Una fuente de riqueza sin vigilancia

Una fuente de riqueza sin vigilancia
Con la complacencia oficial, la radiodifusion es propiedad de un grupo cerrado
Rodrigo Vera
Unos cuantos grupos familiares, algunos desde que nació la radio en México, son los que manejan la industria radiofónica nacional, con el apoyo y la aquiescencia del Estado mexicano, que les refrenda concesiones o les otorga nuevas frecuencias, tanto en el ámbito nacional como en el regional El actual gobierno, con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes encabezada por Andrés Caso Lombardo, no ha sido excepción

Investigaciones especializadas diversas concluyen que son catorce las familias en cuyas manos, puede decirse, está concentrada la mayoría de las concesiones de estaciones de radio que funcionan en el país Y una concesión radiofónica es ruta segura al enriquecimiento
Estas catorce familias son:
En el centro del país, la de Joaquín Vargas, Francisco Ibarra López, Emilio y Rogelio Azcárraga, Clemente Serna Alvear, Guillermo Salas Peiró, la familia Suárez, José Luis Fernández Herrera y María Esther Gómez, viuda de Aguirre
En el sur: Andrés García Lavín, los Arceo Corcuera y José de Jesús Partida Amador
En el norte: Francisco Antonio González, Javier Sánchez Campuzano y la familia Boone Menchaca
El 2 de julio de 1989 caducaron las concesiones de 421 radiodifusoras —casi 50% de las cerca de 1,200 del país— y la SCT las refrendó sin exigir nada
Cuatro días después, el 6 de julio, en Puerto Vallarta, Caso Lombardo se reunió con los directivos de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) —controlada por esas familias— y les prometió que en este sexenio se instalarían 250 nuevas radiodifusoras
—¿Cuántas de éstas ya han empezado a operar?
—Lo ignoramos No se ha dado una lista de las nuevas concesiones Es muy probable que las estén acaparando los mismos grupos, cobijados por prestanombres— dice Enrique Velasco Ugalde, investigador de la UAM Xochimilco
El 23 de abril de 1990, en el Diario Oficial se publicaron los acuerdos mediante los cuales la SCT otorga a Francisco Antonio González —el “zar” de la radiodifusión en el norte— las concesiones para que opere nuevas radiodifusoras en Torreón, Nuevo Laredo, Tampico y Zihuatanejo La decisión provocó protestas en Torreón, donde un empresario local ganó un amparo, debido a que fue aspirante a la concesión e ilegalmente descartado por la SCT, según informa el corresponsal Antonio Jáquez
—La radiodifusión es una industria familiar que está formando poderosas dinastías— dice Oscar Morales, investigador, locutor en varias estaciones de radio y profesor en la Universidad Iberoamericana
Añade:
“La comunidad radiodifusora forma una élite a la que es sumamente difícil acceder”
En su estudio La radio comercial regional: anatomía de un poder, agrega que varios de los presidentes que ha tenido la CIRT están ligados a las poderosas familias de Clemente Serna Alvear, José Luis Fernández Herrera, Luis Ignacio Santibáñez Flores, José Larís Rodríguez y José Luis Rodríguez Ibarra, yerno de Pancho Aguirre, figura legendaria en la industria de la radiodifusión
En su afán de congraciarse con el gobierno en turno, la Cámara —dice Morales— ha sido hasta publirrelacionista gubernamental Durante el sexenio lopezportillista, cita como ejemplo, realizó investigaciones “acerca de la imagen de López Portillo y sobre la penetración de las campañas gubernamentales contra el abstencionismo electoral, entre otras Sus resultados eran presentados a Rosa Luz Alegría y a Margarita López Portillo, ya que entonces no se sabía cuál de ellas sería le encargada de `dar línea’ en las áreas de comunicación social”
Rosa Luz Alegría, entonces subsecretaria de Planeación de la SPP, fue invitada a inaugurar la convención anual de la CIRT, de 1977, en Ixtapan de la Sal
“El gran ausente, aquel día, fue Clemente Serna Alvear (propietario de Radio Programas de México), quien se encontraba en España con un grupo de empresarios mexicanos, para tejer algunas transacciones que dieran marco a la ya inminente reanudación de relaciones con la monarquía española”
Velasco Ugalde dice cuáles son las ocho familias que forman la élite de la radio en la Ciudad de México, qué grupos y cuántas estaciones manejan:
