ROSA MARIA ROBLES MONTIJO EN EL CERVANTINO

ROSA MARIA ROBLES MONTIJO EN EL CERVANTINO
Raquel Tibol
Quiénes han comenzado a callejonear el Festival Cervantino por las plazas de Guanajuato no podían creer que las vigorosas esculturas en grandes troncos de álamos o ceibas sinaloenses, expuestas muy cerca del Teatro Juárez, fueron realizadas por una joven de 26 años, delgada como un junco y nativa de Culiacán Se llama Rosa María Robles Montijo, Rossi Robles para amigos y admiradores
Quiénes defienden los bosques no deben alarmarse, Rossi Robles no es una depredadora de la naturaleza De los destrozos provocados por los terribles ciclones que de tanto en tanto saltan del Océano Pacífico a la feraz tierra sinaloense, ella recoge pedazos de árboles añosos que no resistieron el embate brutal de la tormenta y les da nueva vida Esta vida ya no es vegetal sino artística; pero en ella palpita una profunda admiración por las energías creadoras de la tierra

Para el quehacer escultórico Rosa María Robles Montijo se adiestró en la Universidad Autónoma de Sinaloa, en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura de la Secretaría de Educación Pública y en un taller de carrocerías a las afueras de Culiacán, donde aprendió a soldar La manipulación con metales la llevó por breve tiempo a la elaboración de escultura en chatarra
En 1983, buscando cosas viejas, partes usadas, dio con unos antiguos postigos de madera carcomida por el tiempo durante más de un siglo Ese hallazgo marcó su camino La madera fue desde entonces un cálido y firme soporte para composiciones con todo tipo de materiales: herrajes, piedras, clavos de plomo, huesos, piezas de maquinaría agrícola, cuernos, navajas, pájaros disecados, caracoles, agua y fuego
Rosa María Robles reúne vestigios y los reconstruye, no para rescatar un pasado preciso, sino para armar una presencia nueva y nostálgica a un mismo tiempo Los vestigios son recopilados para recuperarlos en función de una presencia plenamente actual No se trata de una resurrección porque no le devuelve vida a lo muerto Con lo que resta de algo que existió como organismo o como máquina se reconstruye (sin borrar lo que resta del ayer) un elemento monumental que está aquí sin haber estado antes Por contener partes desmembradas del pasado, estos objetivos actuales adquieren aspectos de reliquias, como si estuvieran destinados a eventos votivos o ceremoniales En todo caso son parte de esa ceremonia subjetiva que, al tener por templo al Universo, trata de interpretar los secretos de la vida y de la muerte
Rosa María Robles afirma con pasión y sinceridad: “Siento un amor muy fuerte por la naturaleza y una indignación enorme hacia quiénes la destruyen, pues en ella concibo la magia de la vida Creo en los que luchan incansablemente por alcanzar la paz interna, la paz externa, y mantenerla siempre viva Creo en quiénes desde su espacio, y con sus elementos, son capaces de recrearse a sí mismos y de recrear el entorno de los demás Creo en lo que estremece hasta al más insensible Creo, pues, en la preservación de la vida Rescatar lo perdido para dignificar de nuevo su presencia, y jamás dar por perdido lo presente”
Entre la decena de piezas expuestas a la intemperie ahora en la ciudad de Guanajuato, se encuentran: Postigos, Refugio de duendes, Reino de serpientes, Panga, Pila de los de esos y Santuario De ellas la autora ha hecho descripciones precisas y elocuentes:
+Postigos, 1983 Madera de cedro, herrajes, piedras, huesos 253 x 109 x 87 cms “Encontré estos postigos en una construcción del siglo XIX que fue colegio, convento, instituto, etc Primero les desprendí capas y capas de gruesa pintura endurecida con los años Raspé hasta llegar a lo suave, a los poros, las vetas, las grietas del cedro Decidí representar cuatro símbolos: La Fortaleza, El Encierro, La Libertad, La Vida y la Muerte Para componerlos utilicé piezas de maquinaria agrícola, piedras, huesos, clavos de plomo y un pájaro disecado Trabajé en ella un año y medio”
+Refugio de duendes, 1984 Madera de álamo, herrajes, huesos, ónix, agua 210 x 120 cms “Los duendes habitan aquí en su propio castillo En la cara frontal el centro de ónix expresa energía, es como un gran ojo lleno de luz, resguardado por esas piezas puntiagudas que los campesinos denominan ‘machetes’ En la parte inferior aparece la fachada del castillo con un portón resguardado por piezas de mayor tamaño provenientes de trilladoras El refugio de los duendes se localiza en el interior Aproveché lo negro del tronco quemado para dar la sensación de oscuridad Puertas semiabiertas, ventanas cerradas, escalones y tres cabezas de serpientes con piedras en la boca Sus cuerpos fragmentados simulan escaleras que suben y bajan Las tres piedras claras representan los huevos incubados de las serpientes Ellas son en verdad los duendes que habitan este castillo de difícil acceso pues lo rodea un foso lleno de agua”
+Reino de serpientes, 1985 Madera de álamo, piedras, herrajes 84 x 95 x 116 cms “Encontré este pedazo redondo de álamo y trabajé en él casi tres meses Lo ahuequé con gubias y con fuego; en ese entonces no tenía otras herramientas para facilitar el proceso Visto de perfil parece un caracol El interior quemado me permitió jugar con lo claro y lo oscuro En la parte superior se ven crótalos petrificados de serpientes que vivieron en ese tronco La serpiente significa para mí la fuerza interior Los ‘machetes’, numerosos y agresivos, marcan un contrapunto con la suavidad del rollo”
+Panga, 1986 Madera de álamo y ceiba, herrajes, agua, 350 cms de largo, 280 de ancho, 80 cms de alto Peso aproximado: una tonelada “Después de un pequeño ciclón que entró por Culiacán y derribó muchos árboles, encontré unos troncos redondos de ceibas que se prestaban a una composición con agua Partí el tronco en varios anillos que ahuequé y quemé Después lijé la madera para sacar su color natural Conseguí una enorme orqueta de álamo capaz de atravesar todos los anillos A la orquesta le hice un corte a todo lo largo para depositar ahí el agua Es la madera la que está abrazando el agua”
+Pila de los deseos, 1986 Madera de álamo, piedras, agua, navajas 173 cms de largo, 96 de ancho, 68 de alto Peso aproximado: 800 kilogramos “Dos serpientes vigilan la boca de la pila ricamente texturada con piedras pequeñas A los lados, dos grandes piedras le otorgan un aspecto orgánico a esta pila de sentido ritual”
+Santuario, 1986 Madera de álamo, hierro, cuernos de vaca, ónix rojo pulidos, veladoras Dos metros de alto por dos metros de circunferencia “La textura exterior es la natural de la corteza porque el sentido de la escultura así lo requería Es una evocación del toro, ese animal fuerte y bello, acosado por el hombre, y cuya presencia en la tierra se ha debilitado En este pequeño santuario se venera al toro con una suave y cálida luminosidad”
La presentación de las esculturas de Rosa María Robles Montijo en el XIV Festival Internacional Cervantino se debe al convenio establecido entre la dirección de éste y la Universidad Autónoma de Sinaloa, en cuyos Salones de Artes Plásticas ha encontrado esta joven artista estimulante acogida

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