Las turbiedades y abusos de Sánchez Duarte en Coyoacán, olvidados

Las turbiedades y abusos de Sánchez Duarte en Coyoacán, olvidados
Carlos Acosta Córdova
Hasta el miércoles pasado, Jorge Flores Vizcarra fue delegado del Departamento del Distrito Federal en Coyoacán La Contraloría General de la Federación descubrió que invertía dinero del pueblo en cuentas bancarias a su nombre y que se quedaba con los intereses que las mismas redituaban: en cuatro meses se embolsó, junto con uno de sus empleados, casi 12 millones de pesos
La Contraloría se ha desentendido, sin embargo, de las acusaciones contra el delegado anterior, Leopoldo Sánchez Duarte, quien estuvo a cargo de esa jurisdicción hasta el 31 de noviembre del año pasado Y se ha desentendido extrañamente, pues los cargos en su contra superan con mucho los que se hacen a su sucesor
Dirigentes delegacionales de partidos políticos y de organizaciones populares independientes, resumen a Proceso el balance de la gestión de Sánchez Duarte al frente de Coyoacán:
Manejo inapropiado del presupuesto, desvíos, indolencia en la atención de los problemas más importantes de la delegación —sobre todo en las zonas marginadas—, manipulación de las organizaciones vecinales, abuso de poder, intransigencia y autoritarismo, y una persistente hostilidad contra los grupos independientes de colonos
La opinión de los entrevistados —representantes del PAN, PSUM, PRT, PMT y de la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular (Conamup)—, coincide:
Lejos de dar solución a las necesidades elementales, como son la más justa distribución de los servicios y, sobre todo, la regularización de la tenencia de la tierra —ambos parteaguas que engendran un Coyoacán rico y otro miserable—, Sánchez Duarte se preocupó más por hacer de la delegación una zona residencial exclusiva
Y para ese propósito, dice José Bautista, de la Conamup, no paró en recursos: no sólo se valió de los desalojos, violentas o pasivos —éstos, propiciados por el aumento exagerado y fuera de norma de los impuestos predial y de servicios, que obligaba a los colonos a abandonar sus propiedades—, sino que también se sirvió de la distribución selectiva de los servicios públicos; en el centro y en las zonas residenciales nunca faltan, mientras que hay zonas en los Pedregales y en los Culhuacanes que carecen de los mismos por completo
Agrega José Bautista:
Las ligas de Sánchez Duarte con el capital inmobiliario siempre fueron evidentes Y ejemplifica:
En el Barrio del Niño Jesús despojaron de sus propiedades a muchas familias para construir allí un club de tenis La construcción infringía un reglamento expreso del DDF, porque no tenían el permiso correspondiente para hacerlo, pero en la delegación se dio cabida —aun sin licencia— para que se construyeran las canchas
“En la zona de la Magdalena Culhuacán —añade— se empezaron a construir unidades habitacionales, previo desalojo de los colonos pobres allí asentados Así pasó en Paseos de las Villas, donde también hubo desalojos para construir condominios, cuyos precios superan los tres millones de pesos”
Lo grave de todo, dice, es que los terrenos en que se está levantando ese tipo de construcciones habían sido expropiados supuestamente para realizar obras que beneficiarían a los pobladores, como escuelas, mercados, deportivos; “pero nada de eso se hizo”
Otro caso: en la zona de los Culhuacanes, uno de los mayores hacinamientos de la delegación, hay una unidad habitacional del infonavit Y cuando se hizo el convenio para construirla, se dejaron espacios para construir mercados, escuelas y obras de beneficio social Sin embargo, lejos de hacerlo, se están vendiendo los terrenos al mejor postor
Comenta José Bautista: “ya se vendieron unos al general Durazo, exjefe de la policía capitalina; inclusive ya construyó departamentos para venderlos Se está lucrando con esos terrenos Es un caso de especulación muy serio Además, no hay quien defienda esos terrenos: la asociación de residentes está controlada por el PRI”
En general, asegura Fernando Díaz Enciso, también de la Conamup, las zonas populares se vieron poco favorecidas son Sánchez Duarte no obstante que cuando él llegó a la delegación buena parte de la infraestructura ya estaba, gracias al trabajo de autoconstrucción de los propios colonos
La contradicción fue siempre el sustento de las políticas emprendidas por Sánchez Duarte, coinciden Gerardo de la Fuente y Octavio Ortega, del PSUM Pero contradicción, deliberada, que tenía su fondo Explican:
Parece absurdo, a primera vista, que se hayan hecho en plenos Pedregales una especie de ejes viales, cuando el tránsito allí no es de consideración: los colonos en su mayoría carecen de auto Sin embargo, “creemos que la introducción de ese ‘servicio’ no era para dar mejores condiciones de vida a los habitantes, sino para aumentar el valor de los terrenos y hacer mucho más difícil la permanencia de los colonos pobres en esas zonas”
