FALTA SABER EL MOTIVO DEL ROBO EN ANTROPOLOGIA Y PORQUE LOS LADRONES GUARDARON TODO, DICE JOSUE SAENZ

FALTA SABER EL MOTIVO DEL ROBO EN ANTROPOLOGIA Y PORQUE LOS LADRONES GUARDARON TODO, DICE JOSUE SAENZ
Sonia Morales
Aunque lo más importante ya sucedió: se recuperó la mayor parte de las piezas arqueológicas sustraídas del Museo Nacional de Antropología e Historia de la madrugada del 25 de diciembre de 1985, quedan por atar varios cabos y se necesita que las autoridades informen —oficialmente— cuáles son las piezas que faltan
Después de expresar su gran satisfacción por el hecho de que se hayan recuperado las piezas —”es un milagro”—, Josué Sáenz, uno de los más importantes coleccionistas de piezas arqueológicas de nuestro país, economista y expresidente del Comité Olímpico Mexicano (1966-1972), previene: “Hasta el momento las autoridades no han informado del vínculo real del robo de Antropología con los narcotraficantes” para establecer las causas del atraco
En enero de 1986, Sáenz planteó 16 posibles hipótesis “igualmente válidas o igualmente absurdas”, sobre el robo, durante una entrevista con Proceso (No 479); ahora dice que quizá ninguna de ellas se comprobó Empero, planteaba alguna relación con el narcotráfico en su segunda suposición:
“No se trata de un robo sino de un secuestro para lograr algún fin político Por ejemplo, podría pensarse que la mafia internacional del narcotráfico ha secuestrado las piezas y pedirá, como rescate, digamos, la excarcelación de Caro Quintero o de algún otro capo importante”
Ante lo declarado por los ladrones, surgen dudas Por ejemplo, le inquieta por qué al darse cuenta de que lo que tenían era “mercancía caliente, invendible” —había sido boletinada a todo el mundo— “no las hayan destruido o enterrado Es un misterio el por qué, en cambio, se quedaron tanto tiempo con ellas, guardadas”
Esta actitud, para él, no encaja en lo que sería “la conducta racional de cualquier ladrón” Relata una anécdota: “Cuando secuestraron al hijo de Charles Lindberg —el primer aviador que realizó un vuelo transatlántico—, para pedir un rescate, se informó a la policía de todo del mundo Al ver esto los secuestradores se dieron cuenta de que no tenían posibilidades de obtener el rescate y decidieron matar al niño y tirarlo a una barranca”
Después de robarlas, las guardaron
De acuerdo con el boletín emitido por la Procuraduría General de la República el lunes 12 “la madrugada del día 25 de diciembre de 1985, los señores Carlos Perches Treviño y Ramón Sardina García penetraron al museo saltando las bardas y se introdujeron por los ductos del aire acondicionado a la Sala Maya; encontraron las puertas abiertas, sin vigilancia, por lo que, como manifiesta el propio Perches, pudieron con facilidad abrir las vitrinas y sustraer los 124 lotes que juzgaron más valiosos y fáciles de conducir Para ello, declara Perches que durante seis meses, en unión de su cómplice Ramón Sardina, visitaron más de cincuenta veces el Museo para conocer las piezas más valiosas, realizar croquis, fotografiar las joyas, percatarse de la vigilancia y decidir la fecha del robo, que cometieron el propio 25 de diciembre”
Luego continuía: “Realizando el robo, a bordo de un vehículo Volkswagen, tanto Perches como su socio, se trasladaron a la casa de los padres de Perches, ubicada en la calle de Colorines No 60, Colonia Jardines de San Mateo; ahí Perches guardó en el closet de su recámara la maleta de lona que contenía las piezas robadas, donde permanecieron guardadas por espacio de más de un año”
Esta información no establece por qué decidieron robar las joyas Algunas informaciones aparecidas en los diarios plantean la posibilidad de que haya sido “a petición de un narcotraficante —cuya identidad no se dio a conocer para no entorpecer las investigaciones—, quien había visitado el museo y “le gustaron las piezas”
El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Roberto García Moll, en entrevista con Proceso, dice que —en forma personal— cree que los ladrones “están enfermos, porque para puntada es una puntada muy dolorosa y lastimosa”
—¿Usted cree que fue por puntada?