María Esther Gómez viuda de Aguirre controla las nueve estaciones de Radio Centro; Guillermo Salas Peiró posee las siete radiodifusoras del Núcleo Radio Mil; Emilio Azcárraga tiene las seis estaciones de Televisa Radio; Rogelio Azcárraga, primo de aquel, controla las cinco estaciones de Radio Fórmula; Francisco Ibarra López tiene bajo su control las cuatro estaciones del Grupo Acir (el segundo más poderoso del país); José Luis Fernández Herrera controla las cuatro estaciones de Radio Metrópoli; la familia Suárez tiene el Grupo Agentes de Radio y Televisión (ARTSA), con tres estaciones en el Distrito Federal; Clemente Serna Alvear posee las tres estaciones de Radio Programas de México, y, finalmente, está Joaquín Vargas, quien controla al grupo Frecuencia Modulada Mexicana (FM Globo y Estéreo Rey), quien obtuvo la concesión de los restaurantes Wings cuando Caso Lombardo fue director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares
LOS PODEROSOS FRONTERIZOS
La investigadora Florence Toussaint —en su libro Recuento de medios fronterizos, publicado el año pasado— enlista los grupos radiofónicos en los estados fronterizos del país donde los más poderosos son: el de Andrés García Lavín, en el sur, y el de Francisco Antonio González, en el norte Vinculados ambos al grupo Televisa
Analiza primero las relaciones económicas y de poder de la frontera sur:
“Radiodifusoras, televisoras y periódicos de varias ciudades del sureste son propiedad de empresarios cuyos negocios se extienden más allá de los aparatos informativos Inversiones en hoteles, ranchos, empacadoras, tiendas de autoservicio, distribuidoras de automóviles y de bebidas alcohólicas, constituyen el origen de la riqueza de las familias involucradas en el manejo de los medios masivos Su influencia incluso llega a rebasar un solo estado y se vuelve regional, como en el caso de Andrés García Lavín”
Agrega que con base en operaciones en Mérida, la influencia de García Lavín se extiende a Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y Chiapas Es dueño de las estaciones radiofónicas Radio Mil, XHGL y XEZ, en Mérida, y XECAM en Campeche Tiene vínculos con los O`Farril y con Televisa Tiene acciones en los periódicos Novedades de Mérida, Quintana Roo y Tabasco Por lo que hace a televisión, tiene el Canal 3 de Mérida, a través del cual se difunden series y telenovelas adquiridas en Televisa, y controla las repetidoras de Canal 2 en las ciudades de Villahermosa, Mérida, Campeche y Tuxtla Gutiérrez
También, ha invertido en bienes raíces y en supermercados en Campeche y Mérida Posee la congeladora de Camarón La Peninsular de Campeche y la línea Aero Caribe
Después de García Lavín, están los hermanos campechanos Alberto y Alvaro Arceo Corcuera, quienes poseen las estaciones radiodifusoras XEA, XERAC y XHIM, en Campeche; la XEY en Mérida, XHSE en Champotón, XHESC-FM en Escárcega y XETH en Palizada Alvaro escribe una columna política, sin firma, en el periódico Tribuna, de Campeche, el cual —junto con el vespertino Tribuna de la Tarde— pertenece a los Arceo Corcuera Según el libro, se dice que la inversión inicial la compartieron con el exgobernador Carlos Sansores Pérez
Además, tienen acciones en bienes raíces, en hoteles de México, Cancún y Campeche, una fábrica de licor —Ron Palmeras— y acciones en el ingenio La Joya
Es cercana su relación con el gobierno campechano; Alvaro llegó a ser, en 1987, presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado
El tercer magnate de la radiodifusión del sur es José de Jesús Partida Amador Asentado en Chiapas, posee XEUI, en Comitán; XEWM en San Cristóbal y XEJPV, en Zaragoza, Chihuahua En Tuxtla Gutiérrez maneja el Canal 5 local y ya inicia gestiones para instalar repetidoras en San Cristóbal y Comitán
También se le conocen, en Chiapas, fincas y ranchos
Junto con Partida Amador, Jaime Fernández Armendáriz es el más conspicuo empresario de los medios en Chiapas Maneja las estaciones radiofónicas XEKQ, XECE y XETAP, en Tapachula Y es también dueño del periódico Número Uno, editado en Tuxtla Gutiérrez
El concesionario Amin Shiman le hace la competencia con las estaciones XETS, en Tuxtla; XETG, en Tapachula; XEDB, en Tonalá y XEUI en Cintalapa Este tiene la desventaja de ser sólo hombre de radio
Y sobre los monopolios en el norte, dice Toussaint que “en cada ciudad y estado aparecen grupos privados que usufructúan desde tres emisoras hasta veinte o más”
