LAS RECHIFLAS AL PRESIDENTE MARCARON LA INAUGURACION: AL SEGUNDO JUEGO ASISTIO SIGILOSAMENTE

LAS RECHIFLAS AL PRESIDENTE MARCARON LA INAUGURACION: AL SEGUNDO JUEGO ASISTIO SIGILOSAMENTE
Gerardo Galarza
Fueron ocho minutos que estremecieron al Estadio Azteca Ocho minutos que habían tenido un preámbulo de 35 segundos Fueron los ocho minutos más impresionantes de la inauguración del XIII campeonato Mundial de Futbol; en el centro, el presidente de la República, acompañado por los dueños del balón
Sábado 31 de mayo A las seis de la mañana llegaron los primeros aficionados A las nueve ya había colas para entrar A las diez, el Azteca estaba a 50% de su capacidad A las 11 estaba 75% y a las 11:30, casi lleno

Desde las 10 de la mañana la “fiesta” había comenzado Canciones de “Timbiriche” y de Yuri Olas en las tribunas Gritos de ¡Mé-xi-co-Mé-xi-co-Mé-xi-co! Bailarines a un costado de la cancha La ceremonia oficial de inauguración estaba prevista para las 11:20 horas
El presidente Miguel de la Madrid llegó puntual A las 11:21 el locutor del estadio anunció su presencia Y la primera rechifla comenzó Se extendió como la “ola” Recorrió el estadio en 20 segundos El locutor informó después que se rendirían los honores de ordenanza al presidente de la República Otra rechifla En la imagen de la televisión, el presidente De la Madrid apareció sonriente y con la mano en alto Atrás, Ramón Aguirre Velázquez, jefe del DDF, serio Otra vez esa “ola” creció y se desbarató cuando comenzó a escucharse el Himno Nacional y se oyó la primera de las 21 “salvas” Luego ¡Mé-xi-co-Mé-xi-co-Mé-xi-co!
La ceremonia continuó Desfilaron equipos de niños representando a los 24 países participantes Sus banderas Trajes regionales El “calcio florentino” y una exclamación general cuando desfilan los niños representantes del equipo mexicano Una más cuando 32 piñatas colgadas del techo del estadio se “rompen” y dejan caer miles de papelitos metálicos verdes, blancos y rojos Nuevamente ¡Mé-xi-co-Mé-xi-co-Mé-xi-co! y luego ¡I-ta-lia-I-ta-lia! cuando aparecen los equipos rumbo a la cancha
A las 11:40 se anuncia el discurso de Guillermo Cañedo, presidente del Comité Organizador del Mundial, vicepresidente de FIFA, y otra vez la rechifla Crece y se convierte en un grito insultante en tono europeo, similar al “leeeooo” de la Copa Davis; que cesa cuando en su discurso nombra al presidente Miguel de la Madrid y la rechifla es ensordecedora Nada se escucha en el estadio Cañedo habla durante 90 segundos en medio de la rechifla que no termina
En el estado, nadie se da cuenta que se presentó y que comenzó a hablar Rafael del Castillo, vicepresidente del Comité Organizador y presidente de la Federación Mexicana de Futbol No se escucha nada Su discurso dura 100 segundos
Baja el tono de la rechifla y en el estadio se alcanza a escuchar que hablará Joao Havelange, presidente de la FIFA, la rechifla continúa y se combina con el ¡bu, bu, bu, bu!, cuando se oye que el brasileño se refiere al presidente de México Luego la silbatina y los abucheos disminuyen Havelange habló durate dos minutos
En el estadio el ruido es similar al que produce un gol, sobre todo si es mexicano El sonido local informa que el presidente Miguel de la Madrid hará la declaratoria inaugural La rechifla y el abucheo se intensifican, el Azteca se estremece, retumba Nadie, en el estadio, escucha las 69 palabras que pronuncia el presidente de la República, que a ritmo pausado ocupan casi 60 segundos Nadie Son las 11:48 horas
El Himno Nacional interrumpe la gran rechifla y el público se levanta y canta con fervor Exige a periodistas extranjeros que se pongan en pie Termina en un alarido: ¡Mé-xi-co-Mé-xi-co-Mé-xi-co!
Hay un precedente El 29 de mayo de 1966, hace 20 años, el estadio Azteca fue inaugurado con un juego Torino de Italia-América El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz fue recibido con una silbatina Su ausencia había retrasado el inicio del juego
El martes 3, el presidente Miguel de la Madrid volvió al estadio Azteca para ver el juego entre México y Bélgica Esta vez no fue anunciado por el sonido local, pero el llamado Coloso de Santa Ursula volvió a estremecerse cuando el público, sin que nadie se lo pidiera, se levantó y cantó el Himno Nacional, luego que la ceremonia protocolaria de los himnos no se efectuó debido, oficialmente, a una falla en el sonido local del estadio y, según otra versión, a que no existía la grabación del Himno Nacional de Bélgica En las transmisiones del juego México-Bélgica tampoco se hizo notar la presencia del presidente de la República, aunque en la de Televisa, en las entrevistas previas al partido, el actor Héctor Bonilla contestó así a la pregunta de a cuáles otros personajes había visto llegar al estadio:
—A don Emilio Azcárraga y al presidente de la República
El presidente también estuvo en el vestidor mexicano antes del partido, según lo informó el entrenador Bora Milutinovic, quien agradeció el apoyo presidencial Pero en el estado pocos se dieron cuenta

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