Todo empezó con Miguel Alemán

Todo empezó con Miguel Alemán
Desde 1946, la de Pemex es una historia llena de corrupción, administrativa y sindical
Miguel Cabildo y Raúl Monge
La industria petrolera nacional, “orgullo y fortaleza de México”, llega a sus 50 años de vida Su crecimiento y su avance tecnológico colocan a México como la cuarta nación productora de petróleo en el mundo Sin embargo, Petróleos Mexicanos arrastra consigo una historia negra que involucra por igual a funcionarios públicos, a dirigentes sindicales y a trabajadores Su expansión ha sido, sobre todo en los últimos años, causa de deterioro ecológico y de agudos desequilibrios sociales y económicos

A partir de la nacionalización de la industria, nueve presidentes han gobernado, han conocido lo que pasa en las entrañas de la industria petrolera mexicana: Lázaro Cárdenas, Manuel Avila Camacho, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Alvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid
La historia empieza el 18 de marzo de 1938 El presidente Cárdenas decreta la expropiación de la industria, que lo mismo ha puesto el nombre de México en la cumbre de la esfera mundial, que en los archivos policiacos de corporaciones internacionales como el FBI y la Interpol
Maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carros-tanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles pasaron de manos extranjeras a manos mexicanas Cárdenas recuperaba para México la riqueza que usufructuaba un puñado de empresas extranjeras
Dos meses después del decreto expropiatorio se creó Petróleos Mexicanos —7 de junio—, que de entonces a la fecha se encarga de la exploración, la explotación, la refinación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y la venta de petróleo y gas natural y sus derivados
DIRECCIONES CAPRICHOSAS
La administración de la industria petrolera nacional se ha conducido, en términos generales, bajo los criterios de los presidentes y de los directores en turno de la paraestatal Las circunstancias políticas y económicas prevalecientes, marcaron la pauta Con Lázaro Cárdenas, los trabajadores sacrificaron sus salarios para echar a andar la industria
Y así, sin recursos, sin herramientas, sin técnicos, sólo con la voluntad y el entusiasmo de un sindicalismo combativo que representaba en aquel entonces Rafael Suárez Ruiz, Pemex vivió sus primeros años
Dos exdirigentes petroleros coinciden en culpar al expresidente Miguel Alemán de la descomposición de Pemex Rafael Suárez Ruiz, primer secretario general del sindicato petrolero, resume: “Miguel Alemán lo descompuso todo Fue quien corrompió al sindicato, el que traicionó al país, el que provocó el saqueo Fue él el que firmó el convenio con las compañías expropiadas Nuestra deuda era de 278 millones de pesos Con Alemán se incrementó a 1,480 millones de pesos” (Proceso 71)
Eulalio Ibáñez, último secretario general en la historia independiente de esa organización sindical, afirmó: “Esta descomposición nació con el gobierno de Miguel Alemán, quien con una camarilla de bribones, convirtieron los sindicatos en apéndices del gobierno”
Ibáñez al tomar posesión de la secretaría general del sindicato petrolero, en 1948, lo primero que hizo fue separar la organización de la CTM y el PRI
Con Miguel Alemán en la Presidencia y Antonio J Bermúdez en la dirección de Pemex, la paraestatal perdió el rumbo Empezaron a aflorar los malos manejos administrativos Las cuentas no estaban claras
Cien millones de barriles de petróleo y sus derivados se habían perdido desde que el petróleo era nuestro Nadie supo responder Bermúdez decía que la producción de Pemex de 1938 a 1947 había sido de 352 millones de barriles, pero la Secretaría de Economía sostenía que la producción había sido de 426 millones La diferencia era de 73 millones de barriles a los que se agregaban las importaciones Nunca hubo respuesta
Dos devaluaciones hubo en la administración alemanista Al final de su gestión, la deuda con las empresas extranjeras involucradas en la expropiación ascendía a 1,428 millones 513,989 pesos
La corrupción, particularmente en el caso de Pemex, obligó a Ruiz Cortines, al asumir la Presidencia, a presentar un proyecto de reformas a la Ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos que aludía, de manera directa, a la corrupción del gobierno alemanista
