LA HORA NACIONAL

LA HORA NACIONAL
Florence Toussaint
Corría el año de 1939; Lázaro Cárdenas ocupaba la presidencia de la República El país cambiaba todos los días; la comunicación entre los distintos puntos del territorio era precaria Los principales diarios de México atacaban a Cárdenas Analfabetismo y aislamiento hacían de la radio el medio de mejor penetración para llevar hasta los lugares más apartados el mensaje del gobierno El presidente discurrió la creación de “una hora nacional” Durante sesenta minutos, todas las radiodifusoras debían encadenar su señal Domingo a domingo de diez a once de la noche la voz, en vivo, del presidente o de los ministros, se oiría por toda la nación
El Departamento Autónomo de Prensa y Propaganda, organismo también establecido durante el cardenismo, se encargó de la producción El propio presidente y el Congreso de la Unión fueron responsables del contenido El espacio de esa hora sirvió para hablar de los problemas políticos más candentes en un periodo en que el país afrontaba serias adversidades debido a la oposición que despertaba entre los reaccionarios el proyecto nacionalista de Cárdenas Las emisiones de esa hora nacional eran esperadas por la gente porque había credibilidad en el gobierno y porque lo transmitido era significativo para la vida política de los ciudadanos

Con esta medida, además, el presidente Cárdenas reafirmaba su política en materia de medios de difusión: éstos debían estar al servicio, primero, de la comunicación; luego, lateralmente, del comercio
Esa hora, que ha llevado por título, entre otros, en de La hora nacional, como tantas instancias gubernamentales ha ido cambiando con el paso de los sexenios Terminado el de Cárdenas perdió la importancia política que había tenido También su producción demeritó mucho Llegó a ser llamada por el público en son de mofa “la hora del silencio” De tan aburrida hizo callar a todos los receptores durante los minutos que duraba su emisión La demagogia política, el tedio de los mensajes propagandísticos En el otro extremo, La hora nacional recuperó su popularidad por la vía del espectáculo Durante los años cincuenta, en las puertas de la XEW (radiodifusora que por tradición ha ofrecido sus instalaciones para transmitir la señal) se formaban verdaderos tumultos Todavía en vivo, el programa era foro para los ídolos populares de la canción: Pedro Infante, Jorge Negrete, Agustín Lara, por ejemplo La hora nacional también estuvo alimentada por estrellas extranjeras; todo actor o personalidad que fuera invitada a México para trabajar, así fuese temporal, tenía la obligación con dicha exigencia
Se sabe que sólo hasta la época de Díaz Ordaz, La hora nacional se une al progreso tecnológico alcanzado por otras emisiones Deja su carácter de transmisión “en vivo” para optar por la grabación
Los tres primeros años del sexenio echeverrista no tocaron a La hora nacional Esta tenía un muy amplio público gracias a su fórmula fácil de repetir la música de mayor éxito transmitida por la radio comercial Sin embargo, hacia el cuarto año del gobierno Echeverría descubrió la cuantía de un auditorio nacional y decidió usar el programa como canal para difundir su imagen
Al término del sexenio anterior, La hora nacional se reestructura y orienta en otro sentido sus fines Al análisis de su forma y contenido dedicaremos el próximo artículo

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