YA PARA DEJAR EL CARGO, ARTURO DURAZO TRAJO, DE CONTRABANDO, CIEN MOTOCICLETAS

YA PARA DEJAR EL CARGO, ARTURO DURAZO TRAJO, DE CONTRABANDO, CIEN MOTOCICLETAS
Amigo de la fortuna, coleccionista de armas y centenarios, padrino y compadre de generaciones, contrabandista, receptor de una y mil condecoraciones, poderoso en el pasado y hoy inmerso en el escándalo de la corrupción: Arturo Durazo Moreno
Siempre hacía gala de su amistad y, en ocasiones, le brotaban ciertos sentimientos de paternidad; cada fin de año, como Santaclós, llevaba algunos juguetes a los niños de San Andrés Totoltepec
Era la máscara En agosto de 1982 se supo, por ejemplo, de la introducción que hizo de contrabando de 100 motocicletas, marca Harley Davison, con valor de 6,000 dólares cada una; iban desarmadas En Nuevo Laredo fueron interceptadas y terminaron en el almacén fiscal de la Secretaría de Hacienda De ellas, 90 fueron devueltas y 10 pasaron a servir al Estado Mayor Presidencial

Durazo, que había puesto el grito en el cielo, pidió de favor esas 10 para escoltar a su amigo, el presidente José López Portillo, durante su último informe de gobierno
A fines de octubre de 1975 declaraba emocionado su orgullo por la nominación de JLP como candidato a la Presidencia, con quien jugaba “tochito” en su juventud, al lado de Luis Echeverría Alvarez y otros “No cabía de felicidad —decía— porque Pepe, así le digo yo en la intimidad, iba a ser Presidente de México Pepe, mi amigo, el celoso de sus hermanas, el serio del grupo, el que se quitaba la camisa para dártela, vería coronados tantos años de estudio y trabajo, con el mayor cargo que puede ocupar un mexicano”
Y se arrullaba en las imágenes del recuerdo:
“En una ocasión, estando arriba de el martillo, en la feria de la colonia, se le ocurre a Pepe preguntarme qué pensaba del país y le contesté: primero déjame que me baje de este artefacto, después que me reponga y luego me vuelves a hacer la misma pregunta Pepe y Luis siempre me ayudaban a hacer mis tareas Yo era muy flojo y ellos brillantes en los estudios ¿Quién iba a decir que al paso de los años, dos de mis amigos iban a ser los presidentes de México?”
Tras de haberse iniciado como policía de crucero, de rondín, de ocupar la comandancia de la Policía Judicial Federal en el aeropuerto capitalino y de haberse significado como “uno de los mejores agentes” en cuestiones de narcotráfico, pasó a encargarse de la seguridad y organización en cuanto a transporte se refiere de la campaña presidencial de su amigo Pepe, quien luego lo designó titular de la DGPT
A partir de entonces, la celebridad del “negro Durazo” recorrió el país y viajó también por el mundo Recibió el reconocimiento de diversas corporaciones y fue llamado “líder y jefe de las policías de América Latina” A tal grado iba y venían por él que se le llegó a ver, incluso en Washington, dentro de una limusina negra, escoltada por una docena de motociclistas y cuatro patrullas de la policía estadunidense Bromeaba entonces: “para que vean cómo somos los negros: traigo un güerito de ojos verdes de chofer”
Su fama no tuvo límites, pero ya se le cuestionaba su incalculable riqueza “Soy rico y no lo ando gritando Mi dinero no proviene de la policía” No se cansaba de explicar: “Yo tuve 14 camiones traileros y he dado resultado en todos los aspectos; he sido industrial, soy socio de gente importante, nomás que no lo ando gritando Mi dinero no proviene de la policía, porque si de ella viviera, ya me hubiera muerto de hambre”
El 3 de julio de 1980 argumentó: “Miembros destacadísimos del partido son miembros destacadísimos del sector privado, por ejemplo el señor regente Carlos Hank González Todos sabemos que es éste empresario y no solamente empresario sino, es decir, bueno, sí es empresario y propietario de las empresas más importantes del país; y el señor Carlos Hank González, el profesor Carlos Hank González, es miembro prominente de nuestro partido Parte muy importante de los empresarios son miembros del partido”
Pese a sus ostentosas residencias y su manifiesta prepotencia —le gustaba viajar en helicóptero de su domicilio a las oficinas de Tlaxcoaque— al tiempo que aumentaban los delitos en la ciudad de México, Durazo Moreno veía multiplicarse los homenajes a su persona Fue nombrado el “Hombre del año” en tres ciudades norteamericanas, objeto de una apoteótica recepción en su natal capital sonorense, receptor de la Medalla al Mérito por la Legión de Honor Nacional, del casco de la policía británica, de la canadiense, del casco blanco que le dieron los bomberos mexicanos y recibía las visitas de personajes ilustres, como James E Irwin, el primer hombre que tripuló un vehículo sobre la superficie lunar
Ya le sonreía la fortuna Coleccionista de armas, presumía: “Los domingos, cuando no tiene gira, invito a Pepe a compartir el tiro al blanco El es un excelente tirador, tanto con metralletas, como con pistolas de grueso calibre” Numismático, recibía también regalos de cumpleaños, como centenarios, cuando las monedas se cotizaban ya a muchos miles de pesos
Folclórico siempre, definido por él mismo en repetidas ocasiones, con su voz ronca y pastosa, como profundamente “humanista”, el general Arturo Durazo pregonaba ya, en los declives del sexenio, su valiosa labor al frente de la Dirección General de Policía y Tránsito
De su enorme caudal de anécdotas se recuerda la campaña contra los dos millones de canes que por 1979 deambulaban en la capital “Lo que estamos tratando —explicaba— es de coger perros que valgan la pena, porque si no tenemos dinero para mantener policías, menos para alimentar a dos millones de canes”
Se pedía incluso su renuncia y no la presentó porque, según dijo en agosto del 82, “sería cobarde abandonar mi puesto en estos momentos críticos” Su amigo de la infancia se hundía también en el desprestigio, pero Durazo repetía: “Estoy con José López Portillo aunque algunos no quieran comprender la valentía con que ha afrontado las cosas Nuestro Primer Mandatario es alguien que da la cara con gallardía, mientras muchos se ocultan ante los problemas nacionales”
A escasos días de abandonar el poder, Durazo se atrevió a realizar el retrato hablado de su sucesor: “debe ser un policía honesto”, dijo

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