Cincuenta años después revelaciones de su hermano Luis

Cincuenta años después revelaciones de su hermano Luis
Lo que vivió Ramón Mercader, antes y después del asesinato de Trotsky
Andrei Polanski es corresponsal del diario soviético Trud en Madrid, donde vive Luis Mercader, hermano de Ramón Mercader, autor material del asesinato de León Trotsky A 50 años del crimen, Luis le concedió una larga entrevista, de la cual publicamos, en exclusiva para México, una versión abreviada
Andrei Polanski

Madrid- Luis Mercader tiene 67 años, trabaja de profesor en la Universidad de Madrid y percibe una pensión del gobierno soviético Vive en las afueras de Madrid, en Aluche, en un apartamento donde todo recuerda a su otra patria: paisajes de Rusia en las paredes, libros en ruso, matrioshkas, artesanías de Joljomá y porcelana Gzhel en los estantes Y todos en la casa hablan ruso Luis Mercader pasó 40 años en la Unión Soviética; el resto, en España y Francia Durante todo ese tiempo nunca habló con nadie sobre su hermano Sólo ahora, 50 años después de la muerte de Trotsky Luis decidió romper el silencio
— Pues ¿con qué comenzamos? Quizás, con una descripción de aquel 20 de agosto de 1940Para recordarle al elector cómo fue todo
Las circunstancias del asesinato de Trotsky, descritas por la prensa mundial en múltiples ocasiones y con suficientes detalles, ya son perfectamente conocidas, así que nos limitaremos a hacer un breve resumen Un día, en el séquito de Trotsky, quien vivía bajo permanente custodia en su casa-fortaleza de México, apareció un joven francés, que decía llamarse Jacques Mornard Simpatizaba con el movimiento trotskysta, escribía ensayos políticos (algunos de los cuales habían sido leídos por Trotsky), era bastante atractivo y en poco tiempo logró enamorar a una de las colaboradoras de Trotsky, de modo que entraba y salía de la casa libremente A menudo, traía sus artículos, para que Trotsky los revisara, y los guardaespaldas se fueron acostumbrando a que era una persona de confianza
Aquel día, 20 de agosto, el muchacho trajo un nuevo escrito A pesar de que hacía mucho calor, Mornard llevaba un impermeable doblado sobre el antebrazo Cuando Trotsky se inclinó para leer el artículo Mornard se puso a sus espaldas, sacó un piolet que estaba oculto bajo el impermeable, y le asestó un golpe mortífero en la cabeza Trotsky lanzó un grito espeluznante, inhumano, al que acudieron los guardaespaldas
En una limusina estacionada a cien metros de la casa de Trotsky, estaban esperando dos personas: la madre de Ramón y Luis, Caridad Mercader, y el agente de los servicios secretos soviéticos, Leonid Kótov Los planes del “asesinato táctico” habían sido desbaratados Apenas escucharon los gritos de pánico desde la casa, el coche arrancó el homicida fue capturado Durante el registro, los policías hallaron en sus bolsillos un revólver y una carta que atribuía el asesinato a motivos ideológicos
Tanto en el proceso de instrucción como en el juicio, Jacques Mornard se empeñó en negar sus conocimientos del ruso y el español, así como los contactos con el NKVD soviético, e insistió en que era un ciudadano francés La sentencia dictada por el juez lo condenaba a 20 años de prisión
— ¿Cómo era su hermano? ¿Qué recuerdos guarda de su infancia o juventud?
— El me llevaba diez años y en la infancia fue mi mejor amigo y protector; a menudo, me sacaba a pasear en su bicicleta En Cataluña, Ramón tenía fama de ser líder de las juventudes comunistas Recuerdo que todos lo admiraban, lo consideraban persona muy instruida ¡Claro! Si hablaba con soltura inglés y francés Siempre estaba rodeado de chicas guapas Todo el mundo estaba seguro de que Ramón tendría un futuro brillante, de que iba a ser una celebridad
— Usted dijo que era un hombre instruido ¿Dónde estudió? ¿Era un graduado?