Antonio Bermúdez, en la dirección de Pemex y Jaime J Merino, en la superintendencia de Poza Rica, impulsaron la corrupción: abundaron los fraudes, el otorgamiento de contratos por obras y trabajos que jamás se efectuaron, el abultamiento del presupuesto, la venta de plazas
En ese entonces empezó a figurar su nombre que años más tarde sería personaje central de la historia negra de Pemex: Jorge Díaz Serrano era uno de los principales contratistas que tenían negocios con Jaime J Merino Merino, además de superintendente, también era contratista Una dualidad que manejaba a su arbitrio
Pronto, líderes sindicales venales se coludieron con la empresa Entonces convivieron los Demetrio Martínez, los Lomelí, los Terrazas, los Pedro Vivanco
Y en medio del desorden administrativo de Petróleos Mexicanos surgió la figura de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, que pronto llegó al poder, para enfrentar abiertamente a la administración de Pemex y al presidente en turno Pocos como La Quina conocen las entrañas de la corrupción petrolera, tanto administrativa como sindical
La administración de Pemex daba tumbos Con Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia y Jesús Reyes Heroles como director de la paraestatal se dio el primer intento serio de enderezar la administración de la empresa y, de paso, frenar el poder de La Quina El enfrentamiento fue abierto Pemex redujo al mínimo las canonjías y prebendas para el sindicato La Quina anunció su retiro
Pero tras de los sucesos de octubre de 1968 todo cambió La Quina abandonó su retiro Organizó una movilización multitudinaria en apoyo del presidente Díaz Ordaz y recuperó posiciones, poder y liderazgo La administración de Pemex quedó atada de manos Reyes Heroles sucumbió al momento político
Con el gobierno de Luis Echeverría Pemex vio frustrado un intento más de frenar las maniobras del sindicato petrolero, que impedían enderezar el rumbo Más aún: prácticamente, con el gobierno de Echeverría los líderes petroleros iniciaron una nueva época en la que no encontraron oposición para lograr sus objetivos
Antonio Dovalí Jaime, director de Petróleos Mexicanos con Echeverría, también fracasó Había dicho: “señor presidente, Salvador Barragán Camacho y Joaquín Hernández Galicia son inmorales, bandoleros Están destrozando a Petróleos Mexicanos”
Echeverría prometió intervenir y acabar con la corrupción Nada se hizo Pemex de nueva cuenta iba sin rumbo: exceso de personal, fraudes, venta de plazas, contratos leoninos, subcontratos Todo en beneficio de unos cuantos El balance de las relaciones entre Presidencia-Pemex-sindicato favorecía a los líderes petroleros
Si en el sexenio de Echeverría nada se pudo lograr para mejorar la administración de la paraestatal, con José López Portillo, en pleno despegue petrolero, el saneamiento económico de la empresa no preocupaba En todo caso era más importante aprender a administrar la abundancia
Con Jorge Díaz Serrano, La Quina y Barragán Camacho lograron todo En proporción directa a la petrolización del país aumentó el poder del sindicato Pemex aumentó las concesiones a los petroleros La Quina y Barragán se habían convertido en verdaderos magnates de la industria mediante el manejo del 50% de los contratos que realizaba Pemex; de subsidios y recursos materiales y humanos que emplean para el sostenimiento de tiendas de consumo, fábricas y campos agrícolas
El accidente del pozo Ixtoc, ocurrido el 3 de junio de 1979, dejó ver toda la maraña de contratos, arrendamientos, subcontratos, labores de supervisión, y otros trabajos entre Pemex y particulares, que en la mayoría de los casos no se justificaban, duplicaban las labores o se hacían cobros por empresas fantasmas
Los negocios supermillonarios se multiplicaban Pemex daba para eso y más Era la bonanza Díaz Serrano no ocultaba sus aspiraciones políticas
La Quina y Barragán Camacho parecían dar por hecho que Díaz Serrano sería el sucesor de José López Portillo Y, económicamente, luchaban por concretar un negocio supermillonario —el programa Chicontepec de perforación petrolera— que aseguraría para Permargo y otras filiales contratos por lo que resta del siglo
