“EL IRIS” (1826)

“EL IRIS” (1826)
José Emilio Pacheco
Armas y letras mexicanas
Entre el cuatro de febrero y el 2 de agosto de 1826, se publicaron los cuarenta números de El Iris: Periódico Crítico y Literario Fue la primera revista del México independiente y la piedra de fundación de todas las que llegaron después María del Carmen Ruiz Castañeda y Luis Mario Schneider, dos investigadores con los que siempre estamos en deuda por sus trabajos, vuelven accesible El Iris en una edición fascimilar precedida por estudios preliminares e índice analítico (Instituto de Investigaciones Bibliográficas UNAM)

Como gran documento para la historia de las ideas políticas en México El Iris aún está por analizarse En cambio ya no se puede discutir su importancia en el terreno de la literatura y las artes plásticas
Allí están lo mismo las primeras litografías que las tentativas iniciales de crítica en su modalidad de reseña
Ejemplo de lo mucho que debemos a los exiliados de tantos países, El Iris fue la obra de José María Heredia(1803-1839), poeta nacional de Cuba y tan fundador de nuestra literatura como Lizardi y la Academia de Letrán, y de los italianos Claudio Linati (1790-1832) y Florencio Galli Galli es un personaje misterioso Probablemente es un personaje misterioso Probablemente fue un “carbonario” que luchó contra la dominación austriaca en su patria
Más tarde se refugió en México, trabajó en las minas de Tlalpujahua y escribió un folleto sobre economía rural
El presidente y el lépero
Hace treinta años la UNAM publicó también el complemento indispensable de El Iris: Trajes civiles, militares y religiosos de México que Linati había impreso en Bruselas (1828) En sus litografías figuran las dos naciones: el país del hambre y el genocidio y el país de quienes triplican sus fortunas a cada nuevo desastre La opulencia del hacendado criollo, el militar que reúne en su uniforme las elegancias españolas y francesas, los que viajan en litera, frente al “lépero” semidesnudo (que “sobre los escombros de una civilización degradada, vive enmedio de una populosa ciudad”), la joven obrera, la que hace las tortillas, las indias, el aguador, la sirvienta, los vendedores callejeros, el mendigo
Linati, con todo, puso un granito de arena en el castillo de la presidencia imperial Sus elogios a Guadalupe Victoria se parecen a los que se escucharon hace poco en la asamblea de los abrazos y reglazos:
“Nadie más que él podrá inspirar mayor confianza a la nación y ofrecer más garantías de libertad Los sacrificios que ha hecho por ella, la firmeza que ha mostrado en las circunstancias más difíciles, las delicadas pruebas que ha soportado con la austeridad de un verdadero patriota”, etcétera
Por los estudios de Edmundo O’Gorman y Justino Fernández, sabemos que Linati nació en Parma, concurrió al taller de David en el París napoleónico, combatió en el ejército de Bonaparte, estuvo en las sociedades secretas (masónicas) que luchaban por la libertad de Italia y fue condenado a muerte en España Se refugió en Bruselas Allí nuestro agente confidencial Manuel Eduardo de Gorostiza lo animó a establecerse en México y difundir entre nosotros el arte de la litografía Llegó en 1825; fue deportado al año siguiente gracias al El Iris De vuelta en Bruselas publicó Costumes civils, militaires et religeux du Mèxique Fracasó en su tentativa de extender al Piamonte la revolución europea de 1830
Pretendió regresar pero en Tampico lo mató la fiebre amarilla
Himnos de guerra
Aún más compleja es la figura de Heredia Cubano, nacido en Santiago, vivió en la Florida, Santo Domingo y Caracas Llegó a la Nueva España en 1819 y escribió sus dos mejores poemas a los 17 y a los 21 años: “En el teocalli de Cholula” y “Al Niágara” son textos neoclásicos ya impregnados de elementos románticos Militó por la independencia de Cuba Victoria lo rescató de su destierro en Nueva York y le permitió editar El Iris Fue secretario de Santa Anna y después se negó a que el Congreso lo declarase benemérito Dirigió el ultraliberal Instituto Científico y Literario de Toluca pero luego se opuso a las reformas del doctor Mora y Gómez Farias Cuando aceptó el indulto español, los independentistas cubanos lo repudiaron Volvió a México para morir aquí donde su trabajo nos resultó irremplazable (María del Carmen Ruíz Castañeda republicó en 1972 Minerva, otra de las revistas heredianas) Todos los escritores mexicanos de 1830-40 reconocieron su magisterio Fue el Pedro Henríquez Ureña de nuestro siglo XIX
