EL PRI JUGO EN EL ALAMBRE, VENCIO A LA ARITMETICA Y ASI LOGRO SUS 260 DIPUTADOS

EL PRI JUGO EN EL ALAMBRE, VENCIO A LA ARITMETICA Y ASI LOGRO SUS 260 DIPUTADOS
Gerardo Galarza
Con calculadora o con lápiz, la división aritmética de 485,925 entre 67,847 da un resultado de 7 16
Bueno, eso según la lógica aritmética, porque según la lógica priísta, la misma división arroja un resultado de 6

Y para quien no lo crea, el procedimiento en muy claro: son 6 porque la mayoría lo decidió Así de sencillo
El que provocó el atropello al gran Pitágoras en el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados fue Darwin, el tabasqueño, quien electo como priísta decidió evolucionar y pasarse a la fracción parlamentaria del Frente Democrático Nacional (FDN)
Entonces el PRI, que no podía permitir que su cifra fetiche de 260 diputados sufriera mengua, decidió recuperar un diputado más en las listas plurinominales, aunque ello implicara una aberración aritmética y política El sacrificado fue el Partido Popular Socialista (PPS), que culpó al PAN, pero cuando quedó demostrado que era el PRI el que tenía a su diputado, abandonó la defensa de su caso
Y así, el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados, que se instaló y trabajó en el escándalo, concluyó en lo grotesco Pero eso sí, con 500 diputados electos que, en un determinado momento, gracias a la cuadratura del círculo, fueron 501 Lo que importaba era que hubiera Cámara de Diputados a rajatabla
A todo vapor, con dictámenes en paquete, el mediodía del lunes 29 de agosto, luego de más de 24 horas de trabajo ininterrumpido, el CE terminó de calificar las elecciones de diputados federales en los 300 distritos uninominales, en medio del escándalo y con la ausencia de los miembros de las todavía presuntas fracciones parlamentarias del PAN, PMS y CD, quienes 11 horas antes abandonaron los trabajos en son de protesta
Ni el desvelo ni el hastío pudieron hacer olvidar los alborotos del fin de semana, que tuvieron su punto culminante cuando en la madrugada del sábado 27 Félix Salgado, candidato del PPS-PFCRN en el segundo distrito de Guerrero y presunto perdedor ante Filiberto Vigueras Lázaro, subió a la tribuna y ahí vació dos sacos de boletas electorales semidestruidas por el fuego para demostrar la magnitud del fraude Su acción le valió que le reconocieran el triunfo que la Comisión Federal Electoral le había negado Como también al celayense José Mendoza, del PAN, le valieron su caminata y su huelga de hambre para derrotar al priísta Guillermo Nieto Almeida en el octavo distrito de Guanajuato Vigueras Lázaro y Nieto Almeida habían sido declarados triunfadores por la CFE y estaban en el CE como presuntos diputados
Otros tres priístas con constancia de mayoría habían sido también sacrificados: Roberto Garibay Ochoa por Héctor González Jaramillo (FDN) en el séptimo de Michoacán; Serafín Ramírez por Jorge Abarbán Moreno (PAN) en el decimocuarto del Distrito Federal, y Enrique Reséndez Cuéllar por Jesús González Bastién (PARM) en el primero de Tamaulipas Sus casos, pero sobre todo el de este último, donde no hubo anulación de votos y la diferencia entre priísta y parmista fue muy amplia a favor del primero, iban a repercutir en el dictamen de las diputaciones plurinominales Para completar la estadística: de los trece casos en los que la
CFE no entregó constancias de mayoría, el CE concedió ocho a la oposición (tres al PAN, cuatro al FDN y uno al PARM) Entonces, de los 300 diputados por mayoría relativa, el PRI obtuvo 234 (incluido Darwin González Ballina); 38 el PAN, y 28 el FDN (seis por el PARM y 22 por coaliciones de partidos, sobre todo PPS-PFCRN)
