El pueblo a Palacio Nacional

El pueblo a Palacio Nacional
Heberto Castillo
El domingo 6 de septiembre de 1987, alrededor de 260,000 ciudadanos depositaron su voto en las urnas puestas por el Partido Mexicano Socialista para elegir a su candidato a la Presidencia de la República para contender en las próximas elecciones de julio de 1988 No se tomaron en cuenta miles de votos porque hubo retraso en el envío de las actas correspondientes y porque había impugnaciones de los diversos representantes de los candidatos por irregularidades en la votación, debido más al desconocimiento del reglamento aprobado para normar las elecciones, que por intentos de falsearla
Fui electo candidato del PMS a la Presidencia con 119,600 votos de los 216,000 válidos, el 55% del total El equipo de precampaña que me ayudó hizo posible esos resultados Quiero agradecer públicamente el trabajo de Eduardo Valle, César del Angel, Jorge Alcocer, José Alvarez Icaza, Margarita González, Martín Roque, Juan N Guerra, Félix Bautista, Eduardo Acosta, Juan Hernández, Alfonso de la Huerta, Alfredo Rustrián, Araceli Dorantes Espero que en el futuro sigan contribuyendo a la construcción del PMS No hubo, como algunos temieron, división del partido a causa de la contienda, a pesar de que se discutieron tácticas diversas, a veces de manera acalorada Eraclio Zepeda, Antonio Becerra y José Hernández Delgadillo, aprobaron los resultados y se muestran dispuestos a contribuir con su valioso esfuerzo a llegar tan lejos como podamos en la conquista del poder político en las próximas elecciones federales

