Realización del chileno Sebastián Alarcón

Realización del chileno Sebastián Alarcón
EL GOLPISMO LATINOAMERICANO EN EL CINE DE LA URSS
Francisco Ponce
MOSCU – Santa Esperanza es un campo de concentración Es una réplica del neofascismo en Latinoamérica Pero en el pueblo, inventado en un escenario de esta metrópoli, los actores son soviéticos y se parecen a nosotros e imitan nuestros ademanes y carácter Filmar esta película llevo un año a la empresa estatal “Mosfilm” y a su realizador, el director chileno Sebastián Alarcón Ramírez, radicado aquí desde 1968

A los 31 años de edad, el cineasta acaba de estrenar en esta capital la cinta referida, en la que “me aparto de lo chileno y planteo problemas de Latinoamérica en general Es un campo de concentración que puede existir en cualquier país de América Latina Es el neofascismo Claro, tomé algunos datos de la realidad chilena pero también recopilé información de otras naciones Todos los actores son de la URSS Ya te imaginarás los problemas que tuve para lograr caracteres impecables Costó trabajo, pero lo logré”
Alarcón Ramírez, casado, padre de una recién nacida, vive en un apartamento pequeñísimo en esta ciudad Emigró a la URSS desde 1968 y a raíz del golpe de Pinochet se decidió a dirigir con la preocupación de señalar, al menos al mundo socialista, los trágicos acontecimientos de su patria
En 1975 filmó un segundo documental: Los tres pablos (Neruda, Picasso, Casals), “un collage muy experimental de 20 minutos de duración, en el que combinó el sonido, la voz, la palabra Fue primer lugar en el festival estudiantil del instituto de Ciencias de la URSS”
Su primer paso fue en 1974, con un documental de diez minutos, titulado La primera página, sobre los sucesos en Chile Ganó el sitio de honor en el festival de Tampere Para este principio contó con la ayuda del realizador soviético Roman Karmen, conocido documentalista en la Unión Soviética
Animado por los resultados productivos de sus primeros intentos, logró su primer largometraje (1:30 horas) denominado La noche sobre Chile “Ya había madurado un poco más”, comenta Sebastián, bajo de estatura, moreno , con el acento clásico de los chilenos, bien conservado a pesar de su excelente ruso “Se presentó en 1977 y ganó el premio especial del jurado en el festival de Moscú Fue una película acerca de los hechos, muy emocional —esto impacta mucho—, pero muy honrada Ese año ocupó el quinto lugar de popularidad en la URSS y esto me satisfizo mucho porque cada año se estrenan aquí unas 150 películas”
¿Y Santa Esperanza?
“Aquí me aparté de lo chileno, como te dije”, responde Sebastián “Pero encontré problemas interesantes a la hora de la filmación: mi aislamiento —como quiera que sea estoy alejado de lo latinoamericano y se te va olvidando un poco cómo habla un latinoamericano, cómo se mueve, cómo reacciona Tuve que revivir muchas de las cosas que he vivido allá
La cinta, de acuerdo a su director, presenta todas las inquietudes a través de sus personajes: hay un terrorista, un sacerdote, un militar simpático, seudodemócrata, conocedor un rostro distinto del militar convencional, porque es muy humano Hay una enfermera, un dirigente dogmático, un pintor, un viejo trabajador y hasta un loquito
“No es una película esquemática, carece de soluciones abiertas Eludir lo esquemático es básico para hacer cine político Dejar pensar, reflexionar a la gente”, prosigue nuestro entrevistado “Seguirá un nuevo guión que preparo sobre el guardaespaldas de un dictador; son dos personajes Es la tragedia de un joven traumado por la sociedad capitalista Es autobiográfica porque sufrí la ley de la jungla en nuestros países Fui seminarista y me quedó una huella muy profunda, muy negativa por los traumas que te produce”
Sebastián, al respecto, dice no temer desnudarse, “a presentar mi segundo yo”, porque la autocrítica implica que “me estoy saneando” La película, dice, cumple el papel de comprometerse en la lucha contra el fascismo
Para ello, estima que logró el balance entre lo personal y lo ideológico: Manuel —el guardaespaldas— es lo personal, y lo no personal es el dictador Y no puede ser, asegura, eminentemente personal, porque no es posible hacer cine sin fantasía
Entre sus preocupaciones —y Santa Esperanza es un reflejo total— está el proceso mediante el cual un hombre se convierte —o lo convierten—en verdugo
“Trato de meter cosas como, fíjate, religión, sexo, clases sociales porque todo esto forma el verdugo y así puedo saber de dónde surge el fascismo o bien cómo se forma Ya estoy aprendiendo a hacer cine, en verdad Y si no hubiera sido aquí, seguramente en otro país no habría podido hacer lo que he realizado en la URSS”
Ahora, Sebastián pretende utilizar la literatura en sus temáticas y comenta que tiene pensado hacer una cinta como La ciudad de los perros
Mientras, Sebastián sigue con su esposa, su hija y su soledad profesional de la realidad que proyecta en sus cintas “Pero leo mucho y mi educación me ayuda a no ceder Sin embargo, siento que poco a poco voy perdiendo las raíces Hablo ocho idiomas Pero al final, creo y así debo verlo, la soledad ha sido positiva”

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