— Resulta difícil contestar a esta pregunta Es una caso de esos enigmas que nunca he podido resolver Me encontré, al menos, con un centenar de personas que conocían a Ramón, pero nadie podía aclararlo Por ejemplo ¿cómo había aprendido el inglés? Probablemente en Francia, donde vivió junto con nuestra madre de 1937 a 1939, ya sabía para qué lo estaban preparando y aprendía el secreto el inglés Luego fue a parar a Estados Unidos, ya con el nombre de Frank Jackson; allí estaba más cerca de México, donde en aquel entonces residía León Trotsky
— Su hermano participó en la Guerra Civil de España y hasta recibió el grado de teniente
— De teniente no, de comandante Pero luego desapareció ¿A dónde? No lo sé Pero cuando viajé a Francia, en 1937, vi a Ramón y a nuestra madre Vivimos allí juntos hasta 1939, cuando me fui a Moscú Y ellos se quedaron: ambos ya trabajaban para la NKVD, bajo la dirección de Leonid Kótov Fue nuestra madre quien había implicado a Ramón
— Pero después de Francia, su hermano estudió en Moscú, en una escuela del NKVD ¿no es cierto?
— No Jamás había estudiado en escuela como tal Es más: me consta que nunca estuvo en la URSS antes de 1960, es decir, cuando llegó tras de haber cumplido la condena Yo recuerdo perfectamente que no conocía la ciudad en absoluto y no sabía hablar ruso
— Se dice que Ramón, después de ser excarcelado, se asentó en Checoslovaquia
— Creo que esos rumores se deben a las cartas que escribí a Ramón en los últimos años de su estancia en la cárcel Yo sabía, por mi propia experiencia, que la vida en la URSS resultaría difícil para Ramón, que no lograría echar allí las raíces, así que intenté persuadirlo por todos los medios de que fuera a Checoslovaquia, el más “europeo” de los países socialistas O, tal vez, estos rumores empezaron a correr después de que dos diplomáticos checoslovacos recibieron a Ramón a las puertas de la Cárcel, para trasladarlo en un avión hacia Cuba, donde quedó por unos días como huésped de Fidel Castro En Checoslovaquia Ramón nunca estuvo
— Volvamos al tema de la juventud ¿Cómo explicar en una persona todavía muy joven tanto odio hacia el trotskysmo, hacia Trotsky, odio tan fuerte que llegó a cometer el homicidio?
— Eso es muy fácil Lo que pasa es que en España en aquel entonces había un odio visceral hacia los trotskystas y los anarquistas Sobre todo, por los comunistas catalanes El primero de mayo de 1937 aquellos organizaron una sublevación en Barcelona Sólo imagínese: la guerra, numerosas víctimas en el frente, y ellos intentan tomar el poder en Cataluña Los combates duraron tres días Se utilizaron tanques, piezas de artillería y morteros Hubo más de mil muertos Después de la sublevación, a los trotskystas y los anarquistas los miraban como a nazis, los cazaban en las calles y los mataban en el acto Un joven de firmes convicciones comunistas, como era mi hermano, no tenía que esforzarse mucho para ver en el líder trotskysta el mayor enemigo de la clase obrera, de la República Española
“Hay quienes afirman ahora que Ramón decidió matar a Trotsky porque tenía miedo al NKVD Recuerde que lo seguía en todas partes Leonid Kótov, agente secreto y jefe del grupo que planeaba el asesinato Es decir, que el miedo empujó a Ramón a cometer aquel homicidio Yo creo que esa hipótesis es infundada”
— Usted vio a su hermano durante dos largas décadas ¿Cómo fue el reencuentro?