Díaz Serrano dejó Pemex antes de ver realizados sus anhelos Sin consulta previa, había dispuesto bajar el precio del petróleo mexicano
Cuando sus aspiraciones a la presidencia estaban latentes, un estudio de la Secretaría de Programación y Presupuesto, dado a conocer por Proceso el 25 de mayo de 1981, contribuyó al parecer a precipitar su salida de la paraestatal El estudio, que abarcaba el manejo administrativo de Pemex hasta 1980, revelaba un deterioro financiero gradual de la paraestatal, una solvencia a corto plazo disminuida, fuertes fugas de dinero por controles arcaicos y corrupción; programas sin supervisión oficial; programas retrasados y sobrefacturados; informes, documentos y cifras nada confiables; manejo desordenado de ingresos y gastos, entre otras muchas cosas
El 6 de junio de 1981, Díaz Serrano presentó su renuncia Cuatro meses después fue nombrado embajador de México en la URSS Pronto respondería al llamado del PRI para regresar y ocupar un escaño en el Senado
En enero de 1983, en los inicios de la llamada renovación moral, Pemex acapara la atención, dentro y fuera del país Primero los sobornos a funcionarios de la administración de Díaz Serrano por la empresa norteamericana Crawford Enterprise La corrupción en Pemex encuentra eco en el extranjero Dos altos funcionarios de la empresa mexicana son buscados por el mundo; Jesús Chavarría e Ignacio García de León
Díaz Serrano, desaforado como senador, llega a la cárcel, donde todavía permanece Dice estar en paz consigo mismo Rechaza abrigar rencores Enfrenta una sentencia de diez años de prisión, de la que se informó en su oportunidad Hoy dice ser amigo de López Portillo y de Miguel de la Madrid No les pide nada
Muchos perseguidos siguen prófugos Los nombres de José Antonio de Teresa y Alfredo Mario Olvera, que como intermediarios hacían negocios con petróleo mexicano, quedaron en el olvido; igualmente ocurrió con funcionarios y parientes de funcionarios involucrados en la especulación con petróleo mexicano en el mercado de Rotterdam
Y si la administración de Díaz Serrano fue de contradicciones, de derroche y excesos, de esperanza y decepción, la de Mario Ramón Beteta fue de absurdos, de mentiras, de burla
Las relaciones sindicato-empresa al inicio de este sexenio fueron un estira y afloja En el papel, la empresa buscaba frenar al sindicato En la práctica, poco o nada se hizo Del manejo de la abundancia se había pasado abruptamente a la austeridad Pero una austeridad al estilo Pemex: 3,000 nuevas plazas, en su mayoría de confianza Surgieron los “pitufos” Nóminas confidenciales, como una forma más de corrupción Compensaciones especiales, además de sueldo, sobresueldo y demás prestaciones, hasta convertirse en los privilegiados del sector público
El 4 de julio de 1984, la renovación moral sucumbió al poder de La Quina y sus petroleros El mismo Miguel de la Madrid convirtió a La Quina en ejemplo de honestidad, “por sus 25 años de sacrificio y esfuerzo en favor de los petroleros” Un abrazo entre De la Madrid y La Quina selló como una lápida todos los malos entendidos Como quien dice, borrón y cuenta nueva Sólo amigos Se perdonaron sus pecados La prepotencia y el abuso La venta de plazas y el manejo personal de 70,000 millones de pesos en seis años sin rendir cuentas a nadie El trafique con los contratos y subcontratos El encarcelamiento de Héctor García Hernández “El Trampas”, era parte de la trama
A pesar de la austeridad, los líderes petroleros siguieron con su poderío El cúmulo de pruebas documentales sobre ayudas, comisiones, regalos, préstamos, contratos, viáticos, patrocinios, concesiones e innumerables canonjías más que Pemex otorga al sindicato permitieron poner en claro que los dirigentes petroleros obtenían todo cuanto querían de la empresa O casi todo La mexicanización de la flota petrolera, sin embargo, disgustó al sindicato Beteta favoreció a once prominentes empresarios del autotransporte, encabezados por Isidoro Rodríguez
Pronto salió Beteta, y Pemex quedó en manos de Francisco Rojas, exsecretario de la Contraloría
EL GRAN SINDICATO
Los dirigentes del sindicato petrolero, a pesar de la resistencia que en ocasiones encontraron, han convertido a ese gremio en el más poderoso, política y económicamente, del país
