Un arte amarrado a la política

Un arte amarrado a la política
Hernández Delgadillo, precandidato de la izquierda: “Sólo quiero acompañar al pueblo en sus problemas”
Susana Cato
Atareado en sus quehaceres como precandidato de la izquierda, el muralista José Hernández Delgadillo remoja la brocha en la militancia política
“Hijo de la contradicción”, como dice bromeando, nació hace 59 años en Tepeapulco, Hidalgo Su madre pertenecía a una familia burguesa y su padre, hijo de un trojero, era a los 14 años, durante la revolución, capitán de división del general Domingo Arenas
En Tepeapulco aprendió Hernández Delgadillo lo que es la miseria, y su participación en huelgas, luchas campesinas y movimientos de arte revolucionario culmina ahora que los hidalguenses —en una reunión celebrada en Epazoyucan— lo proponen como uno de los cuatro precandidatos del Partido Mexicano Socialista a la presidencia de la República
Es seguramente el muralista más prolífico de la historia ¿Quién otro podría ufanarse de haber pintado más de 170 murales en todo el país? Hernández Delgadillo cree en el arte, en el pueblo, en la solidaridad, en la patria, en los héroes nacionales, en las fuerzas de la naturaleza, en la pasión, en los sentimientos, pero no en el triunfo electoral:
“Es utópico pensar que el PMS pueda ganar las elecciones, empezando porque para que la izquierda ganara tendría que haber legalidad e igualdad en el control que tiene el PRI sobre el proceso electoral El PRI tiene veintiocho mil millones de pesos para su campaña, mientras que a nosotros nos toca sólo una veinteava parte de esa cantidad”
En la óptica de Hernández Delgadillo, cuya gastada camisa blanca conserva manchas de tinta, se delínea el perfil de sus camaradas contendientes por la candidatura de la izquierda en septiembre: no está de acuerdo con Heberto Castillo en que es posible obtener el triunfo socialista en el 88; ni con Antonio Becerra Gaytán en que se logrará por la vía “legal, electoral y pacífica”
Tiene otras diferencias con sus compañeros del PMS: “Soy menos conocido en los medios de difusión, pero no entre los sectores populares” Frente a Heberto, Becerra Gaytán y Eraclio Zepeda, en ese orden comenta: “Yo no soy mesiánico, carismático o grandilocuente Yo lo que quiero es detectar y acompañar al pueblo en sus problemas y decisiones”
Parece tímido, sin serlo Antes de iniciar la entrevista, se acomoda en la oreja derecha un aparato para oír mejor Habla muy alto, y muy alto hay que preguntarle:
—Si no cree en el cambio por la vía electoral, ¿por qué participa como candidato?
“Es parte de una táctica Los procesos electorales nos han permitido crecer como partido y difundir el programa revolucionario incluso en los lugares más apartados Buscamos la formación de un partido de masas para cambiar la correlación de fuerzas a favor del pueblo, ayudar a que el pueblo esté más consciente de lo que quiere”
El PMS, dice, “debe hacer política todos los días y con todos los sectores que luchan por mejorar las condiciones de vida del pueblo”
Considera que todas las reformas, aun la expropiación petrolera, son sólo paliativos, ya que “el pueblo nunca ve los beneficios”, y agrega que él y sus compañeros del MRP (Movimiento Revolucionario del Pueblo) “pugnamos porque el cambio se realice con el menor costo social en sangre”
Lo que el pueblo quiere saber, dice, es “si existe alguien con los espolones suficientes para enfrentarse al PRI”
PEPE PINTA TODO
Hace unas tres semanas, el pintor inició su campaña política bajo la lluvia de la violencia
“Me tocó bailar con la más fea”, explica, ya que las bandas al servicio de caciques agredieron a los campesinos de la comunidad de Mesa Larga, en Hidalgo
Allí está Hernández Delgadillo, en esa lucha, como ha estado en las huelgas obreras de la zona de Naucalpan
—Lido, Searle, COFISA, Hilaturas Azteca—; en la fundación del Frente Popular Independiente de la época de Echeverría; en las huelgas de General Electric, Upjohn, YACSA, SUATUR 100; en Zimatlán, Oaxaca y en las Huastecas
Pero el candidato de Epazoyucan ha decidido amarrar el arte a la política En 1981 pintó un mural en solidaridad con 400 obreros de una fábrica de implementos petroleros Cuatro veces la gerencia lo borró y cuatro veces Hernández Delgadillo lo volvió a pintar Nombrado secretario de cultura del Movimiento Revolucionario del Pueblo desde 1982, fue también uno de los fundadores de Tepito Arte ACA (Arte Colectivo en Acción) junto con Leopoldo Ayala, Carlos Bracho y José de Molina En ese barrio trabajó dos murales: uno de 240 metros cuadrados y otro de 200
En 1985 peleó la diputación del trigésimo octavo distrito del DF Entonces hasta los puentes de Contreras tuvieron murales Uno permanece en la escuela “Emiliano Zapata” (su tema es la muerte del caudillo), y las sombras de los árboles del patio caen y se confunden con los árboles del mural
