MANUEL ANGULO, UNO DE LOS INCULPADOS EN EL CASO DEL RIO TULA SE DICE INOCENTE Y RELATA SU RENCOR POR LOS IZQUIERDO

MANUEL ANGULO, UNO DE LOS INCULPADOS EN EL CASO DEL RIO TULA SE DICE INOCENTE Y RELATA SU RENCOR POR LOS IZQUIERDO
Ignacio Ramírez
Manuel Angulo Moneda —68 años de edad, robusto, cara redonda, nariz chata, pelo lacio—, uno de los detenidos por el caso del Río Tula, clava la mirada en su interlocutor para responder: “¿Usted cree que no les guardo rencor a los hermanos Arturo y Hugo Izquierdo Hebrard? Ellos mataron a mi padre, un hombre honesto y cabal ¿Cómo olvidar eso?”
El exmayor de la DIPD, que actuaba bajo las órdenes de Francisco Sahagún Baca, es hijo del que fuera senador por el estado de Tlaxcala, Mauro Angulo Hernández, asesinado el 17 de febrero de 1948, en la época del presidente Miguel Alemán

Angulo Moneda relata el caso que conmovió a los medios políticos:
Su padre tenía 53 años de edad al morir y había sido senador en dos ocasiones y tres veces diputado federal por Tlaxcala y gobernador interino de esa entidad, procurador de Justicia en Puebla y secretario de Gobierno en Tlaxcala y San Luis Potosí
Aquel 17 de febrero, don Mauro salió a las ocho de la mañana de su casa, ubicada en las calles de Tlacopac, en la colonia Campestre de Villa Obregón, donde vivía con su esposa y 11 hijos Abordó el automóvil Chevrolet, modelo 1947, para dirigirse a la Alberca Aragón, situada entonces en la avenida Insurgentes, a la altura de lo que hoy es el cine Manacar
Allí estuvo el senador una hora Salió de la alberca a la calle, con su bata y saco en el brazo izquierdo Se dirigió a su auto y en el instante en que abría la portezuela, cuatro balazos le segaron la vida Cayó sobre el césped de la banqueta
Todos los diarios de la capital dieron la noticia en primera plana
“Cuando mataron a mi padre —dice Manuel Angulo– estaba yo en la ciudad de México Me acuerdo perfectamente que estaba en Tacuba Había ido a ver a un amigo que me debía un dinero Me regresé en tren por la avenida Hidalgo Vi una gran movilización de autos oficiales, pero no les presté mayor atención Otra vez en Tacuba me detuve a observar a los trabajadores de un edificio de Comunicaciones y Transportes, cuando se acercó un amigo de mi padre Y sin más me dijo: asesinaron a tu papá Las piernas se me inmovilizaron y no podía caminar A rastras me llevaron al Senado Entonces me nació el deseo de vengarme Sólo se rumoraba que habían sido unos hermanos Izquierdo y un tal Armenta Fui a la Policía Federal de Caminos con un amigo, le pedí una pistola, pero él se negó a dármela porque temía una tragedia mayor”
A los cuatro días se dio luz sobre el asunto: los asesinos habían utilizado en la huida un yip azul, encontrado en la casa de Marciano Armenta Castillo, aspirante a la gubernatura de Tlaxcala Dos días después, oficialmente, se aclaró el crimen: el autor intelectual había sido Armenta Castillo, cuyos antecedentes se remontaban a épocas en que el pistolerismo político actuó en Veracruz y el Distrito Federal También a Marciano se le ligó entonces con la muerte de Manlio Fabio Altamirano, cuando éste preparaba su campaña para la gubernatura de la entidad jarocha
Tal revelación la hizo Rafael Armenta Barradas, pariente del autor intelectual del crimen, quien en su declaración involucró como autores materiales a los hermanos Arturo y Hugo Izquierdo Finalmente se supo que los tres habían participado en el homicidio
“Armenta Barradas ocupa el cargo, desde hace 25 años, de secretario de la Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal Es el mismo”, dice Manuel Angulo
“Un día —prosigue—, Armenta Castillo fue a ver a mi padre para pedirle ayuda con miras a ocupar la gubernatura de Tlaxcala No sé con exactitud lo que hablaron, pero el motivo del crimen fue político, porque después en las diligencias del juicio se descubrió que Marciano había prometido `despejar’ el camino a como diera lugar para alcanzar el poder”
Ahí empezó la triste fama de los hermanos Izquierdo Hebrard, capitaneados luego por su hermana Graciela, quien fue esposa de Arturo Durazo Moreno