Entre los grupos que operan en los estados norteños el mayor es Estrellas de Oro —cuyos dueño es Francisco Antonio González—, con 26 radiodifusoras en Nuevo León, Baja California, Coahuila, Tamaulipas y San Luis Potosí; a éstas se les suman las que le acaba de otorgar la Secretaría de Comunicaciones Son suyas más de la mitad de las frecuencias radiales de Monterrey, donde posee el Canal 12 de televisión y el Diario de Monterrey, situado entre los tres primeros de la ciudad Estrellas de Oro tiene, además, restaurantes, centros comerciales, distribuidoras de automóviles y 43 salas cinematográficas en Monclova, Saltillo, Monterrey, Nuevo Laredo y Reynosa
Otro grupo de peso es el de Javier Sánchez Campuzano, empresario del Distrito Federal con intereses en la radio y la televisión fronteriza, asociado con capitales norteamericanos Posee dos emisoras en Ciudad Juárez En televisión, tiene inversiones en el Canal 26 de El Paso y en el 27 de Nuevo Laredo Cuatro emisoras más están bajo su égida: dos en Reynosa, una en Piedras Negras y otra en Parras
El tercer grupo en importancia es el de José y Ricardo Boone Menchaca, quienes tienen quince radiodifusoras en Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas
Con sede en el Distrito Federal, la cadena Radiorama —el más grande consorcio radiofónico del país, controla cerca de 150 estaciones— afilia a 70 radiodifusoras en seis estados del norte del país, la mayoría en Chihuahua
¿Cómo son los empresarios de la radiodifusión en México? ¿Cuál es su mundo? El investigador Oscar Morales los divide en radiodifusor de provincia y el del Distrito federal:
“El radiodifusor de provincia es pintoresco y bonachón; antisolemne y anecdótico, con gran satisfacción contará que festejó los 15 años de su hija con un fiestón en el club más prestigiado de la región, mismo que trasmitió a control remoto a todo su auditorio
“Siente que en la capital no le hacen caso, cuando mucho contará con un representante dentro del Consejo Directivo; su máxima satisfacción consiste en acudir anualmente a la Semana de la Radio y la Televisión, comer con el Presidente y todo su gabinete
“Se dan casos extremos de radiodifusores de provincia peleados a muerte con los del centro Rasgo común es su marcado individualismo y falta de solidaridad con su propio gremio En sus reuniones se portan simpáticos y bromistas Pero en la lucha diaria son acérrimos enemigos, se pelean los clientes, no siempre en buena lid, pues con frecuencia `quiebran’ tarifas con ese fin Constantemente andan al acecho de estaciones que estén pasando por un mal momento para adquirirlas, de ahí que cada vez sea más difícil hallar una emisora independiente La tendencia es la concentración de la industria en menos manos
“Los radiodifusores están acostumbrados a ser cortejados por anunciantes y publicistas Todo se les da fácilmente: los anunciantes y agencias les compran tiempo, las disqueras les regalan los discos, el gobierno los cuida y consiente, permite que importen el equipo que necesitan (casi el 100% es de origen extranjero) y públicamente les aplaude por su profesionalismo y patriotismo son firmes defensores del status quo
“Entonces, no nos extrañe que la programación radial sea tan sosa y carente de creatividad; los concesionarios no tienen ninguna razón para mejorar su calidad
“Su temor crónico a que les cancelen la concesión provoca que únicamente reinviertan en las emisoras lo estrictamente indispensable Los que no deciden sacar su dinero del país, invierten en otros negocios como agencias de publicidad, restaurantes, productoras de audiovisuales, revistas y otros”
DESDE SIEMPRE, LOS MISMOS
Alma Rosa Alva de la Selva —en su investigación Del corazón del cuadrante nacional: la radio comercial de la ciudad de México— señala que desde sus orígenes la radio ha tenido fines comerciales y ha estado en manos de los mismos grupos:
“La radio surge en México al amparo de intereses económicos de fracciones de la burguesía porfirista, como las familias Milmo y de Tárnava, y de otros grupos emergentes —en el caso de los Azcárraga— que comienzan a asociarse con corporaciones trasnacionales para impulsar la instauración de la radio de mercado en nuestro país”
La radio comercial surge en México en 1923, al fundarse las estaciones CYL —establecida por Raúl Azcárraga Vidaurreta en sociedad con el periódico El Universal— y la CYB, propiedad de la cigarrera El Buen Tono
Se consolida en 1930, con la fundación, por Emilio Azcárraga Vidaurreta, de la XEW, que se convertiría en la estación más influyente que ha existido en México A partir de entonces, las estaciones de radio en la ciudad de México marcan la pauta a las demás estaciones mercantiles de provincia
