La frugalidad de “Cambio 90” y el derroche de Fredemo

La frugalidad de “Cambio 90” y el derroche de Fredemo
Fujimori rechaza acuerdos para enfrentarse a Vargas Llosa en la segunda vuelta
Francisco Ortiz Pinchetti
LIMA – Mario Vargas Llosa ganó una gran historia para su futuro quehacer literario: el drama de un prolijo y laureado escribidor, afamado mundialmente, que deja sus libros y su vocación y pone en juego su prestigio por convertirse en Presidente del Perú; que durante casi dos años de agotadora y costosa campaña recorre varias veces el país en busca de un mandato popular que le permita, desde el poder, redimir a su maltrecha patria, y que, a punto de lograrlo, ve frustradas sus aspiraciones por un misterioso y sorprendente personaje de origen japonés al que le gusta cultivar rosales

Ese personaje, de quien hace tres semanas millones de peruanos nunca habían oído hablar, se llama Alberto Fujimori
Candidato a la Presidencia de la República por un grupo independiente denominado “Cambio 90”, que él mismo formó, Fujimori no hizo propiamente campaña preelectoral, ni expuso siquiera algún programa de gobierno En los 20 días previos a las elecciones viajó en un Volkswagen a algunas ciudades provincianas cercanas a Lima y recorrió barrios pobres de la capital encaramado en un extraño vehículo, mitad jeep y mitad tractor, al que la gente empezó a llamar “el fujimóvil”
Para costear sus recorridos y unos cuantos carteles que mandó poner en avenidas transitadas, vendió una camioneta e hipotecó su casa Según ha dicho, gastó apenas unos 26,000 dólares, en total
La campaña del escritor, en cambio, sólo en publicidad por televisión más de seis millones de dólares
Y en las elecciones del pasado 8 de abril, Fujimori hizo trizas los pronósticos y resultó el gran triunfador Obtuvo alrededor del 30% de la votación, apenas tres o cuatro puntos porcentuales menos que el afamado novelista De hecho, un empate técnico
De acuerdo con la Constitución peruana, ambos deberán contender en una segunda vuelta electoral, toda vez que ninguno logró arriba del 50% de los sufragios Y nadie, ni sus correligionarios, dan posibilidades al escribidor en ese desenlace definitivo, previsto para fines de mayo o principios de junio próximos
Alberto Fujimori es hijo de una pareja de japoneses emigrados al Perú en los años veinte Tiene 51 años de edad Nació —para colmo— el 28 de julio, día en que se celebra la Independencia del Perú, en un barrio pobre de Lima Es ingeniero agrónomo y ahora se sabe que tiene dos doctorados en el extranjero y que habla cuatro idiomas Fue rector de la Universidad Nacional Agraria (1984-1989) y presidente de la Asamblea Nacional de Rectores (1987-1989) Su segundo apellido es ¡Fujimori!
“Soy peruano y amo profundamente al Perú”, dijo en una entrevista “El pueblo ha aprendido a conocerme como `el chinito’ o `el japonesito’ Esas son expresiones de cariño que me unen al pueblo”
En 1974, Fujimori casó con Susana Higashi, también de origen japonés, ingeniera civil especializada en riego Tienen cuatro hijos: Keiko Sofía, de catorce años de edad; Hiroyuki Alberto, de trece; Sachi Marcela, de once, y Kenji Gerardo, de nueve
La familia vive holgadamente, aunque sin grandes lujos, en un condominio horizontal de clase media, en el distrito limeño de San Borja En la casa contigua habitan la madre y una hermana del hoy mundialmente célebre agrónomo y matemático, propietario también de una finca de doce hectáreas, cerca de Lima, donde cultiva hortalizas
MILAGRO JAPONES
En las elecciones generales del pasado 8 de abril estuvieron simultáneamente en juego la presidencia y las dos vicepresidencias de la República, 60 escaños de senadores y 180 diputaciones
