroso dejar esa libertad; en cambio, a los artistas sí se les puede permitir hablar Por esto, considero que nosotros debemos aprovechar esa coyuntura y concientizar al mayor número de gente porque esta gente será la que haga la acción que la concientización del arte provoque”

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