La corrupción, no el sismo, causa de la catástrofe

La corrupción, no el sismo, causa de la catástrofe
Un especialista reúne pruebas contra constructores de edificios caídos
Salvador Corro
El ingeniero civil Raúl Pérez Pereyra, experto en calcular y construir edificios altos, inició una investigación hace catorce meses para determinar las causas y buscar a los responsables del derrumbe del edificio de Tehuantepec 12, donde vivió hasta el 19 de septiembre de 1985 y donde fallecieron sus familiares Poco a poco reunió pruebas que demuestran, primero, que el edificio estaba mal construido y, segundo, que el caso se repite, dice, en todos los que resultaron afectados
Llegó también a la siguiente conclusión: el responsable de los miles de muertos no fue el sismo, sino la corrupción de los dueños, los constructores de los edificios y las autoridades, que permitieron y ocultaron la violación de por lo menos el 90% del reglamento sobre construcción
Descubrió, además, que “existe una mafia de ingenieros, alentada por las instituciones que tienen que ver con la construcción, que quieren ocultar su responsabilidad y la de las constructoras y los funcionarios Son ellos los que pretenden hacer creer que el sismo mató a las personas y no las malas construcciones Pero hay pruebas suficientes que demuestran que los edificios caídos, y los que resultaron dañados, estaban mal construidos”
El ingeniero Pérez Pereyra, con las pruebas en la mano, así como lo hicieron otras 1,000 personas en casos similares, interpuso una demanda penal contra los responsables de la construcción del edificio de Tehuantepec 12 Pero a diferencia de otros casos que no han podido superar un sinnúmero de obstáculos, éste prospera Existen ya órdenes de aprehensión contra Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, quienes tuvieron que ver con el diseño y la construcción del edificio
Esta demanda ha convertido el caso en noticia internacional La BBC de Londres difundió ya la historia, mientras diarios de diferentes partes del mundo han hecho lo mismo Por ejemplo The New York Times, en su edición del 29 de noviembre, publicó el reportaje “En busca de los arquitectos de un terremoto asesino”
Los descubrimientos y las apreciaciones del ingeniero Pérez Pereyra dejan muy mal paradas a instituciones como el Instituto de Ingeniería de la UNAM, la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CNIC) y funcionarios “que se empeñan en sostener que la magnitud del sismo rebasó la previsto en los reglamentos de construcción” Es decir, que si los edificios se derrumbaron o se dañaron, no fue por culpa de los constructores, sino estrictamente del terremoto
Pérez Pereyra argumenta y da detalles del porqué los constructores son los responsables La estación sismológica instalada en el patio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes registró que el sismo tuvo una máxima aceleración, en dirección S 60 E de 198 gals (020 de gravedad), lo que quiere decir que la fuerza sísmica que se aplicó horizontalmente a los edificios fue del 20% de su peso Esto también está comprobado por los acelerogramas de la UNAM El reglamento de construcción establece que los edificios debieron ser construidos para soportar hasta 24% de gravedad, lo que representa 4% de margen de seguridad Todavía más: los hospitales y las escuelas debieron ser calculados para soportar un incremento de 33% en la gravedad, pero fueron los primeros en resultar dañados
“Posteriormente, —explica Pérez Pereyra— el Instituto de Ingeniería publicó los espectros de acelerograma e indicó que el sismo no fue 020g, contra lo que aseveraba el propio acelerograma Es decir, que de acuerdo con el espectro y el período extraordinariamente repetitivo el sismo fue de dos segundos de las ondas sísmicas, el temblor habría sido de 112 g
“Sin embargo —agrega— el análisis espectral del sismo es un instrumento matemático, que combina los efectos de intensidad y duración del sismo, pero la aceleración sísmica o el equivalente a la fuerza de gravedad que experimentan los edificios durante el suceso es la determinante de los movimientos que pueden colapsar la estructura
“Utilizar el concepto de espectro, en lugar del registro del acelerograma es una mentira deliberada para engañar a quienes no saben Teóricamente, se puede configurar un sismo de muy baja intensidad y muy larga duración, de tal manera que produzca un espectro tan grande como se quiera, 3 g, 5 g, etcétera”
