BAJO ASOMOS DEL GOLPISMO, A DUARTE LE QUEDA SOLO REAFIRMAR

BAJO ASOMOS DEL GOLPISMO, A DUARTE LE QUEDA SOLO REAFIRMAR
SUS LAZOS CON WASHINGTON
Horacio Castellanos Moya
“¡Que levanten la mano los políticos!”, ordenó el general Eugenio Vides Casanova, ministro de Defensa salvadoreño Sorprendidos, inmóviles, los principales jefes militares del país, presentes en esa reunión, guardaron silencio “¡Levanten la mano los militares!”, ordenó entonces Vides Casanova Todas las manos se alzaron De esta forma se inició, el 27 de abril, la reunión de la alta jerarquía militar, que culminó un período de tres semanas de discusiones en torno de la posición que adoptaría la institución castrense ante la segunda ronda de las elecciones presidenciales El resultado fue un documento en el cual la Fuerza Armada ratificaba su neutralidad y apoliticidad, así como su compromiso de respetar el resultado de los comicios

Unos días antes de esa reunión, Vides Casanova se había entrevistado con el embajador estadunidense en San Salvador, Thomas Pickering, y con el candidato presidencial del Partido Demócrata Cristiano (PDC), José Napoleón Duarte El diplomático expresó al ministro de Defensa su preocupación ante el hecho de que algunos jefes militares presionaran para que la Fuerza Armada apoyara al candidato de la ultraderechista (ARENA), mayor Roberto D’Aubuisson Pickering se refería específicamente a los oficiales pertenecientes a la llamada “Sinfónica” o “Grupo de los 44”, es decir, los compañeros de generación de D’Aubuisson en la Escuela Militar “Capitán General Gerardo Barrios”
La embajada tenía informes de que en la Comisión de Análisis de la Fuerza Armada (integrada en abril de 1983, luego de la renuncia del entonces ministro de Defensa, general José Guillermo García) la balanza se había inclinado ligeramente a favor de D’Aubuisson
En las deliberaciones de la Comisión de Análisis habían participado Vides Casanova y los coroneles Rafael Flores Lima, viceministro de Defensa, Adolfo Blandón, jefe del Estado Mayor, Rafael Bustillo, jefe de la aviación, Reynaldo López Nuila, director de la Policía Nacional, Arístides Napoleón Montes, director de la Guardia Nacional, Nicolás Carranza, jefe de la Policía de Hacienda, y Denis Morán, jefe del Centro de Instrucción de Ingenieros de la Fuerza Armada (CIIFA)
Las tres semanas de reuniones en la institución castrense habían sido tensas, sobre todo por ciertas provocaciones del grupo de D’Aubuisson (en el que destacan los coroneles Carranza y Morán) El jefe militar del departamento de Morazán, coronel Jorge Adalberto Cruz, uno de los hombres más cercanos al candidato de ARENA, había entrado en choque con el ministro del Interior, el democristiano Isidro López Sermeño, y como corolario denominó a uno de sus batallones “Ronald Reagan”, sin autorización del ministro de Defensa ni del jefe de Estado Mayor
Por su parte, el hombre encargado de dirigir la guerra, el coronel Blandón, viajó a Washington inmediatamente después de la ronda electoral del 25 de marzo, con el objeto de entrevistarse con altos funcionarios del Pentágono Durante su estadía en la capital estadunidense, Blandón se reunió con los senadores James Sasser y Paul Tsongas, a quiénes les planteó su preocupación por la actitud del Congreso, en el sentido de limitar la ayuda militar al régimen salvadoreño
Según una versión filtrada por fuentes cercanas a la embajada norteamericana en San Salvador, los senadores indicaron a Blandón que, para asegurar la continuación de la ayuda militar, la Fuerza Armada debía, además de respetar el virtual triunfo de Duarte, procesar a los asesinos de ciudadanos norteamericanos, desplazar a los oficiales ultraderechistas de los puestos claves del ejército, detener la corrupción e impulsar un diálogo con la insurgencia
Blandón respondió que la mayoría de las condiciones podían ser satisfechas, pero que él no se podía comprometer en lo relativo al diálogo Subrayó que si bien estaba dispuesto a desplazar a los oficiales vinculados a D’Aubuisson, estas remociones sólo podían ser realizadas por el alto mando y que Duarte no tendría ningún poder para hacer cambios en la Fuerza Armada
El jefe del Estado Mayor pidió a los senadores una lista de los oficiales que debían ser desplazados y prometió que entre el 6 de mayo y el 1 de junio, día de la toma de posesión del nuevo presidente, se giraría una orden de cambios en los mandos militares
