“LA FALLA DE MI PADRE FUE QUE NO SE DIO CUENTA DE MI AFECTO”: OCTAVIO PAZ

“LA FALLA DE MI PADRE FUE QUE NO SE DIO CUENTA DE MI AFECTO”: OCTAVIO PAZ
Los siguientes párrafos son la respuesta que el poeta Octavio Paz dio a Felipe Gálvez, autor de la compilación de textos del abogado y periodista Octavio Paz Solórzano: Hoguera que fue
Difícil y tensa fue nuestra relación Constantes fueron nuestras fricciones en los últimos años de su vida El era víctima del mal que por tanto tiempo le aquejó y yo vivía esos años en los que uno está en lucha por llegar a ser Tan frecuentes fueron esos roces no deseados que llegué a pensar que ni siquiera se daba cuenta de mi afecto, y me volví distante
Luego vino su muerte Un episodio terrible, muy doloroso por las circunstancias en que se dio

El que yo piense que tal vez no se percató siquiera de mi afecto no significa que el signo de nuestro trato haya sido el desamor Nunca pensé algo semejante Faltaría a la verdad y sería injusto con sólo afirmar algo así Lo suyo no fue desamor, porque él ante todo era un hombre bueno Y por lo que a mí toca, tampoco lo hubo Mi pecado no es ése Otra fue mi falta y la reconozco: el olvido Después de su muerte lo confiné en el olvido
Yo olvidé; pero la causa de ese olvido no fue el desamor Mi padre nunca mereció eso de mi parte Cierto es que casi me era imposible hablar con él, pero yo le quería y siempre buscaba su compañía Cuando él escribía yo me acercaba y procuraba darle mi auxilio Varios de los artículos suyos que usted ha reunido los pasé yo en limpio, a máquina, antes de que fueran llevados a la redacción
La falla de mi padre, si es que la tuvo en relación conmigo, es que no se dio cuenta de mi afecto Y es muy probable que tampoco se diera cuenta de que yo escribía Pero nada le reprocho Esas son cosas que la vida nos depara y ya
Tres fueron, en mi opinión, las personas que ejercieron una enorme influencia en mí, durante mi niñez: Don Irineo, mi abuelo, es una de ellas La figura masculina de mayor impacto en mi primera edad Mi padre, en cambio, fue siempre para mí una figura amada y distante a un tiempo Circunstancias y hechos que marcaron su vida —la Revolución en el Sur, primero y la política después— le mantuvieron alejado de su familia y yo nunca pude hablar con él Al respecto hace unos años escribí: “Lo encuentro ahora en sueños, / esa horrorosa patria de los muertos”
Mi madre y mi tía Amalia, en cambio, siempre estuvieron a mi lado en esos años Ambas, a manera de pilastras paralelas, ejercieron su influencia sobre mi persona Doña Josefina, mi madre, encarnaba el afecto Mi tía Amalia es la suscitadora de mis inquietudes
Para el colmo, mi padre fue un hombre de muchas queridas, lo que de algún modo me lastimaba, aunque no tanto como a mi madre Ella era quien realmente sufría A raíz de su muerte supe que era padre de otra criatura Me enteré de ello porque me lo hizo saber un político de apellido León, que fue muy destacado en los días del caliismo Persona que me encontró un día y me dijo: “Tú tienes una hermana ¿Quieres conocerla?” Le respondí que sí y me llevó a visitarla
Mi padre la había procreado con una señora que pertenecía a una familia cuyas cabezas le detestaban Así que esa señora tenía prohibido todo trato con mi padre y le eludía Tengo entendido que nunca se negó a reconocer a su hija, pero las prohibiciones surtieron efecto y nunca más pudo acercarse a ella Cortaron por lo sano, pues nada querían con él Tiempo después la señora aquella se casó con un militar y éste la alejó más de mi padre
Ignoro si la hija de ambos usa el apellido Paz Recuerdo, en cambio, que la recomendé alguna vez para que entrara a trabajar en la Secretaría de Relaciones Exteriores Años más tarde coincidimos allí y nos saludamos nuevamente Tres o cuatro veces en nuestras vidas nos hemos visto y nada más
Mi padre nació el 20 de noviembre de 1883 Murió en la estación del Ferrocarril Interoceánico en Los Reyes-La Paz, el 8 de marzo de 1936 Había ido a esa población a una fiesta, pues la gente de la región sentía mucho afecto por él
Cuando me enteré de lo ocurrido llegué a pensar que había sido víctima de un crimen Se citó incluso a su acompañante de aquella noche, pero nunca se presentó Como usted sabe, a mi padre le quitó la vida un tren del Ferrocarril Interoceánico que desmembró su cuerpo sobre los rieles
Además de zapatista mi padre fue miembro destacado del Partido Nacional Agrarista (PNA), organismo en el que militó por varios años y que le llevó a formar parte de la XXIX Legislatura, de 1921 a 1922, en cuyo seno participó decididamente en favor de la redacción agraria que estuvo vigente en México por más de una década
Sus actividades políticas le llevaron a colaborar con los gobiernos de Aurelio Manrique, en San Luis Potosí e Ismael Velasco, en Morelos En esta última entidad ocupó inclusive la secretaría de Gobierno y fue por un tiempo encargado del despacho, pues el gobernador dejó el cargo Tiempo después ejerció su profesión en Chiapas, en donde estaba su amigo Rafael Cal y Mayor, quien le estimaba mucho
Luego vino el tiempo de la soledad Alejado de amigos y compañeros de ideales y afanes, fue víctima del potro del alcohol, mal que a la postre influyó hasta en el accidente en que perdió la vida
En estos años fue cuando, curiosamente, escribió muchos de los textos que dejó en la prensa de aquella época Entonces colaboró con El Universal y con la revista Crisol, del Bloque de Obreros e Intelectuales que encabezaba Djed Bojórquez, uno de los políticos más próximos al gobierno de Alvaro Obregón
Antes, además de haber escrito en La Patria, fundó en Los Angeles, California, un magazine Se llamaba La Semana y lo animaba con el apoyo decidido del doctor Ramón Puente, médico que fue secretario de Francisco Villa un tiempo Este doctor Puente es, por cierto, el autor del mejor texto de Memorias del jefe de la División del Norte Mejores incluso que las de Martín Luis Guzmán
Mi padre, a su vez, es el autor de un texto que don José T Meléndez compiló en un libro de Historia de la Revolución Mexicana, obra en la que Puente publicó otro importante trabajo suyo sobre Francisco Villa Es igualmente autor de una “Historia del Periodismo Mexicano” que redactó con base en textos y datos recabados originalmente por mi abuelo Irineo y complementados con información recabada personalmente por él; trabajo que conservo inédito hasta hoy y cuya introducción releí recientemente, dándome cuenta de que es un bello texto Su contenido abarca hasta 1932, año en el que lo presentó ante el Congreso de Historia celebrado ese año
Su tesis para recibirse de abogado es un trabajo sobre la libertad de prensa Hace unos meses la encontré y la voy a reubicar para precisar su título
Los restos de mi padre fueron llevados al cementerio Civil de Dolores, en una fosa que desapareció cuando ese panteón sufrió cambios, modificaciones que dieron pie a muchas arbitrariedades, entre otras a la desaparición de la tumba de mi padre, que también lo era de mi abuelo Irineo y de mi tía
En esa tumba depositamos los restos de mi padre la mañana del 10 de marzo de 1936, luego de velarlos en la casa de mis abuelos, en la plaza de San Juan, en Mixcoac, en la que yo viví hasta que me convertí en adulto

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