“Siqueiros era menos comunista que yo”, dice Manuel Suárez “Somos símbolos de una raza y un mundo nuevos”

“Siqueiros era menos comunista que yo”, dice Manuel Suárez “Somos símbolos de una raza y un mundo nuevos”
Fernando Ortega Pizarro
Don Manuel Suárez, con la mano derecha metida en la bolsa del pantalón y la izquierda extendida hacia arriba, admira el colosal edificio que es el Hotel de México A su lado, David Alfaro Siqueiros, con los cabellos incendiándole el rostro, la mano izquierda contenida y la derecha firme, hacia abajo, contempla el Polyforum que lleva su nombre
El multimillonario y el artista militante están unidos en una escultura de fibra de vidrio, café, de cinco metros de altura Se llama Los siameses y es obra del artista español Florentino Aparicio, que le hubiera gustado al pintor mexicano, a juzgar por la frase acuñada por Suárez y Siqueiros en 1969: “Somos símbolos de una raza y un mundo nuevo”

Dos ideologías, la capitalista y la comunista, comulgando a través de la creación, se diría Pero, hoy, don Manuel tiene que afrontar el “sentimentalismo y los celos” de su familia y amigos, que no están de acuerdo en que sea siamés de Siqueiros, pues “consideran que podría pensarse que estoy con él en el comunismo Pero si Siqueiros era menos comunista que yo”, dice
“Para mí era el pintor número uno, limpio, decente, con el cual me entendí maravillosamente Por eso hicimos el Polyforum, con 8,422 metros cuadrados de pintura y escultura Yo no sé qué pensaba de Rusia o el socialismo, pero yo le saqué La Marcha de la humanidad que no tiene paralelo No soy comunista y Siqueiros era un hombre muy honorable”
Don Manuel se enfrascó en la realización de su sueño Antes de estar terminado, ya disfruta de la gloria que le deparará el edificio “El edificio soy yo”, dice, y no es descabellada la sospecha que tiene la gente que lo conoce de que don Manuel querrá ser enterrado en el Hotel de México
En un tono que hace dudosa la broma, mirando la ciudad plomiza desde el restaurante giratorio, don Manuel confiesa que “es verdad que llegué hasta cansarme de ver de abajo hacia arriba, ahora no me canso de ver de arriba hacia abajo”
El Hotel de México es la estructura de concreto más alta de México y América Latina, con 54 niveles Allí será instalada una antena “maravillosa”, de 306 metros de altura, cuatro metros más alta que la del Empire State —” la vanidad mexicana de cuatro metros ¡Somos una raza vanidosa!”— El hotel tiene 1,508 habitaciones en hexágono —”se acabó el rectángulo”—, con galerías para ver el 50 por ciento de la ciudad, hacia el norte o hacia el sur, un salón de conferencias para 1,500 personas, un teatro para representaciones comerciales y uno griego, restaurantes, discoteca y un refugio antiatómico
“En el refugio caben 10,000 personas, en un momento dado” Don Manuel entrecierra los ojos, parece hablar consigo mismo, trata de convencerse: “No tengo temor alguno, porque el que lo tiene ya piensa en morirse Al fin y al cabo polvo somos y en polvo nos convertiremos”
Don Manuel tiene 85 años, 20 hijos, 63 nietos, 12 bisnietos, cuatro títulos —tenedor de libros, mecánico electricista, ingeniero civil y economista— Además de seguir los diez mandamientos, “no fumo, no bebo y no práctico el contrabando Trabajo 12 o 14 horas diarias y no tengo tiempo para pecar”
No es fácil hacerlo hablar de su riqueza, aunque más adelante, al lamentar que no puede disponer de mil millones de pesos que le ofrece la Secretaría de Turismo, por el “alto” interés que le pide —2147 por ciento, el más bajo que prevalece en el mercado—, señala que terminará de construir el hotel en el tiempo que le permitan sus fuerzas: tres millones de pesos semanales
Pero el costo total no lo conoce, dice, “porque el día que lo sepa, ese día estaré perdido El hombre, cuando llega a pensar en cifras, se cristaliza y yo no quiero cristalizarme, o convertirme en estatua de sal, como la mujer de Lot, por mirar para atrás”
Por insistencia del reportero, sin embargo, le echa una miradita a la forma en que se hizo rico