Para las elecciones de Presidente se registraron en total nueve candidatos, aunque sólo cuatro de ellos eran considerados como aspirantes “serios”, con alguna posibilidad de figurar: Mario Vargas Llosa, por el derechista Frente Democrático (una coalición de los partidos Acción Popular y Popular Cristiano y el Movimiento Libertad, encabezado por el escritor); Luis Alba Castro, actual segundo vicepresidente de la República, por el gobernante Partido Aprista Peruano (PAP); Alfonso Barrantes Linguán, exalcalde de Lima, por Izquierda Socialista (IS), y Henry Pease García, por Izquierda Unida (UI)
La izquierda peruana, otrora una de las más fuertes y estructuradas de América Latina, fue incapaz de lograr una candidatura unitaria, que se suponía en torno de Barrantes Linguán, y acabó dividida y debilitada al emprender tardíamente la campaña electoral
Entre los cinco candidatos restantes estaban el de “Cambio 90”, Alberto Fujimori, un “chinito” simpático, cuya candidatura provocaba más risas que expectativas
A principios de este año, las encuestas ubicaban a Vargas Llosa como seguro ganador, con 55% de la intencionalidad del voto La propuesta neoliberal del candidato de Fredemo —que desde la soberbia del triunfador negaba toda posibilidad de diálogo con sus rivales— parecía encontrar amplia acogida en los electores
En febrero, Vargas Llosa seguía en punta, aunque un descenso de su porcentaje en las encuestas empezaba a preocupar a los fredemistas Aparecía ya por debajo del 50% necesario para ganar la primera vuelta, meta sobre la cual se diseñó toda la estrategia de campaña del escritor: ganar de un solo golpe, para llegar al poder con toda la fuerza necesaria para implementar su programa de gobierno y con mayoría en el Congreso
Vargas Llosa redobló, entonces, la intensidad de su campaña Viajó incansablemente, en giras por todos los rumbos del país, mientras una costosa y compleja propaganda apabullaba a los televidentes y radioescuchas de todo el Perú Además de los del propio Vargas Llosa, cada candidato a senador y diputado por el Fredemo tenía sus propios spots televisivos, de modo que eran decenas, centenares de mensajes los transmitidos cada hora por los diferentes canales de la TV peruana
Un mes antes de los comicios, la intencionalidad del voto a favor de Vargas Llosa había bajado al 43%, según las encuestas En segundo sitio aparecía el aprista Alba Castro, con 18%, mientras los aspirantes izquierdistas se disputaban el tercer lugar, con niveles entre el ocho y el 13% Para “otros” candidatos había 5% en conjunto Entre esos “otros” estaba Fujimori
A tres semanas de las elecciones, el “chinito” ganó por fin una mención propia en el resultado de los sondeos, con 6% de la intencionalidad del voto
Entonces se empezó a mencionar el nombre de Alberto Fujimori, de vez en cuando, en los medios de comunicación Como cosa curiosa se publicó que en una localidad de Junín había empezado a hablar ante 200 personas y acabó siendo aclamado por 8,000 La televisión trajo la imagen del candidato de “Cambio 90” trepado en su “fujimóvil”, seguido por una multitud, en las calles de Pisco
Fujimori, empezó a saberse, llegaba a las ciudades que visitaban sin ningún anuncio previo, al volante de un maltratado Volkswagen A través de un magnavoz, él mismo invitaba a los habitantes a reunirse con él en la plaza de armas, en el jardín del pueblo Al principio unos cuantos, al rato cientos, finalmente millares acudían al llamado y participaban en un mitin sui géneris, donde el candidato, en lugar de pronunciar el consabido discurso, entablaba un diálogo con la gente Respondía a sus preguntas Indagaba sobre sus problemas
Esto, sin embargo, tenía escasa repercusión en los medios masivos Centrada la atención en las posibilidades de Vargas Llosa de ganar o no en la primera vuelta, enfrascados fredemistas y apristas en la pugna electoral, poca atención merecían las peripecias del solitario “chinito”
La ley electoral peruana prohíbe la publicación de encuestas desde dos semanas antes de los comicios En el último sondeo publicado, el 23 de marzo, Vargas Llosa había descendido al 41% de la intencionalidad del voto Alva Castro, en cambio, había tenido un repunte y llegaba al 19%, mientras Pease, de IU, se afianzaba en el tercer lugar, con el 11%, y Barrantes mantenía el 9%
