La “Guerra de las tortillas”

La “Guerra de las tortillas”
La Secofi promueve el monopolio de Maseca, acusan molineros de nixtamal
Guillermo Correa
En lo que se conoce ya como “La guerra de las tortillas” —iniciada hace un año entre el empresario regiomontano Roberto González Barrera y cerca de 55,000 molineros de nixtamal—, el secretario de Comercio, Jaime Serra Puche, se inclinó a favor del primero al ordenar, mediante oficio, la “harinización” del producto en todo el país
La decisión gubernamental, denuncian los industriales de la masa y la tortilla, viola la Constitución Confían en que se ha perdido una batalla, pero no la guerra, porque “sentimos que existe el debate más grande en nuestro país: nixtamalización contra harinización; lo tradicional y sabroso contra una insípida modernidad”
Acusan: “El Estado no puede ser parcial, porque viola las garantías constitucionales; debe, por el contrario, permitir que existan todos los procesos de fabricación de tortilla de maíz, que sean lícitos, para que el Supremo Votante, que es el pueblo, decida qué artículos desea consumir y si éste es mejor, el otro por obsoleto se irá
“Pero nunca, advierten, se debe obligar a una parte de la industria a producir como quiera la autoridad en turno, porque de nada sirve la Constitución”
Aseguran que el secretario de Comercio trata de desaparecer la industria de producir tortilla en forma tradicional; pasa por encima de la Ley Reglamentaria del artículo 28 constitucional, que impide la existencia de monopolios y, lo más grave, atenta contra un alimento que es base de la cultura nacional
Así, la disputa por el maíz —considerado como “sagrado” desde la época prehispánica— y la tortilla, base de la alimentación del pueblo, va en aumento
Y aunque los que van perdiendo esta guerra se cuidan de no mencionar por su nombre al enemigo, la realidad es que se trata de Roberto González Barrera, propietario del grupo industrial Maseca, poderoso inversionista que acaba de adquirir el Banco del Norte (Banorte) por l7 billones de pesos
Maseca abarca el 65% del mercado nacional de harina industrializada de maíz En 1991 destinó 64,309 millones de pesos para la construcción de tres plantas nuevas, que elaboran la materia prima para la fabricación de tortillas Pretende, además, abrir otras cuatro en Toluca, Mexicali, Yucatán y Jalapa, con una inversión cercana a los 72 millones de dólares Y para los próximos seis años tiene considerada tres más, con 40 millones de dólares cada una (El Norte, 15 de junio)
Actualmente acapara el 30% de los consumidores en el país, donde a diario se expende un promedio de 350 millones de tortillas De acuerdo con informaciones que Maseca ha hecho públicas, su grupo cuenta con 80 empresas asociadas y, además de México, tiene filiales en Costa Rica, Honduras y los Estados Unidos
La vertiginosa carrera de Roberto González en el negocio, a decir de sus adversarios, lo debe a que la Conasupo —empresa del gobierno que controla el mercado— le entrega todo el maíz subsidiado que desea: más de tres millones de toneladas de 1990 a la fecha
Los promotores de la harinización aseguran que el maíz nixtamalizado no dura y se contamina con hongos Pero sus rivales, más de 50,000 industriales, pregonan que su producto es mucho más nutritivo
Los argumentos de los nixtamaleros se pueden observar en pizarrones que se encuentran en Mérida 16, sede de la Asociación Nacional de Productores de la Masa y la Tortilla, que preside Nazario Palomera, a donde acuden los agremiados a quejarse de que Conasupo les ha reducido la dotación de maíz
José de Jesús Fonseca, presidente de la Federación de Productores de Masa y Tortilla en Guanajuato, dijo al reportero que desconoce si el problema es de índole política o económica, porque “ya todo está enredado” Informa que se acudió a la justicia federal, y los industriales se encuentran amparados contra la orden de la Secretaría de Comercio
