Dice Luis Noyola, otro investigador relegado

Dice Luis Noyola, otro investigador relegado
Mérito de Phillips, pero la medalla López Velarde era para Octavio Paz o Elena Molina Ortega
Miguel Angel Flores
“Creo que la medalla Ramón López Velarde que el Congreso de Zacatecas concedió a Allen W Phillips con motivo del centenario del poeta debió haberse entregado a un mexicano como Octavio Paz por su notable ensayo sobre el autor de “La suave patria” o a Elena Molina Ortega que recopiló su prosa dispersa”, dice Luis Noyola Vázquez, autor del primer estudio amplio, novedoso y profundo sobre Ramón López Velarde: Las Fuentes de Fuensanta

El menos culpable del premio es Phillips —subraya Noyola—, y reconoce que su libro sobre la prosa y la poesía del poeta de Jerez tiene gran mérito
En la actualidad Noyola Vázquez está escribiendo la biografía de Ramón López Velarde:
“Hay muchas cosas que aclarar Es necesario desterrar juicios equivocados sobre el poeta No me gusta hablar mal de nadie, pero no tengo más remedio que señalar que a Emmanuel Carballo le falta seriedad cuando se pone a decir que López Velarde era reaccionario El poeta no era extremista y en su poema “Todo” dice: ‘no porto insignias/ de masón/ ni de caballero de Colón’ Creo que los anteriores versos expresan una definición de su posición política Definitivamente a Carballo le falta estatura como crítico Considero que su esposa, Beatriz Espejo, sí ha hecho una aportación importante al conocimiento de la obra de López Velarde con su tesis de doctorado El trasfondo biográfico en la poesía de Ramón López Velarde”
A Elena Molina Ortega se debe que los libros del zacatecano volvieran a estar al alcance de los lectores en 1951 E una edición de la universidad reunió los libros del poeta y les puso al frente algunas notas biográficas Para Noyola el trabajo de Molina Ortega tiene el mérito de su acusiosidad, pero le faltó agudeza crítica Cuando él era joven —nació en San Luis Potosí en 1916—, los libros de López Velarde no se conseguían en ningún lado En 1941 Loera y Chávez hizo una reedición de La sangre devota que se agotó muy pronto
“Antes de ese año —dice Noyola— yo conseguí de casualidad su primera edición”
¿Cuando usted investigó sobre la obra y vida de López Velarde, que importancia se le concedía a este poeta?
—Ninguna López Velarde era entonces un autor olvidado En los años cuarenta, cuando hice mi investigación; los que brillaban en la poesía eran González Martínez y Carlos Pellicer Casi nadie se ocupaba del poeta zacatecano Alfonso Reyes era el patriarca de las letras y ya sabemos que lo trataba con desprecio, basta leer su ensayo “pasado inmediato”
¿Cómo llegó a interesarse en López Velarde?
—Yo nací en San Luis Potosí, en la ciudad capital; como usted bien sabe, López Velarde estudió en esa ciudad Ni abuelo y mi padre lo conocieron y lo trataron A decir verdad no le tenían gran estimación como poeta La primera vez que lo leí fue en la antología que preparó Jorge Cuesta, la famosa Antología de la poesía mexicana moderna Se incluía un juicio crítico sobre el poeta que me interesó mucho Antes había leído, como otros niños de mi generación “La suave patria” El poema formaba parte de mi libro de lecturas de la primaria cuya autora era Esperanza Velázquez Bringas Eso fue en el año de 1927 Yo no entendía muchas partes del poema y le pedí a mi padre que me las explicara Así nació mi curiosidad por el poeta Después, como andaba fallo en matemáticas, mi padre me mandó a estudiar con el profesor Francisco Rincón Al terminar las elecciones platicábamos mucho y leíamos poemas de López Velarde El profesor Rincón había sido su amigo y me contó que él con sus amigos le habían hecho muchas burlas cuando les leyó su poema “El campanero”, y se quejaba de que con tales burlas le sacarían canas verdes
“Mi familia tuvo mucha relación amistosa con López Velarde Mi abuelo Francisco Noyola fue su maestro de Derecho Romano, mi padre fue su condiscípulo en la escuela de Derecho Ninguno de los dos captó la importancia de López Velarde como poeta, para ellos el poeta era Manuel José Othón, por quien tenían un verdadero culto Mi tío Jorge Adalberto Vázquez fue su gran amigo le escribió un prólogo a su libro Senda huraña Fue el único prólogo que Ramón escribió”
—Don Luis representó una novedad que usted haya relacionado la poesía de Andrés González Blanco con la de López Velarde
¿Cómo llegó a leer a un poeta tan desconocido entre nosotros?
—Cuando vivía en San Luis Potosí frecuentaba la librería de don Manuel Sancho “La vida literaria”, ahí adquirí el libro de González Blanco, del que efectivamente nadie se había ocupado De inmediato advertí la similitud de temas, ambos tenían la influencia común de Rodenbach Hay que decir que cuando mi familia se trasladó a la ciudad de México, en la época en que yo era niño, lo hizo obligada por las dificultades que mi padre tuvo con el general Cedillo Cuando éste cayó del poder, en 1939, regresamos a San Luis Potosí Decidí entonces investigar los orígenes de Ramón López velarde Los fines de semana y durante las vacaciones hice muchos viajes a Zacatecas y Jerez, y también a Guadalajara Ir de San Luis a Zacatecas representaba un largo recorrido No había como ahora una magnífica carretera, había que ir a Aguascalientes para tomar el tren del norte que pasaba por Zacatecas En una ocasión que el tren iban muy lleno sólo había un asiento desocupado que estaba junto al del conductor, platicamos durante el viaje y me preguntó que a qué iba a Jerez le dije que tenía mucho interés por investigar la vida del poeta Ramón López Velarde ¡Era mi hermano¡, dijo Se trataba de su hermano Pascual Así se me abrieron las puertas de la familia En Jerez busqué a Susana Jiménez, que me regaló la reproducción de una versión autógrafa del poema “A un imposible”, el poema que el poeta le envió a Fuensanta cuando se convenció de su amor imposible Revisé los archivos de las parroquias, fui a Guadalajara para obtener datos sobre el padre del poeta, pues era originario de esa ciudad Así pude reconstruir el árbol genealógico del gran poeta
