EL repunte de un político marcado por su trayectoria

EL repunte de un político marcado por su trayectoria
Luna Kan llegó a renovar al PRI tras de sumir a Yucatán en la corrupción
Carlos Acosta e Ignacio Ramírez
Cuando el “yucateco maya, Luna Serpiente” —como le llamara a Francisco Luna Kan su amigo el presidente José López Portillo—, fue llamado el 5 de marzo de este año para ocupar la Secretaría General del PRI, la cúpula priísta auguraba que la renovación de este partido era inminente Sin embargo, la resurrección de Luna Kan —enterrado políticamente desde que dejó la gubernatura de Yucatán a fines de enero de 1982— estaba muy lejos de hacer realidad ese propósito

Una sola pirueta lo exhibe:
En vísperas de la Asamblea Nacional del PRI, Luna Kan se lanzó contra la corrupción del sexenio pasado Inclusive, llegó a decir que la conducta inadecuada de algunos funcionarios públicos le había restado adeptos al partido
Sólo que al afirmar esto pretendió olvidar que él mismo cobijó la corrupción A su lado, cuando fue gobernador, sus principales colaboradores se enriquecieron a costa del erario público Los fraudes que cometieron iban desde obras que no se hicieron, otras de pésima calidad y a costos inflados, hasta el acaparamiento de tierras y el tráfico inmobiliario ilegal en terrenos ejidales
De esta manera realizaron innumerables negocios, que les permitieron darse una vida de lujos, con casas en la ciudad de México, Mérida, Acapulco, Cancún y Houston
Aunado a esto, el gobierno de Luna Kan se significó, además de la cauda de corrupción que dejó, por su arbitrariedad Hay hechos que así lo confirman: el asesinato impune, nunca esclarecido, de tres reos del penal de Mérida, en septiembre de 1979, y la violación de la autonomía de la Universidad de Yucatán, que se inició en julio de 1981, entre otros abusos del poder
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Documentos, escrituras, peritajes y datos del Registro Público de la Propiedad y del Comercio del estado de Yucatán, así como denuncias de partidos de oposición —PAN, PSUM y PMT—, recogidos en Mérida, dan prueba de que Luna Kan incurrió en los mismos errores y actitudes deshonestas que ahora critica No fue el hombre ni el político que hoy trata de aparentar que es
Esta es su historia:
Originario de Noc-Ac, municipio de Mérida, Luna Kan tiene 59 años de edad, es médico cirujano partero y cuenta con una larga trayectoria política, iniciada en 1964, cuando fue diputado federal Senador de 1970 a 1976, luego de haber sido delegado del PRI en varios estados, llegó a dirigir la Comisión Nacional de Acción Política de la CNC, antes de ocupar la gubernatura de Yucatán, en 1976
“Cuando llegó —refiere Carlos Castillo Peraza, líder panista—, la actividad política en Yucatán era casi nula, debido al desaliento de los partidos, principalmente del PAN, consecuencia del pillaje electoral y el autoritarismo de su antecesor, Carlos Loret de Mola Luna Kan supo aprovechar la debilidad de la oposición y la apatía de la gente por tanto fraude político”
La suerte le sonreía aquel 1o de febrero de 1976, cuando el presidente Luis Echeverría lo acompañó en su toma de protesta Ya desde entonces prometía dedicación, honestidad y eficacia “Siempre será condenable —manifestó entonces— fallar en el servicio público, pero mucho más para quien es carne y espíritu del pueblo; éste es mi caso y éste es mi compromiso”
Al final de su mandato, Luna Kan estuvo acompañado del presidente José López Portillo, de quien dijo en su último informe: “Aprendí que su gobierno estableció un nuevo sentido de dirección al país; sin recriminaciones al pasado y sin temores por el futuro; sin perder las metas ni conculcar los principios; sin lesionar las realizaciones logradas y sin atropellar los derechos humanos que aseguran nuestras leyes”
En correspondencia a sus palabras, López Portillo dijo en la sede del Congreso estatal: “Yucatán ha encontrado el camino y es para mí profundamente satisfactorio afirmar frente a su pueblo, en mi condición de hombre, de amigo y de Presidente de la República, que Luna Kan ha cumplido con su pueblo y es orgullo de su partido ¡En buena hora, Francisco!”