En ese último sondeo conocido por la opinión pública peruana, Fujimori, inesperadamente, había pasado del 6% al 9% en sólo una semana
En encuestas subsecuentes, que ya no se pudo hacer públicas, su candidatura adquirió un espectacular, vertiginoso ascenso Cada día estaba arriba El 30 de marzo había rebasado el 15%
Y empezó, poco a poco, a convertirse en figura estelar de la contienda Descubierto primero por la prensa extranjera —que tuvo acceso al resultado de las encuestas— y luego acogido por la prensa y la televisión locales, Fujimori cobraba una aparentemente tardía pero impresionante popularidad, que asustaba al Fredemo y a su candidato a la presidencia
Entonces se emprendió, tardíamente también, una contraofensiva fredemista Se trató de ubicar a Fujimori como un instrumento del presidente Alan García y del APRA para evitar el triunfo de Vargas Llosa en la primera vuelta Se recordó que Fujimori fue durante dos años conductor de un programa de televisión, “Concertación”, en el canal 7 de TV, propiedad del gobierno peruano, lo cual según la propaganda fredemista probaba sus ligas con el partido aprista
Nada detenía, sin embargo, al “chinito”
El 3 de abril, durante su mitin de cierre de campaña, multitudinario, un Vargas Llosa triunfalista aseguró reiteradamente que ganaría en la primera vuelta “Que no nos vengan con cuentos chinos”, dijo el candidato fredemista en clara alusión al caso de Fujimori
Y Fujimori, el 6 de abril, dos días antes de las elecciones, alcanzaba ya el 20% en un nuevo sondeo de opinión, con clara tendencia a crecer todavía más Creció, evidentemente
El domingo 8 de abril, minutos después de las cinco de la tarde —hora en que se cerró la votación—, el “milagro japonés” se había consumado Según las proyecciones de los resultados electorales, Alberto Fujimori alcanzaba entre 28 y 31% de la votación
Vargas Llosa, con 30 a 34%, en apurado primer lugar, había fracasado: no logró el triunfo en la primera vuelta Y sus posibilidades antes ciertas de llegar a la Presidencia de la República, empezaban a esfumarse ante el empuje del nisei, como llaman acá a los japoneses nacidos en Perú
LOS “SECRETOS” DE FUJI
En una conversación privada, el presidente Alan García describió a Alberto Fujimori, días antes de los comicios, como un hombre “de gran serenidad espiritual, pragmático, que se mueve como loro en un árbol: no suelta una rama hasta que está afianzado de la otra”
Así lo demostró, en efecto, en los días finales de la contienda y durante la propia jornada electoral del 8 de abril: no dio un paso en falso Y todo cuanto hizo y dijo le salió bien al risueño japonés
Desde cinco, seis días antes de los comicios, su casa antes solitaria se convirtió en un hormiguero En busca del hombre-noticia llegaban hasta ahí periodistas alemanes, españoles, suecos, estadunidenses, mexicanos, colombianos, franceses
“Antes, me cansaba de llamar a los periódicos y a los canales de televisión para que vinieran a entrevistar a Alberto, y no venía nadie”, dijo muy seria Susana Higashi, convertida de pronto en “coordinadora” de la campaña de su marido “Ahora estoy muy preocupada porque no tengo tazas suficientes para ofrecer té a nuestros amigos periodistas”
Fujimori explicó que al inicio de su campaña consultó a algunos publicistas para diseñar su estrategia “Todos me dijeron que tenía que basarse en el ataque, en la crítica al gobierno, al APRA, al Fredemo Yo no estuve de acuerdo Y acabé diseñando personalmente mi campaña, sin atacar a nadie”
No preparó ningún plan o programa de gobierno, ninguna plataforma ideológica ni enunciado de principios políticos Sólo una frase-lema: “Honradez, tecnología y trabajo” Y con esto se lanzó a conquistar la Presidencia del Perú