El ingeniero Pérez Pereyra explica que el reglamento sobre construcción preveía la magnitud de sismos como el ocurrido en septiembre del 85, pero no se respetó o los edificios fueron mal calculados y mal construidos, como el caso del Nuevo León, de la Unidad Tlatelolco
De haberse respetado el reglamento de construcción, no hubiera habido tantos edificios caídos o dañados, señala Pérez Pereyra
“El caso del de Tehuantepec se repite casi con exactitud en los demás edificios privados o públicos De ser cierta la tesis de que el sismo fue de 112 g, todos los edificios se hubieran derrumbado Pero fue la corrupción y la negligencia lo que provocó miles de muertes”
Relata que en el caso particular de Tehuantepec 12, donde murieron cuatro de sus familiares, en la construcción del edificio no se respetaron 43 de los 45 artículos del reglamento de construcción Por ejemplo, no hubo pruebas de materiales; no hubo supervisión de las obras; el acero que se empleó era de pésima calidad; los muros, supuestamente de concreto, eran de relleno Ni siquiera se llevó una bitácora de la obra
“Cuando comenzó la investigación, el primer paso fue determinar quién hizo la construcción No se sabe quién la hizo No aparece el nombre de la empresa que construyó Entonces, nos fuimos sobre los calculistas: Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum Rosenfeld Por eso a estos dos ya les dictaron orden de aprehensión”
POCA COLABORACION
En realidad, Pérez Pereyra no tuvo dificultades para encontrar las causas del derrumbe del edificio donde vivía y en el que murieron por lo menos unas 100 personas Era una construcción de doce pisos, terminado en 1978 Lo más grave que observó fue que no pusieron acero estructural en el edificio
Investigó otros casos La poca disposición de ingenieros y peritos para elaborar con los afectados para integrar y presentar una demanda lo impulsó a ayudar a otras personas que estaban en su situación Por ejemplo, ayudó a elaborar un peritaje que un grupo de habitantes del Nuevo León presentó al secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Manuel Camacho Solís, y al procurador general de la República, Sergio García Ramírez, el pasado agosto
En diciembre de 1985, tres meses después del sismo, Pérez Pereyra ya tenía suficientes elementos sobre las causas que habían provocado la destrucción de los edificios El lunes 9 de diciembre, al mismo tiempo que se difundían las declaraciones de Francisco Noreña Casado, secretario general de Obras del Distrito Federal, en el sentido de que ningún contratista había sido encontrado culpable, Pérez Pereyra dictaba una conferencia en la UNAM, sobre las fallas técnicas en construcción
En resumen, dio a conocer diez fallas importantes que encontró en los edificios destruidos o afectados:
“En principio, los concretos eran de baja calidad: faltaron anclajes y traslapes en aceros cuya posición era fundamental para la resistencia del edificio; falta de estribos y anillos en trabes y columnas; espaciamientos inadecuados de estribos y anillos, que provocaron fallas por pandeo local, por esbeltez de varilla o compresión, ocasionando con ello estallamiento de concreto; falta total de acero en trabes de primera magnitud, como en el caso del Hospital Juárez; falta de columnas y de acero en columnas en edificios de hasta doce niveles, como ocurrió en Tehuantepec 12
“Muros que se suponían de rigidez y de concreto armado, no contenían un solo gramo de acero; mala colocación en el manejo de concreto, provocando segregación de los materiales Es decir, el concreto fue colocado desde una altura no recomendable, provocando que los materiales gruesos, como la grava, se desprendieran del cemento y así quedaron columnas que en la parte de abajo tenían únicamente grava y en la parte de arriba lechada de cemento
“Cuando por casualidad colocaron acero, se nota que quien lo hizo no entendió las indicaciones Encontramos atados de varillas por los que no sólo no podría penetrar un gramo de concreto, sino ni siquiera una hoja de rasurar”
Pérez Pereyra informó que cerca de 700 escuelas, entre primarias y secundarias, fallaron Se encontró con que había concretos con menos cemento, refuerzos con hasta 50% de varilla menos de lo que indicaba el diseño, muros sin castillo, etcétera