“Mis padres fueron dueños del rancho El Chopo, que tenía 516 hectáreas, en la Nueva Santa María Lo tuvieron que vender en nueve millones y pico de pesos, en papel infalsificable, que al ser revalidado por Hacienda disminuyó a 70,000 pesos, con lo cual quedamos con una mano atrás y otra adelante Con ese dinero compramos 9,630 pesos oro, de manera que toda la Nueva Santa María se vendió en esa cantidad
“Me puse a trabajar en una casa de abarrotes, pero como yo quería sobresalir y ser abogado, iba a Mascarones, en San Cosme, con los jesuitas, y ahí me hice bachiller y tenedor de libros Empecé a ganar dinero, entré a los negocios y puse un almacén en La Merced, luego otro y otro Mi familia y yo pusimos la tienda Suárez Hermanos Me dediqué a la venta al mayoreo y gracias a la ayuda de mis amigos que me fiaron mercancía, vendí furgones de café en Torreón, en Chihuahua, en Hermosillo, y a ganar dinero
“En 1923 compré a unos catalanes la fábrica de asbestos-cementos Eureka y adquirí la patente para introducir agua en los pueblos Me convertí en el primer contratista del país
“Tuve las obras más importantes del país, a través de las Juntas de Mejoras Compré terrenos en todos los puertos y en las fronteras, los que no tenían mucho valor en aquellos tiempos Con las obras que se hicieron por las Juntas de Mejoras y que yo contraté, empecé a revender terrenos en Acapulco, Nogales, Veracruz, Manzanillo, Tijuana, Laredo y Ciudad Juárez El dinero que gané lo fui aplicando a la creación de fábricas, ingenios azucareros, el Casino de la Selva, el Polyforum y el Hotel de México”
Música de Glen Miller acompaña la charla Estamos en la cabeza de lo que desde afuera parece un coloso de concreto Don Manuel habla con los ojos entrecerrados, como si estuviera repitiendo un script memorizado
“No me saque de mi órbita, porque a lo mejor me caigo No quiero salirme de la prudencia, no quiero entrar a la vanidad”
Sin que se le, pregunte expresa su inconformidad con una “mala jugada” que el gobierno le hizo al expropiarle cuatro ingenios azucareros Los ingenios adeudaban varios millones de pesos, pero no se quiso prorrogar el plazo del pago “El gobierno me debe entre 1,500 y 2,000 millones de pesos por los ingenios expropiados, pero ni con esa cantidad podrían volverse a poner a funcionar óptimamente Hay ineficiencia y se produce menos de la mitad de toda su capacidad”
Es aquí cuando afirma, categóricamente, que solamente la iniciativa privada puede llevar los negocios de manera estable, porque el gobierno, con sus sexenios, no mantiene continuidad alguna
“Dentro de nuestro sistema, yo que tuve que ver con los gobiernos de todos los Presidentes, puedo estimar qué fuerza o potencia puede tener un Presidente por el grupo de hombres que lo acompaña, y compararlo con lo que ocurre en la industria”
Cualquier industria requiere de cuidados y detalles Es como una casa “El dueño de una fábrica no va a querer mordida por comprar maquinaria que le va a servir Pero a un señor que no le importa nada y que está transitoriamente ahí, pues es muy posible que le entre a la mordida En este caso, no hay manera de que alguien cuide”
Por eso dice que en las cuestiones económicas o industriales se debe tomar en cuenta que “el gobierno es transitorio y la iniciativa privada permanece”
—¿Porque si ese grupo es de gran preparación usted se va para arriba; si agarra usted corrompido, ya sabe a qué atenerse El gobierno de Echeverría estuvo muy debilitado por eso, así como lo han estado muchos otros Presidentes
Pionero de la iniciativa privada, autocalificado como patriota, admirador del Grupo Monterrey, “pero no de la cochinada de sacar el dinero del país”, don Manuel está convencido de que con su obra, “en bien del país”, demuestra lo que se puede hacer cuando se conjugan el saber y el valer de la gente
“Si a mí me permitieran desarrollar toda mi capacidad y mi talento al frente del gobierno, en México no faltaría comida y todos andaríamos de casimir inglés”
—¿Cómo le haría don Manuel?