Entrevistado en vísperas de las elecciones, ya en el centro de la atención de la prensa extranjera, dijo:
“Nuestro movimiento es el único movimiento independiente que participa en la contienda electoral a nivel de la Presidencia de la República Soy un ciudadano común y corriente, como cualquier otro peruano Por primera vez incursionamos en la política No soy de los políticos tradicionales Quienes me apoyan y mi equipo tampoco lo son Somos en realidad un equipo de profesionales y pequeños empresarios, tanto del campo como de la industria y el comercio, compenetrados de la realidad del país Somos una nueva clase de políticos, inédita hasta aquí, que aspira a hacer de la honradez, el trabajo y la tecnología un nuevo lenguaje con el cual puedan entenderse todos los peruanos”
Aclaró Fujimori que “no tenemos ningún tipo de compromiso o deuda con alguna empresa, poder o partido político” Y aseguró: “estoy preparado para gobernar Yo me he dedicado muchos años al estudio de la realidad del país, en todos sus aspectos Conocemos la realidad del Perú desde adentro He dedicado mi vida entera al Perú”
Interrogado sobre la ubicación política de su movimiento, se declaró “del centro del centro” Y explicó: “Si quisiera ubicar si estamos dentro de la derecha o la izquierda, le diré con simplicidad y tal vez con candorosidad que somos del centro Defendemos la iniciativa privada, la vamos a estimular, pero al mismo tiempo vamos a conservar algunas grandes empresas públicas como tales”
Hábilmente se deslindó del APRA y también del Fredemo “En todo caso —dijo— estaríamos más lejos del APRA que del Fredemo, pero tenemos diferencias también con el Fredemo” Abundó: “nosotros no creemos que en el campo económico las cosas se puedan solucionar como por arte de magia, con propuestas ideologizantes, con un shock recesivo abrupto, ni que con eso se pueda dominar la hiperinflación El Fredemo propone la liberalización total de la economía, incluyendo las importaciones en todos los campos industriales Nosotros creemos que antes de prometer la modernidad de una forma tan rápida, a la vuelta de la esquina, se deben solucionar las necesidades esenciales de la población”
En una multitudinaria conferencia de prensa, por otro lado, Fujimori habló también del combate a la subversión que flagela al país desde hace diez años “Nosotros creemos que por sobre todo, primero debemos dar solución a la gran crisis social y económica, y sobre todo al hambre”, dijo “En segundo lugar, las fuerzas armadas deben tener su labor primordial La pacificación se tiene que sostener en dos frentes: las acciones militares, dentro de los cauces que la Constitución permite, sin la violación de los derechos humanos, y en segundo lugar las fuerzas armadas deberán participar con las armas del desarrollo en las diversas zonas de emergencia del país, en la construcción de caminos, canales, obras de infraestructura de todo tipo”
Ante su seguridad en obtener el triunfo electoral y convertirse en Presidente de la República el día de su cumpleaños número 52 —el 28 de julio, fecha de la transmisión de poderes— un periodista local le recordó que en una entrevista efectuada un mes atrás había reconocido que no esperaba salir electo, que por ahora se trataba de ganar una presencia independiente, nada más Fujimori tuvo una salida tan rápida como genial: “eso lo dije por estrategia” Y sonrió, feliz
El día de las elecciones, antes de ir a votar, Fujimori se desayunó en su casa, con su mujer, sus hijos y sus sobrinos Los periodistas pudieron entrar libremente Con ellos conversó el candidato, despreocupado, mientras comía pan tostado y bebía té
—¿Ya fueron a misa? —preguntó un reportero, sabedor de la profesión católica de la familia
—No nos dio tiempo —respondió Fujimori con la boca llena—; pero fuimos anoche
—¿A que santo se encomendó?
—Eso es secleto —repuso muerto de risa por su dejo japonés
—¿Espera que Dios lo ayude?
