Hace un año la Procuraduría de Sinaloa consideraba “resuelto” el caso

Hace un año la Procuraduría de Sinaloa consideraba “resuelto” el caso
Cambian personajes y hechos en el asesinato de Norma Corona
Ignacio Ramírez
Culiacán, Sin – A un año del asesinato de la doctora Norma Alicia Corona Sapién, el 21 de mayo de 1990 y “resuelto” oficialmente el siguiente 2 de julio, el caso está hoy más embrollado, artificialmente, que cuando ocurrieron los hechos
En la primera versión se mencionaba a Ramón Laija Serrano, “El Ramoncillo”, a Ricardo N y a un individuo apodado “El Cacho” como los autores materiales del crimen, identificados por los testigos oculares, mediante retratos hablados en sus primeras declaraciones oficiales Eran los mismos que, según Adolfo Lugo Cárdenas, quien trabajó para ellos seis meses, habían matado al licenciado Jesús Alfonso Güemes Castro y a los venezolanos José Vladimir Arzolay Mendoza, Víctor Julio Suate Peraza y Amaury José Glaciano Planchartt
Cuando aparentemente el caso presentaba visos de solución, las autoridades ofrecieron, de pronto, una segunda versión, apoyada con pruebas, hipótesis y con otros detenidos Identifican a Jacobo Isaac Chávez Lafarga, “El Caballo”, “El Potro” o “El Flaco”, como el autor material, junto con Fermín Murillo Beltrán, “El Viejo”; José Rosario Angulo Quintero —recluidos en el Instituto de Rehabilitación Social de Sinaloa— y Camilo Beltrán Gastélum, comandados por Santos Humberto Arellano Bazán, “El Santillos”, asesinado el 29 de junio del año pasado, en Tijuana
Y como autor intelectual, a Salvador Zazueta Calderón, “El Titón”, ligado a los narcotraficantes Miguel Angel, Gustavo y Enrique Rico Urrea, prófugo éste de la justicia
En muchas contradicciones han incurrido los protagonistas de la segunda versión, pero las han ocultado hasta ahora la Procuraduría General de Justicia de Sinaloa y la Procuraduría General de la República Inclusive la Comisión Nacional de Derechos Humanos basa su recomendación sobre el caso, fechada el 15 de enero de este año y firmada por el doctor Jorge Carpizo, en la detención de Jacobo Isaac Chávez Lafarga y sus supuestos cómplices La CNDH no toma en consideración la primera versión
Por ejemplo:
Chávez Lafarga declaró, primero, que disparó en tres ocasiones y después en cuatro, por la espalda contra la doctora Norma Corona lo cual no concuerda con el resultado de la autopsia También, que sus cómplices Arellano Bazán y Salvador Robledo, “El Chava”, portaban un “cuerno de chivo” AK-47 y una pistola Colt calibre 38 Super, el primero, y un rifle R-15 y una Colt calibre 38 Super, el segundo Y él, una pistola calibre 45 Colt, niquelada, con cachas de madera color café, modelo Mar IV, que le había regalado “El Santillos” Después reconoció, como el arma que utilizó para dar muerte a Norma Corona una pistola calibre 45 Colt Mk IV, modelo Goverment, matrícula 76590B70, con cachas de hule negro Con anterioridad, cuando les fue decomisado el arsenal que tenían en su poder, sólo dos calibre 45 les habían recogido: un revólver Colt matrícula 272918 y una pistola Goverment matrícula C159759 “El Caballo”, “El Potro” o “El Flaco” dijo también que “El Santillos” le había disparado un tiro a Norma Corona, pero el peritaje de balística respectivo menciona que fueron dos pistolas escuadra calibre 45, las que se utilizaron en el crimen, lo cual coincide con la primera versión, la de los testigos oculares Finalmente, en su declaración preparatoria, Chávez Lafarga se retractó y refirió que él no disparó, que quien mató a Norma Corona fue su jefe, “El Santillos”
Otra de las contradicciones:
