EL TERCERO DE ROCKDRIGO

EL TERCERO DE ROCKDRIGO
Roberto Ponce
A Gonzalo Rodríguez, Nuri e hijo
(Aventuras en el DeFe- Rodrigo González Discos Pentagrama LPP 132 y CP 132 Producción 1989)

Un fuerte afecto emotivo pesa sobre las diez canciones de Aventuras en el DeFe, tercer disco que publica el sello Pentagrama a Rockdrigo González el autonombrado “Profeta del Nopal” tamaulipeco fallecido en los sismos de 1985, en esta capital a la que él llamó en una de sus piezas “vieja ciudad de hierro”
Dicha decena —jamás pensada para prensarse en plástico— sale tras tres años de silencio provocado por las dificultades de la nunca consumada asociación civil Rancho Electrónico para conjuntar la obra musical de Rockdrigo, difundirla y hacer llegar a su hija Lalena el producto económico resultante
Pentagrama reeditó en 1986 Hurbanistorias, caset independiente del 84 y un póstumo El Profeta del Nopal, éste con fragmentos inéditos de un recital en Aguascalientes y de una sesión en Radio Educación del mismo 1984
Del concierto aguascalentense en el Café del Artesano, José Avila le grabó dos cintas de carrete abierto de donde hoy reviven seis rolas, las más con el típico ingenio y la simpatía mordaz con que se ganó a los chavos banda
El tema del disco es un rock que desborda el imaginismo ad absurdum, zoología de historieta cómica y la consecuente moraleja recurrente en él, ética que equilibra la parte intensa y liberadora de sus choteos
En tenor de viajero Wellsiano, con su canto solicita La máquina del Tiempo, pero no tanto por placer, sino fastidiado de la guerra y la explotación, y una historia circular de vicio y corrupción
Recuerdos de Tiempos híbridos y Algo de suerte del disco anterior son las escalas mayores a dos cuerdas, que ejecuta en la nihilista Historia de la no historia
Lecturas del psicoanálisis; Jung, Fromm y libros como La Rama Dorada de Frazer motivaron la caracterología que ofrece en Diva Francesa, Los intelectuales y El feo, hilarantes cotorreos sobre la homosexualidad, los escritores y exageraciones de los defectos propios, introduciendo entre admoniciones benévolas al personal el “túnel de la cantada”, saxofón de boca que hace sonar el “Sumo Profeta” del rock mexicano
Pero quizás lo que refleja mejor la trayectoria de Rockdrigo son las cuatro canciones de un caset que diera a Angel Ascona en marzo de 1982, donde oímos otra voz, más formal enmedio de los sonidos del DF, ripios y un golpe guapanguero en la española de palo, guitarra desafinada por una grabadora casera
Susanade la mañana, Gran silencio, Acerca de tí acerca de mí y Dicen que la muerte suenan lejanas, íntimas, frescas, todavía de Tampico y nueva trova Voluntad libre de crear un arte preciso y estéticamente bello vuela en esas cuatro melodías rescatadas, cuyo tremendo contraste con el resto del disco habla de ese Rockdrigo de carne y hueso casi perdido en la mitificación post-mortem
Fausto Arrellín, quien fundó el conjunto Qual y Sergio García fueron los principales responsables de la selección, mezcla y edición de Aventuras en el Defe, augurio de que habrá todavía Rodrigo González para rato

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