—Espero que Dios ayude al pueblo peruano
Fujimori votó, entre una batahola de periodistas y camarógrafos, en una escuela de su barrio Luego se recluyó en el hotel Crillón, en el centro de Lima, convertido en su improvisado cuartel general, en espera de los resultados
Mientras tanto, Fredemo instaló su centro de operaciones en el lujoso hotel Sheraton Lima, a unas diez cuadras del Crillón, que materialmente tomo con sus equipos de seguridad, comunicaciones, cómputo y prensa Los fredemistas ocuparon el vestíbulo y todo el primer piso y rentaron 40 habitaciones En la suite presidencial, en el piso 18, se habilitó el despacho del candidato Mario Vargas Llosa
EL OTRO VARGAS LLOSA
Contrastaba el despliegue de recursos del Fredemo con la austeridad e improvisación de “Cambio 90”
El Sheraton estaba superprotegido por un cordón de soldados y otro de policías en todo el derredor El acceso requería de tres diferentes controles, identificación, registro de bolsas, cateos Lindas edecanes, todas blancas, todas rubias, todas “pitucas” (equivalente a “pirrurris”) atendían a los periodistas para su registro Se les elaboraban gafetes con fotografía, enmicados, y se les ofrecían servicios de télex, teléfono y fax, aunque nada gratis Personajes de los partidos que integran el Fredemo iban y venían, subían a la suite de Vargas Llosa, bajaban al vestíbulo, daban órdenes Por doquier, “pitucos” equipados con radiotransmisores y teléfonos celulares recibían informes, giraban instrucciones
En el Crillón, la vigilancia estaba a cargo de una quinteta de policías No había recepcionista alguna, ni se requerían controles Keiko Sofía, la hija mayor de Fujimori, se encargaba de atender a la prensa En trozos de cartón cualquiera, improvisaba “gafetes de prensa”, escritos a mano con un plumón rojo y uno azul, que prendía con un alfiler en la solapa del informador respectivo No había guaruras ni personajes conocidos
Mientras tanto, unos 100,000 efectivos militares y policiacos patrullaban la capital, por todos los rumbos Tanquetas, jeeps, transportes militares circulaban incesantemente Miembros de la Policía Nacional custodiaban las casillas electorales, frente a las cuales se formaban largas colas de votantes
Los actos terroristas fueron aislados y poco importantes en la capital En el resto del país hubo ataques de Sendero Luminoso a patrullas militares Se supo de cuatro asesinatos en las zonas de emergencia Evidentemente, la organización subversiva optó por un repliegue y, en términos generales —salvo en áreas específicas de la sierra central, donde las casillas no pudieron ser instaladas—, la jornada transcurrió con normalidad Aparentemente por un “error”, una partida militar abrió fuego contra un autobús, en la zona de Huanuco, y causó la muerte de 17 campesinos
Originalmente se estableció que la votación, iniciada oficialmente a las ocho de la mañana, debería concluir en todo el país a las tres de la tarde Sin embargo, dada la afluencia masiva de votantes, el Jurado Nacional decidió prolongar el horario dos horas, hasta las cinco de la tarde
Durante el tiempo que dura la votación está prohibido aquí a los medios de comunicación, particularmente a la TV, adelantar resultados, sondeos o proyecciones Cumplido el plazo, a las cinco de la tarde con tres minutos, las televisoras empezaron a difundir proyecciones de los resultados Y se confirmó el rumor que durante la tarde era ya incontenible; había ocurrido la gran sorpresa: Fujimori, el japonesito, aparecía en segundo lugar, ligeramente abajo de Vargas Llosa Era ya un hecho que habría segunda vuelta electoral
En el Crillón, desbordado por los periodistas, el candidato de “Cambio 90” ofreció una conferencia de prensa Radiante, ágil, amable, contestó cuanta pregunta le fue formulada por los informadores, que materialmente se le echaban encima, dejando un estrecho círculo para la figura del sorprendente nisei
Al terminar su diálogo con los periodistas, Fujimori salió literalmente en vilo del salón, acosado por quienes insistían en nuevas preguntas Sin guardia de seguridad visible, el japonesito parecía ahogarse en ese mar de cámaras, libretas, luces, grabadoras Hasta que logró alcanzar la puerta del ascensor para volver a su habitación en el séptimo piso, hasta donde se colaron muchos periodistas
El “milagro japonés” conquistó por fin un momento de sosiego Se quitó el saco y se colocó frente al televisor para presenciar la conferencia de prensa que Vargas Llosa iniciaría poco después en el hotel Sheraton Pidió una ensalada de frutas, que ya devoraba cuando el candidato de Fredemo apareció en la pantalla