—¿Le fue fácil publicar su libro Fuentes de Fuensanta?
—No, tuve algunas dificultades Le leí algunos capítulos a Juan José Arreola Me recomendó que le llevara el manuscrito a don Jesús Silva Herzog para su posible publicación en Cuadernos Americanos Don Jesús recibió los originales y me dijo que pediría la opinión de su asesor literario, el poeta español Juan Larrea Este dijo que mi libro no era más que un refrito y no se publicó Larrea era un gran ensayista, muy culto, pero pienso que no entendía nada de la poesía mexicana Además cuando leyó mi libro estaba muy deprimido porque se le había ido la esposa con un aristócrata mexicano
“Andando el tiempo llegué a ser secretario particular de José María Dávila, él patrocinó la publicación de mi libro, eso sucedió en 1947 En aquel año Ramón López Velarde era considerado un poeta menor, sin importancia Ahora es el poeta del siglo”
—¿Y cómo fue recibido su libro?
—Tuvo un éxito inmediato Quizá en su éxito influyó el prólogo que para el libro escribió Enrique González Martínez Yo no le pedía el prólogo a don Enrique El, cuando leyó el manuscrito de mi libro, se ofreció a escribirlo, lo que le agradecí mucho Dijo que de ninguna manera mi libro era un refrito Me distancié de mi paisano Silva Herzog Tiempo después, curiosamente, me consiguió una beca de El Colegio de México Y me imagino que a Reyes siguió sin gustarle López Velarde, porque no me renovó la beca Por cierto que Reyes mostró indiferencia ante mi libro
Luis Noyola Vázquez comenta que ese volumen se reeditó en 1971 con motivo del cincuentenario de la muerte del poeta, a cargo del gobierno de Zacatecas Hubo otra edición poco afortunada hecha por la Universidad de Guadalajara en 1975 En este año del centenario, el Fondo de Cultura Económica acaba de reeditar Fuentes de Fuensanta en una edición muy pulcra, ilustrada y en la que se agregan datos no contenidos en las otras ediciones
Noyola se muestra satisfecho del trabajo del Fondo de Cultura Ahora trabaja en la biografía del poeta jerezano:
“Estoy sobre la pista de las otras mujeres de López Velarde Por los datos que he investigado, hay indicios de que hubo más de tres mujeres en la vida del poeta, que quizá fueron más importantes Fuensanta y Margarita Quijano Además no fueron relaciones platónicas Una de esas mujeres fue Guadalupe Nájera, a quien conoció en Venado, San Luis Potosí, y a la que le dedica una serie de poemas al que pertenece “Nuestras vidas son péndulos”; este poema es único, tanto que no se lo dedica a Fuensanta en La sangre devota Hay otros dos poemas en que se refiere a la misma Guadalupe Nájera y que son “Como las esferas” y “Muerta”; este último apareció con seudónimo, con anagrama, del que yo descifré su verdadera autoría Incluso he llegado a pensar que en el poeta hubo paternidad clandestina; esto me lo sugirió el poema “La niña del retrato”, en que habla de una niña de cinco años Por supuesto que todo son hipótesis, hay que tomar mis apreciaciones con mucha reserva Puedo equivocarme”
Luis Noyola señala que la decepción que le causó a RLV el rechazo de Margarita Quijano le provocó una depresión de la que no llegó a reponerse Tal vez su estado de ánimo influyó en su enfermedad:
“Margarita no fue tan inocente como ahora nos quieren hacer creer Le dio alas al poeta, alentó su amor y luego no le respondió fue desleal con él, una náyade artera, como decía López Velarde Toda la familia tuvo la culpa en la desdicha de Ramón Para la familia el poeta era poca cosa En la época del romance, lo acababan de cesar en Gobernación El rechazó de Margarita le creó una verdadera mancha púrpura Pienso que Ramón estaba acomplejado por su origen, deseaba ascender en la escala social, por eso se acercó a Alejandro Quinajo, quien le presentó a su hermana También buscó la amistad de Gómez Morin Este supo apreciar su poesía, y así lo dijo en su folleto de 1915, donde se refirió a López Velarde como el poeta nacional, el poeta de la mexicanidad”
Luis Noyola Vázquez refiere que fue invitado a participar en la celebración del centenario del poeta que se realizó en Zacatecas, pero prefirió quedarse en la ciudad de México para tomar parte en el homenaje de la Escuela Nacional Preparatoria, pues ha sido maestro de esa institución por más de treinta años Asistió también al que se le rindió en su San Luis Potosí
Noyola está de acuerdo con el rescate de la casa de las calles de Alvaro Obregón números 71 y 73; “Si escaban seguramente encontrarán la caja de carretes donde sepultaron al cenzontle impávido del que habla en un poema Y si la hacen museo, donaré el espejo de María Nevares, un folleto, las copias de algunos telegramas y la fotografía que se tomó en Jerez durante el primer homenaje que se rindió al poeta”

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