OTRO DISCURSO FEMINISTA DE PATRICIA TORRES

OTRO DISCURSO FEMINISTA DE PATRICIA TORRES
Raquel Tibol
En pintura, dibujo y gráfica desenvuelve Patricia Torres (nacida en México en 1963) su actual discurso en imágenes sobre el cuerpo en su segunda exhibición individual La primera tuvo lugar en 1990 en la galería Robert Dana de San Francisco California Desde el pasado 9 de julio expone en la Praxis de Polanco, colonia donde se están concentrando galerías de arte tal como en los años 50 y 60 ocurrió en la Zona Rosa
Habitualmente el discurso feminista se refiere al cuerpo como objeto sexual o de violación Patricia Torres ha tomado un sendero diverso: el del movimiento intestinal Su serie se titula Entre movimientos intestinales y columnas vertebrales y un personaje importante en ella es la zanahoria Las connotaciones fálicas de esta raíz fusiforme y muy digestiva creo que no habían sido explotadas con anterioridad, tal como lo hace ahora esta joven artista que en 1987 fue Premio Nacional de la Juventud y en 1988 obtuvo por unanimidad de votos uno de los siete premios, todos iguales, de la Bienal de San Juan (Puerto Rico) del Grabado Latinoamericano y del Caribe El jurado estuvo constituido por Simón Marchán Fiz, Mauricio Lasansky, Liliana Porter, Bélgica Rodríguez, Nelly Perazzo, Jaime Carrero y Raquel Tibol No hubo más que alabanzas para su serigrafía Venus, delicada y vertiginosa composición sobre el sueño y la autocomplacencia

En 1988, con preciosas ilustraciones de Francisco Toledo, Ediciones Toledo publicó la antología Una vieja historia de la mierda, donde Alfredo López Austin reunió textos tarascos, nahuas, mayas, olmecas, quichés, zapotecas, huaves, tepecames, mixes, xilancas, chinantecos, mazatecos, popolocas y de otras étnicas mesoamericanas sobre la defecación, lo defecado y su alcance mítico y cultural En el capítulo 17 del primoroso librito de 96 páginas López Austin se ha preguntado: “¿Cómo habría de comportarse con sus heces un hombre adulto si no fuese determinado por sociedad alguna?”, y más adelante apuntó: “No hay mucho juego inicial entre las formas de ingerir, de amar, de protegernos, de excretar No son formas puras, no son naturales”
A las impurezas, a los artificios, a los condicionamientos sociales y sexuales de los movimientos intestinales se refiere Patricia Torres de manera tangencial y feminista, haciendo uso de una pintura con énfasis en el dibujo y una economía de color sólo comparable con la de José Luis Cuevas Aunque hay uso de rojos, azules, ocres, casí todo parece transcurrir en blanco y negro Para que el espectador advierta la diferencia, Patricia Torres aplica de pronto en pequeños detalles un blanco puro, que resulta así un color estridente
Buena parte de la conceptualidad de los textos visuales de Patricia Torres deriva de su manera de componer por planos que se acumulan de manera arbitraria en la superfície del papel o la tela, sin atender a convenciones de perspectiva Su memoria ha recuperado porciones de vida, de situaciones cotidianamente repetidas, ciertos objetos de la vida doméstica: cafetera, lavabo, tazas, grifos, tostador, lata de sardinas, mesa, tenedor, guantes, sillas, bancos, escalera, pelador de zanahorias, puerta, columna, papas, zanahorias Se vive para comer, se come para vivir, Patricia Torres lo recuerda con Kafkiana melancolía y graciosa sinceridad autobiográfica
Corta y recorta figuras y objetos; los pone de pie, de cabeza o de costado Bastan trozos de ellos en cualquier posición para dejar enunciada su presencia normativa o esclavizante Su calidad de signo es subrayada al escribir algunos nombres: café, aire, cerillos, agua, hombre, anito, intestino, vaca, calor
Las protagonistas de estas historietas pictóricas fragmentadas son mujeres jóvenes rodeadas de cosas tan autónomas que parecieran estar en rebeldia frente a los humanos cuya vida determinan ¡Hogar, dulce hogar! con olores, temperaturas y eficaces zanahorias para el movimiento intestinal que a veces se guardan amorosamente en el corpiño
Como en la obra de Mónica Mayer o de Magali Lara, en la de Patricia Torres los argumentos y la manera de exponerlos son definitivamente femeninos A la energía militante de Mónica y el lirismo de Magali, Patricia agrega un desconcierto más crítico que jocoso y, por lo mismo, amplía la veta abierta por María Izquierdo y Frida Kahlo: la de imágenes con intransferible identidad femenina
Autocorrección En mi colaboración de Proceso No 766, donde dice “También repite Barragán algunas soluciones”, debio decir Legorreta, autor del Hotel Camino Real de la ciudad de México

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