—Amigo, no robaría un centavo, pondría a todos a trabajar, no metería a mi familia, para que no me criticasen Conmigo no habría intereses bastardos, ni compadrazgos, solamente trabajo, educación, iniciativa personal
“Yo llegué a tener poderes absolutos con el general Calles, con Obregón sobre todo A mí se me entregaba el dinero para las compras que me ordenaba el gobierno Compré buques, maquinaria y equipos en Europa y Estados Unidos, y tengo que decir que jamás cobré comisiones Cuando me las ofrecían las rebajaba en la compra a favor del gobierno Me siento limpio, contento, y creo sinceramente que he sido útil al país”
Reconoce que, “salvo detalles”, el actual gobierno está llevando al país mucho mejor que en sexenios anteriores Inclusive hay una tolerancia mayor que en el gobierno de Echeverría, para que se desarrolle la IP
—¿Qué detalles don Manuel?
—La tierra y la burocracia Nos estamos endrogando porque no podemos sacarle provecho a la tierra Los que trabajan la tierra se van de braceros, porque no sienten que se suya La Ley de Fomento Agropecuario y otras medidas, son paliativos Si usted sabe que el jacalito es suyo lo cuida, pero como no es así, México está abandonado Por lo que hace a la burocracia, es tan excesiva e ineficiente que se ha convertido en obstáculo para el desarrollo
—¿El socialismo o el comunismo son la solución?
—Antes le diré que no fui tan parejito en el capitalismo, porque también anduve en la revolución y tengo tres heridas de bala En el comunismo la gente se vuelve hormiga, soldado, y yo lo que quiero es ser general, mariscal El hombre dejaría de ser hombre si no es ambicioso Los de la izquierda quieren que aquí siga la incertidumbre y la descomposición social, no quieren que los mexicanos trabajemos y sobresalgamos, porque creen que así estamos en contra de los estadunidenses, los cuales han sido nuestra guía Para mí el asesinato de Eugenio Garza Sada, ordenado por quien sea, se cometió para darle una lección al capitalismo y un atorón, pero ya ve usted cómo el Grupo Monterrey está en todas partes Los de Monterrey son como yo, cuanto más los quieren golpear más se rebelan y más fuerte contestan
Hombre de la IP, consciente del peso de su representatividad, afirma que de la buena elección del candidato presidencial depende el gran porvenir que espera a los mexicanos
“No se puede ir para atrás, ya no se pueden ensayar más locuras, ya se hicieron bastantes”
Luego señala que a los empresarios les está prohibido hablar de la sucesión presidencial “Nosotros debemos dedicarnos a los negocios y no a la política, aunque tenemos derecho a ello Pero los políticos no quieren competencia de cualquier manera, política la hacemos todos”
Don Manuel, con su sempiterno traje oscuro, corbata roja, lentes de goma gruesos y su sombrero, pone las manos sobre la mesa y, ya sin cerrar los ojos, dice: “Soy un apasionado de la creación y estoy empeñado en ser el `number one'”, y a continuación revela una de sus cualidades, que jamás se le hubiera ocurrido a alguien imaginar: “Soy el dramaturgo más importante del país”
Dice tener nueve obras terminadas, pero solamente da a conocer una que piensa poner en un teatro que construirá en un cerro de Acapulco, al que se podrá llegar subiendo 120 escalones La obra se llama El túnel de la vida:
“Es un túnel muy largo, a cuyos lados estarán las graderías repletas de público El piso está construido con billetes de 5 pesos, 20, 50, 500, 1,000, 10,000, un millón, 100,000 millones, y cuando se llega a las cifras estratosféricas aparece una luz roja, una nebulosa, y sale un hombre y empieza a desandar lo andado Si agarra un billete, por pequeño que sea, y lo ven, ahí se acabó Pero he ahí que un hombre logra salir del túnel de la vida sin agarrar un centavo No se dobló No sé si sea yo, pero es un hombre que sale intacto, vigoroso, sin haberse doblado nunca”

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