UNA HISTORIA INCREIBLE, LA MEJOR BASE DE UN RELATO REAL: DANIEL LEYVA

UNA HISTORIA INCREIBLE, LA MEJOR BASE DE UN RELATO REAL: DANIEL LEYVA
Sonia Morales
Premio Nacional de Novela 1984 que otorgan el gobierno de Querétaro y el INBA por su obra Una piñata llena de memoria Daniel Leyva dice que “siempre tuvo la idea de contar una historia totalmente inverosímil que fuera cierta y la única posibilidad era acompañarla de una historia verdadera”
Escritor que se solaza inventando palabras y que a los 35 años ha mostrado más interés por la poesía que por la narrativa no cree “en el juego de palabras por el juego mismo, es muy bonito, suena bien al oído, puede ser creativo o jocoso, pero no tiene nada, ese juego debe estar en función de la historia, de la anécdota”

Y recalca: “Yo creo profundamente en la anécdota, pero el tratamiento no puede ser siempre el mismo Si ha habido evoluciones en la escritura, en los movimientos literarios, y nueva novela, no se puede seguir escribiendo igual, porque ya no hablamos ni pensamos como hace 30 ó 40 años”
El juego de palabras —agrega— es sólo un instrumento para presentar la anécdota de una manera diferente; y explica que uno de los méritos de La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes”, y que ahora le critican mucho”, es el cómo está estructurada: en tres tiempos: yo, tú, él, que corresponden a pasado, presente y futuro: “el juego está en función de la anécdota”, confirma
Pero Leyva no sólo gusta del juego con las palabras También lo hace con la estructura de la obra En su novela premiada intercala tres historias “que no tienen nada que ver entre sí”, pero que son susceptibles de leerse combinadas o en forma independiente
Admirador absoluto de Julio Cortázar, acepta que su novela puede tener similitud con Rayuela, “pero ésta es más compleja, Cortázar llega a crear una máquina de cómo leer su novela
Pero sí, yo le tengo mucho reconocimiento a Cortázar, no sólo como escritor sino por su honestidad humana y política”
Y dice sobre la posibilidad de que un escritor copie la estructura de alguna otra obra: “Si se inicia una novela con la idea o pensando hacerla con la estructura de la obra”
Daniel Leyva, que ha publicado, entre otros, los poemarios Crispal y Talabra, es subdirector de Difusión Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores; antes e su novela premiada por el gobierno de Querétaro y el INBA, escribió la obra narrativa Abecedario o abecedamo
Del salto de géneros literarios explica: “Nunca se puede decir `voy a hacer un verso o un soneto’, todo depende de lo que uno trae dentro, del tema que quieres explicar, así te puede resultar un poema largo o necesitar una novela de 400 páginas para contar lo quieres”
Pero considera que también el oficio ayuda a determinar el género: “Por ejemplo, después de 2 ó 3 años se da uno cuenta que tiene un montón de papeles con poemas y entonces se empiezan a pulir, a sacar, a ver qué relación tienen para integrarlos En la novela es distinto En éste su resultado es a base de disciplina diaria
“Creo que el verdadero escritor no es aquel que hace notas, sino el que pule y pasa a máquina, el que realiza correcciones Así, el verdadero poeta es el que trabaja el texto Para mí, el verdadero placer como escritor es en el momento en que paso a máquina la primera impresión y la empieza a trabajar, a quitar, y ya, se concibe como libro”
Como poeta, Leyva sólo está incluido en una de las antologías de más reciente publicación: de la Poesía Erótica de Miguel Javamillo Levi; Premio Villaurrutia 1976 por Crispal “y gracias a que en la serie de Volador ponen sólo el nombre y el título —dice— algunos autores me consideraban poeta veracruzano, y en una antología de José Joaquín Blanco —pone que soy de la generación de Sabines, diciendo que es una pena que no haya seguido escribiendo después de Cripal, un poeta que se perdió porque nadie tenía la más mínima idea de mi”
Y es que Leyva estuvo viviendo en París 12 años y hasta hace poco regresó a México para ver publicada su novela Una piñata llena de memoria, título del que comenta: “Yo no tenía título y eso me angustiaba enormemente porque cundo ya casi estaba aceptada por Joaquín Mortiz, don Joaquín Díaz Canedo me hizo prometerle que le pondría un nombre normal Mis títulos, me dijo,, nadie podía comprenderlos, como Crispal y Talabra, que son la combinación de cristal y palabra Me recalcó que si no le ponía un título bueno no lo publicaba”
Una piñata llena de memoria es una de las últimas frases de la historia de Jaime Rafael Gómez Cervantes-Félix y Gómez: “Cuando vuelve a México se le rompe la pluma que siempre trae en el bolsillo y con ella se le rompe la piñata llena de memoria que siempre trajo dentro del pecho”
Además de la historia real de Jaime Rafael, en la obra se narra la historia inverosímil de una anciana de 88 años de edad que más que contar su vida, cuenta la evolución de la ciudad de México desde el gobierno de Lerdo de Tejada hasta la aparición de la televisión y los primeros viajes espaciales
Hay una tercera historia: es la del narrador que comenta algún pasaje de las dos historias anteriores, pero haciéndoles aparecer como independientes, “aunque hay quienes les han encontrado coincidencias”
Finalmente se refiere a la falta de publicación de novelas y dice que no es un problema de autores sino de editores: “cuántos jóvenes pueden haber escrito novelas que no les editan”, aunque disculpa a los primeros: “Si le ponen impuestos al libro, al envío por correo, a las importaciones y exportaciones, es evidente que un editor lo pensará diez veces antes de publicar”

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