Sánchez Duarte, agregan, creyó que introducir servicios era poner estatuas y fuentes y remozar con exageración lugares donde no hacía falta, mientras que con ello degradaba cada vez más la vida de las colonias populares
En esa apreciación coincide Humberto Díaz Barriga, quién dice haber estado pendiente siempre de la actuación del entonces delegado Y pone ejemplos “que indican el uso inapropiado de los recursos” de la delegación:
—Abuso desmedido del presupuesto para trabajos de ornamentación en el centro de Coyoacán y en la calzada Miguel Angel de Quevedo, en detrimento de la solución de los problemas más graves —falta de agua y deficiencias en todos los servicios— de las zonas más necesitadas
—El cambio innecesario del adoquín gris por rojo en el centro y el “continuo agrandamiento y achicamiento”, sin razón y sin explicación alguna, del camellón principal de Miguel Angel de Quevedo
Esas obras, dice el dirigente panista, no tenían ningún caso, y sólo se explican por las ligas de Sánchez Duarte con las empresas constructoras y los contratistas
Coincidente con la tesis del PAN, Fernando Díaz Enciso, de la Conamup, señala: “El pavimento de las colonias pobres es muy raquítico: con Sánchez Duarte apenas se tendió una capa, para cubrir las apariencias cuando algún funcionario iba de visita, o para ‘demostrar’ que se estaba dando respuesta a una de las necesidades más sentidas Además, la constructora que contrató la delegación, aunque trabajó en todas esas colonias, nunca hizo una obra completa, sólo comienzos: a una calle de pavimento le acompaña una de tierra”
La urbanización en las colonias populares, agrega Díaz Enciso, siempre fue deficiente, de segunda o tercera categoría Y va al fondo: “Esos son gastos que deliberadamente se echan a perder: la única capa de asfalto que tienden, al poco rato se bota y, claro, hay que empezar de nuevo: contratar más servicios de construcción”
En la más completa obscuridad quedaron también los costos reales de las estatuas colocadas a lo largo de Miguel Angel de Quevedo, así como los del monumento al mestizaje que Sánchez Duarte mandó erigir y colocar en la plaza principal de Coyoacán
Díaz Barriga asegura haber consultado con Ponzanelli, el autor de las seis esculturas, quien, sin ofrecer cifras, afirma que el costo de las mismas es muchísimo menor de los 18 millones de pesos cada una, como se afirmaba
Por su parte, el creador del monumento al mestizaje (aparecen en la escultura un conquistador español, de pie; una indígena mexicana, sentada, y frente a ellos, parado, un niño Para éste, el hijo de Sánchez Duarte posó como modelo), Julián Martínez negó las versiones periodísticas que dieron un costo de entre 40 y 50 millones de pesos a su obra Sin aportar tampoco cifras —”no sé ni cuánto se le pagó al fundidor”—, el escultor sostuvo que “es un disparate decir que costó esa cantidad; yo estoy segurísimo de que apenas costó el 10% de lo que dicen”
En ambos casos, el entonces delegado Leopoldo Sánchez Duarte guardó silencio “Estamos casi seguros, dice Díaz Barriga, de que el funcionario infló los costos reales No sabemos cuál haya sido el destino de la diferencia”
A las acciones oscuras que enmarcan la gestión de Sánchez Duarte al frente de la delegación de Coyoacán se suman, finalmente, interrogantes y preocupaciones de las propias organizaciones consultadas
Dice Díaz Enciso:
“Siempre tuvimos una duda: en los informes y en las declaraciones del delegado se decía que se habían ahorrado muchos millones de pesos en la infraestructura urbana gracias a la colaboración de los vecinos que participaron aportando mano de obra y hasta materiales, pero nunca se dijo a dónde fue ese dinero o cómo se utilizó Hubiera sido irracional, grosero, que la remodelación de la plaza y demás obras suntuarias se hayan pagado con el dinero ahorrado”
Por su parte, el comité delegacional del Partido Mexicano de los Trabajadores destaca en su respuesta al último informe de gobierno de Sánchez Duarte la omisión del monto presupuestal asignado a esa jurisdicción en 1982
Es algo curioso, dice Carmen Sanabria, de ese partido, el que no se haya mencionado, pero lo que no es curioso es saber a dónde fue a parar ese dinero, pues cierto es que mucho de lo poco realizado en Coyoacán, según se asienta en el mismo informe, ha sido donado por particulares Tal es el caso de 33 patrullas, la mano de obra de muchos habitantes en los trabajos de la red secundaria de agua potable, así como las campañas de limpia, la aportación de pintura, esculturas y donaciones para el remozamiento de la “vieja villa” En el sector educativo, los padres se encargan del mantenimiento de los inmuebles a través de las inconstitucionales cuotas escolares, siendo la SEP la que tiene la obligación de hacerlo
“Nos preguntamos —dijo el PMT en noviembre del año pasado—, ¿en qué se ha gastado el presupuesto de la delegación, cuando los problemas siguen sin solución?”

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