Cuando, en 1986, se postuló como candidato a la gubernatura de Hidalgo, prometió pintar ocho murales Sus colegas tenían un chiste: “Pepe pinta todo, hasta los baños públicos”
Del gobernador Rosell de la Lama consiguió cientos de litros de pintura, y allí tiene algunos todavía, “para hacer más murales”
No hay cosa que lo detenga, según parece:
“Yo no renunciaría por nada a ser artista Creo que soy un poco como Velázquez, que pintó muchos de sus cuadros en sus largos viajes por tren Trabajo en circunstancias muy difíciles, pero no pinto por obligación, sino por gusto”
José Hernández Delgadillo, de baja estatura, tiene ese color moreno que dan muchas horas de trabajo bajo el sol Detrás de sus lentes hay unos ojos vivos:
“Yo reconozco que estoy en deuda con el sector cultural de mi país No se equivocan quienes dicen que como artista podría haber dado más, y que todavía me lo exigen” Sin embargo, “cuando estoy en mi estudio no me preocupa tanto si la factura es buena como si logro comunicarme y expresarme”
Agrega que gran parte de los pintores contemporáneos han logrado “una posición económica holgada Muchos son millonarios y están bastante alejados de la lucha política Les gusta firmar cartas y desplegados, y quizás ir a alguna manifestación, pero de allí a un compromiso con el pueblo hay mucha distancia”
Más que la técnica, le preocupa la función social de la pintura “Precisamente una de las esculturas que me tocó realizar en Soldominio —con Moreno Capdevilla, Benito Messeguer y Pilar Castañeda, entre otros—, ni los constructores ni los dueños lo saben, pero es un homenaje a los caídos de Tlatelolco Un periodista lo tituló “La noche de la tinta negra” Y allí está, en el centro de la ciudad”
DE ARTISTAS, PUEBLO Y TECNOCRATAS
Cuando adolescente, Hernández Delgadillo tuvo su “primera experiencia política” como testigo de una represión con balas y bombas contra ciudadanos y partidarios de Juan Andrew Almazán, en la contienda con Manuel Avila Camacho, en la ciudad de Puebla
El precandidato, que participó “como ciudadano común” en el movimiento estudiantil de 1968, quizá sobrevivió a la noche del 2 de octubre porque la rotura de una escultura “me impidió ir al mitin ese día” Se quedó trabajando en Bellas Artes y “hasta allí se oían los disparos en Tlatelolco”
La escultura que lo distrajo era una pieza de vanguardia que combinaba poesía, música, física y mecánica Pero a partir de ese momento sustituyó el arte experimental por el muralismo de denuncia
“Como artista —señala Hernández Delgadillo— soy pasional y estoy en lucha contra el excesivo tecnocratismo El pueblo no desconfía de los artistas cuando ve que la autoridad o el patrón es capaz de destruir cuatro veces un mural y nosotros de volverlo a hacer Sabe que estamos con ellos Nos sabe capaces de dirigir un movimiento”
En cambio, agrega, “el pueblo está harto de los economistas que asesorando a Miguel de la Madrid tienen en quiebra general al país, a costa del sacrificio del pueblo, de la desnutrición grave cuyas consecuencias empezamos a ver”
El país “esta harto también de las reformas, que sólo son paliativos Se expropió el petróleo, por ejemplo, y el pueblo jamás vio los beneficios de esa acción”
Hay circunstancias vividas que lo hieren:
“Me indigna cuando en zonas rurales pasamos por ese territorio enemigo en el que un campesino recibe el balazo de un guardia blanca; que la huelga de General Electric sea aplastada por la policía antimotines del estado de México; me indigna ver mexicanos viviendo en zonas semidesérticas, totalmente abandonadas”
Y de la indignación pasa a la propuesta:
“En este país es necesario un verdadero cambio estructural Un plan presentado por un gobierno popular tendría que dar resultados inmediatos, como el cese del sacrificio del pueblo rechazando el pago de la deuda externa; la recuperación del crecimiento industrial, económico y del mercado interno; la consecuente creación de millones de empleos”
En las zonas rurales, habría que “destruir los enormes latifundios y entregar las tierras, aguas y bosques a los campesinos pobres, junto con créditos, maquinaria, asesoría técnica” También, “contrarrestar la intervención extranjera en los asuntos del país y en sus espacios físicos y políticos, buscando el rescate de la soberanía nacional”
El incansable muralista y sus colegas del MRP “queremos un arte que responda al pueblo Las masas son creadoras, pero se han castrado Queremos defender su derecho a la cultura y al ocio creativo”
Esta vez sí sabe que le faltará tiempo para pintar Pero incorporará a su campaña “nuevas formas de hacer política, para contrarrestar la influencia negativa de los medios de difusión Llevaremos radio, video y cine a las zonas rurales, a las fábricas, a todo el país”

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