El IVA, más inflacionario de lo previsto

El IVA, más inflacionario de lo previsto
Alza de precios del 21%, irreversible, en 1980: Wharton Econometric
Isabel Morales
FILADELFIA, EU – Modificado aun antes de entrar en vigor, el Impuesto al Valor Agregado abrirá para México un 1980 más inflacionario de lo previsto Un análisis exhaustivo de la Wharton Econometric indica que el IVA surge de una mala planeación, señala inconveniencias no tomadas en cuenta y precisa optimismos fiscales, aunque los pesimismos y las imprevisiones los tenga que pagar el consumidor
Explica el trabajo que las autoridades mexicanas demostrarían gran inteligencia si posponen la aplicación del nuevo impuesto para un mes, como mayo, menos inflacionario: si reforman la tasa del 10 por la del 8 por ciento, para hacerla verdaderamente neutral y evitar una sobrerrecaudación que desataría la inflación, aumentándola en, por lo menos, 3 por ciento en 1980; y si realizan reformas legales que eviten que el IVA viole tratados internacionales, como los suscritos con la ALALC y la Comunidad Económica Europea
El organismo norteamericano analiza las repercusiones mediatas e inmediatas de la aplicación del IVA en la economía mexicana Tras la de Wharton está la escuela de la economía de la Universidad de Pensilvania, la más destacada en el mundo en la especialidad de econometría —aplicación de las matemáticas a la economía—, y con trabajos en países capitalistas y socialistas En México, ese grupo pronosticó, entre otras cosas la devaluación del peso en 1976
El grupo de investigadores de la Wharton, encargado desde hace diez años de realizar el estudio sobre México y dirigido por Abel Beltrán del Río, entregó un informe a sus suscriptores mexicanos de los sectores públicos —CFE, Banco de México, PEMEX, IMSS, entre otros— y privado —Grupo Alfa, ICA, Banamex, Comermex—, durante una reunión celebrada los días 15 y 16 de noviembre pasado en la University City Science de esta ciudad Dijo el informe:
“El mes de enero resulta el más inadecuado para introducir un impuesto que va a afectar a los precios y, especialmente, al consumo, ya que enero se caracteriza por ser mas inflacionario que otros meses y esta observación histórica, de por lo menos los últimos seis años, se verá confirmada por otros hechos sobre los que, a diferencia del IVA, no existe alternativa en cuanto a la fecha de implantación, como son: nuevos precios de productos subsidiados, incrementos de salarios, pago de aguinaldos y el fin del compromiso de precios estables del sector privado”
Para los especialistas, la aplicación del IVA debía empezar en uno de los meses que ha registrado menor tasa inflacionaria en los últimos años, como mayo, por ejemplo
En la junta, y en el modelo econométrico sobre México, se reitera que habrá “un considerable aumento en la carga fiscal y en efecto inflacionario, con motivo de la adopción del impuesto sobre el valor agregado”
Existe la muy seria preocupación, dice la proyección básica del trabajo, en el sentido de que el cálculo de la tasa del 10 por ciento no ha sido debidamente elaborado, para que sea efectivamente sustitutiva de la recaudación anterior, la de los impuestos en cascada sobre ingresos mercantiles
Según el modelo de la Wharton, la tasa propuesta del 10 por ciento en el interior del país y el 16 por ciento en las zonas fronterizas y libres, generará una recaudación de 125,000 millones de pesos para 1980, en lugar de los 85,000 millones que se proyectaría recaudar, de permanecer en vigor el impuesto sobre ingresos mercantiles
En todos los países que han hecho la sustitución de impuestos acumulativos en cascada por “un impuesto plurifásico no piramidal”, como el IVA, se han presentado serios retos a la técnica utilizada para efectuar un cálculo adecuado de la nueva tasa, que arroje un pronóstico de recaudación previamente determinado, el que en la mayor parte de los países que han intentado el cambio, se pretende esté regido por el criterio de neutralidad en la recaudación
Esto quiere decir, explican, que el nuevo sistema arroje una recaudación equivalente a los impuestos que se derogan, incluyendo desde luego, una tasa de crecimiento igual a la esperada con el anterior sistema
