MITOS Y REALIDADES DE DULCE MARIA NUÑEZ

MITOS Y REALIDADES DE DULCE MARIA NUÑEZ
Raquel Tibol
Hasta el próximo 29 de junio en la Galería OMR se exhiben 26 pinturas de Dulce María Núñez (Ciudad de México, 1950), quien reside actualmente en la ciudad de León, Guanajuato, donde imparte clases de dibujo en la Universidad Iberoamericana Antes de decidirse por las artes plásticas, Dulce María había estudiado danza en el Instituto Mexicano del Seguro Social (ahí fue oficinista por algún tiempo), en el Taller Coreográfico de Andrés Segura y en la Academia de Danza Mexicana En 1975 decidió cambiar su destino e ingresó a la Escuela de Pintura y Escultura de la SEP Perfeccionó sus conocimientos gráficos con Carlos García Estrada y Jan Hendrix en el ya desaparecido (¡infelizmente!) Centro de Experimentación Plástica del INBA
Antes de decidirse a abandonar el DF prestó servicios como dibujante e ilustradora en varias dependencias de la Secretaría de Educación Pública: Servicio Nacional de Orientación Educativa, Coordinación General de Escuelas Secundarias Experimentales y Dirección General de Planeación Educativa

Comenzó destacando como artista gráfica por sus mimeografías, serigrafías y litografías en gran formato Fue premiada en la Sección Bienal de Gráfica de 1981 Participó en el 82 en Gráfica Contemporánea Mexicana 5 x 100 que auspició la Fundación Cultural Banamex en el Palacio de Iturbide y en las instalaciones de Seguros América En 83 hubo obra suya en la Bienal de Grabado Latinoamericano de San Juan de Puerto Rico Invitada en el 84 a El color en el grabado (Museo de Arte Moderno), envió tres grandes mixtas (100 x 70 cms) de xilografía y mimeografía Aquí tuvo de vecinos a dos buscadores de identidades: el puertorriqueño Antonio Martorell y el mexicano Enrique Ehrenberg Nunca se lo he preguntado, pero me permito suponer que el contagio fue grave, profundo y definitivo Razones había, pues Martorell presentó el portafolio Luto absoluto, serie xilográfica dedicada a Toña la Negra, y Felipe Ehrenberg mostró cuatro versiones de la Virgen de Guadalupe pertenecientes a la serie Mamá, mamacita
Cuando todavía no entraba a los mexicanismos, su primera muestra individual (Galería José María Velasco, 1982) mereció cálido elogio del pintor y escultor Waldemar Sjolander: “Sin lugar a dudas, la obra de Dulce María Núñez es una de las mejores que he visto aquí en México Considero que es una joven muy talentosa que expresa con voz propia y personalidad muy definida algo que no es común encontrar en el medio artístico: sencillez, imaginación, sensibilidad y un sentido muy especial y particular de la forma y el color, ya que se despoja de lo superfluo para representar lo verdaderamente esencial y trascendente, que es en mi opinión lo trascendental en el arte Quiero recalcar mi opinión y mi confianza en que Dulce María Núñez será una de las mejores y que llegará muy lejos en un panorama artístico frecuentemente contaminado, sin que ella se contamine”
Dulce María Núñez entró a los mexicanismos por el cambio de la narrativa visual con acumulaciones contrastadas Convencida de que hay una identidad mexicana que no tiene solución de continuidad a lo largo de los siglos, en sus imágenes transcurren el pasado prehispánico, el presente popular, la cultura plástica pre y posrevolucionaria, la autobiografía y la despersonalización
El estilo es fotografista Todo lo que aparece en la superficie fue antes fotografía, se trate de una cabeza olmeca, un detalle de mural, el rostro de Jorge Negrete, un boxeador con la Virgen de Guadalupe tatuada en el brazo, frutos, paisajes o animales Se transcribe la fotografía pintándola o adhiriendo una reproducción al soporte, que casi siempre es madera o fibracel Las fotografías han salido de libros o revistas
Se trata de un discurso visual antirromántico, más sarcástico que jocoso, salpicado de citas reconocibles: Pelegrín Clavé, Romualdo García, Grand Wood, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Hermenegildo Bustos A veces, como en los retablos, aparece un complemento verbal Pongo como ejemplo el Gótico mexicano, el cual mereció mención en el Salón Nacional de Pintura 1987 Se trata de una variación al célebre Gótico norteamericano, el cuadro pintado por Grand Wood en 1930, donde se ve a una pareja de granjeros puritanos con un tridente en primer plano que él sostiene firmemente como un cetro Al fondo las casas aldeanas con techos de dos aguas, situadas al pie de unas serranías En el cuadro de Dulce María Núñez el 25% de la superficie está ocupado por transcripciones: las momias de Guanajuato, un alacrán, el Gótico norteamericano, uno de los arreglos de frutas de Hermenegildo Bustos Todo esto conforma una banda en la parte superior El 75% restante está ocupado por la variación: las serranías guanajuatenses y la propia ciudad de Guanajuato, como fondo ahí pequeñito aparece el Señor de la Columna y la credencial de burócrata de la propia Dulce María Al frente la mujer de la pareja nortemericana ha sido sustituida por una momia y el hombre por un burócrata con adusto rostro de carcelero El tridente sigue en su lugar Al pie puede leerse: “En Gto el mes de Spbre de 1986 DaDulce MaNúñez se hallaba desde hacía 8 meses en las garras de infernal pareja en horrenda oficina, teniendo que ganarse la vida ahí como dibujante Invocó al Smo Sr de la Columna y al momento renunció Por tan grande milagro dedico este retablo con eterna gratitud”
Las 26 pinturas fueron realizadas entre 1985 y 1989, o sea, un lustro de buscar y rebuscar los cimientos más persistentes de una identidad popular mexicana: tríos románticos, la deidad de los desollados, la deidad del viento, volcanes (en especial La Mujer Dormida), el café de chinos, Benito Juárez, panes de dulce, Sara García, Pedro Infante, cocteles de mariscos, la fayuca, el dios de las flores en el salón de belleza, caracoles, albañiles, edificios tumbados por los temblores
A diferencia de otros cultivadores de mexicanismos transvanguardistas (Helio Montiel, Germán Venegas) más afectos al caos visual y conceptual, Dulce María Núñez enuncia con claridad cada frase de un discurso que al fin resulta más acumulativo que dialéctico Será el espectador quien busque una conclusión a partir de elementos puestos en orden paralógico
Tomando como modelo una fotografía de nota roja, Dulce María realizó uno de sus últimos cuadros, El presunto responsable, torso de un muerto tendido quién sabe dónde Esta pieza pareciera abrir un nuevo periodo, quizás más dramático, aunque no menos irónico El muerto aparece coronado con una nube de angelitos barrocos ¿Responsable de qué? ¿Muerto por quién? Preguntas frecuentes ahora en los medios de comunicación

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