Cencos, de vehículo religioso a voz disidente, puede resurgir: su director

Cencos, de vehículo religioso a voz disidente, puede resurgir: su director
Carlos Fazio
El 23 de octubre, el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), cerró parcialmente sus puertas Hizo un alto temporal en el camino La asfixia económica, el bloqueo político y hostigamiento oficiales, obligaron a tomar la medida luego de 18 años de servir a las causas populares de México y de apoyar los movimientos nacionales de liberación de América Latina
La decisión pone en juego la supervivencia misma de este medio de información-comunicación alternativa; de esta voz que no es neutra y que en aras de querer ser independiente, se convirtió en disidente para el régimen

Pero también, para José Alvarez Icaza, presidente de Cencos, es la oportunidad de dar un salto adelante, hacia una nueva forma de herramienta popular, con participación y corresponsabilidad —”derechos y obligaciones”— de los desheredados de México, Unica garantía de ser, finalmente, “voz de los que no tienen voz”
La suspensión de los servicios de Cencos puede ser sólo un paso atrás para avanzar dos adelante; pero Alvarez Icaza es consciente de que ello conlleva el riesgo de desaparecer
El presidente de Cencos explica las razones de este alto temporal: “Se nos hace un bloqueo económico, que se origina en lo internacional, porque las agencias donantes —principalmente el Consejo Mundial de las Iglesias— han decidido retirar su apoyo a nuestro Centro y otros semejantes; y en lo nacional, por las dificultades que tenemos para conseguir que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y Teléfonos de México nos conecten la línea para operar un equipo teleimpresor para servicio telegráfico
“Esto pone a Cencos en una situación difícil para competir con otras agencias informativas Si la razón es un bloqueo político, que se manifiesta en situaciones económicas, la solución es apelar a la gente que servimos, para que haga presión, si le interesa que sigamos funcionando Porque no tiene sentido que tratemos de hacer una comunicación alternativa, si a sus beneficiarios directos no les importa”
Cencos, desde su origen paraeclesial —”nacimos como instrumento de uno de los sectores de poder: la Iglesia”— fue recorriendo un camino que lo vinculó directamente con el pueblo Su “currículum vitae” no es nada despreciable: estuvo del lado de los estudiantes en el 68; se comprometió con el “Campamento 2 de octubre”, en el 75; cubrió las recuperaciones de tierras del campesinado en la huasteca hidalguense; libró las batallas obreras, fueran en la mina “La Caridad” o junto al Sindicato de Good Year Oxo; estuvo presente en las luchas por la sindicalización universitaria; ofreció una voz alternativa en Puebla, durante la conferencia de obispos; bregó por los derechos humanos y por la presentación de los desaparecidos; surgió vencedor en Nicaragua, junto con los sandinistas, y hoy vive el parto de la revolución salvadoreña
En Alvarez Icaza no hay amargura cuando reconoce: “Nos faltó organizar la solidaridad, la reciprocidad de la gente a la que servimos, para con Cencos Ese es el sentido del esfuerzo actual”
Hace historia: “Surgimos en 1964 a partir de una experiencia católica militante, que buscaba introducir la información religiosa en un medio periodístico nacional, liberal y desacralizado, en el cual los reporteros de la ‘fuente religiosa’ frecuentemente iban a dar ahí como castigo por algún ‘delito’ cometido en otras fuentes que se estimaban mejores y que eran, desde luego, más lucrativas
“Se trataba de una experiencia ‘apostólica’, cuyo objetivo era ‘convertir’ a los periodistas, para que éstos luego usaran sus medios para la ‘conversión’ del pueblo Eran los tiempos de la ‘pastoral de las élites’ La Iglesia estaba muy preocupada de no participar en política y nuestro trabajo reforzaba la fundamentación ética, moral y religiosa del sistema dominante Entonces, los obispos se mostraban orgullosos de nosotros Nuestras campañas y movilizaciones, frecuentemente, eran de corte anticomunista, porque ‘no era la miseria, sino el comunismo, el mayor peligro que debería afrontar el pueblo’
“En aquellos días no se podía tocar con el pétalo de una rosa a un prelado La misma imagen de que no se puede atacar al presidente de la República, había entonces respecto del cardenal primado de México No se podía hablar de ese señor (monseñor Luis María Martínez) Era el hombre predilecto de las reuniones gubernamentales Contaba unos chistes formidables Era un tipo ocurrente y genial Era un personaje absolutamente intocable Intocabilísimo Representaba a una Iglesia monárquica y prepotente, que siguió siendo tal en épocas del cardenal Darío Miranda Y Cencos sobrevivió El hecho mismo de que Cencos superviviera después del rompimiento con la jerarquía, fue absolutamente insólito Absolutamente insólito”
A José Alvarez Icaza le parece un siglo lo que ha ocurrido en 18 años El descrédito del cardenal Ernesto Corripio Ahumada en nuestros días; el hecho de que hoy un cristiano pueda tener una ideología socialista; la participación dinámica y activa de una minoría de la Iglesia mexicana en las luchas populares “Fuimos pioneros de ese cambio”, dice
Reflexiona sobre el presente Sobe la movilización popular creciente que tiene que ser atendida “La mayoría del pueblo mexicano está en broncas de tierras, sufre la carestía de la vida, tiene problemas de salarios Queremos servir a ese sector desorganizado, disperso” Habla de la necesidad de una información mediante la cual se logre la organización popular No una noticia neutra, sino una noticia que fomente la organización de las masas
Se les cuestiona: ¿Pero una información de ese tipo, “alternativa” y organizadora, significa un verdadero peligro para el régimen?
—Claro —responde—; cuando el general Durazo detuvo tres días a un reportero de Cencos, un nicaragüense, le hizo un interrogatorio que nos dio al centavo la radiografía de lo que pensaban de Cencos Le preguntó Durazo si Cencos tenía contactos con sindicatos obreros independientes, organizaciones campesinas, partidos políticos de izquierda, universidades progresistas, sectores eclesiásticos progresistas, organizaciones de derechos humanos, entidades internacionales Ese interrogatorio nos dio la medida de nuestra peligrosidad Porque todos esos sectores que preguntaba Durazo si servía Cencos —y que sí servía— son conflicto para el régimen Evidentemente que un régimen cerrado que quiera desaparecer la disidencia hace bien en cerrar Cencos Porque Cencos es una voz disidente Es una voz del sector popular”
Habla de la credibilidad de Cencos: “No sólo no decíamos mentiras, sino que no hicimos trampas Jamás se nos ocurrió lucrar con nuestro trabajo con los sectores populares Nuestro cierre temporal es también un esfuerzo por romper de cuajo cualquier actitud paternalista Queremos ver a quién le importamos ahora, y a ellos, decirles: ‘oye, cómo garantizamos que nuestra línea va a ser la línea que tú quieres y que compartimos derechos y obligaciones’ Porque una información alternativa tiene que tener una respuesta alternativa”
Cencos, al 23 de octubre pasado, servía a 1,161 grupos o personas en la República —”otras tantas instancias de organización popular; gente aislada”— Alvarez Icaza dice que es necesario “crear un algo que vincule la información con lo que le pasa a la gente, que no le importan las broncas de la fusión de la izquierda o el último artículo de Octavio Paz, sino que se muere de necesidad de comunicación, de aislamiento, de explotación, de miseria ¡Nadie entiende eso! El cierre de Cencos es también un enorme esfuerzo por ver si pasa algo Esa es la historia Unos dicen que no es posible lograrlo Yo digo que sí”

Comentarios