ANTONIO MONSELL, ESCRITOR DE “LA CASA AL FINAL DE LA CALLE”: “YA SUPERAMOS EL MELODRAMA”

ANTONIO MONSELL, ESCRITOR DE “LA CASA AL FINAL DE LA CALLE”: “YA SUPERAMOS EL MELODRAMA”
Florence Toussaint
El autor del guión de La casa al final de la calle es Antonio Monsell, y el director es Jorge Fons Este dirige cine y Monsell es escritor de obras de teatro y de las telenovelas La calle en que vivimos, La frontera de crystal, El ruiseñor, El carruaje, Senda de gloria y La gloria y el infierno
Cuenta Monsell que el productor, José Osorio, le pidió una historia para dos actrices, así nada más, ése era todo el requisito

“Yo tenía un argumento para cine que nunca se vendió —dice a Proceso— Lo tomé como base, agregué un personaje femenino más y lo escribí para televisión Es la historia de amor de un hombre y un mito y de cómo se ven afectados quienes entran en contacto con este hecho Pretende ser el relato de los conflictos que surgen entre amores desfasados Lo menos importante es la muerte de Eva, el misterio que reside atrás de esa muerte Esto solamente sirvió para agregar suspenso, aunque en el trasfondo sí hay una historia de misterio que va a develarse Se sabrá qué pasó, a quién le pasó y cómo”
—La televisión tiene sus reglas
—Sí, en principio sí
—Que son las del melodrama
—No, ya hemos superado el melodrama, es uno de los ingredientes pero no necesariamente el principal, se ha tocado el terror, lo policiaco, lo periodístico El melodrama sólo es el procedimiento en telenovela pues ofrece muchas posibilidades, los demás géneros son más estrictos, más cerrados
—Luego de cuatro o cinco meses de iniciada, la telenovela parece haberse ido apartando del melodrama para convertirse en una historia sin salida y César, el protagonista, no tener opiniones, como si se fuera a suicidar ¿Es así?
Antonio Monsell abandona por primera vez la seriedad con que ha contestado todas las preguntas y sonríe:
—No, no se va a suicidar, pero efectivamente no tiene salida Se oye muy pretencioso pero a nivel de telenovela sí es un personaje de tragedia en la medida en que a él le suceden las cosas y por más que se debata no puede cambiar lo que va a suceder, es un receptor del conflicto, no lo desencadena
—Algunos de los personajes de la telenovela recuerdan seres reales, por ejemplo Oscar Tierra a Diego Rivera y María a Frida Kahlo
—Efectivamente No es estrictamente Diego Rivera, pero digamos que es el modelo de personaje que a mí me hubiera gustado tratar sin que implique la problemática de Diego Rivera
—¿Cómo construye usted sus personajes?
—Es difícil Es en lo que más me tardo porque inventar la anécdota o la fábula es relativamente sencillo Lo que tengo que buscar son personajes tan verosímiles que me permitan contar la historia de una manera lógica o ilógica, si lo que pretendo es hacer una novela ilógica Les escribo una biografía, me los imagino en situaciones que a lo mejor no voy a utilizar en la novela, pensando en cómo las resolverían o cómo reaccionarían En esto me ayuda mucho escribir también teatro y haber sido actor
—¿Diría que tuvo absoluta libertad para escribir La casa al final de la calle?
—Sí, así fue Los problemas vinieron después
—¿Cuáles fueron?
—Los de siempre en televisión y en cine Cuando uno piensa que ya terminó su historia empieza a defenderla contra todos los demás Sobre el libreto todo mundo se siente con derecho a opinar: el productor, el director, el equipo técnico, a veces los actores protagonistas Yo nunca he asistido a una junta donde se juzgue el trabajo del director o de los actores, pero las juntas donde se juzga el trabajo del escritor son todos los días y a todas horas
“Por otro lado, yo quería que la Ciudad de México se viera tal cual es La acción sucedía, por ejemplo, en el Museo de Antropología, en las ruinas del Templo Mayor, en mercados, barrios, teatros, librerías específicas Nunca obtuvimos los permisos para hacerlo”
—En el caso de La casa al final de la calle, mi percepción es que no solamente se trata de una historia diferente sino que está grabada de modo diferente ¿Diría usted que hay una conjunción entre la historia y sus personajes y el tratamiento visual, el ritmo que le da Jorge Fons?
—Sí Hay probablemente disparos en algunos de los personajes que no eran como yo los había imaginado físicamente Sin embargo, el manejo de los personajes que hizo Jorge me parece espléndido Incluso en algunos casos hay actores que están mucho mejor de lo que yo esperé del personaje La realización me dejó satisfecho
—¿Termina toda la historia, la entrega completa, va añadiendo capítulos?
—No, desde que empiezo una novela digo éste es el final, no se va a cambiar Además, yo no sé si para bien o para mal, pero mis novelas no se pueden alargar, porque sería hacer otra novela
—Aun en La casa al final de la calle, hay semanas intencionadamente lentas en que no pasa nada ¿Esto es un requerimiento indispensable de la técnica de la telenovela?
—Cuando va uno en el capítulo treinta y cinco o cuarenta tiene que pensar que probablemente hay gente que no vio la telenovela desde el principio y hacer dos o tres capítulos en los cuales se informé de cómo empezó Desde luego hay estos anticlímax necesarios para llegar a un momento climático o posteriores al momento climático
—Otro elemento novedoso es que La casa al final de la calle estrenó, hace poco, otra entrada en la cual incluso se da más información que en la primera
—Esto es premeditado No se trata de engañar al público y decirle te tomé el pelo, sino al contrario, de estarle dando datos de lo que sucedió A mí no me importa que la gente adivine el final Es una satisfacción para quien lo deduzca
—Como autor, ¿a qué público está dirigiéndose cuando escribe?
—Para las nueve y media de la noche yo trato de dirigirme a un público más dispuesto a ver otro tipo de historia, a un público de hombres y mujeres profesionistas, de gente que llega de trabajar y a quien hay que convencer de que en lugar de ver una película vea una telenovela No es el público mayoritario ni clásico de telenovela ya que éste se encuentra entre el auditorio de las cinco, las seis de la tarde Incluso para los escritores la clasificación es distinta, se permiten una serie de temas y tratamientos distintos, es un público menos complaciente Claro, eso no quiere decir que no pueda ser magnífica una telenovela de las cinco de la tarde y muy mala una de las nueve
—¿De qué depende que podamos ver una telenovela como La casa al final de la calle, cuando en general lo que impera son telenovelas malas?
—Consiste en convencer a Televisa, lo cual no es difícil, contra lo que se pudiera creer, hay que convencerla de que el público la verá Si Televisa descubriera que Shakespeare es comercial, tendríamos Shakespeare a toda hora

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