— Volvimos a encontrarnos en 1960 A pesar de todos mis argumentos en contra, Ramón había tomado la decisión de vivir en la URSS Llegó a Riga en un barco procedente de Cuba y luego se desplazó a Moscú Su llegada se mantenía en secreto Nadie conocía a Ramón de cara
“Huelga decir que me puse muy nervioso ante aquella cita Aunque no lo había visto en muchos años, reconocí en seguida en aquel hombre envejecido, bastante corpulento y ya canoso, a mi querido hermano mayor Inclusive, me pareció que seguía siendo el mismo Ramón de siempre, elegante y hermoso Sólo que lo vi mucho más callado
“Llegó a Moscú con su familia Luego le cuento cómo conoció a su esposa En 1961, sin pompa alguna, le otorgaron el título de héroe de la Unión Soviética, y un pequeño apartamento Además le asignaron una pensión de 400 rublos y el derecho de pasar las vacaciones de verano en una dacha Eso fue todo Parecía que lo hubieran olvidado Así comenzó para Ramón su difícil estancia en Moscú
“Pronto, mis temores de que mi hermano no lograse adaptarse a las nuevas condiciones empezaron a justificarse Ya sabe cómo es la vida en la URSS para un extranjero: un poco extraña y llena de dificultades Pues imagínese a un hombre como Ramón, héroe y todo, haciendo cola para conseguir papas o viajando por las mañanas en un trolebús frío y repleto de gente Máxime que ni Ramón ni su esposa Raquel Mendoza, una india de México, sabían hablar ruso Por las noches, olvidados por todos, permanecían en casa, protegiéndose del frío con mantas Todo les deprimía: las interminables colas y la escasez de los productos más elementales, las dificultades del idioma Me daba cuenta de que Ramón sufría mucho, de que lo atormentaban pensamientos amargos
“Viendo lo difícil que era la vida en Moscú para Ramón y su familia, comencé a persuadirlo de que fuese a Cuba Piensa que allí hace calor, que todo el mundo habla español En la isla ustedes se sentirán mejor, mientras que aquí todo es como un planeta extraño
“Ramón se negó durante mucho tiempo, pero, finalmente, aceptó escribir una carta a Fidel Castro Este le respondió en seguida con una invitación, pero los órganos de seguridad no lo dejaron viajar a Cuba Sólo en 1974, la esposa y los hijos de Ramón recibieron permiso para salir Era como si volviera a encontrarse en prisión, sólo que esta vez se encontraba en la Unión Soviética, país para el cual había sacrificado todo Cada día, yo veía Ramón más deprimido
“Una vez fui a visitarlo Toqué la puerta pero nadie me respondió Cuando entré, vi que Ramón apenas se tenía en pie Estaba pálido, demacrado, sin afeitar Los médicos descubrieron que tenía arterorrexis pulmonar Un pulmón estaba lleno de sangre e impedía a Ramón respirar Era, probablemente, el resultado de las vejaciones a que lo habían sometido durante los interrogatorios, en 1940 Los parientes empezaron a escribir de nuevo cartas al KGB, diciendo que era una brutalidad retener a Ramón a la fuerza, sobre todo, en el estado en que se encontraba, solitario y enfermo todo en vano Ni siquiera Fidel pudo ayudarle Sólo tres meses más tarde, el jefe del KGB, Yuri Andrópov, se apiadó de Ramón y le dio permiso para ir a Cuba
“Nuestra despedida fue muy breve y penosa Yo tenía la sensación de que era la última vez que nos veíamos Fidel Castro puso a disposición de Ramón un chalet que había pertenecido a no se qué ricachones, con un jardín en que estaban plantados melocotoneros y plátanos Ramón era huésped asiduo y siempre deseado en la casa de Fidel Se fue recuperando poco a poco y hasta comenzó a trabajar como asesor en el ministerio del Interior cubano
“A sus espaldas estaban 20 años de cárcel, de modo que hacía lo posible por aliviar las condiciones de los reclusos locales Siempre se había preocupado por este problema Recuerdo que en los años sesenta, cuando en la URSS se publicó el nuevo Código Penal, fui a la casa de Ramón y lo encontré furioso: estaba rabiando de rabia ¿Cómo es posible? —gritaba— Pasé 20 años en una celda, pero jamás pensé que se pudiera inventar un código tan cruel, tan inhumano, simplemente medieval ¿Cómo es que no les da vergüenza publicarlo en Pravda, para que todo el mundo se entere?”
— Viviendo en Moscú, usted pasaba mucho tiempo con su hermano ¿Le habrá contado algo de su experiencia carcelaria, en particular si los soviéticos hacían esfuerzos por sacarlo de la prisión?