—¿Qué más? por lucro es algo muy lastimoso
—Una de las hipótesis que se manejó en 1985 fue que se trataba de profesionales, quizá una banda internacional, por la forma en que lo hicieron
—Eso es una de las cosas terribles Quizá lo más doloroso es no solamente la sustracción de las piezas de este Museo, sino que hayan sido mexicanos Es una de las cosas que más debería doler a nuestra sociedad, porque si fuera esa misteriosa y extraña banda internacional que lucraba y nos roba, bueno; pero es nuestra propia gente, eso es terrible
Sáenz no sabe “qué tan locos son, pero lo realizaron perfectamente desde el punto de vista de un ladrón; no eran aficionados, no es que se emborracharon y decidiedron ir a robarlo; ellos mismos declararon que durante seis meses lo estuvieron estudiando”, por ello plantea la posibilidad de que hubiera sido por un pedido previo
Pero faltan datos Aunque siente que todo está relacionado con el narcotráfico Primero, la aclaración del asesinato del periodista Manuel Buendía, la inculpación de José Antonio Zorrilla, donde hay relación con el narcotráfico y, casi simultáneamente, la aparición de las joyas
Y, ciertamente, los informes de la Procuraduría establecen que mediante investigaciones sobre narcotráfico dieron con las piezas robadas De acuedo con su boletín, la detención en Ciudad Reynosa, Tamaulipas, de Salvador Gutiérrez “El Cabo”, permitió “tener pistas sobre las acciones realizadas por José Serrano, conocido traficante de drogas, a quien presumiblemente le venderían las piezas robadas y de ahí vincular a Carlos Perches, a quien se le mantuvo durante 45 días en estrecha vigilancia”
Según la información del subdirector del Museo de Antropología e Historia, Emilio Arroyo, los ductos por los cuales, presumiblemente, se introdujeron los ladrones, ya fueron enrejados y tapados con tierra, “por lo que ya no se puede ver por donde se metieron” y arguye insistentemente, que no tiene caso “revisar el camino”, luego de que la directora del Museo, Sonia Lombardo, titubeara ante la petición de hacer ese recorrido
A falta de precisiones, surgen especulaciones entre el personal del museo: por un lado corre la versión de que el diámetro de los ductos es muy pequeño para que una persona se introduzca por ellos; y por otro se comenta que los ladrones tenían en su poder más piezas, no relacionadas con los 124 lotes del 25 de diciembre
Casi cuatro años después, Sáenz considera que hay “muchas incógnitas” por esclarecer, como el por qué los vigilantes nunca se dieron cuenta; “debieron estar profundamente dormidos o drogados y por qué nunca funcionan las alarmas, como en el caso del Palacio Legislativo”
¿Y la recompensa?
Por otro lado, no se sabe a quién se entregará la recompensa ofrecida por la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Antropología e Historia, presidida por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez: 50 millones de pesos En su convocatoria estableció: “se entregará la cantidad mencionada a la persona o personas nacionales o extranjeras que, a juicio de la Procuraduría General de la República, puedan considerarse como las determinantes para la recuperación de las piezas robadas”
Hasta el momento del cierre de esta edición la Sociedad de Amigos del Museo no había determinado el destino de la recompensa
Sáenz plantea también la necesidad de que se realice un inventario completo de las piezas que posee el museo y, al mismo tiempo, sea accesible o manejable fácilmente —con fotografías— para poder localizar cualquier pieza qye sea prestada o reubicada y revisar todo lo que se refiere a seguridad de los museos
Todo esto porque —recuerda— cuando se realizó el robo al MNAH, éste no poseía un inventario completo de su acervo, incluidas las piezas sustraídas, puesto que no pudieron proporcionar a la policía, de inmediato, las fotos Algunas tuvieron que conseguirlas en libros y otras quedaron sin ilustración
Por ejemplo, en el Catálogo de las piezas arqueológicas editado por el MNAH, faltan las ilustraciones de cuatro objetos procedentes del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán, con número de catalogación 5-1654 al 57: Figurilla de oro, que representa a un felino en posición de descanso; está deteriorada y aplastada; Pendiente de oro en forma de tortuga de 15 gramos de peso; Figurilla de oro que representa a un hombre desnudo de pie, tiene un asa en la parte posterior, peso 20 gramos Figurilla de cobre dorado que representa a un hombre desnudo, de pie, con un objeto en las manos pesa 70 gramos, todas recuperadas
Júbilo nacional
Sáenz reconoce que esta catalogación se está haciendo, pero “en forma lenta” y considera que por ello “todavía no se ha podido decir, exactamente, cuáles son las piezas que faltan”
El martes 13, en una ceremonia a la que asistió el presidente Carlos Salinas de Gortari, se entregaron oficialmente las piezas robadas y se otorgó un diploma a los agentes de la policía Judicial Federal que participaron en las investigaciones
Al final del acto, Sonia Lombardo, directora del Museo, dijo a Proceso: “Faltan varias piezas, todavía no hemos hecho la identificación Ayer nos entregaron las joyas e inmediatamente tuvieron que pasarse al montaje, pero en los momentos en que el museo está cerrado o que haya tiempo, se irán catalogando, para emitir un boletín como el que se hizo al principio y que todas las autoridades tengan muy claro cuántas y cuáles faltan”
Por su lado, el director del INAH, intentó ser más preciso: “Faltan algunas laminillas de oro, algunas cosas de joyería muy sencilla, casi todo de oro y cuatro o cinco piezas notables, entre ellas tres de hueso y concha (de acuerdo con el catálogo hay una figurilla miniatura de hueso y una escultura, de la cultura maya) y alguna de jade, pero en términos generales fue maravillosa la recuperación”
Hablando de lotes o conjuntos de piezas, el INAH estableció que del total robado, 124, se recuperaron 111 La directora del MNAH indica que “muchas de las piezas venían mezcladas, rotos los sateles, cuentas de un collar en otro; y todo fue arreglado de acuerdo con el catálogo”
El martes 13 todo estaba listo para la gran ceremonia y el gran júbilo Por la televisión estatal y privada se transmitió completa la ceremonia, los discursos del Procurador, Enrique Alvarez del Castillo; del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Víctor Flores Olea; del director del INAH, del exdirector de ese instituto, Gastón García Cantú, y del propio Presidente
Ahí estaban exhibiéndose las principales piezas recuperadas: Vasija zoomorfa, de Texcoco, que representa a un mono, cuya cola se prolonga formando un asa La máscara de jade con representación del dios murciélago, formado por 32 piezas de jade, de Monte Albán; la Máscara Humana, formada por unos 200 fragmento de jade rescatada en la Tumba del Templo de las inscripciones en Palenque
También había anillos, narigueras, pendientes, collares, bezotes
El viernes 16 en algunas de las principales calles de la ciudad se vendían carteles con las fotografías de algunas de las piezas, como la Vasija zoomorfa
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