Los testigos oculares y los policías municipales que vieron el vehículo en el que iban los homicidas coincidieron en que se trataba de una camioneta Chevrolet Cheyenne, pick up, sin placas, con los vidrios polarizados y una antena en el capacete, azul, azul marino o azul fuerte Según los detenidos, fue escondida en la casa de “El Chava”, en la colonia 21 de Marzo, y posteriormente en la casa de “El Santillos”, en Tijuana, cuando fue encontrada días después en la Base de Coordinación de la Policía Judicial del Estado
Posteriormente “El Caballo” dijo que era negra Luego, el ministerio público consignó dos colores, negro con azul Otro de los detenidos dijo que estaba pintada de rojo metálico con franjas grises, y, finalmente, las autoridades dieron como un hecho que era de color “tornasol”, con placas AJ0040 de Baja California
La causa penal 71/990 consta en un expediente que contiene partes informativos, dictámenes médicos, peritajes en balística, declaraciones ministeriales, constancias periciales, retratos hablados, fotografías, croquis Con base en ese expediente se reconstruye la historia del homicidio
LA PRIMERA VERSION
El 21 de mayo, según declaró Olga Lidia Peña Ontiveros, secretaria de Norma Corona, ésta recibió diversas llamadas telefónicas de personas conocidas, en relación con casos jurídicos Alrededor de las 19 horas, la doctora salió de su oficina, en la calle de Andrade 475 Norte, despacho 4, para dirigirse al salón de belleza Helen’s, en la colonia Las Quintas, pues después iría a una función de teatro
Olga Lidia recordó que desde hacía tres días veía a un individuo vestido de negro rondando por las escaleras y el pasillo de la oficina La señora María Elena Garza de Meraz, dueña de una tienda de ropa para damas, habló con él cinco días antes, cuando le preguntó algunos precios La empleada doméstica Leonor Delgado Bórquez lo estuvo observando desde días antes, también en esa tienda, cuando hacía tiempo para llegar a su trabajo “Era como de 26 ó 28 años de edad, 180 de estatura, tez morena clara, ojos cafés, nariz recta, labios gruesos y pelo castaño; vestía camisa, pantalón y botas negros”
Javier Soto Velarde, subcomandante de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, declaró el 23 de mayo que iba por la calle de Hidalgo, a bordo del auto patrulla número 3, con dos elementos a su cargo, cuando a las 19 horas, aproximadamente, escuchó un mensaje por radio, de los tripulantes de la patrulla número 97 Iban siguiendo a una camioneta Chevrolet Cheyenne, azul, con antena en el toldo y vidrios polarizados, donde llevaban, al parecer, a una persona secuestrada Cuando llegó al lugar de los hechos, había un Ford Cougar con las puertas abiertas y una persona muerta
José Antonio Castellanos González, agente de la DSPM, uno de los tripulantes de la patrulla 97, dijo que trataron de dar alcance a la camioneta Cheyenne, inúltilmente, debido al tránsito Antes de llegar a las calles Riva Palacio y Zaragoza, algunas personas les gritaron que allí había una persona herida en el pavimento Llegaron y pidieron el auxilio de la Cruz Roja La Cheyenne siguió rumbo al malecón
Uno de los testigos oculares, Elsa Olivia Márquez García, declaró que como a las 19 horas, aproximadamente, caminaba por la calle Ignacio Zaragoza cuando escuchó cuatro detonaciones y luego otras dos Vio a dos individuos caminando apresuradamente por Zaragoza, con pistolas escuadra en las manos, que le dieron alcance a una camioneta Chevrolet azul marino, que transitaba lentamente, subiéndose a la cabina Se fueron con “rumbo desconocido” “Uno de ellos era como de 27 ó 30 años, 185 de estatura aproximadamente, tez blanca, vestido con camiseta, pantalón y botas negras”
Con los datos recabados de los primeros testigos, el dibujante Octavio Verduzco Carrera realizó los retratos hablados de los presuntos homicidas Leonor Delgado Bórquez reconoció a uno de ellos, Ramón Laija Serrano, “El Ramoncillo”, y Elsa Olivia Márquez García a otro, identificado como Ricardo N