Aprobado el último caso, el XL distrito del Distrito Federal, el presidente del CE, Juan José Osorio, declaró un receso en la sesión permanente y citó a las 20 horas para reanudarla y discutir el dictamen global de las 200 diputaciones de representación proporcional o plurinominales A las 21:25 Osorio, para sorpresa de todos, decretó de nuevo receso hasta las 19 horas del martes El dictamen no estaba listo Pronto se supo que la comisión encargada de hacerlo —designada desde el 15 de agosto— nunca se había reunido
La sesión se reinició a las 0:54 horas del miércoles 31, quince minutos después que de que presuntamente (en los CE todo es presunto hasta que se apruebe lo contrario) la comisión había iniciado sus deliberaciones
De inmediato, el presidente Osorio Palacios ordenó al secretario Ismael Orozco Loreto que leyera el dictamen, sobre el que se habían hecho mil especulaciones, porque al PRI no le salían las cuentas de ninguna manera
Todos escuchaban a Orozco Loreto, quien leía las primeras de las 56 páginas del dictamen Había expectación y también incomprensión por tantas cifras y las explicaciones sobre la aplicación de votaciones, porcentajes y “cocientes rectificados” y “cocientes de unidad” Primera sorpresa: según el dictamen, el PRI sólo había obtenido 233 constancias de mayoría, dato que acabó con las sonrisas provocadas porque el dictamen ubicaba a la ciudad de Toluca en el estado de Veracruz La sorpresa terminó cuando el dictamen estableció que el partido oficial tenía derecho a 27 diputados plurinominales, en lugar de los 26 que había calculado la CFE Así sustituía la defección de Darwin González Ballina
José Murat, el otro secretario del CE, sustituyó a Orozco Loreto en la lectura y en la parte correspondiente a la segunda circunscripción estableció que al PFCRN le tocaban ahí dos diputaciones por “cociente rectificado”, más cuatro por “cociente de unidad”, más uno por “resto mayor” Y Murat leía: “total: seis” Los gritos comenzaron: “son siete”, “no sabes sumar” Murat repetía y el dictamen establecía: seis El desorden se volvía escarnio Murat (con razón) dijo: esto es lo que dice el dictamen y le pidió al presidente Osorio Palacios que algún miembro de la comisión dictaminadora explicara la diferencia de la suma La suma general de diputaciones en esa circunscripción daba 41, en lugar de los 40 asignados
En la sala de sesiones todo mundo hacía cuentas Tenían una base: las cifras y el dictamen de la CFE, hasta entonces intocadas por los priístas Según la CFE las 200 diputaciones se repartían así: PAN 63, PRI 26, PPS 33, PMS 19, PFCRN 34 y PARM 25 Pero resultaba que ahora la cifra del PRI había crecido a 27 Parecía que el error estaba en esa “suma” de seis que no cuadraba No
Al terminar la lectura del dictamen todos los diputados opositores querían demostrar lo equivocado de las sumas Subió entonces el priísta Dionisio Pérez Jácome, asesor de la comisión dictaminadora, y explicó que se trataba de “errores mecanográficos” Demostró que la suma que había metido en un brete a José Murat era un error, ya que páginas antes estaba claro que el PFCRN no tenía derecho al diputado “de resto mayor” Luego corrigió la repartición priísta Dijo que en la misma segunda circunscripción se atribuían seis diputados al PRI, pero que en realidad eran cinco Pero enseguida estableció que en la quinta circunscripción, en la que el dictamen le atribuía cuatro al PRI, en realidad debían ser cinco El PRI no perdía ninguno de los 27 que se atribuyó
En medio del desorden, integrantes de la oposición pedían la palabra Pronto se supo de dónde sacó el PRI el diputado que le sobraba: del número que correspondía al PPS Las copias fotostáticas del dictamen que ya circulaba entre los opositores mostraban cambios hechos con tinta: originalmente al PPS se le asignaban 33 en total, igual que la CFE, pero una corrección le daba 32 Esa misma copia le daba 62 al PAN —uno menos que en la CFE—, pero la corrección le reconocía los 63 originales