Vargas Llosa agradeció al pueblo peruano el haberle otorgado un “apoyo significativo” que le permitió obtener la primera mayoría Habló del rechazo que los resultados electorales demuestran a todo sistema totalitario y colectivista, estatista Y el hombre que desde el primer momento de su campaña rechazó toda posibilidad de acuerdos nacionales o concertaciones políticas entre las diferentes corrientes que existen en el Perú, pedía ahora a Fujimori “dialogar de inmediato, donde él quiera, cuando quiera”, para llegar a un acuerdo que pueda evitarle al Perú los “riesgos y dolores” de una segunda vuelta
Vargas Llosa dijo enseguida:
“Hasta donde conozco el programa del ingeniero Fujimori, creo que existe concordancia con planteamientos de transformación y cambios que nosotros creemos que requiere el pueblo peruano”
Fujimori saltó de su silla en el hotel Crillón al oír esto “No es cierto —exclamó—, los programas no se parecen” Pidió su saco y dijo a sus acompañantes: “vamos al Sheraton”
Apenas terminaba Vargas Llosa su conferencia de prensa, en un elegante salón del primer piso del hotel Sheraton, cuando llegó como una ola el rumor: “ahí viene Fujimori” Y Fujimori estaba ahí, frente a Vargas Llosa, unos instantes después Lo invitó, de entrada, a debatir públicamente sus respectivos programas de gobierno Y se dieron un abrazo
Fujimori se había metido al terreno de su rival y le había arrebatado, también ahí, el papel estelar Mientras Vargas Llosa se retiraba, los periodistas se agolparon en torno del japonés
“Tiene que haber segunda vuelta”, advirtió “No aceptaré por ningún motivo retirarme No estoy de acuerdo en que dos personas pacten el destino de todo un pueblo Debe haber segunda vuelta para que el pueblo peruano escoja, decida”
Fujimori dijo también que no pactará ni con el APRA ni con la izquierda para conseguir el apoyo de esos partidos en la segunda vuelta “No les voy a pedir su apoyo a ninguno”, insistió “No haré ningún compromiso con ellos Si quienes ahora votaron a su favor deciden hacerlo en apoyo de mi candidatura en la segunda vuelta, perfecto: pero no a partir de un acuerdo”
Sobre la composición de su gobierno, en caso de llegar a la presidencia, esbozó la posibilidad de un gobierno de concertación nacional, con participación de elementos de todas las corrientes políticas “Invitaré a trabajar a gente capaz, independientemente del partido al que pertenezca Quiero un gobierno de técnicos, honrados, capaces Los políticos serán bienvenidos, pero como asesores”
Fujimori puso así a salvo, nuevamente, su condición de independiente, sin duda una de las razones que llevaron al 30% del electorado a votar por él
Y mientras por todo Lima se comentaba, entre asombro, alegría o desconcierto en torno del “fenómeno Fujimori”, en el hotel Sheraton el ambiente había cambiado Rostros serios, algunos francamente desencajados, eran la imagen de la derrota El salón preparado para el festejo triunfal, en la terraza del primer piso, quedó desolado: ahí se quedaron las viandas, las bebidas
Los únicos contentos esa noche eran meseras, los maleteros, y hasta algunos policías que durante el días habían observado sin chistar la prepotencia de los “pitucos”
Vargas Llosa había ganado, pero había perdido
Y no sólo él: el Fredemo no tendrá, ni con mucho, la ansiada mayoría en el Congreso De 180 diputados, tendrá de 71 a 73, equivalente a 32% de la asamblea, según las proyecciones preliminares El APRA tendrá 42; Cambio 90, 31; IU, 18; IS, siete, y otros grupos menores se repartirán de diez a doce curules
En el senado, Fredemo alcanzó sólo 23 de los 60 escaños El grupo de Fujimori tendrá catorce senadores, el APRA trece; IU, seis, y la IS apenas tres
El partido Aprista Peruano, actualmente en el poder, tuvo alrededor del 19% de la votación por la presidencia y quedó en tercer lugar Henry Pease ocupó el cuarto sitio, con el 75%, y Barrantes, de IS, sólo el 45% para quedar quinto
Los resultados oficiales serán dados a conocer por el Jurado Nacional de Elecciones alrededor del 28 de abril próximo A partir de esa fecha la Constitución fija como máximo un mes para que se efectúe la segunda vuelta
Pese a insistentes rumores de un eventual retiro de su candidatura, Mario Vargas Llosa —que hizo mutis desde el día de las elecciones— ratificó, por medio de sus voceros, que participará en la segunda vuelta Nada ha dicho sobre la invitación de Fujimori para debatir públicamente sus respectivos programas de gobierno Lo cierto es que el escritor tendrá que moderar su discurso y hacer modificaciones sustanciales a su proyecto económico si aspira a tener alguna posibilidad en la ronda final
Por lo pronto, de manera extraoficial, tanto el APRA como la izquierda anunciaron que darán su apoyo “sin condicionamientos” al ahora popularísimo “chinito”, algo obvio por lo demás
Alberto Fujimori anunció el miércoles 11 que por fin dará a conocer su programa de gobierno este lunes 16 “Hablá solplesas”, anticipó sonriente

Comentarios