— Que yo epa, Moscú nunca abandonó a Ramón a su propia suerte Para ayudarle, gastaron, según mis datos, aproximadamente cinco millones de dólares Contrataron al mejor abogado e incluso crearon en México una fundación de ayuda a Ramón Mercader Además, contrataron a una mujer, la que, durante todo el plazo de la condena, preparó para Ramón la comida y se la llevó todos los días a la celda La esposa de Ramón era hija de aquella mujer india Mi hermano tenía acceso a la biblioteca, escuchaba la radio, le llevaban periódicos nuevos Ramón tragaba cuanta lectura estuviese a su alcance y llegó a recibir así una instrucción enciclopédica
— Por lo que sé, Caridad Mercader desempeñó un papel relevante en el destino trágico de su hermano
— Es cierto Precisamente ella implicó a Ramón en el grupo que estaba dirigido, como ya he dicho, por el general del NKVD Leonid Kótov Ella lo esperó en el coche, cerca de la casa de Trotsky, para llevarlo, una vez que se hubiera cometido el asesinato, por un itinerario elaborado de antemano: a California; de allí, en una barco a Vladivostok; y, en el tren transiberiano, a Moscú Las circunstancias la obligaron a emprender aquella travesía sin el hijo, con el general Kótov
“En los años que Ramón pasó en la cárcel, mi madre escribió cartas interminables a Stalin, pidiéndole que organizara una fuga Más tarde, Ramón me contó que en los años 1944-1945 se había elaborado, en efecto, un plan de fuga, aunque mi madre, con sus acciones imprudentes y espontáneas, impidió llevarlo a cabo Ramón nunca le perdonó a mi madre el haber pasado quince años más en la cárcel por su culpa
“En abril o mayo de 1941, Caridad Montaner fue invitada al Kremlin y me llevó consigo: allí le otorgaron la Orden “Lenin” (¡imagínese qué cinismo!) por haber participado en el asesinato de Trotsky El jefe del NKVD, Beria, le envió como regalo una caja con botellas de Napareulli, vino georgiano hecho en 1907 Las etiquetas de las botellas llevaban el emblema de la dinastía real, un águila bicéfala
“A Caridad la dejaron salir de la URSS, no habiendo aún terminado la guerra, en 1944 Desde aquel entonces, ella vivió constantemente en Francia y a veces vino a visitarnos para ver a los nietos Era una mujer de carácter contradictorio y psiquis inestable; además, era de buen ver y gustaba a los hombres Había abandonado a su esposo bastante temprano, al meterse a la política Poco antes de morir, Ramón me confesó que nuestra madre era drogadicta Conste que Ramón siempre recordó con cariño a mi padre, quien no tenía nada que ver con la política y era hombre inofensivo, mientras que con mi madre Ramón fue extremadamente serio, inclusive severo
“Las raras veces que Caridad venía a la URSS, se sentía horrorizada por el modo de vida y las costumbres locales Eso confirma la conclusión de que muchos comunistas tienen conciencia doble: piensan unas cosas, dicen otras y hacen terceras Mi madre también era así, a pesar de que aparentemente se trataba de una fanática comunista Murió en París, a la edad de 82 años, y por encima de su cama estaba colgado un retrato de Stalin Con todo, jamás se le ocurrió regresar a la URSS en vida
“Cada vez que venía, prácticamente nos íbamos a pique Era para demostrarle que la vida en la URSS no era tan insoportable como le parecía Queríamos crearle las condiciones a que estaba acostumbrada en París Cada comida en el restaurante terminaba con un escándalo: Caridad no podía esperar media hora hasta que el camarero decidiese atendernos Y en la URSS eso ya es habitual; entras en un restaurante y te sientas para esperar Recuerdo que una ocasión la llevamos a uno de los balnearios del Cáucaso Alquilamos una habitación para ella, pero nos exigió que la trasladáramos a otro hotel A duras penas conseguimos lo que pedía, pero de nuevo armó un escándalo No podía imaginarse que en el mejor hotel de la ciudad no hubiese un solo servicio higiénico para todas las habitaciones del piso Antes de morir, nos dijo: _Para destruir el capitalismo, algo he hecho; pero no entiendo nada acerca de cómo construir el socialismo_”
— ¿Ramón también tenía esa conciencia doble?