Se considera que este elemento de “sobrerrecaudación” aumentará la carga fiscal por impuestos indirectos y, por lo tanto, se reflejará en un impulso a la inflación de, por lo menos, un tres por ciento adicional en el índice general de precios al consumidor y en un 2 por ciento en el índice de precios del producto interno bruto
La Wharton estima que en 1980, el índice de precios aumentará en 21 por ciento, y puede reducirse algunos puntos de no entrar en vigor el IVA
Y, a manera de advertencia, recuerda que si en el sexenio pasado el déficit comercial externo fue la limitante mayor del crecimiento y del empleo, en el presente la inflación será el obstáculo fundamental para México
Por impugnaciones de economistas y funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, miembros del grupo de los monetaristas de la Escuela de Chicago, que participaron en la reelaboración del proyecto del IVA, que data de la época de Antonio Ortiz Mena como titular de la dependencia, la Wharton explicó:
“Teóricamente, el IVA no sería inflacionario si la tasa a la que se introdujera fuera la verdaderamente neutral, que se estima en alrededor del 8 por ciento para todo el país, aun manteniendo la tasa reducida del seis por ciento en la frontera”
Este cálculo de la Wharton corrobora el estudio realizado por el Fondo Monetario Internacional por pedido de la Secretaría de Hacienda, en 1977, y posteriormente en septiembre de este año
El estudio del FMI, si bien respaldó la metodología de Hacienda, mantuvo la cautela al señalar “la posibilidad de reducir la tasa en el caso de que opere la sobrerrecaudación”
Sin embargo, para la Wharton la “sugerencia” no parece muy aceptable puesto que, una vez que se afecten los precios, el daño será irreversible Por eso, insiste en que lo más adecuado es iniciar la aplicación del IVA con la tasa del 8 por ciento y después evaluar si en realidad la sustitución requiere una tasa mayor
Parecería, dice el modelo de la Wharton, que con la tasa general del 8 por ciento se evitaría el efecto inflacionario global, y con subsidios a la carga fiscal en productos básicos, sobre todo agroindustriales, se lograría evitar el impacto de cambios sectoriales en precios que afecten la canasta mínima de la población
En la reunión del pasado 15, los monetaristas argumentaron que era “mala fe” asegurar que el IVA será inflacionario, a lo que, con cifras y cálculos de la economía mexicana, la Wharton les contestó que no era intención “buscar brujas”, sino demostrar la mala o simple concepción de la realidad que tienen los miembros de la escuela de Chicago
Se les recordó que “indudablemente, la adopción del IVA en México representa una reforma sustancial que no sólo mejorará el sistema de impuestos indirectos, sino que hará más por corregir la evasión fiscal, incluyendo la del impuesto sobre la renta de las empresas, que todas las actividades de inspección fiscal que se emprendan”
En este contexto se les recordó, también, partiendo de la base de que los impuestos son un mal necesario para la sociedad, el fracaso de la ampliación de la reforma fiscal, instituida por Hugo B Margáin en 1972, que causó su renuncia Esta reforma se apoyaba en impuestos directos que, teóricamente, buscaban una mayor justicia social, y que sólo desalentó el ahorro y la inversión y propició la fuga de capitales, la desconfianza general a invertir a largo plazo, y la devaluación de 1976
Por esto mismo, dice el recordatorio, la primera medida del siguiente titular de Hacienda de México fue aplicar, por medio del Banco de México, una sobretasa exenta de impuestos a los valores Esta medida fue decretada en uso de facultades extraordinarias que el Código Fiscal sólo contempla para desastres nacionales
Esa sobretasa aún existe, porque no se ha podido eliminar y sirve para compensar a los ahorradores las deficiencias de tasas de interés con otros mercados, por ejemplo el norteamericano
En vista de ese fracaso, se recurrió nuevamente al viejo método del impuesto indirecto, sólo que renovado, en este caso, dice la Wharton, el IVA
Una de las sugerencias que hace la Wharton, que ya fue anunciada por la SHCP en la pasada reunión nacional de industrialización, es la de otorgar un crédito por los inventarios al 31 de diciembre, pues éstos ya han pagado el impuesto sobre ingresos mercantiles