A las 23 horas del 21 de mayo, el grupo de investigadores del caso entrevistó, en la penitenciaría, al interno Adolfo Lugo Cárdenas, detenido el 11 de marzo de 1990 por haber estado involucrado en los asesinatos del licenciado Jesús Alfonso Güemes Castro y de los estudiantes venezolanos; inclusive, fue él quien llevó a los agentes federales a la fosa donde los inhumaron Al tener enfrente los retratos hablados identificó a “El Ramoncillo”, a Ricardo N y a otro, apodado “el Cacho”
Relató:
“Hacía seis meses que no tenía dinero Un día conocí ocasionalmente a Ramón Laija Serrano, quien me ofreció trabajo Me llevó a un domicilio en la colonia Universitaria, pero antes me cubrió los ojos con un pedazo de tela Me dijo que no abandonara el lugar porque me mataría Hasta allí llegaban siete u ocho individuos para visitar a El Ramoncillo, se hacían pasar por agentes de la Policía Judicial Federal Vestían ropa de color negro y portaban diferentes tipos de armas El 22 de febrero secuestraron al licenciado Jesús Alfonso Güemes Castro y a tres individuos de origen venezolano, los mataron con armas de fuego y sus cuerpos los dejaron semienterrados a dos kilómetros aproximadamente del Hotel Puerta del Sol Conocí a unos que les decían El Compa, El Ricardo y El Cacho, porque trabajé con ellos durante seis meses”
En su dictamen de la autopsia del cuerpo de Norma Corona, del 22 de mayo, los doctores Joel Quiñonez Reyna y Rosa Elena Carrillo Abitia, diagnosticaron las siguientes lesiones, ocasionadas por arma de fuego: herida con orificio de entrada en región parietal izquierda y orificio de salida en región parietal derecha; herida con orificio de entrada en región inferior y exterior de escápula derecha, parte anterior, con orificio de salida en línea media axilar izquierda a cinco centímetros precisamente de la axila izquierda, y herida con orificio de entrada en región anterior, a nivel lumbar, con orificio de salida en región posterior, a nivel de flanco derecho, por encima de la cresta iliaca derecha, en la región abdominal
Los peritos en balística, Daniel Guerrero Bojórquez y Mayra A Maldonado Castro, en su dictamen sobre los cinco casquillos y tres proyectiles, todos calibre 45, remitidos para su estudio, llegaron a la siguiente conclusión: “En el hecho violento donde se colectaron tanto los casquillos como los proyectiles remitidos, se dispararon dos armas de fuego tipo pistola escuadra calibre 45”
De las constancias periciales que obran en autos, se acredita que Norma Corona “fue interceptada manejando a bordo de su automóvil Ford Cougar, gris, modelo 88, por varios individuos que viajaban a bordo de una camioneta Chevrolet Cheyenne, pick up, color azul, dos de los cuales lograron subirse a la unidad en que viajaba, pero ella logró escabullirse y alejarse algunos metros después de que su vehículo se detuvo en un momento determinado Sin embargo, fue alcanzada por aquellos individuos, quienes le efectuaron diversos disparos
“La presunta responsabilidad penal de Ramón Laija Serrano ‘El Ramoncillo’, Ricardo N y una persona apodada ‘El Cacho’se encuentra en autos plenamente demostrada con los elementos de comisión que sirvieron de base para comprobar el cuerpo de los delitos”
Con base en lo anterior, el 8 de junio fueron giradas las órdenes de aprehensión contra los presuntos responsables, por los delitos de homicidio y asociación delictuosa
LA SEGUNDA VERSION
Un mes después, el 2 de julio, en conferencia de prensa encabezada por el gobernador Francisco Labastida Ochoa y por el entonces delegado de la Procuraduría General de la República, Marco Antonio Rosales de la Garza —en la que estuvieron casi 50 periodistas del Distrito Federal y seis extranjeros, traídos especialmente en el avión Emiliano Zapata de la Presidencia de la República—, el procurador de Justicia del Estado, Manuel Lazcano Ochoa, dio una segunda versión del homicidio de la doctora Norma Corona
