IMAGEN DE BORGES
Miguel Angel Flores
En 1986 Jorge Luis Borges sabe que su enfermedad es mortal y decide trasladarse a Ginebra para recibir la muerte, la ciudad de su adolescencia, la ciudad donde descubre su vocación de escritor en un mismo tiempo en que la vida se le presenta como enigma La figura pública ha arrojado una luz tan intensa, tan enceguecedora, que no dejó ver con precisión los rasgos de la biografía de Borges, el hombre Existencia peculiar y extraordinaria
Con sus múltiples entrevistas se puede armar el itinerario de un escritor por la vida, pero siempre una parte central de ésta quedaba en la sombra: su relación con las mujeres La celebridad hacía de sus actos noticias para las secciones culturales de la prensa internacional, que no pocas veces causaban desconcierto y sorpresa Así, los periódicos informaron sobre su matrimonio cuando ya tenía más de sesenta años, con la novia de su juventud: una mujer que había tenido hijos y enviudado También provocó sorpresa sus nupcias con Maria Kodama, una antigua alumna, joven, y que lo había auxiliado en su trabajo como escritor Se sabía que la mama había estado detrás de la decisión sobre su primer matrimonio Se sabía que la mamá había influido sobre esferas de su vida intima desde la adolescencia, y que no abandonó su papel dominante cuando su hijo alcanzó la vida adulta No era un secreto que la existencia de Borges no se apegaba a los cánones de eso que llamamos normalidad Lo que no existía hasta la fecha era un testimonio de primera mano sobre la relación de Borges con las mujeres Una de ellas, que estuvo muy cerca de él y a la que le propuso matrimonio, nos relata cómo se comportó Borges durante su noviazgo, aporta testimonios sobre el entorno que rodeaba al escritor en los años sin fama y de ardua creación
Estela Canto, en páginas que revelan integridad moral y valor, reunió sus recuerdos del escritor en el libro Borges a contraluz Este libro pudo haberse llamado también “Borges íntimo” Al ponerle a “contraluz”, revela la intención de dar la imagen de un Borges apegado a la tierra sin alejarlo de su genialidad Estela, escritora ella misma, mujer culta, talentosa y liberal, para su época, no sólo nos dice como era el Borges tímido y de besos torpes, sino que también se refiere con amplitud a las fuentes que inspiraron sus más famosos cuentos
En los años treinta, señala Canto, Borges empezó a ejercer gran atracción sobre los jóvenes sensibles y perceptivos que descubrían en él un autor de piezas singulares, que escribía cuentos con un lenguaje preciso sobre cosas que nadie había dicho antes Atmósferas tan singulares y hondamente sentidas que despertaban el entusiasmo de los lectores Pero sobre estos elementos privaba una inteligencia nítida que controlaba la emoción Estela Canto conoció a ese hombre deslumbrante y de genio en 1944, en una reunión en la casa de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares Se trataba de una reunión literaria en el hogar de un joven matrimonio que tenía pocos años de casados Estela y Borges abandonaron juntos la casa de los anfitriones Era ya la noche y caminaron sin cesar hablando de todo y de nada Se inicio así una relación que duraría toda la vida, pero que a pesar del noviazgo y el enamoramiento de Borges, sólo quedó en el plano de la amistad Caminaban por los muelles del río, Borges entonces era un hombre alto, algo obeso y de cara llena Informaba a su mamá, la legendaria Doña Leonor Acevedo, de todos sus movimientos Borges había alcanzado la madurez biológica sin intentar modificar la relación con su madre Cuando cenaba con Elena la llamaba por teléfono para informarle en dónde estaba y con quien
Un día con voz vacilante le preguntó a Elena si se casaría con él Elena le respondió con una proposición que podría interpretarse como un rechazo: que se acostaran antes de la boda Según ella la idea de la realización sexual era aterrador para Borges Y acepta que le faltó sinceridad para darle una respuesta apropiada al escritor Se siguieron viendo; Borges superó la adversidad, se convirtió en un autor triunfal, en el hombre que descubrió y aceptó su destino Canto atestiguó la génesis de su famoso relato “El Aleph”, que ella pasó a máquina Borges le regaló el manuscrito Hablaban de libros e intercambian ideas Estela también refiere que el odio antiperonista le nublaba sus juicios políticos y atribuye a sus desafortunados apoyos a los militares chilenos y argentinos el que no haya alcanzado el tan deseado Premio Nobel
Estela fue la amiga de Jorge Borges “Digo amistad —señala Estela Canto— porque para mí no fue otra cosa Sobre mí él proyectó sus sueños o, mejor dicho, sus anhelos no conscientes de rebelión o cambio”
Estela Canto Borges a contra luz Madrid, Espasa Calpe, 1989 286 pp (Colección Austral, 93)
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