— Sabe, fue un fanático comunista, pero en los últimos años de su vida creo que comenzó a reflexionar Así, cuando llegó a la URSS, en 1960, ya estaba enterado de que muchos agentes de seguridad habrían sufrido represalias Una de las primeras cosas fue preguntar por Leonid Kótov Este había sido el número dos del NKVD en España, y su jefe en Madrid era el general Orlov Poco antes de terminar la guerra civil española, cuando la guillotina del terror estalinista ya estaba diezmando las filas del NKVD, Orlov se fugó de Madrid a Estados Unidos De allí, escribió una carta a Trotsky, advirtiéndole que se estaba preparando un atentado Trotsky no le creyó; pensó que era una provocación En cuanto a Kótov, regresó a Moscú tras el asesinato y recibió una condecoración
“Cuando regresó Ramón, Kótov estaba en la cárcel Por segunda vez La primera había sido en 1951 Stalin se atenía a un principio muy sencillo: una persona que conoce demasiado tiene que desaparecer Y Kótov sabía bastantes cosas Además era judío, y Stalin en aquel entonces estaba lanzando una campaña antisemita El verdadero nombre de Kótov era Naum Eitingón, aunque no me asombraría si éste también fuera un seudónimo Es decir, Stalin metió a Kótov en la cárcel, pero no llegó a matarlo en 1953 Stalin murió Poco tiempo después, el jefe del NKVD, Beria, puso en libertad a su exagente, pero en 1960, ya en la época de Jruchov, lo volvieron a encarcelar por haber sido colaborador de Beria Observando esos trastrueques, Ramón sacaba sus conclusiones, aunque sinceramente quería aplastar toda duda A veces, conversábamos con él sobre temas vedados Así, me burlaba de él, cuando al presidente egipcio, Nasser, le otorgaron la medalla Héroe de la Unión Soviética Mira a quién te han igualado —le decía yo Los dos sabíamos que en el gabinete de Nasser había un retrato de Hitler
“Y la muerte de Ramón fue horrible Le habían encontrado cáncer óseo Murió, tras de una larga agonía, el 10 de octubre de 1978 en Cuba”
— Hay testimonios que oyeron a su hermano decir, poco antes de la muerte, la siguiente frase: “Nos han engañado de manera brutal” ¿Habrá comprendido lo inútil que fue su sacrificio?
— Yo no sabía Además, el último deseo de Ramón era que lo sepultaran en Moscú Yo no estuve en el entierro; Galina, mi esposa, sí fue al cementerio
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Interviene en la entrevista Galina Mercader:
“Era un día muy triste, nublado La urna, una caja pequeña, la trajeron desde el aeropuerto y la colocaron cerca de la fosa Aparte de la esposa y los hijos de Ramón, todos eran desconocidos Todos vestían impermeables y gorros absolutamente iguales y los discursos que pronunciaban eran igualmente impersonales, un español, un héroe, que entregó su vida por el hermoso presente y el feliz futuro de la Patria, por el comunismo Había limusinas negras que cerraban la entrada del cementerio La urna fue instalada en la fosa y cubierta con una losa de piedra gris Luego, tocaron el himno, los guardias de honor hicieron su tradicional disparo, y ya Cuando vi la inscripción que ponían en la tumba, con el apellido falso de Ramón López, me puse a llorar”
Retomó la palabra Luis Mercader:
“Durante diez años cuidamos la tumba, plantamos las flores y todo Varias veces llamé al KGB, pidiéndoles que instalaran un monumento, pero siempre se negaron bajo el pretexto de que no había materiales o dinero Un día no pude aguantar más y les dije: “Las tumbas de sus generales parecen palacetes, y ustedes se niegan a levantar un monumento decente al héroe que sacrificó la vida
” En el cementerio de Kúntsevo, donde se encuentra la tumba del que sacrificó su vida en el altar del comunismo, todo sigue igual: una losa de granito rojo, instalada aquí sólo en 1987, todavía lleva la inscripción Ramón López, Héroe de la Unión Soviética Las mismas letras doradas adornan una placa conmemorativa que se encuentra a la entrada de la KGB en Moscú Y éste es otro de los enigmas de Ramón Mercader: su nombre no figura en la lista de Héroes de la Unión Soviética Ni con el seudónimo, ni con el nombre real Tampoco figura en las listas oficiales del Ejército Republicano, en el cual obtuvo el grado de comandante Ni siquiera en la iglesia parroquial donde fue bautizado ¡Es como si el hombre jamás existiera oficialmente!”
— ¿Qué me dice —le preguntamos a Luis— del misterio que sigue rodeando a su hermano tras la muerte?
— Le digo que es una injusticia y que ha llegado la hora de defender a Ramón Algunas de las publicaciones actuales, en particular aquéllas que recoge la prensa soviética, son injustas con la memoria de mi hermano, hombre que se entregó de lleno a una idea en la que creía y para la cual vivía Ya es hora de devolverle el nombre, de decir por fin toda la verdad
— Pero no podemos descartar la posibilidad de que ahora, en la época de la glásnost, las cosas se llamen por su nombre, y se diga que Jaime Ramón Mercader del Río cometió un crimen, un asesinato político Y que no se pueda otorgar la medalla “Héroe de la Unión Soviética” por un asesinato
— Mi hermano cumplió la tarea que le habían encomendado

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