“Se trabajó en una segunda posibilidad, derivada de los datos que arrojó la averiguación inicial”, dijo
De acuerdo con su exposición, se determinó “por el parecido”, la presunta culpabilidad de Jacobo Isaac Chávez Lafarga, “El Caballo”, “El Potro” o “El Flaco”, como uno de los autores materiales Y de Manuel Salvador Zazueta Calderón, “El Titón”, como el autor intelectual del crimen
En ampliación del ejercicio de la acción penal fueron detenidos y declarados formalmente presos, además de “El Caballo”, Fermín Beltrán Murillo, “El Viejo”, José Rosario Angulo Quintero y Camilo Beltrán Gastélum, los tres primeros por los delitos de homicidio calificado y asociación delictuosa y el último por encubrimiento
También fueron acusados por lo mismo Santos Humberto Arellano Bazán, “El Santillos”; Salvador Robledo, “El Chava”; Manuel Salvador Zazueta Calderón, “El Titón”, y Miguel Angel Rico Urrea, “El Chichón”, contra quienes se giró orden de aprehensión
Jacobo Isaac Chávez Lafarga, de 27 años de edad, originario de Culiacán, casado, con instrucción hasta el segundo año de la licenciatura en Administración y Finanzas, en su primera declaración, el 20 de junio, en los separos de la calle de López de la PGR, en la ciudad de México, dijo que trabajó como agente de la Policía Judicial de Sinaloa y que conocía a Santos Humberto Arellano Bazán desde la infancia, relación amistosa que se estrechó cuando “El Santillos” era miembro, también, de esa corporación
Que en septiembre de 1989 “El Santillos” lo introdujo en su banda, dedicada a ejecutar personas Y que por instrucciones de su jefe participó directamente en el homicidio de la doctora Norma Corona, utilizando para ello una camioneta Chevrolet Cheyenne negra, así como un arma de fuego calibre 45, con la que le produjo la muerte
“Esperamos la salida de la licenciada Corona de su despacho, quien abordó su Cougar gris, siguiéndola nosotros en la Cheyenne, tripulada por ‘El Santillos’ Logramos darle alcance cuando se estacionaba en la calle Rafael Buelna, por Nogales o Morelos, y de inmediato, en los momentos que descendía de su vehículo, simulé un asalto y quedó controlada Puse en marcha el Cougar, seguido por la camioneta con ‘El Santillos’ y ‘El Chava’ Y calles más adelante, cuando se emparejaron, bajaron ellos y ‘El Santillos’ me dio la orden de matarla, disparándole en tres ocasiones, en tanto que ella rodaba al piso por la puerta derecha, donde considero que ‘El Chava’le disparó también, huyendo a la casa de éste y después a Tijuana”
Chávez Lafarga señaló a Miguel Angel Rico Urrea, “El Chichón” —quien proveía de cocaína a “El Santillos” y éste a su vez lo hacía con los miembros de su banda— como “la persona que fraguó el crimen, debido a problemas con un grupo de enfermeras, a las que asesoraba Norma Corona” Y que por su “trabajo” recibió en pago o anticipo 500,000 pesos en efectivo y luego 300 dólares más
En el acta de la Policía Judicial Federal de fecha 29 de junio, se asienta que “El Caballo” manifestó que tres días antes de los hechos, “El Santillos” comentó: “¿Saben qué? la licenciada Norma Corona Sapién se está metiendo mucho en lo que no le importa, nos está estorbando y hay que matarla” Y que después de ocurridos los hechos, en casa de “El Chava”, le puso a la camioneta placas del estado de Baja California
Al día siguiente, en la ciudad de México, ante el agente del ministerio público federal Gerardo Manuel Moncada, cambió en parte sus primeras declaraciones: que cuando la Cheyenne se emparejó con el Cougar, “El Santillos” se bajó y le gritó ‘!Mátala, mátala cabrón!’, por lo que le disparó en cuatro ocasiones a Norma Corona cuando ésta se encontraba de espaldas “Luego corrí a la camioneta y en ese momento escuché otro disparo que le hizo ‘El Santillos’, con un cuerno de chivo, cuando la licenciada ya estaba en el piso”