Fuentes vinculadas a la institución castrense dan por seguro que los primeros oficiales desplazados serán los coroneles Carranza, Cruz y Mauricio Staben, jefe del batallón élite “Manuel José Arce” En sustitución de Cruz, al frente de la comandancia departamental de Morazán, se menciona al teniente coronel Sigfrido Ochoa Pérez, quien protagonizó la insubordinación contra el depuesto general García, en enero de 1983, y se encuentra realizando estudios en Estados Unidos
Una semana después del viaje de Blandón, a mediados de abril, el teniente coronel Domingo Monterrosa, jefe de la Tercera Brigada de Infantería y considerado el hombre más eficiente en la aplicación de las tácticas contrainsurgentes, viajó a Washington A su regreso a El Salvador, en una entrevista con corresponsales extranjeros, subrayó la necesidad de impulsar un diálogo con la guerrilla
Círculos políticos en San Salvador calificaron de “movida hábil” el viaje de Blandón y Monterrosa a Estados Unidos, ya que se estableció un contacto directo entre la Fuerza Armada salvadoreña y el Senado, previendo cualquier tipo de mediación que intentara implantar Duarte como nuevo presidente
Para el Pentágono, los coroneles Blandón, Bustillo, Monterrosa y Ochoa constituyen un núcleo de oficiales institucionalistas, más interesados en su carrera militar que en política partidaria, por lo que estarían dispuestos a “aguantar” a Duarte como presidente Vides Casanova, por sus vínculos con la oligarquía (está casado con la hija de Prudencio Llach, cabeza de una de las llamadas “14 familias” y fundador de ARENA), es el enlace necesario entre los grandes empresarios, la Fuerza Armada y Washington
En su reunión con Vides Casanova, Duarte prometió que de resultar electo Presidente de la República no se entrometería en los asuntos de la institución castrense, aseguró un aumento de la ayuda militar norteamericana y, muy importante, se comprometió a que en el nuevo gabinete Vides Casanova continuaría al frente del Ministerio de Defensa, hasta que la Fuerza Armada decidiera sustituirlo
En su edición del 4 de mayo, The Washington Post informó que la administración Reagan había planeado una vista de Duarte a Washington para la tercera semana de mayo, con el propósito de conseguir que el Congreso apruebe un incremento sustancial en la ayuda militar y económica a El Salvador Trascendió, asimismo, que Duarte viajará posteriormente a Bonn, con similares intenciones
Según los analistas, el acuerdo logrado en la Fuerza Armada en el sentido de respetar la nominación de Duarte viajará posteriormente a Bonn, con similares intenciones
Según los analistas, el acuerdo logrado en la Fuerza Armada en el sentido de respetar la nominación de Duarte como presidente, es “frágil” El intento de desplazar a los oficiales vinculados a ARENA podría ser el detonante de una nueva crisis en la institución castrense
No es de descartar, en este marco, una asonada golpista, que complicaría los planes de Washington —dada la enmienda aprobada por el Senado, en el sentido de cortar la ayuda a El Salvador si se produce un golpe de Estado— Aquí encaja, sin duda, el reciente anuncio de un convenio militar entre los gobiernos de Tel Aviv y San Salvador
Un régimen encabezado por Duarte enfrentará, además de la delicada relación con la Fuerza Armada y una aguda situación de guerra contra la insurgencia, la oposición de un sector de la iniciativa privada y de los demás partidos políticos que mantendrán una actitud de permanente boicot desde la Asamblea Legislativa
El Centro Universitario de Documentación e Información (CUDI) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, en San Salvador, sostiene que de asumir la presidencia Duarte se verá en un dilema, ya que deberá satisfacer al mismo tiempo las exigencias del sector privado antirreformista y de la Unidad Popular Democrática (UPD), única base social que lo apoya precisamente por sus promesas reformistas
El único poder real de Duarte, coinciden los analistas es ser “el hombre de Washington en El Salvador” (esto es, el canal para la llegada de más armas y dólares) y, por lo mismo, el futuro de su gobierno estaría determinado por las necesidades de Estados Unidos en ese país centroamericano
(Exclusivo de Salpress para Proceso)

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