En los seis meses que duró El Iris Heredia hizo por las letras mexicanas la tarea de toda una generación en muchos años A los primeros esbozos de cuentos en forma de traducciones e imitaciones sumó la que tal vez sea la primera aparición mexicana de Lord Byron, el principio de la crítica teatral y literaria (dice en una reseña: Castillo y Lanzas “ignora el grande arte de borrar, que tan necesario es para que nuestras obras se lean con gusto, despojadas de la exuberancia con que las carga a veces la imaginación extraviada” y aún el comienzo del ensayo a la manera inglesa de The Tatler y The Spectator en su asombroso escrito “Sobre el origen del placer que nos causan las tragedias”
Heredia creía en “el poder mágico de los versos” y redactó la letra de nuestro Himno
Se anticipó a la belicosidad de González Bocanegra y al grito revolucionario de Patria o Muerte: “Pues otra vez de la bárbara guerra/Lejos retumba el profundo rugir,/De los aztecas resuene en la tierra/El doble grito: vencer o morir”
Las censuras contra el actor español Andrés Prieto, estrella del teatro Principal, provocaron la ruptura de Heredia con los italianos
Linati y Galli convirtieron El Iris en una revista casi exclusivamente política aunque en principio había querido abarcarlo todo, ser un auténtico magacén (magazine fue el nombre común para las revistas misceláneas y las tiendas de departamentos): noticias, modas, divulgación científica e histórica, relatos anécdotas, partituras, versos, versiones El hecho de que dos extranjeros opinaran sobre asuntos internos motivó la clausura xenofóbica de la revista y el nuevo exilio de sus redactores
Deuda eterna y caos de siempre
Estudiar qué significó El Iris para la naciente sociedad mexicana no es el objeto ni el sentido de esta edición fascimilar Habría que leerla junto con el libro Guadalupe Victoria, primer presidente de México, por Lilian Briseño Senosisian, Laura Solares Robles y Laura Suárez de la Torre, que coeditan la SEP y el Instituto José Luis María Mora Entretanto podemos formular algunas observaciones “de parvulito”, como dice Alberto Dallal
Hombre del norte liberal (Durango) que no obstante tuvo su campo de acción en Veracruz, héroe sin mancha de la guerrilla insurgente, Guadalupe Victoria (José Manuel o Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, no “Félix Fernández” como nos enseñaron en la primaria: 1786-1843) fue de 1824 a 1828 un presidente débil, irresoluto e inepto en términos financieros a quien debe considerarse el padre involuntario de la deuda externa e interna Ciertamente las condiciones que le tocaron nadie lo hubiera hecho mejor
Victoria limitó su reivindicación social a un terreno preciso, la lujuria, y compensó tres siglos de humillaciones para su clase metiéndose en la cama de la condesa de Regla
Pero en el país del “gobernar es robar”, don Guadalupe Victoria merece la veneración pública y nuestra admiración sin medida: es el único presidente que salió del Palacio Nacional más pobre de como había entrado
Durante la presidencia de Victoria fue abolida la esclavitud, promulgada la primera Constitución liberal que dejó para un mañana aún no llegado la exigencia que había hecho Morelos de redistribuir la riqueza, también fue erigido el DF, monstruo jurídico y social del federalismo centralista: arrebatado a Fernando VII San Juan de Ulúa; y, sobre todo, deshecho el sueño bolivariano de unidad continental en el Congreso de Panamá
Mal podían integrarse por fuera países que se estaban desintegrando por dentro México era el campo de batalla no tanto de los oprimidos y los opresores como de los que forcejeaban por conservar o arrebatar los mismos privilegios
El pueblo que hizo la revolución quedó al margen en 1821 como en 1921 Reaparecía como carne de cañón o acarreado para las elecciones siempre simbólicas, hasta que las multitudes de pobres que a través de los siglos han rodeado la capital se hicieron presentes en el motín de la Acordada y decidieron la sucesión presidencial de 1828 mediante el saqueo de El Parián, el Perisur de aquel entonces
Mr Poinsett y Mr Ward
México perdió su independencia económica al día siguiente de haber logrado su independencia política Estaba en guerra con España, los contras planeaban la reconquista desde La Habana y Nueva Orleáns, once años de lucha habían fundado una tradición de violencia La gente decente (la medida de la decencia la daban no la honradez ni la honestidad sino la blancura, el dinero y las propiedades) veía con terror que mestizos, mulatos y blancos pobres pugnaban por adueñarse de lo poco que había quedado Entre la fuga de capitales, la bancarrota de las haciendas y minas, el caos que se filtraba por todas las grietas, Inglaterra y Estados Unidos llenaron el vacío que dejó España