Una semana antes de concluir su administración, Luna Kan hacía un balance de la misma: “Durante seis años de gobierno las libertades estuvieron plenamente garantizadas Yo creo que es muy honesto reconocer la labor del gobierno cuando ha cumplido con la parte que le corresponde para alcanzar las metas que en conjunto se han propuesto”
Pero la realidad fue otra Con el poder en las manos, olvidó las promesas El, que se decía con orgullo carne y espíritu del pueblo, se valió de éste para disfrutar de una vida palaciega Tiene casas en Mérida, Acapulco, Cancún y en la ciudad de México Esta última ubicada en la Barranca de Cárpatos —una casona moderna, de dos niveles, con amplios ventanales—, en la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec, donde viven los políticos y otros privilegiados con el usufructo indebido de terrenos federales
Además, es copropietario de un edificio de 65 departamentos en Houston —el otro dueño es el licenciado Mario Bolio Granja—, situado en 2831 Roberton Houston St, Texas 77009, administrado por el señor Luis Cardinas
Para nadie en Yucatán, era un secreto la vida frívola de su gobernador Todos conocían sus propiedades y debilidades que fueron motivo del sarcasmo popular:
—¿Carne, señor gobernador?
—Que camine, aunque sea blanca
Era el chiste de boca en boca
Lo más serio, empero, fue la complicidad de Luna Kan y sus principales colaboradores —Mario Alberto Bolio Granja, Luis Felipe Peraza Lizárraga, Federico Granja Ricalde, Jorge Correa Ruz y Raymundo Vargas Cruz— en negocios y hechos ilícitos que fueron del dominio público
De esa convivencia dan prueba datos recogidos en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio, en la Procuraduría Federal de Defensa del Consumidor y en la Agencia del Ministerio Público
Con esa bendición, los colaboradores más cercanos de Luna Kan se enriquecieron fácilmente Mientras el entonces gobernador se jactaba de haber atacado el problema de la vivienda en forma adecuada y con todos los recursos de su administración, las quejas se fueron acumulando: contra la pésima construcción, los materiales de mala calidad, los servicios deficientes, la especulación, el acaparamiento y el coyotaje
El colmo de los males fue que el mismo coordinador del Programa de la Vivienda, Jorge Correa Ruz, aprovechó el cargo para traficar ilícitamente con bienes raíces, independientemente de construir unidades habitacionales prácticamente fantasmas, a través de la empresa constructora “JJ Correa Ruz”, ahora denominada “Corruza”
Algunos de los beneficiados directamente por Luna Kan fueron los siguientes funcionarios de su administración:
Mario Alberto Bolio Granja, director general de hacienda y secretario de Gobierno, es propietario de dos condominios en zonas residenciales —uno en el conjunto habitacional “Casa Maya” y otro en la Sección “C” de la Zona Turística de Cancún, con superficie de 22,61142 metros cuadrados—; dos ranchos reconstruidos y equipados con recursos del gobierno —uno de ellos localizado en la carretera de Samahil, Yucatán—; un predio en Mérida y una casa en Progreso Es también copropietario de un edificio habitacional de tres pisos, otro más para oficinas y dos predios en los ejidos de San Ramón
Que usó dinero del gobierno para hacerse de algunas de estas propiedades lo muestra una denuncia —ratificada el 20 de enero de 1983 ante la agencia segunda del Ministerio Público, a cargo del licenciado Jaime Gerardo Santamaría Almeida, mediante el acta número 193/983— del actual director del Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores de Estado de Yucatán (ISSTEY), Raúl Gasque Gómez, por un fraude de casi cinco millones y medio de pesos contra esa institución Señala la denuncia que en la construcción de las viviendas de la Unidad Habitacional “15 de Mayo”, en predios propiedad del instituto, hubo anomalías en las estimaciones, abultamiento de costos y diferencias entre las áreas presupuestadas y las edificadas Todo eso corroborado por el perito encargado de la investigación, ingeniero Liborio Cervera Ferráez