“En las diligencias —refiere el entrevistado— conocí a los hermanos Izquierdo, porque fueron detenidos, por puestos luego en libertad inexplicablemente, al lado de Armenta Barradas Eran muy jóvenes, tal vez me equivoque, pero Hugo tendría unos 25 años y Arturo 28 Siguieron con la violencia: asaltaron una camioneta de la Tesorería del Departamento Central, por las calles de Patriotismo y después mataron a un maestro de educación física Después los volví a ver en la Penitenciaría, volvieron a salir y se fueron a Nautla, en Veracruz, donde nacieron Se decían hacendados, pero ahora sé que Arturo es narcotraficante Recuerdo que una vez fui a ver a un compadre a Veracruz, en 1973, y nos enteramos por el radio que se había caído una avioneta, precisamente por el rumbo de Nautla Fuimos al lugar del accidente y vimos la avioneta desplomada cargada de mariguana Todo mundo hablaba ahí de la hacienda de los Izquierdo donde las avionetas bajaban a ciertas horas de la noche”
¿Cuándo fue la última vez que vio a los Izquierdo Hebrard?
“A fines de 1982, casi para terminar el sexenio pasado En dos ocasiones vi a Arturo en la antesala del despacho particular de Sahagún Baca, en la DIPD Se veía más delgado, más acabado, con canas y con bigote Apenas me dio tiempo de reconocerlo”
Manuel Angulo cuenta que conoció a Durazo durante la campaña electoral de Echeverría Alvarez Un día lo encontró en el aeropuerto y le pidió lo llevara a la Plaza México Después, en la campaña de López Portillo, lo buscó para que le consiguiera trabajo
Cuando Durazo era ya director de la DGPT y Angulo se había incorporado a esa dependencia, en cierta ocasión el primero le comentó al segundo:
—¿Sabes quién es Arturo Izquierdo?
—Sí
—Ese cabrón era mi cuñado, pero ya lo mandé a la chingada Hasta de su hermana me divorcié porque me dijo que me iba a matar Y desde esa vez ya no podía dormir, lo hacía con un ojo abierto y el otro cerrado
De Hugo Izquierdo el entrevistado no supo nada más Y no se extraña cuando se le informa que actualmente se encuentra en un hospital psiquiátrico en Puebla, a donde lo llevaron a la fuerza, según sus propias declaraciones, sus hermanos Arturo y Graciela por divergencias a causas de una herencia familiar y porque no quiso seguir participando en el negocio de la droga con ellos “El negocio lo tienen aquí, pero la cocaína la traen de Francia”, declaró recientemente Hugo
¿Y de Sahagún Baca? Se dice que usted era uno de sus hombres de confianza
“Es mentira que yo haya sido uno de sus hombres más cercanos Nunca fui de sus confianzas, sólo lo conocía de vista y de saludo A Sahagún Baca lo defino como una persona muy voluble, a veces se mostraba muy amigo de todos nosotros y luego nos trataba con la punta de los zapatos”
Angulo se ligó a la policía en la época de Díaz Ordaz, cuando tenía 46 años de edad Luego fue escolta del ingeniero Eugenio Méndez Docurro, en el sexenio antepasado Fue después jefe de vigilancia del Reclusorio Norte En la época de Durazo al frente de la policía capitalina, ocupó la jefatura de los separos de la DGPT, las 62 celdas que había en los sótanos del edificio de Tlaxcoaque, con capacidad para 200 personas, pero saturadas siempre con más de 500 “Al principio estaban llenas de ratas y cucarachas y no había ni sanitarios, así es que ya se imaginará lo que era eso” También fue jefe de Patrullas
Es uno de los exmayores de la DIPD detenidos en el Reclusorio Oriente —el otro es Enrique Sánchez Muñoz—, involucrados en el caso del Río Tula
En su declaración ante el agente del Ministerio Público, según consta en autos, Angulo dijo que la brigada al mando de Rodolfo Reséndiz Rodríguez (a) “El Rudy”, efectuaba muchas detenciones sin saber a dónde se los llevaban porque eran pocos los que ingresaban a los separos de la DGPT y que llegó a oír que en algunas ocasiones a los agentes se les llegó “a pasar la mano” hasta privarlos de la vida por torturas
“Que tenía a 21 agentes a su mando —dice el acta— y efectuaban detenciones de personas a las cuales metían a los separos de la DIPD en el sótano del edificio de la Dirección General y cuando esos detenidos ofrecían diversas cantidades, dinero que fluctuaba de los 40 a los 100,000 pesos, el declarante se entrevistaba con el coronel Francisco Sahagún Baca, poniéndolo en conocimiento de ese ofrecimiento de dinero y cuando ya el declarante se las entregaba a Francisco Sahagún Baca, éste firmaba la boleta de libertad de ese detenido”
“Soy inocente”, repite ahora una y otra vez

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