PUDO HABER SUCEDIDO EN VERONA

PUDO HABER SUCEDIDO EN VERONA
Bruce Swansey
El estreno de Pudo haber sucedido en Verona, de Rafael Solana, es interesante porque suscita la discusión en torno al sentido del humor llevado a la escena y a escasa producción de comedia en nuestro país El humorismo nacional parece vertirse en torrentes en lo que puede considerarse como teatro frívolo y en sketches característicos de centro nocturno y de carpa Este humorismo, notable por su agilidad y a veces también por la audacia de la crítica política que lleva a cabo, encuentra en las audiencias populares su público ideal El lenguaje a través del que se expresa, por decirlo de alguna manera, supone un conocimiento compartido por el público y el actor acerca del código y de la situación, lo cual permite un alto nivel de participación De hecho, en estos espectáculos los momentos más brillantes ocurren cuando se entabla un duelo verbal entre el actor y algún asistente Esta práctica ha llegado a constituir una tradición indispensable cuyo eje de acción lo encontramos en el albur
Sin embargo, a pesar de esta fértil práctica escénica que se presenta como una especie de conciencia erótico-política colectiva, el teatro “serio” ha permanecido al margen del humor Da la impresión de que en México se destina este tipo de teatro a exaltar la sonoridad del castellano y a proponer la solemnidad como garantía ética y estética La escena se reserva para exponer los grandes asuntos, discutir las grandes decisiones y ventilar todo aquello que requiere concentración y seriedad

Pudo haber sucedido en Verona encuentra su modelo en la comedia burguesa decimonónica que intenta suscitar el humor a través de la sugerencia Quizás el ejemplo más claro de esta comedia europea sea un escritor como Wilde y sus “comedias frívolas para gente seria” La dramaturgia de Wilde insiste en la importancia de un lenguaje irónico combinado con situaciones equívocas cuya función, en última instancia, consiste en exponer la torpeza que subyace a las reglas y costumbres de una sociedad incapaz de justificar las imposiciones que defiende El sentido del humor y sobre todo la ironía nunca están al margen de una visión crítica de la sociedad a la que pertenecen, entre otras razones porque el humor es referencia y contraste Quien crea que la risa es inofensiva y espontánea ignora el humor
Pudo haber sucedido en Verona es una comedia cuya eficacia reside en la elección del objeto humorístico Su autor, Rafael Solana, conoce con exactitud el valor del enfrentamiento de la vejez y la pasión Montescos y Capuletos se unen a través del encuentro de un Romeo y una Julieta cuya irresistible atracción transcurre en medio de conversaciones sobre la flebitis y la gota, los problemas digestivos y la artritis Lo mejor del texto se encuentra en esta asociación imposible que el público entiende Vejez y pasión se oponen como el agua y aceite, en la medida en que existe un aprendizaje moral que apela a razonamientos médicos cuya función es imponer la cantidad afirmando la ausencia de deseo y el pudor El amor es siempre una empresa descabellada, pero en Pudo haber sucedido en Verona se convierte en una amable locura Julieta dirá algo acerca de la fortuna que significa encontrar el verdadero amor aunque sea el final de la vida, mientras Romero afirmará la validez y el derecho a la existencia de los distintos amores En estas afirmaciones reside la seriedad del humor de Solana, así como en la escena en la que los personajes están reunidos después de cenar y discuten con un monje medieval los distintos grados del pecado La escena tiene una doble función que consiste en revisar reglas de conducta al mismo tiempo de subvertirlas por medio del deseo, transformando la conversación en un mensaje amoroso entre Romero y Julieta La elección del objeto humorístico permite al autor entrar en los terrenos de la clandestinidad, ya que además de ser viejos, Romeo y Julieta están casados Los encuentros alimentan su pasión en la medida en que se ven forzados a emplear una de las reglas de conducta consagradas por la doble moral, es decir, tienen que “actuar con discreción”
El humor de Solana adquiere un matiz de incómoda complejidad en el momento en que el nieto de Romeo, de 16 años, se enamora de Julieta La gerontofilia, a pesar de que no intenta nada más que añadir humor al humor, despierta una risa temerosa cuando el público calcula las consecuencias de la proposición Algunas espectadoras se explican la facilidad con que Julieta acepta este amor recordando que ella no tiene hijos En todo caso no hay razón para alarmarse, ya que Solana ha decidido permanecer dentro de las reglas de la tranquilidad ética burguesa y mantener el humor mediante la obediencia a las restricciones usuales La pasión de Julieta es graciosa porque es imposible El amor del pequeño Romeo no encuentra respuesta Lo que ahí se impone es la mirada amable sobre la sujeción de los personajes a sus escrúpulos de conciencia El humor se domestica, se maneja de manera que no irrita la sensibilidad moral de un público aferrado a sus certezas heredadas Pudo haber sucedido en Verona comprueba, además, que en México ciertos dramaturgos creen que la única clase capaz de sentido del humor es la burguesa, siempre y cuando se trate de una burguesía aristocrática, así como que la comedia no está capacitada para transgredir las fronteras de una moral que exige situaciones hilarantes pero respetuosas
Por lo que respecta a la puesta en escena, Ignacio Sotelo ha logrado un buen ritmo que depende de la utilización casi exclusiva de proscenio, a sí como de una escenografía inspirada en diseños a lo Beardsley cuyo acierto principal es su capacidad para construir atmósferas con escasos elementos El peso de la representación cae sobre los hombres de dos espléndidos actores, como son Virginia Manzano, quien hace una deliciosa Julieta, y Augusto Benedico, intachable en su labor Es una lástima que el texto exija la presencia de actores juveniles porque fuera de Demián Bichir el resto es intolerable
Pudo haber sucedido en Verona, de Rafael Solana Dirección: Ignacio Sotelo, Con: Virginia Manzano, Yolanda Mérida, Augusto Benedico, Luis Gimeno y Demián Bichir Teatro del Bosque

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