En esa misma segunda circunscripción el dictamen le daba un total de 17 diputados al PAN, pero la copia leída en la tribuna le asigna 18, como debía ser para llegar a 63
Era la danza de números y cifras, de suma y resta, inexplicadas Al grado de que, según las sumas de todos, había 501 diputados
Alfredo Reyes Contreras subió a la tribuna y puso fin a la danza Dijo que al PPS le habían quitado un diputado (32 por 33) “y se lo están regalando al PAN, y lo acepta” Esto, dijo, no es “un robo en despoblado, sino en poblado” Aunque para muchos asistentes era claro que la diferencia estaba en las asignaciones al PRI
Pronto apareció el peine Subió a la tribuna el priísta Rodolfo Duarte Rivas, que tiene fama de jurista y que era presidente de la comisión dictaminadora Tranquilamente dijo que el PRI no reconocía como diputado suyo a Darwin González Ballina, “porque ha renunciado al partido y se ha incorporado a otro”
González Ballina, candidato triunfador en el segundo distrito de Tabasco, fue postulado por el PRI, registrado por el PRI, en las boletas apareció como candidato del PRI y la CFE le entregó constancia de mayoría como candidato del PRI Luego anunció su retiro del PRI y se sumó al FDN
Mientras Duarte Rivas hablaba, los opositores le preguntaban que a qué partido se había afiliado Darwin Dijo que al PFCRN Los opositores decían: no, no se ha afiliado a ningún partido, sólo se sumó al FDN Jesús Ortega Martínez preguntó al orador: “¿Los votos que sacó el compañero Darwin a qué partido se le asignaron?” Duarte Rivas eludió la pregunta: “Eso lo vamos a responder en su momento” Ortega Martínez insistió; Duarte Rivas también Nunca se explicó ni se respondió En resumen, el PRI se quedó con los 48,481 votos que obtuvo Darwin, pero no lo reconoció Por eso obtuvo 27 diputados plurinominales, para compensar su defección y para mantener la cifra mágica de 260
Otros absurdos político-aritméticos en el caso de los priístas sacrificados: en el primer distrito de Tamaulipas, donde se reconoció el triunfo del PARM, el candidato del PRI obtuvo 24,000 votos en números redondos y el parmista poco menos de 10,000 Bueno, ganó el parmista Jesús González Bastién, pero no se anuló un solo voto; entonces, ganó quien tenía 10,000 y perdió quien tenía 24,000 Igual ocurrió con otros distritos De acuerdo con las cifras que el PMS preparó para el debate: el CE sólo anuló —en los 300 distritos— un total de 4,463 votos, pero no se anularon —como debía ser para ajustar las cifras a los nuevos triunfadores— un total de 44,287 votos Darwin aparte No ocurrió por algo que la oposición denunció: que el PRI conservara otro fetiche, el porcentaje del 51% de la votación nacional
Al terminar la intervención de Duarte Rivas, Sergio Quiroz Miranda (PPS) subió a la tribuna y pidió la relectura de las cifras del dictamen en la parte correspondiente a la segunda circunscripción Llegó a lo que le interesaba y planteó la operación aritmética de 485,925 votos entre el cociente de unidad de dicha circunscripción: 67,847 Y preguntó: ¿Cuántas veces hay el 67,847 en 485,925? Es una división muy sencilla: 716 Esto significa que al PPS le corresponden siete diputados en esta circunscripción y todavía le sobran 10,996 votos” Y reclamó para su partido esos siete diputados, en lugar de los seis que le asignó la comisión Jesús Luján Gutiérrez le siguió para apoyar con más cifras
El panista Pedro César Acosta reiteró que al PAN le correspondían 63 diputados plurinominales, de igual manera que al PPS 33, y puso ahí en la tribuna el problema real: al PRI no le correspondían 27, sino 26, y para llegar a la primera cifra “tomó” un diputado que era del PPS