La principal diferencia que tuve con los demás precandidatos fue en torno del planteamiento que hice desde el primer día de la precampaña, de invitar al pueblo a tomar el gobierno en sus manos en 1988 No hay condiciones, dijeron de una u otra manera Se engaña al pueblo, se desarma ideológicamente a los trabajadores, se siembran falsas esperanzas, se juega el todo por el todo en una elección y se arriesga la vida del partido que debemos cuidar como la niña de nuestros ojos Eso, palabras más, palabras menos, dijeron ellos Y debo reconocerlo, hallaron consenso en un buen número de militantes pemesistas provenientes de todos los partidos fusionantes, los que aconsejaban hay que avanzar y lograr tantos triunfos electorales como se pueda, en esta campaña, construir el partido lo mejor posible pero no afirmar que podemos triunfar Lo que podemos hacer ahora, se dijo, es competir con el PAN para ganarle el segundo puesto entre las fuerzas políticas nacionales
Por supuesto —digo yo— que sería un avance tremendo desplazar al PAN del segundo puesto en las elecciones Estamos ahora en el tercero, pero bien distantes de él en cuanto al porcentaje de votación Eso no se discute
Lo que me parece no lograron entender algunos compañeros de partido y no pocos simpatizantes del PMS —o yo no logré explicarme— es que la posibilidad de lograr ésas y otras aspiraciones, en nada se contrapone con las que planteo en mis discursos y escritos
Hay que luchar por triunfar sin olvidar que al mismo tiempo, durante la campaña, hay que construir el partido y sus organismos específicos de lucha Lo que dije en todos los tonos y entendió la mayoría de los electores —el 55%— es que hay que luchar para ganar, no para quedar en segundo lugar Y en los actos de precampaña que desarrollamos se buscó siempre crear los organismos de lucha de campesinos, colonos, obreros, jóvenes, mujeres, empleados y profesionales Misma táctica que deberemos seguir en la campaña
La lucha de los próximos meses, que culmina con las elecciones de julio de 1988, no es electoral Eso es lo que hay que entender Es una lucha por lograr tomar el gobierno en nuestras manos Es una lucha por echar de Palacio Nacional al PRI Nada más, pero nada menos Puede haber, y la habrá, una gran representación priísta en el Congreso de la Unión, pero queremos echar del Poder Ejecutivo al PRI
Podemos gobernar en 1988 y debemos empezar a pensar ya como gobernantes, no como opositores Esa actitud no nos hará entender por qué tenemos que considerar a los pequeños y medianos empresarios como indispensables en nuestra organización partidaria y también por qué hay que considerar la actitud tolerante que deberemos tener con muchas de las grandes empresas nacionales y extranjeras necesarias para nuestro desarrollo como nación Como opositores que no consideráramos posible llegar al poder, la actitud mental es distinta por completo Así lo ha sido hasta hora Por ello quizá no hemos obtenido suficiente respuesta popular, ni electoral, ni de otro tipo
En la fiesta popular que organizó el PMS en la noche del 15 de septiembre me invitaron a conmemorar nuestra gesta libertaria dando “el grito” Recordé, momentos antes de las 11 de la noche, que 19 años antes en 1968, los estudiantes me pidieron también que diera “el grito” en la fiesta que se llevó a cabo en Ciudad Universitaria aquel 15 de septiembre, dos días antes de que el ejército tomara la Universidad Recordé, por supuesto, que en la orden de aprehensión que entonces se dictó en mi contra, se ponía como uno de los delitos principales, al lado del asesinato de decenas de soldados el 2 de octubre y de secuestro de personas y bienes de la nación, robo de uso de vehículos, lesiones a agentes de la autoridad y quién sabe cuántas cosas más, el delito de usurpación de funciones del presidente de la República Haber dado “el grito” entonces en CU, me dije para mis adentros, me llevó a la cárcel Hacerlo ahora, pensé, me pude ayudar a llegar a la Presidencia
Expliqué ahí, lo hago ahora en Proceso, ser candidato del PMS a la Presidencia abre la posibilidad de ser presidente de la República por la vía electoral, cosa que hace algunos años era imposible, simplemente porque no había registro electoral de nuestro partido Esta vez hay registro y podemos luchar por conquistar el Poder Ejecutivo por la vía legal
En un breve discurso, dicho minutos antes de las 11 de la noche del 15 de septiembre de 1987, recordé a los alegres y entusiastas miembros y simpatizantes del PMS en el salón Colonia de la Colonia Obrera, de añeja tradición que arranca desde 1927, que Miguel Hidalgo y Costilla, humilde aunque sabio cura de pueblo, había llamado a la Guerra de Independencia sin contar con ejército alguno, y, por supuesto, sin tomar en cuenta primordialmente lo que algunos llaman correlación de fuerzas entre el gobierno de la Colonia que aplastaba al pueblo mexicano y las fuerzas que encabezaba él mismo Sí tomó en cuenta, sin duda, que su razón y su causa eran la causa y la razón del pueblo y que, ese pueblo, el de 1810, estaba harto del mal gobierno que padecía y tenía el potencial revolucionario de todos los pueblos del mundo, el de la invencibilidad cuando se deciden a luchar por sus derechos y se organizan sabiamente, Hidalgo llamó al pueblo de México, desde Dolores, a echar del gobierno de México a los gachupines Y unas horas después era seguido por un improvisado pero poderoso ejército para iniciar la guerra que habría de culminar con la Independencia política de nuestra patria
Recordando esa gesta, llamé la noche del 15 de septiembre de 1987 a los mexicanos a echar del gobierno al PRI Sé, lo sabemos todos, que la correlación de fuerzas actual nos es desfavorable, pero debemos saber todos también, dije, que la situación que vive el pueblo trabajador mexicano es insostenible, desesperada y que en esta campaña electoral podemos construir un poderoso partido si sabemos despertar la conciencia de la mayoría de la población
Iniciemos ahora, esta noche del 15 de septiembre, propuse, una marcha victoriosa del pueblo a Palacio Nacional, construyamos el ejército de la victoria en este lapso; un ejército cívico de mexicanas y mexicanos dispuestos a vencer Despertemos ese ser poderoso que vive en cada uno de los mexicanos de todos los tiempos y que ahora duerme dentro de nosotros indiferente, sumisos a veces, impotente otras
Podemos triunfar, podemos vencer, podemos salvar a México de la postración a que lo han llevado los gobiernos priístas en los últimos 47 años Juntos podemos Llamemos, para vencer, a todos los mexicanos; llamemos a luchar electoralmente para sacar al PRI de Palacio Nacional Para lograrlo tenemos que incorporar a nuestra lucha no sólo a los militantes y a los simpatizantes de la izquierda sino a todos los patriotas, en especial a los millones de ciudadanos que no participan en las contiendas electorales
Esta noche de fiesta del 15 de septiembre de 1987, dije, puede marcar la fecha de iniciación de la gran batalla popular por hacer de México una patria independiente de la banca internacional, soberana y libre Todo depende de que podamos desarrollar nuestra convicción de triunfo, de nuestra capacidad de lucha, de que hagamos a un lado la idea de que no podemos vencer jamás al PRI
Eso dije esa noche eso trataré de hacer en los días, semanas y meses que faltan para que el pueblo vaya a votar el 6 de julio de 1988:
Despertar la conciencia popular de triunfo para llevar al pueblo a Palacio Nacional A tomar el gobierno en sus manos

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