Para ello han doblegado la voluntad de cuatro presidentes de la República: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid
Nada, pues, ha podido destruir el imperio sindical que Joaquín Hernández Galicia empezó a fincar a partir de 1962, cuando asumió, por primera vez, las riendas del Sindicato Revolucionario Petrolero de la República Mexicana
Buena escuela había tenido La Quina años atrás Su antecesor en el comité ejecutivo nacional del Sindicato, Pedro Vivanco fue, en su tiempo, un brillante maestro Con él se inició el proceso de descomposición de los trabajadores petroleros Surge la corrupción a gran escala El caciquismo sienta sus reales El pistolerismo se impone a la ley Alentado por Pemex, Vivanco se convirtió en amo y señor del sindicato en los años cincuenta Sus ambiciones de eternizarse en el poder fueron destituidas, paradójicamente, por la persona en que confió para sucederlo: La Quina
Junto con Jaime J Merino, en aquel entonces superintendente general de Pemex, Vivanco y el sindicato petrolero vivieron unos de sus mejores tiempos Entre ambos, hicieron de la paraestatal lo que les vino en gana Se enriquecieron a sus costillas
Tales niveles alcanzaron los desmanes del líder sindical que Adolfo López Mateos, ya como presidente, tuvo que intervenir Públicamente acusó y condenó a Jaime J Merino y Pedro Vivanco En una concentración en el zócalo, el mandatario afirmó que en su gobierno no habría “ni Merinos ni ladrones”
La condena caló fuerte Merino huyó del país, con el producto de 18 años de saqueo a Pemex Vivanco, en cambio, supo capotear el temporal Se refugió en el anonimato llevando a cuestas una larga cadena de denuncias Una de ellas lo responsabilizaba de la masacre ocurrida el 6 de octubre de 1958 en Poza Rica, su feudo Fueron acribilladas varias personas militantes de la Coalición Nacional Revolucionaria
Con el fin de liderazgo de Vivanco terminó sólo una etapa de la historia del sindicato petrolero A partir de entonces, La Quina se ha encargado de continuarla y enriquecerla El se ha encargado de guiar el sindicato desde 1962, cuando ocupó por primera vez la secretaría general nacional El lo ha hecho poderoso
Con él surge una generación de caciques que ha desfilado en diferentes secciones y hay, inclusive, algunos que han muerto por tratar de rebelarse Los cacicazgos más mencionados han sido los de: Ernesto Cerda, en la Zona Norte; Heriberto Kehoe Vincent y Oscar Torres Pancardo (Poza Rica) —ambos muertos, el primero acribillado y el segundo en un accidente automovilístico—, Sergio Martínez (Minatitlán), Sebastián Cabrera Guzmán (Coatzacoalcos), Alfredo López Ramos (Salina Cruz), Andrés Sánchez Solís (Villahermosa), en la zona Sur Héctor Valladares Torres y Carlos Deschamps, en el centro
La Quina, se ha encargado también de imponer a los dirigentes nacionales Y no sólo eso Se da el lujo, además, de mangonear a los funcionarios públicos municipales
El 20 de febrero de 1983, en una asamblea efectuada en su feudo, se ufanó de ello Dijo: “Este sindicato ha logrado la autonomía total No sólo nos respeta el político local, el político nacional; nos respetan no sólo los gobernadores de los estados, sino también el presidente de la República”
Con la llegada de Miguel de la Madrid a la Presidencia, La Quina sacrifica a uno de sus peones: Héctor Hernández, “El Trampas” Lo denunció públicamente y lo convirtió en víctima de la renovación moral Con ello pretendió sanear la imagen del sindicato que, para entonces, estaba por los suelos
Pero “El Trampas” no se aguantó y destapó la cloaca En una carta dirigida al presidente denunció a sus amigos “Joaquín, dijo, se ha enfermado de poder, El y Barragán Camacho controlan todo Ponen y quitan dirigentes a su antojo”
“El Trampas” se encontraba escondido en McAllen, Texas, desde donde pistoleros a sueldo de La Quina lo entregaron a la justicia, no sin antes llevarlo con el jefe Obtuvo su libertad, pero había descubierto lo que hay en las entrañas del sindicato más poderoso del país “La Quina y Barragán han implantado el terror Se han enriquecido escandalosamente con las concesiones de las empresas, en perjuicio de la nación”