El 5 de julio, al rendir su declaración preparatoria en esta ciudad, ante el juez cuarto de lo penal, César Candelario Gutiérrez Ramírez, Chávez Lafarga cambió radicalmente sus versiones anteriores
—Voy a decir la verdad
Que había dicho todo lo anterior por miedo de que agentes de la Policía Judicial Federal lo siguieran golpeando más, pues estuvo además vendado de los ojos todo el tiempo, en un domicilio desconocido de la colonia Las Quintas, en Culiacán
“Yo manejaba la Cheyenne Parqueamos frente a la farmacia 24 Horas, en Rubí y Rafael Buelna ‘El Santillos’ me dijo que le comprara dos litros de suero de fresa En eso pasó el Cougar y me ordenó que lo siguiera con ‘El Chava’ En la avenida Morelos el carro gris se estacionó y nosotros lo hicimos a seis o siete metros ‘!Síganme, abusados!’ nos dijo Luego, ‘El Santillos’ le gritó a la licenciada que se subiera, mientras la amagaba con la pistola calibre 45 que llevaba en la mano También subió él para conducir el Cougar, avanzando por Zaragoza Yo le iba prendiendo y apagando las luces Por el radio portátil que llevábamos, me di cuenta que la Policía Municipal ya se había dado cuenta Más adelante detuvo la marcha del carro gris, me le emparejé para decirle ‘apúrate que ahí viene la Municipal’ Ella se bajó del auto y fue en esos precisos instantes cuando alcancé a escuchar cuatro disparos que ‘El Santillos’ le hacía a la licenciada, cayendo en la calle Y como el carro siguió caminando solo, el cuerpo de ella quedó al descubierto, por lo que ‘El Santillos’ le volvió a disparar por otra ocasión No sabía que era Norma Corona Sapién”
Respecto al autor intelectual señalado hasta ahora por las autoridades judiciales —Salvador Zazueta Calderón, “El Titón”—, otro de los detenidos, Camilo Beltrán Gastélum —libre actualmente bajo fianza, pues fue acusado únicamente de encubrimiento—, declaró el 25 de junio que lo conoció desde 1976 o 1977 y que le atendía la administración de algunos negocios
“Tenía un bufete jurídico con Salvador Díez Martínez Espinosa de los Monteros, ‘Niki’ Se dedicaban al tráfico de narcóticos”
Desde dos meses antes al día del crimen, relató, Norma Corona se entrevistaba regularmente por las mañanas con Zazueta Calderón, en el restaurante “Chic’s”, ubicado en Avenida Obregón esquina con Boulevard Francisco I Madero Dijo que en tres de esas entrevistas él estuvo presente y se enteró que “El Titón” estaba muy molesto porque le había dado 50 millones de pesos a la doctora por seguirle un juicio de desalojo de cuatro inquilinos de casas de su propiedad, sin resultado alguno
—No se va a quedar con los 50 millones La voy a matar, porque esto no se queda así
“Días después compró una camioneta Cheyenne azul, modelo 88, para el operativo Una semana antes del 21 de mayo llegaron al restaurante cuatro jóvenes, entre ellos Santos Arellano, que trabajaban para él, para arreglar la liquidación de Norma Corona Del homicidio me enteré por los diarios A los dos días me entrevisté nuevamente con Zazueta Calderón, quien estaba contento”
—Ya estuvo, ya se echaron a la licenciada Norma Corona, ahora sí ya estoy a gusto En 200 millones de pesos me salió el chistecito
Tan embrollado está el caso y tan lejos de estar resuelto, que el licenciado Alfonso Carlos Ontiveros Salas, subprocurador regional de Justicia-Zona Centro y designado desde el 25 de mayo de 1990, como agente especial del ministerio público para este caso, ordenó hace dos semanas la reconstrucción de los hechos
Mercedes Murillo de Esquer, del Consejo Ciudadano contra la Violencia, opina que “todo parece una obra de teatro montada desde la ciudad de México”

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