“La expansión radial se produjo en el ámbito de una amplia complacencia del Estado mexicano, que auspició la operación comercial del medio y el cual, a pesar de haber fundado sus emisoras casi simultáneamente a la creación de las estaciones comerciales, no estableció regulación alguna al respecto”, agrega Alva de la Selva
Plutarco Elías Calles dio los primeros pasos en materia de normatividad, al expedir la Ley de Comunicaciones Eléctricas, que consistía principalmente en disposiciones técnicas, sin regular los contenidos y funcionamiento
Siguió la Ley de Vías Generales de Comunicaciones, de 1931, que sólo actualizaba las disposiciones técnicas de la anterior El presidente Cárdenas tampoco introdujo modificaciones sustanciales No contempló los contenidos de los mensajes radiofónicos y sus funciones sociales, educativas y culturales Dejó libre el camino a los radiodifusores privados, quienes siguieron usando la industria en beneficio de sus intereses
En 1960, el Estado Mexicano, a través de la Ley Federal de Radio y Televisión, se apoya legalmente para intervenir como emisor Además decide regular la industria, pero la presión de los concesionarios se lo impide En 1968, éstos lograron pagar sus impuestos a cambio del llamado `tiempo fiscal’
El artículo 16, de esta ley vigente, protege inclusive los monopolios:
“El término de una concesión no podrá exceder de 30 años y podrá ser refrendada al mismo concesionario que tendrá preferencia sobre terceros”
Con Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz se concentra la propiedad y el control de las radiodifusoras en “un reducido conjunto de agrupaciones con sede en la capital, que si bien no acaparan un número importante de concesiones, sí controlan en medida considerable el manejo de numerosas emisoras Este esquema de centralización se da también en el área publicitaria, que se encarga de nutrir al medio, y en el área de la producción musical con la que llena sus espacios”, abunda la investigadora, autora del libro Radio e ideología
Comerciante avezado, Azcárraga Vidaurreta logró diseñar una programación atractiva en la XEW Consiguió que alrededor de los aparatos de radio se reuniera cada vez mayor cantidad de gente, y obviamente, que aumentara el número de anunciantes y el tiempo de spots
Puntal de este éxito fueron la radionovelas Azcárraga escribió entonces:
“El mayor auditorio con que cuenta el radio es femenino Mientras la señora de la casa está dedicada a sus tareas domésticas, el receptor es un compañero que le ayuda a hacer menos pesadas sus labores Ella es también la que sugiere al marido la necesidad de hacer ciertas compras”
José Luis Gutiérrez Espíndola, en su investigación La radionovela comercial: ¿Un género en decadencia?, afirma que “las empresas trasnacionales estadunidenses veían a América Latina como territorio natural de conquista y explotación para sus productos La radionovela, en este contexto, tenía como principal objetivo vender productos fabricados por aquellas empresas” Y aclara que no eran sino “el pretexto” para insertar comerciales
Así, las principales trasnacionales crearon sus departamentos de radionovelas —con sus técnicos, escritores, productores, directores y actores—, que operaban principalmente en La Habana y Nueva York Ganaron renombre algunos escritores del género: Caridad Bravo Adams, Delia Fiallo, Inés Rodena, Fernanda Villeli, Félix B Caignet
Patrocinadoras por excelencia de la radionovela, fueron las trasnacionales Procter and Gamble y Colgate Palmolive
De los años 40 a los 60 México vivió el auge de la radionovela: “Elena Montalvo”, “Chucho el Roto”, “Momentos apasionantes”, “Corazón de madre”, “La familia González”, “El que la hace la paga”, “Anita de Montemar”, “El conde de Montecristo”, “El brindis del bohemio”, “Corazón, diario de un niño”, “Don Porfirio Díaz”, “Los cruzados de la fe”, “El insepulto”, “Vidas en penumbra”, son algunas de las muchísimas radionovelas que entonces lograron atrapar más público, muchas de ellas escritas y producidas por el Departamento de Publicidad de la Palmolive, dramatizadas por el Teatro Palmolive del Aire, creado en 1940 por Juan José Gurrola
Pero el mayor éxito fue la radionovela “El derecho de nacer”, del cubano Félix B Caignet, quien se inspiró en una encíclica papal que combatía el aborto
En los setenta el género decayó Ya no era redituable
Los empresarios se dieron cuenta de que “los ingresos por publicidad eran los mismos en las horas que se trasmitía música grabada y en las que se pasaban radionovelas, pero el costo de producción de éstas era mucho mas alto”, dice Gutiérrez Espíndola