Explicó: “El 29 de enero de este año, en la última reunión del Pacto para la Estabilidad Económica, nos dijeron que debíamos bajar el kilo de tortilla de 1,200 a 1,150 pesos A cambio, las autoridades nos ofrecieron maíz de 800 pesos el kilogramo a 660 Aceptamos porque la oferta era atractiva Pero luego maquinaron, la Secretaría de Comercio y la Conasupo, disminuirnos la dotación de 8,000 a 2,000 toneladas al mes
“Aguantamos, agrega, hasta el 23 de marzo, cuando iniciamos una huelga de tortillerías por nueve días Serra Puche nos recibió el 30 de marzo Prometió todo, pero hasta la fecha no hay solución Y eso que en la entidad se consumen alrededor de 14,000 toneladas anuales”
El dirigente denuncia también que Conasupo da todo el maíz subsidiado que quieran a los harineros, a 660 pesos el kilogramo, cuando compra a 715 pesos al productor campesino En cambio, “a nosotros el subsidio nos lo quisieron quitar de un plumazo de 1990 para acá Por eso decimos que fomenta el monopolio al dar todo el grano a los harineros Con ello, las autoridades nos encaminan a la quiebra, porque pretenden eliminarnos del mercado”
El remate a todo esto, precisa, se dio el 29 de marzo pasado, cuando José Luis Perdigón Labrador, director de Abastos de la Secofi, giró oficios para “harinizar al país”
El 16 de julio se trató el tema en la Reunión de Expertos sobre “El maíz en los procesos de globalización y modernización”, que promovió la organización civil Cuadernos de Nutrición, cuyo director general es el doctor Salvador Zubirán
“En fechas recientes —se destacó—, ha surgido un renovado debate en torno al alimento básico del pueblo de México, el maíz Viejas controversias toman nueva vigencia ante las corrientes de modernización y los procesos de globalización El maíz no es sólo alimento, es cultura, medio de vida, tradición y centro de las actividades cotidianas de un gran número de mexicanos
“Entre los núcleos del debate, añadió un boletín informativo, destacaron la producción interna contra las importaciones; la nixtamalización contra la harinización; y las dietas combinadas contra el enriquecimiento de los alimentos”
Francisco Javier Gutiérrez, consejero de la Coalición Nacional de la Industria de la Masa y la Tortilla, fue uno de los participantes Entrevistado posteriormente, cuestionó: ¿Por qué las autoridades no permiten que subsistan los dos productos?
Acusó a la Secretaría de Comercio de inducir a la harinización en aras de una supuesta modernidad, pues, dijo, argumenta que el sistema tradicional de hacer tortilla resulta obsoleto “Su acción es por demás coactiva al imponer que su criterio es lo que conviene al país, y por medio del control de compra, a través de Conasupo, se obliga a los consumidores al uso de la harina de maíz en contra de su voluntad
“Esto lo hemos visto en todas partes de la República, sustituyendo la Secretaría de Comercio a la voluntad, tanto del consumidor como del industrial de la masa y la tortilla, violando, junto con Conasupo, el derecho de libertad del pueblo de México a consumir el artículo que se desea”, manifestó
“Estimo, agregó, que producir tortilla de maíz en forma tradicional es lo común, no es ilegal, no es obsolescencia, es una tradición cultural Sin embargo, las autoridades están empeñadas en que sólo se use harina maicera, sin tener facultad alguna, pues violan con ello los artículos 1, 5, 14, 16, 25, 26 y 28 de la Constitución”
Los industriales afectados en esta guerra opinan que la tortilla tradicional debe de subsistir; piden que los subsidios sean generales y no apoyarse en un sólo sistema de producción porque, adelantan, además de inequitativo e ilegal, permitirá que los productores e industriales de maíz de los Estados Unidos, entrando en vigor el Tratado de Libre Comercio, hagan desaparecer a la industria nacional y fomentará aún más los monopolios

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