A Bolio Granja se la acusó, además, de estar involucrado en el fraude, también contra el ISSTEY, por obras no realizadas En febrero de 1981, Luna Kan autorizó al instituto —según el acta de la 35a sesión del consejo directivo del mismo— un financiamiento de 176 millones de pesos para la construcción de las Colonias del Maestro y de la Policía El caso es que en el terreno de cuatro hectáreas destinado a ese fin —atrás de Cordemex, la Escuela Secundaria Técnica No 1, el Cebeti 120 y la Unidad Yucatán del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN, en Mérida—, a lo más que se llegó fue a delimitar las manzanas Las calles no se hicieron, los postes de la corriente eléctrica no tienen cables, casi todos están tirados y cuarteados, inservibles; la maleza crecida es lo único que destaca
Luis Felipe Peraza Lizárraga, entonces director del ISSTEY y ahora asesor de Luna Kan en la Secretaría General del PRI, también tuvo fortuna Protagonista del fraude cometido con los 176 millones que debían destinarse a la construcción de las unidades habitacionales para maestros y policías, hizo negocio aparte con la supuesta construcción de un parque en el Fraccionamiento Tanlum —en la carretera que va a Progreso—, de donde se apropió del casco de la exhacienda del mismo nombre
Cheques expedidos por el ISSTEY —Banca Serfin, números 19000744, 19001611, 8984287, 4280, 8984130 y 18984499—, girados entre septiembre y noviembre de 1981, como pago al arquitecto Fernando Kassab y Kassab, por las estimaciones y trabajos de construcción del parque, dan cuenta de la irregularidad: nada se hizo allí, salvo la colaboración de 25 bancas de fierro y madera vieja a medio pintar, el piso hundido y una pequeña fuente sin agua, que no justifican los casi seis millones de pesos que suman los cheques
Peraza Lizárraga fue socio del ingeniero Correa Ruz en la constructora que ahora se denomina “Corruza”
Federico Granja Ricalde, presidente municipal de Mérida, luego diputado federal y actualmente secretario general del Sindicato de Trabajadores de Salubridad y Asistencia y senador suplente por el estado de Yucatán, mientras fue alcalde adquirió cerca de una hectárea de playa y varios terrenos En estos momentos, en la carretera Mérida-Puerto Juárez, a dos kilómetros de la ciudad de Cancún, Granja Ricalde y sus hermanos construyen un fraccionamiento con aproximadamente 2,000 casas
Raymundo Vargas Cruz, director de Policía y Tránsito, antes de asumir el cargo poseía un autobús en sociedad con un hermano Al terminar el sexenio contaba con una flotilla de 25 autobuses, una gasolinería, un servicio de lavado, lubricación y mantenimiento de autos y tres propiedades en el puerto de Progreso Tan bien le fue, que ahora es también próspero empresario
Las acciones del gobierno de Luna Kan en el renglón de viviendas no tuvieron límites para el fraude, sobre todo en la construcción financiada con recursos del erario público Así sucedió en las unidades Salvador Alvarado, Serapio Rendón, 15 de Mayo y Miguel Hidalgo En una de ellas, la “15 de Mayo”, especialistas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Yucatán verificaron en mayo de 1983 que en todo —cimentación, muros, aplanados, castillos, terraplén y pavimento— hubo fallas técnicas y deficiencias
En un recorrido por la unidad Serapio Rendón, al sur de Mérida, se observa que a cinco años de su construcción muchas casas están por caerse, varias de ellas no están habitadas, tienen goteras, cuarteaduras, carecen de agua, con fosas sépticas colectivas y la insalubridad hace a sus habitantes víctimas fáciles de enfermedades Son tan pequeñas las casas y tan pésimas sus condiciones, que el sucesor de Luna Kan, el general Graciliano Alpuche Pinzón, que las visitó a mediados del año pasado, se sorprendió y lo menos que dijo fue que eran prácticamente inhabitables
Pese a todas las críticas que recibió su política de vivienda, que no respetó siquiera terrenos ejidales, Luna Kan se curaba en salud a unos cuantos días de entregar el mando: “Respecto al problema de la vivienda nos propusimos una meta y la alcanzamos Y la superamos Los más favorecidos fueron los campesinos, que son la parte más sensible del pueblo yucateco”
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El gobierno de Luna Kan se distinguió también por sus extralimitaciones y abusos de poder Tal fue el caso de un problema, en principio policiaco, que devino político: el asesinato de tres reos, quiénes se amotinaron en septiembre de 1979