ACCIDENTES
Otra página en la historia negra de Petróleos Mexicanos se refiere a los accidentes Accidentes que por actitudes indolentes, falta de mantenimiento y de servicio y el riesgo natural de la empresa, han costado muchas vidas y daños incalculables, no sólo a poblaciones enteras, sino al equilibrio ecológico de las regiones donde tiene presencia
Desde siempre, la empresa ha tratado de minimizar los percances Una política que se ha revertido en su contra, porque ni el mismo sindicato se ha quedado callado ante el deterioro gradual de equipos e instalaciones por falta de mantenimiento
Cronológicamente, la incidencia de accidentes ha ido en aumento al ritmo del crecimiento mismo de la industria Oficialmente se afirma lo contrario e incluso se habla de una merma considerable
El sexenio de Miguel de la Madrid es el que registra los más graves accidentes en la historia de Pemex Sobresale, por su magnitud los daños ocasionados y la pérdida de vidas humanas, el caso de San Juan Ixhuatepec, el 19 de noviembre de 1984
La Comisión de Seguridad de Pemex había prevenido de los graves riesgos en la planta de gas La notificación llegó a la dirección de Pemex, entonces con Mario Ramón Beteta al frente, al sindicato y a la Secretaría del Trabajo Nadie hizo caso
Vino el accidente, donde perdió la vida un número nunca determinado de personas Beteta se lavó las manos inicialmente y más tarde admitió la responsabilidad de Pemex Se habló de que las gaseras serían reubicadas Estas siguen operando en el mismo lugar, con los mismos riesgos de antaño
Documentos de Petróleos Mexicanos, dados a conocer en su oportunidad, demuestran el poco interés que hay en la seguridad industrial, pese a ser una industria de alto riesgo En ellos aparece Pemex como una empresa insegura, que descuida la integridad física de su personal
Según el documento denominado Petróleos Mexicanos, evaluación y perspectiva, las zonas con mayor índice de accidentes son: en producción primaria, Ciudad del Carmen, Villahermosa, Reynosa; en refinación, Tula y Cadereyta; en petroquímica, Tula, Reynosa y Poza Rica
La presencia de Pemex ha convertido, de hecho, a estados completos en zonas de alto riesgo Y, además, las ha transformado social y económicamente Con justificada razón, Leandro Rovirosa Wade, en su calidad de gobernante, declaró que Pemex estaba contaminando hasta la moral de los tabasqueños
Las explosiones de los pozos Ixtoc Uno, en el sexenio pasado, y los de Luna Once y Abkatum en el presente administración, han puesto en jaque a la empresa El primero reflejó, además de la incapacidad técnica, el oportunismo Empresas extranjeras tuvieron que ser contratadas para controlar el pozo, con grandes erogaciones en perjuicio de la economía de la empresa
La historia de Pemex registra también innumerables casos de explosiones, incendios, fugas de gas que han dejado a su paso muertos, heridos, contaminación de aguas y tierras y alarma en la población
En 1982 se registraron 11,945 accidentes de trabajo La mayoría ocurrió en el área de producción primaria El más grave fue el de la explosión del oleoducto La Venta-La Ceiba
En 1983, 10,011 accidentes El incendio del tanque No 114 de la Refinería de Cadereyta fue el más significativo
En 1984, 12,079 accidentes, el de Acachapa y el de la Refinería de Tula sobresalieron En 1985 se registraron 12,330 accidentes La fuga de amoniaco en la refinería de Salina Cruz y el derrame de sosa cáustica en Cosoloacaque y el estallido del tanque TV-11 en la Cangrejera fueron los más inquietantes
En 1986, los incendios de los Pozos Luna 11 y Abkatum 91; las explosiones del oleoducto en Poza Rica y del tanque de almacenamiento de la refinera de Ciudad Madero fueron junto con los incendios en las plantas del complejo petroquímico de Cactus, cabezal de distribución e la terminal de Salina Cruz y de la Planta Estabilizadora de Gasolina, en Salamanca, los que recibieron el calificativo de graves
Según Pemex, los gastos de mantenimiento, pese a las restricciones presupuestarias, han aumentado significativamente Lo mismo la capacitación del personal y la observancia de las normas y procedimientos de seguridad

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