Actualmente hay en el cuadrante música para todo gusto Los Azcárraga, por ejemplo, transmiten música tropical en La Tropi “Q”, y ranchera en La “Q” Mexicana Salas Peyró trasmite música moderna en Rock 101 Y la familia Aguirre música del recuerdo en Radio Joya y Radio Universal A lo largo de su historia, la radio ha promovido desde Crí Crí hasta Juan Gabriel
Dice Alva de la Selva:
“La radio comercial se escabulle de una realidad social de fuertes diferencias y contrastes, de los problemas de una sociedad estancada en la crisis para, en cambio, proponer a sus escuchas puntos de confluencia ficticios, en torno de éxitos musicales o figuras artísticas creadas con el apoyo promocional de los medios Esta `función’ de la radio comercial, además de proporcionar a los radiodifusores privados beneficios económicos nada despreciables, rinde importantes dividendos en el terreno político, actúa como un elemento de cohesión social que contribuye a preservar las condiciones que apoyan los intereses del grupo gobernante y de las élites económicas y políticas
“Bajo esta perspectiva, una modificación profunda, con un enfoque auténticamente social del funcionamiento de los medios, no pareciera resultar necesaria, sino incluso poco deseable para los fines de preservación del orden político”
Y repara en la falta de “un plan rector en materia de comunicación social que ubique y apoye los esfuerzos estatales en este terreno La incongruencia de la acción del Estado en los medios ha derivado en el fortalecimiento de la gestión comercial”
RIQUEZA ASEGURADA
Velasco Ugalde afirma que el precio promedio por minuto de publicidad en las 49 emisoras capitalinas es de 267,000 pesos Y que éstas en su conjunto comercializan 544 horas diarias, por lo que reciben pagos a razón de 8,714 millones 880,000 pesos diarios
Como negocio clandestino, agrega que —a través de la banda de Frecuencia Modulada— los radiodifusores trasmiten información de datos por circuito cerrado para determinadas instituciones, lo cual les reditua jugosas ganancias extra
—Son señales de radio privadas que solamente llegan a quienes contratan estos servicios en las radiodifusoras y tienen el aparato sintonizado para captar la señal Eso ya se está haciendo Pero nadie sabe qué estaciones, con qué criterios, cuánto cuestan, cómo se negocia
—¿Está legalmente permitido?
—Simplemente no está reglamentado Se acaba de descubrir Apenas se está buscando reglamentación a nivel internacional
—¿Se conocen casos en México?
—Desgraciadamente no se puede demostrar La SCT debe informar sobre esto Y es lo que no quiere hacer
Añade que Radio Televisión y Cinematografía —dependiente de la Secretaría de Gobernación— “no tiene el más mínimo sistema de monitoreo para vigilar a las radiodifusoras Y si acaso monitorea lo hará en la Ciudad de México, con equipo rudimentario Pero el grueso de la radiodifusión en el país no tiene vigilancia ¡Los empresarios están desatados! Se les da toda clase de canonjías por ser un soporte del sistema político”
Recalca:
“Radio Red es la voz oficial de la radio en este país Por José Gutiérrez Vivó pasa todo lo que quiere difundir el gobierno En cambio, la radio estatal está prácticamente abandonada”
Pugna porque haya legisladores expertos en comunicación: “Actualmente no los hay Es urgente que al Congreso llegue gente con sensibilidad y conocimiento, que pueda discutir al tú por tú con la SCT y que no hagan el ridículo como el diputado Pablo Gómez ante el secretario de Hacienda, cuando le dijo que el 125 era el impuesto sobre la renta”
Mientras que Fernando Mejía Barquera, en su estudio La administración del espectro radioeléctrico en México (La necesidad de una redistribución democrática de las frecuencias) señala que “la mayor parte de las organizaciones democráticas” ha preferido utilizar los espacios en las estaciones del Estado, o los tiempos de trasmisión a que éste tiene derecho en las emisoras comerciales
Optimista, cree posible una democrática repartición de las radiodifusoras a los partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, instituciones educativas:
“El país podría tener la oportunidad histórica de contar con una estructura de radiodifusión que le ayude a enfrentar la crisis de fin de siglo preservando, y aun ampliando, las condiciones de convivencia social pacífica, de discusión democrática y de respeto a los derechos de información y de libertad de expresión”

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