Cuatro precandidatos en el PMS; Peñaloza lo culpa de la desunión

Cuatro precandidatos en el PMS; Peñaloza lo culpa de la desunión
Oscar Hinojosa
Con el registro de Heberto Castillo, el Partido Mexicano Socialista cerró, el 30 de junio, el plazo para el registro de los precandidatos que participarán en las elecciones primarias del 6 de septiembre próximo, de las que surgirá el candidato pemesista a la Presidencia de la República Semanas antes habían sido registrados José Luis Hernández Delgadillo, Antonio Becerra Gaytán y Eraclio Zepeda
Con el fin del registro terminaron también las posibilidades de que la izquierda independiente en su conjunto presentara un candidato presidencial único y una plataforma política común En las boletas electorales –a menos que se produjera un viraje que ni el PMS ni el PRT esperan– figurarán, por lo menos, dos candidatos: el que elijan los participantes en el proceso electoral del 6 de septiembre y el que presenten las fuerzas que se organicen alrededor del PRT Este partido propone a Rosario Ibarra de Piedra, candidata también en las elecciones presidenciales de 1982, pero, según los dirigentes perretistas, estaría dispuesto a discutir la nominación con las organizaciones que formen este polo

En el último día del registro de precandidaturas, Heberto Castillo aceptó la nominación bajo la proclama de “cambiar al gobierno en su conjunto ante la situación de emergencia nacional” y con la presentación del que sería su programa de gobierno
El fundador del exPMT sostuvo que aceptó la precandidatura “con la esperanza de poder hacer una consulta nacional para definir si el pueblo está dispuesto a defender su voto hasta las últimas consecuencias”
Además de varios comités directivos del PMS y 174 comités de base del partido en construcción, respaldaron la precandidatura del ingeniero Castillo varios sindicatos independientes
Del programa de gobierno expuesto por el cuarto de los precandidatos pemesista sobresalen la suspensión del pago de la deuda externa y de la venta del petróleo; la entrega de tierra a los campesinos pobres; mayor inversión pública en educación; intenso combate a la inflación y la entrega a los inquilinos de la casa que habiten
Las diferencias entre el PRT y el PMS, fueron explicadas a Proceso por uno de sus dirigentes, el diputado Pedro Peñaloza
“Sobre el Partido Mexicano Socialista recae la responsabilidad política de que las fuerzas de izquierda contiendan separadamente en las elecciones de 1988”, dijo Peñaloza, quien mientras su partido no tomó por mayoría una decisión diferente, impulsó la incorporación del PRT al proceso de fusión
“El PMS hizo todo lo posible –enmedio de contradicciones internas evidentes– para impedir un acuerdo entre toda la izquierda independiente que permitiera postular un solo candidato presidencial y definir una campaña electoral conjunta”, sostuvo el legislador
Peñaloza se resistió a aceptar la imagen de que la fundación del PMS equivale a la unificación de la izquierda “Algunos dirigentes pemesistas olvidan que importantes sectores de la izquierda, con registro o sin él, no se incorporaron a la fusión, particularmente fuerzas dinámicas que han evolucionado de un rabioso abstencionismo o una participación política clasista”, dijo
La izquierda unificada en el PMS mantiene, en opinión de Peñaloza, una visión similar de los problemas nacionales, pero es riesgoso asegurar que haya plena coincidencia en las organizaciones que le dieron origen, “porque el PMS no ha iniciado la discusión política, sólo ha atendido asuntos organizativos y administrativos”
La ausencia de debate político denota, piensa PP, la flaqueza del PMS, “que está pensando sobre todo para que la izquierda actúe unidad en el campo electoral” No niega que las elecciones de 1988 sean importantes –“lo son: mucho”–, pero está convencido de que “en ellas se va a definir el rumbo del país”
En una entrevista con Proceso efectuada en las oficinas del PRT dentro del Palacio Legislativo, Peñaloza reprobó “esa especie de mesianismo de algunos sectores de la izquierda, que no entienden que esta corriente política es débil frente a una población radicalizada, pero apática y desorganizada”
Juzgó “realmente grotesco el planteamiento de algunos dirigentes del PMS que aseguran que ese partido se convertirá en la segunda o tercera fuerza electoral” Se pregunta: ¿De qué carajos serviría a los mexicanos que se están muriendo de hambre el hecho de que la izquierda ocupe o el segundo o tercer lugar, si la conducta política y económica, bajo el mando priísta, no se modificará sustancialmente?
En cartas enviadas al PMS –sólo una recibió respuesta de apoyo al legislador perretista para apuntalar la aseveración de que el PMS “hizo todo lo que pudo” para impedir la coalición electoral
El rechazo a la coalición electoral PMS-PRT –cree Peñaloza– es un triunfo del “sector más atrasado y prepotente” del partido unificado, que así pretende “castigar” al PRT por oponerse a la fusión
Este “gesto ridículo” dijo Peñaloza pone por encima de los intereses básicos de los asalariados, que reclaman una izquierda unida en lo orgánico o en lo electoral, “los intereses de cúpula, que tanto critican algunos dirigentes del PMS, pero que no parecen tan críticos cuando se trata de mantener privilegios minúsculos”, que no detalló
A despecho del fracaso de una coalición con el PMS, el PRT discute con otras siete organizaciones de izquierda los términos de una alianza electoral “En un ambiente de fraternidad y camaradería”, según un comunicado de prensa, las ocho organizaciones –entre las que figuran el Partido de la Revolución Socialista, la Organización de Izquierda Revolucionaria–Línea de Masas y el Comité de Defensa Popular de Chihuahua– han efectuado las reuniones que tienden a “avanzar con pasos firmes en el establecimiento de un frente político a nivel nacional”
En la entrevista, el diputado Peñaloza expuso que “la vieja idea de grupos reformistas ortodoxos, de tomar el poder a través de elecciones, quieren revivirla algunos dirigentes con la clara idea de presentarse como radicales, a pesar de que es una visión que choca con la realidad y que nada tiene que ver con la formación del poder político en México”
Añadió que “no existe en México referencia histórica que demuestre que a través del sufragio se puede tomar el poder Hay ejemplos de burgueses y pequeño-burgueses que han intentado llegar al poder por este mecanismo; pero si se llega al extremo de señalar a Madero como ejemplo, sólo se demuestra desconocimiento de la historia, porque él nunca representó los intereses de clase de los trabajadores”
Proclamar –dijo– que la izquierda debe ir a las elecciones de 1988 con el propósito de tomar el poder representa un “slogan atractivo, pero sin sustento político que, en cambio, puede llevar a una gran frustración”

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