“Parece mentira, pero estas fallas, que son las verdaderas causas de los derrumbes, fueron enumeradas desde 1903 En aquella época se dieron a conocer diez fallas importantes que provocan el derrumbe de un edificio:
“Diseño inadecuado; materiales de baja calidad; mano de obra defectuosa; falta de supervisión; cambio de diseño sin el conocimiento del diseñador original; dibujo de mala calidad en el mismo; mal copiado de una instrucción; negligencia en el trabajo y deshonestidad”
SE DEFIENDEN
Tanto las denuncias como la postura de Pérez Pereyra han provocado reacciones y respuestas tanto del Instituto de Ingeniería como de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción
El 26 de septiembre pasado, el doctor Roberto Mell, subdirector del Instituto de Ingeniería de la UNAM, envió una carta a un diario capitalino, donde rebatía la tesis de Pérez Pereyra y calificó de “grotescas” las acusaciones contra la institución que dirige
El 16 de noviembre, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, Leopoldo Liberman, aseguró que no hay indicativos de que la destrucción de edificios en septiembre pasado haya sido como consecuencia de fallas en la edificación, porque “el fenómeno hubiera provocado los mismos estragos en cualquier ciudad extranjera”
Presidente de la “Unión de Vecinos y damnificados 19 de septiembre”, Pérez Pereyra considera que el gobierno no se ha interesado en buscar a los responsables de las muertes por el sismo de septiembre de 1985 “A nadie le cabe la duda de que los culpables fueron las empresas constructoras”
“Es falso que el sismo haya rebasado las medidas de seguridad Simplemente no se respetó el reglamento La mafia que existe entre los que autorizan los permisos de construcción, las empresas y los propios dueños, hace imposible determinar quiénes son los verdaderos responsables”
El ingeniero civil lleva cerca de 30 años construyendo edificios altos Sobrevivió al sismo porque minutos antes salió a dejar a uno de sus hijos a la escuela, el movimiento lo sorprendió a unos metros de su casa Cuando volvió, el edificio ya estaba derrumbado
Pérez Pereyra cuenta su historia a partir del momento en que decidió rescatar a sus familiares de los escombros
No sabe todavía cuál de sus experiencias es la peor que ha vivido desde aquel 19 de septiembre Primero, alla la muerte de sus familiares Luego, al saqueo de sus pertenencias
Después se enfrentó a la indiferencia de ingenieros que no quisieron verse envueltos en demandas, peritajes o algo que los comprometiera con las empresas
“No denigro ni menosprecio a los ingenieros o a los arquitectos Tampoco al Instituto de Ingeniería Tampoco digo que ellos se hayan mezclado en el turbio negocio de construir mal Pero ¿por qué no se reconoce que hubo fallas de las constructoras? Porque se afectan intereses ¿Quién construyó el Hospital Juárez, el multifamiliar Juárez, el Nuevo León? Cuando se proyectaron y se construyeron, lo hicieron personas que hoy ocupan importantes caros públicos”
Pérez Pereyra evoca el Código de Hammurabi, rey de Babilonia, que data de hace exactamente 2,263 años:
“Si el constructor hace una casa para un hombre y no realiza bien su trabajo y si esa casa que construyó se cae, causando la muerte del amo de la casa, el constructor debe ser condenado a muerte
“Si causa la muerte del hijo del amo de la casa, se condenará a muerte al hijo del constructor
“Si causa la muerte de un esclavo del amo de la casa, el constructor le dará al propietario un esclavo de igual valor
“Si destruye una propiedad, el constructor le repondrá lo que haya destruido”
El 3 de octubre de 1985, cuando la Cámara de Diputados aprobó una resolución en torno de los problemas que enfrentaba el país a causa del sismo, se incluyó el siguiente punto:
“Adoptar las medidas que permitan fincar las responsabilidades civiles y penales a los constructores y promotores responsables de irregularidades, que hayan causado daños y perjuicios a los habitantes de viviendas derruidas por defectos en la construcción”
“En realidad, el único caso que está vivo es el de Tehuantepec 12 En los edificios oficiales, el gobierno está empeñado en tapar y echar tierra a los expedientes”, concluye el ingeniero civil Raúl Pérez Pereyra

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