EVODIO ESCALANTE, CRITICO

EVODIO ESCALANTE, CRITICO
Christopher Domínguez
En un medio donde se abusa de la recopilación periódica de reseñas, práctica que delata más una costumbre editorial que una decisión literaria, son pocos los libros que sobreviven a la impaciencia de sus autores La intervención literaria de Evodio Escalante reúne sus textos publicados entre 1982 y 1988 y en el conjunto pueden apreciarse algunas contribuciones notables al análisis de las letras más recientes Aunque el libro carece de unidad —defecto común a esa clase de recopilaciones— y algunos de los artículos salen sobrando, lo que se agradece a Escalante e la independencia de su intervención, sus apariciones violentas donde nadie lo llama y donde siempre deja el sello de una sana intemperancia
Escalante es un militante de la crítica La ejerce sin contemplaciones, y sin contemplaciones se equivoca No desdeña la crítica del terror aunque no ha hecho de la posición del francotirador una nueva costumbre de poder Es un crítico individualista y voluntarioso En La intervención literaria (Universidad Autónoma de Sinaloa / Universidad Autónoma de Puebla, colección Alebrije, 1989) encontramos varias pruebas de su talento El ensayo consagrado a Carlos Fuentes y su Cristóbal Nonato es, quizá, el texto más equilibrado que sobre esa novela se escribió Escalante rinde homenaje a la desmesura de Fuentes, a la sorpresiva mutabilidad de su código lingüístico y a la utilización del nonato como estrategia ideal para desplazar la omnipresencia del narrador Pero para Escalante el fracaso de Fuentes es esencialmente político y moral: incapaz de imaginar un apocalipsis mexicano que no sea otro que la continuidad del sistema, convierte a su novela en una suma de los eternos arquetipos de la mexicanidad Con José Agustín, mediante una brevedad hiriente, Escalante también es definitivo: el clásico más precoz de nuestra narrativa se convierte, con la década que termina, en abuelo de sí mismo, incapaz de abandonar una adolescencia que tanto le dio y que ahora arrastra como un cadáver en la espalda

“Salazar Mallén, novelista impaciente”, pone fin a una enfadosa polémica sobre el valor de una figura menor de nuestra narrativa, cuyo paradigmático itinerario espiritual tuvo para muchos una secuela entrañable Escalante, lejos del arador de los prosélitos y con la honestidad del amigo de la verdad, coloca a Rubén Salazar Mallén en el lugar que realmente ocupa en el mapa de la literatura mexicana del siglo
Los ensayos sobre Jorge Cuesta, Luis Spota y Enrique González Rojo son la obra de un polemista agudo y de un lector en extremo cuidadoso No se puede decir lo mismo de otros artículos Escalante se rebaja hasta la candidez de un alumno del CCH cuando pasa de militante de la crítica a crítico militante Mirar sociológicamente a la literatura no es ningún pecado mientras se haga con penetración y elegancia Tan lo sabe Escalante que le reprocha justamente a Alejandro Katz —en el texto sobre Cuesta— algunas imperdonables pifias sociologizantes Siendo así resultan aberrantes las deducciones de Evodio sobre el filoyanquismo de Martín Luis Guzmán o la interpretación de la experiencia editorial de Huberto Batis (Lo que “Los cuadernos del viento” se llevó) en las coordenadas del inicio de la crisis del capitalismo mexicano Escalante viola la autonomía del sujeto literario —que desde luego no es sagrada— con simplificaciones pueriles que más que venir de la naturaleza de su cultura crítica, son golpes de pecho que buscan recordar al lector la pureza ideológica del ensayista
Escalante se presentó en el ensayo mexicano con un libro sobre Revueltas (Una literatura del lado moridor, ERA, 1980), que a pesar de su dependencia extrema del modelo deleuziano del que se servía, dio una mirada renovadora sobre el novelista Su primera recopilación crítica (Tercero en discordia, UAM, 1982) se estancaba en un sociologismo cuyas huellas van desapareciendo o matizándose en este tercer libro
Mención aparte merecen las siete reseñas sobre poesía mexicana que cierran La intervención literaria Es en ellas donde el talento crítico de Escalante alcanza su definición más plena Lejos de la correlación que la narrativa establece necesariamente con la sociedad, es en la crítica del lenguaje donde Escalante se maneja con mayor soltura El conocimiento de la lírica, la integración creativa de las diversas corrientes lingüísticas y filológicas y un gusto muy educado que no desprecia la historia, hacen de sus reseñas poéticas textos a menudo brillantes Evodio Escalante nos debe un libro nuevo, amplio y complejo sobre los últimos veinte años de la poesía mexicana

Comentarios