Armando Duarte Moller (PFCRN), Gerardo Avalos Lemus (PMS), Patricia Olamendi Torres (PMS) y Pablo Gómez (PMS) subieron a la tribuna a argumentar jurídica y numéricamente el problema Todos ofrecían cifras reconocidas oficialmente, sacaban cuentas, recordaban sesiones y dictámenes del CE, argumentaban, demostraban que en 15 días nunca se “calificó” una elección, sino que sólo se aprobaron dictámenes y muchos de ellos al vapor
La oposición decía: estadísticamente, jurídicamente, Darwin González es diputado por el PRI “Una decisión de conciencia no puede estar sobre una decisión jurídica” Y calificaban de totalmente sin sentido el argumento priísta de que Darwin había dejado el PRI y que por ello era necesario reponerle otro legislador para mantener la diferencia de 260 a 240
Pablo Gómez preguntó qué pasaría si en ese momento unos 20 diputados priístas se retiraban de su partido Y respondió que de acuerdo con la lógica de Pérez Jácome, el dictamen debía modificarse para asignarle al PRI otros 20 diputados de representación popular
Con buen humor, a las 5:30 de la mañana el panista Gerardo Medina intentó demostrar el absurdo y luego propuso una “solución” a futuro: una modificación a la Ley Electoral “para crear, aparte de los diputados de mayoría relativa y de representación proporcional, un lote de diputados que podría llamarse ‘reserva para chaquetazos’ o, más elegantemente, una reserva para disidencias”
Entre las carcajadas de sus oyentes, Gerardo Medina explicó el mecanismo del que llamó “banco de diputados”: se integraría de acuerdo con el cálculo de probabilidades más estricto (renuncias previsibles en cada fracción) Cada partido tendría derecho a un diputado reservista cuando otro legislador le renunciara; cada partido que recibiera al disidente estaría obligado a mandar otro diputado a la reserva y también esto sucedería en el caso de disidentes arrepentidos (es decir, que regresaran al redil) Todo, dijo, para mantener las diferencias iniciales entre las fracciones
Medina dijo: “¿No les parece señores de la mayoría que esto es llevar las cosas demasiado lejos? ¿Qué les cuesta aceptar la realidad numérica y quedarse en 259 y restituir al PPS el diputado que le quieren robar?”
A los señores de mayoría no les pareció
Francisco Ortiz Mendoza, del PPS, intervino para reconocer que el PRI les estaba quitando el diputado, pero abandonó la defensa del caso afirmando que el problema era para el PRI “una razón de Estado”, ya que podría haber muchas horas de discusión para que al final la mayoría —que además de los calificativos de “mecánica” y “raquítica” que ya tenía, ahora se le agregó el de “miedosa”— declarara que el caso estaba suficientemente discutido y luego aprobara el dictamen sin modificación alguna
En cuanto terminó de hablar Ortiz Mendoza, el presidente Osorio Palacios ordenó al secretario José Murat preguntar a la asamblea si el dictamen está suficientemente discutido Los priístas se levantaron y lo aceptaron Luego ordenó ponerlo a votación y, sin modificación alguna, salvo los “errores mecanográficos”, los priístas lo aprobaron Toda la oposición lo rechazó y al unísono sus ya entonces diputados electos gritaron: “¡Fraude!”, mismo grito que repitieron el jueves 1o ante el presidente de la República
Uno más Eran las 5:55 horas del miércoles 31 de agosto
Juan N Guerra, del PMS, enfadado de veras, recriminaba: “No es cosa de risa Lo que acaba de ocurrir es muy serio y grave No se vale No se puede violar la ley y reírse Es cosa seria”
Otros se consolaban riendo: “Le tiraron el sistema a Pitágoras”

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