EL INSTITUTO MEXICO-URSS NO VA A DESAPARECER, ASEGURA ADELINA ZENDEJAS, SU FUNDADORA

EL INSTITUTO MEXICO-URSS NO VA A DESAPARECER, ASEGURA ADELINA ZENDEJAS, SU FUNDADORA
Miguel Angel Flores
Adelina Zendejas, fundadora del Instituto de Amistad e Intercambio Cultural México-URSS, señala que en caso de que éste llegara a desaparecer no tiene por qué pasar a ser propiedad de gobierno, ya que forma parte de la Unión de Sociedades de Amistad con los Pueblos y Países Extranjeros, que tiene su cede en la exURSS Y agrega que por el momento ella no sabe qué ha sucedido con esa Unión “Usted ya sabe el caos en que está viviendo lo que antes fue la Unión Soviética Pero le puedo asegurar que el Instituto no va a desaparecer, lo que no sabemos es qué nombre le vamos a poner”
Adelina Zendejas participó en la fundación del Instituto de Intercambio y Amistad México-URSS, en 1944 Recuerda que en esa época grandes personajes, como el exrector Alfonso Pruneda, el físico de prestigio mundial Manuel Sandoval Vallarta, Alfonso Reyes, Eulalia Guzmán, como militante de Partido Comunista Mexicano y simpatizante de la Unión Soviética, colaboraron estrechamente con el Instituto En 1964 se hizo cargo de su presidencia con carácter interino

Le molesta que en la actualidad se violen los estatutos del Instituto, en los que se señala que nadie que ocupe puestos dirigentes en algún partido puede ser miembro de su mesa directiva, condición que incumple la bióloga Gabriela Guerrero, quien “no tiene ninguna autoridad para hablar en nombre de la junta directiva”
En septiembre pasado, dice, “se celebró una asamblea en la que fue destituida de su cargo por ser dirigente del Comité Central del FPS y además diputada” El Instituto siempre ha sido dirigido por mexicanos Uno de sus presidentes fue el ingeniero agrónomo Manuel Mesa Andraca, quien en 1962 invitó a Adelina Zendejas para que lo auxiliara en la dirección del Instituto, en el que reinaba un ambiente de descuido, con archivos en desorden y muy pocos recursos
Adelina Zendejas, que dedicó 60 años de su vida al periodismo, comenta que el subsidio que proporcionaba la URSS era mínimo y que no alcanzaba ni para cubrir la renta de su local
“Desde que se fundó el Instituto siempre se tuvo el deseo de tener una casa propia Contamos siempre con personas que nos apoyaban con modestas contribuciones y que pedían permanecer en el anonimato, como el general Jara o Ricardo Zevada Las funciones de cine de los sábados nos representaban un buen ingreso de dinero Exhibíamos películas para niños con mucho éxito de público”
Adelina Zendejas comenta que el día que arriaron la bandera de la hoz y el martillo, escena que vio por televisión, no dejó de llorar Fue muy doloroso para ella atestiguar la muerte de un sistema que ella había visto nacer y que tantos logros había alcanzado en el campo social, sobre todo en lo que se refiere a la protección de la mujer, y en el científico
“Fueron los primeros en dominar el espacio —dice— después de haber empezado desde cero Allí nadie carecía de trabajo Nunca vi niños desamparados en las calles pidiendo limosna, conocí los jardines de niños y sus escuelas, eran de primera, lo mismo que la atención médica Me pregunto: ¿Qué va a ser ahora de las mujeres de la exURSS? ¿Volverán a ser discriminadas en la Rusia de Yeltsin? Vea lo que ha pasado en Alemania con el desempleo Las mujeres en la URSS contaban con una gran ayuda técnica y social, y muchas de ellas alcanzaron altos niveles en sus especialidades”
Nacida en 1907, Adelina Zendejas se inició en el periodismo en 1929 Fue de las primeras mujeres que desempeñaron este oficio: “Fui reportera, periodista de verdad, de las que buscan la noticia y se meten en todas partes para investigar Entonces no había boletines ni grabadoras Y para aprobarnos se nos asignaba a la nota roja En mi labor precursora me acompañaron Carmen Báez, Elvira Vargas y Magdalena Mondragón”
La periodista visitó a la Unión Soviética por primera vez en 1952 Llegó a Moscú en vísperas del 10 de mayo y le llamó la atención la gran actividad desplegada con motivo de la preparación del desfile del Día del Trabajo Era la época en que el culto a la personalidad de Stalin se hallaba en su apogeo
“Pero yo nunca fui stalinista —advierte—, yo siempre me consideré leninista El culto a la personalidad me llegó a chocar El día que me sirvieron mi primera cena me mostraron la minuta, estaba escrita en varias lenguas, entre ellas el francés, idioma que conozco Los platillos hacían referencia a Stalin: por ejemplo, la crema que ahí se servía se llamaba ‘crema a la Joseph’, filete a la Stalin, y así Le dije a José Mancisidor, que formaba parte del grupo de mexicanos con el que viajaba, que eso era el colmo El, entre dientes me dijo que me callara, que esas cosas no se podían decir, y que si no me callaba, me iba a romper un plato en la cabeza”
Adelina realizó siete viajes a la URSS, país que nunca la decepcionó El viaje más reciente fue en 1986 Entonces le tocó ver cosas que nunca había visto: jóvenes semidesnudas en la calle acompañadas de muchachos mal vestidos que bailaban en la calle con música estridente: “hacían tal escándalo fuera de mi hotel —dice— que no me dejaban dormir”
Adelina Zendejas ingresó al Partido Comunista en 1937 y renunció a él en 1962 Su paso por la organización política sólo le dejó decepciones Vivió situaciones ridículas y algunas cómicas Dice que duró tanto tiempo con los comunistas porque siempre tuvo la esperanza de que el partido se renovaría con una nueva generación Pero su fidelidad a la Unión Soviética y al socialismo nunca se apagó Subraya:
“El socialismo nunca se acabará Fue una gran suerte que se haya podido sostener durante 70 años rodeado de enemigos”

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