A riesgo de borrar la heterogeneidad de su composición, se puede simplificar el plano laberíntico de aquel México diciendo que el ministro inglés HG Ward apoyó a las logias escocesas
—fundamentalmente criollas, conservadoras, centralistas— contra el ministro norteamericano Poinsett que auspició y organizó a las logias yorkinas —básicamente mestizas, liberales y federalistas Ambos Ward y Poinsett querían poder para sus imperios, mercados y materias primas para sus industrias Ambos actuaban con la seguridad de hacerle un bien a los pobres mexicanos al protegerlos frente a las amenazas reaccionarias de la Santa Alianza meternichiana y encaminarlos por el sendero del progreso y la civilización Ambos calculaban que cada dólar y cada libra esterlina valen por diez soldados y no hay expedición punitiva que iguale los poderes doblegadores de un préstamo
En el México de Victoria las únicas posibilidades de ingreso y ascenso social para el hombre sin bienes familiares eran el ejército y la burocracia Los gastos de la milicia resultaban mucho mayor que los ingresos del gobierno Los generales no hacían huelgas: daban cuartelazos Para nutrir a los presupuestívoros el presidente recurrió en lo interior a los agiotistas privados y en el exterior a los capitales británicos Se suponía que la deuda iba a traer el progreso Pero ¿cómo duplicar Europa y su resúmen: los Estados Unidos, en un país colonial que pasó dormido y encadenado por las grandes revoluciones del siglo anterior, especialmente la industrial y la científica?
Los conservadores dependían del clero y los restos del ejército realista; los liberales basaban su poder en los caciques Si ellos soñaban en alcanzar para 1950 un nivel comparable al de Estados Unidos, sus enemigos querían volver a la edad de oro novohispana, del siglo XVIII de las reformas borbónicas, cuando la Nueva España era el estable y ordenado sostén del imperio español y la ciudad de México la mejor del hemisferio y la capital de las Américas
El punto más polémico de la primera presidencia mexicana fue la expulsión de los españoles Sus defensores como Jesús Reyes Heroles afirman que destruyó una oligarquía potencial, española y criolla, e hizo nuestra historia diferente a la de otros países hispanoamericanos (Don Jesús escribió eso en 1951; en 1987 la oligarquía criolla es dueña de México) Sus críticos responden que significó el desplome total de las actividades económicas, la absoluta descapitalización, un error sólo comparable a la expulsión de judíos y árabes en la España conquistadora Entre los desterrados se fueron también muchos liberales enemigos del absolutismo Fue una violación masiva a los derechos civiles y dejó franco el horizonte para el dictador militar Por lo demás, en 1832 el decreto quedó anulado y regresaron los españoles que deseaban hacerlo
El peso de la noche
El desastre del régimen victoriano fue la consecuencia natural e inevitable del peso de la noche: la herencia colonial Para colmo, Hispanoamérica logró su independencia no en la era de las revoluciones sino en el interregno de la gran reacción presidida por la Santa Alianza Lo asombroso no es el caos: es que a pesar de todo México haya subsistido La vitalidad intelectual derivó íntegramente hacia la lucha política y en uno y otro bando el país produjo mentes que serían de primer orden en cualquier parte del mundo: Alamán, Mora, Zavala
¿Qué habrá significado El Iris enmedio de este campo de batalla? Aún no lo sabemos
Se puede aventurar que fue una revista de las logias yorkinas y su insistencia en la necesidad de formar un estado mayor como defensa contra la inevitable invasión española allanó sin proponérselo el camino de Santa Anna
Los expulsados de México engrosaron las filas de los contras En 1829 el brigadier español Isidro Barradas coleyó que al pisar playas mexicanas el pueblo en masa se levantaría para pedir la restauración de sus cadenas Tampico fue la Playa Girón y las Segovias de aquella tentativa de reconquista Barradas se peleó con el jefe de su flota Un “norte”, la fiebre amarilla, la ayuda de Manuel Mier y Terán, permitieron la victoria de Santa Anna Tampico hizo de este bribón “el guerrero inmortal de Cempoala” cantado en las estrofas suprimidas del Himno
Las consecuencias de su “espada terrible” las seguimos pagando en 1987 El Iris fue un breve momento de luz entre las tinieblas de la antigua y la nueva colonia

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