Miembros de la Dirección Federal de Seguridad, bajo el mando de su director Miguel Nassar Haro, tuvieron que trasladarse a Mérida para “resolver” el caso Muchos fueron los testigos que vieron a los presos cuando fueron sacados vivos del penal; horas después aparecieron muertos
El hecho causó indignación generalizada no sólo en Yucatán, donde las asociaciones de abogados manifestaron que el caso ameritaba la petición formal de la desaparición de poderes en el estado Asimismo, agrupaciones políticas y sociales y los medios de comunicación pidieron al gobernador que investigara a fondo el caso y explicara por qué razón tuvo que ir a Mérida la Federal de Seguridad a resolver un problema que competía a la policía local
Luna Kan ni investigó ni explicó nada Poco le importaron el testimonio de las innumerables personas que presenciaron el homicidio y las fotografías que mostraban vivos a los reos cuando los obligaron a subir a los autos de los agentes Antes de eso, optó por el camino de la complicidad: sólo hizo válidas las versiones de Nassar Haro y los jefes policiacos, en el sentido de que “murieron en un enfrentamiento con la policía”
Los presos no portaban armas
Las extralimitaciones del poder se dieron en todos los ámbitos Otro de los sucesos que marcaron el gobierno de Luna Kan fue el atentado contra la autonomía de la Universidad Autónoma de Yucatán A mediados de 1981 promovió una nueva ley orgánica para esa casa de estudios, que delegaba el mando de la UDY en su persona
El 7 de julio de ese año, el rector, Alberto Rosado G Cantón, solicitó el amparo de la justicia federal contra la recién promulgada ley, porque violaba los derechos constitucionales de la Universidad y los de sus trabajadores, profesores y alumnos, en flagrante atropello a los artículos 3o, fracción VIII, 14 y 16 de la Carta Magna
La ley no buscaba modificar la estructura jurídica sino, en realidad, decretar la desaparición de la UDY y establecer una nueva: la Universidad Autónoma de Yucatán (UAY), no obstante que ya para entonces había sido elevada a rango constitucional la autonomía universitaria
Con la nueva ley orgánica se establecía un periodo de tres años para el cargo de rector, conculcándose así los derechos de gobernarse por sí misma Además, suprimía a la UDY la facultad de impartir la educación preparatoria o media superior
Era obvia la jugada del gobernador; tener en sus manos las riendas de la institución
Y todo para satisfacer sus ambiciones y pasar a la inmortalidad: su intención era emular a Felipe Carrillo Puerto Es decir, dar muerte a la casa de estudios fundada por don Felipe y establecer otra “fundada” por “don Francisco”
Ante el rechazo de la comunidad universitaria a sus pretensiones, Luna Kan recurrió al secretario de Gobernación, profesor Enrique Olivares Santana De regreso en Mérida, declaró: “El asunto de la Universidad ya está concluido Para el Ejecutivo del estado el nuevo rector es el doctor Manuel Echeverría Castillo”
Sin embargo, el amparo solicitado por el rector Alberto Rosado se resolvió en favor de la UDY En represalia, la universidad fue ocupada por porros durante nueve meses No sólo eso, sino que también se le retuvo el subsidio
Tanto fue el empecinamiento de Luna Kan, que ni siquiera al término de su mandato quiso resolver el conflicto universitario
Esos hechos no fueron únicos ni se dieron aislados, pues la inseguridad pública iba incrementándose al paso del sexenio de Luna Kan La inconformidad se generalizaba: invasiones de tierras, toma de palacios municipales y manifestaciones de inconformidad derivadas de la desigualdad social
“Su respuesta fue siempre la represión”, declaró Carlos Rodríguez, dirigente estatal del PMT
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Este es el hombre que fue llamado por Adolfo Lugo Verduzco para sustituir a Mario Vargas Saldaña en la Secretaría General del PRI a fin de impulsar la renovación del partido, ante la Asamblea General que, por fin, se inicia esta semana
Nadie lo esperaba; se le daba por muerto políticamente Sólo la actual dirección del PRI fue capaz de resucitarlo

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