El estudio señala también que los problemas internos y externos que traerá el IVA no pueden ser solucionados con base en un reglamento: “tendrá que haber reformas legales y de fondo”
La Constitución de México señala que los impuestos son facultad del Poder Legislativo y no del Ejecutivo, dijeron los autores del estudio, por lo que los diputados debieran tomar cartas en el asunto y aplicar su autoridad en bien del país
Además, señalaron, el decreto del IVA, de diciembre de 1978, fue aprobado por la Legislatura, es decir, antes de que entrara en vigor la Reforma Política y de que hubiera mayor número de representantes de la oposición, tanto de izquierda como de derecha
Al tocar el capítulo de los puntos antijurídicos en que incurre el IVA, el estudio señala que con el pago del 10 por ciento de impuestos a importaciones destinadas a la franja fronteriza y zonas libres —y no la tasa reducida del 6 por ciento—, puede argumentarse que el impuesto interno resulta discriminatorio para productos extranjeros
Explica que lo anterior ocurre particularmente cuando se importan productos para consumo final en la zona fronteriza, habiéndose pagado el IVA en la aduana, vulnerando no sólo el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), sino específicamente el Tratado de Montevideo —ALALC— y el de la Comunidad Económica Europea
Además, dificulta el pronóstico del ingreso, no sólo por la falta de información, sino porque se ha creado un aliciente de evasión: sitúa operaciones reales o ficticias en la zona del 6 por ciento, incluso absorbiendo créditos a la tasa del 10 por ciento
Es decir, se preguntan ¿cómo se sabrá y se comprobará qué mercancías se van hasta el centro del país, por ejemplo el DF, y cuáles se quedan en las zonas fronterizas y libres?
Otro capítulo que los investigadores de la Wharton consideran de fundamental importancia en la aplicación del IVA, es el del sector agroindustrial
Dicen que el llamado “efecto recuperativo” del IVA se agudizará en este sector: “se trata de moderar el impacto, eliminando gran parte de los impuestos que se trasladarían a los agricultores, al no sólo eximir, sino devolver el impuesto de etapas anteriores, en el caso de enajenación de maquinaria y equipo únicamente susceptible de ser utilizado en agricultura y ganadería, así como los fertilizantes
“En este aspecto, la ley mexicana se aparta del criterio adoptado con éxito por la Comunidad Económica Europea, que trata de influir más directamente en evitar el efecto recuperativo mediante la imputación de un crédito que se traslada, junto con las enajenaciones de productos agrícolas”
La decisión mexicana, según la Wharton, es una decisión política, pero ciega
En este aspecto plantearon la posibilidad de que, aun cuando el IVA no fuese inflacionario por no provocar la sobrerrecaudación que se teme, de todas formas habrá cambios sectoriales de precios en productos como quesos, pastas para sopas, galletas, dulces, mantequilla, jabones, margarinas, aceites, detergentes, alimentos balanceados, conservas, carnes industrializadas y mermeladas
En el caso del “efecto recuperativo” en el campo, el aumento neto de carga fiscal será del 6 por ciento, pues en el anterior impuesto de 4 por ciento no se daban varias etapas por estar exentos los insumos Esto será igual, ahora, con la diferencia de que la tasa será de 10 por ciento
Para concluir lo relacionado con el IVA, la Wharton dice que, de no haber modificación, los impuestos vigentes proveerían una recaudación aproximada de 100,000 millones de pesos en 1980 Esta, pues, es la meta para el IVA Según los cálculos macroeconómicos, en el panorama más pesimista se logra esta recaudación y en el más optimista casi se duplica llegando a 188,000 millones de pesos
“Claro, optimista fiscalmente porque como no hay nada gratuito en esta vida, en el caso de que se extraiga una cantidad mayor de los 100,000 millones de pesos, alguien pagará la diferencia y muy probablemente sea el consumidor, a través de mayores erogaciones por precios, más impuestos que por los precios actuales”

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