EL HIJO DE JORGE CUESTA RECLAMA DOCUMENTOS Y LA BIBLIOTECA DE SU PADRE A MIGUEL CAPISTRAN Y GUILLERMO ROUSET

EL HIJO DE JORGE CUESTA RECLAMA DOCUMENTOS Y LA BIBLIOTECA DE SU PADRE A MIGUEL CAPISTRAN Y GUILLERMO ROUSET
Willebaldo Herrera
El autor de este texto es especialista en la vida y obra del poeta Jorge Cuesta y lo ofreció a este semanario con motivo de los 50 años del suicidio del autor de Canto a un dios mineral y miembro del grupo Contemporáneos
TLAXCALA, TLAX – Víctima de la consternación natural por la muerte, para él incomprensible, de su padre, Antonio Cuesta Marín fijó desde el año de 1942 una imagen imborrable en su memoria, un postrer recado escrito por su famoso progenitor con la siguiente leyenda: “Para que abras los ojos Toño, y seas libre” Recado póstumo que durante el velorio le arrebató su tía Natalia Cuesta por considerar que no tenía la edad necesaria para comprender el profético mensaje

Pronto la dureza del ámbito doméstico presidido por el magisterio matriarcal del vozarrón de Lupe Marín, la ausencia física de su padre que con él fue particularmente cariñoso al grado de secuestrarlo para llevárselo a Córdoba, lo convencieron de que su marginación social dentro de los círculos culturales que tanta fama y respeto le habían dado a su progenitor lo excluían injustamente Se ganó una beca para Francia, en donde estudió su especialidad en agronomía, después se fue a Chile durante el gobierno de Salvador Allende, de donde salió huyendo ante la persecución de los militares pinochetistas Se trajo a su mujer Chela, después se separó, se casó con una sinaloense, también se divorció de ella
Desde hace 19 años, Antonio Cuesta Marín vive en completa soledad, es abuelo ya de una pequeña niña precocísima de nombre Iliana Cuesta Rojas, de 4 años de edad, en un pequeño poblado rural de Tlaxcala: San Esteban Tizatlán, dedicado a la producción en pequeña escala de derivados del nopal, la elaboración de códices prehispánicos en amate Pinta cuadros abstractos y figurativos, escribe diversas obras literarias en condiciones más que precarias Tiene actualmente 62 años cumplidos y padece fuertes problemas de asma bronquial que se cura con sus propios tés de nopal
Ofrece una versión dura y sincera de la figura entrañable de su padre, Jorge Cuesta Portepetit, quien hace 50 años, el 13 de agosto de 1942, se suicidara en un manicomio de Tlalpan, ciudad de México Jorge Cuesta es considerado por sus numerosos estudiosos, que van desde el recopilador Luis Mario Schneider hasta el francés Louis Panabiere, el único escritor mexicano con leyenda Protagonista clave y fundador visionario de la modernidad cultural de México, Cuesta mantiene su bandera en alto como crítico incorruptible del Estado y el poder público Su espíritu polémico y original y su método crítico deslumbraron a personajes como Aldous Huxley y T S Eliot, que conocieron de sus famosos experimentos químicos en el campo de las enzimas y de su poema monumental Canto a un dios mineral, Silva de 37 estrofas
El reportero reproduce íntegramente las respuestas de Antonio Cuesta a dos sesiones breves de preguntas
LA INFANCIA
“El principal recuerdo infantil que guardo de mi padre fue aquel en el que me levantó en vilo, y dirigiéndose a mis hermanas Ruth y Lupe, les preguntó: `Este niño debe ser Antonio, ¿no es cierto?’ Esto sucedió a la entrada del departamento que ocupábamos con mi madre, Lupe Marín, en el cuarto piso de un edificio ubicado en la calle Tampico 8, colonia Condesa, que al parecer Diego Rivera obsequiara en uno de sus arrebatos y grandes delirios sentimentales a mi madre
“Sin embargo, la primera percepción que tuve de mi padre fue la de sus pisadas, —era altísimo y fuerte—, rotundas y tranquilas, cuando él subía por las escaleras de madera crujiente Como no era la hora de la llegada de mi madre, y nadie nos solía visitar, mis hermanas y yo aguardábamos a la expectativa, algo temerosos, la aparición del responsable de aquellos pasos tronantes Así una ocasión, decidido porque me supongo me extrañaba y porque no estaba conforme con el trato que mi madre me daba, obsequió dinero a mis hermanas y les dijo que avisaran a mi madre que me llevaba con él, `porque yo soy el padre de Antonio’ Fue cuando me secuestró burlando la vigilancia de mi madre Minutos después, ya en un taxi, le pregunto que cuánto me iba a dar de domingo, y él me responde que dos pesos Yo lo llamé con franqueza `mentiroso’, y entonces mi padre y el taxista pegan la carcajada cuando expliqué que mi abuelita Chabela me daba, y nada más ella, cinco centavos Nadie podría darme cuarenta veces esta suma Y mi padre cumplió siempre su promesa con escrupulosidad no obstante que todos los domingos yo llegaba a desmañanarlo a su departamento del Parque México Era un hombre rigurosamente moral y serio, como nunca he conocido a otro hombre en mi vida
“Mis ratos entrañables con él, cuando me hacía acompañarlo a todas partes, son variados y fascinantes Lo recuerdo en el Bar Manolo; en sus ratos de silencio riguroso en su laboratorio al que sólo yo podía entrar con él; las imitaciones con gestos y voz que me hacía de diversos personajes, cuando el robo de cubiertos en un restaurante, el doloroso aviso de su muerte, todo en un entretejido que viene a mi memoria en las noches Lo surrealista con él mismo: cuando un día nos cruzamos sin reconocernos ni saludarnos”
CRITICA Y SUICIDIO
“Jorge Cuesta, mi padre, fue un científico y químico nato y verdadero Yo recuerdo que desde niño me llevaba con él a su laboratorio, que ya dije que en él sólo yo podía entrar, de la calle de Frontera, y me sentaba frente a un vitriolero lleno de pasitas Así, mientras él trabajaba en sus experimentos durante tres o cuatro horas, leía libros de química, yo le entraba a las pasitas, preparadas por él mismo, con pasión de niño glotón Fui muy feliz con mi padre en su laboratorio, aunque alguna ocasión me dio un tremendo susto cuando repentinamente se desmayó sobre el suelo, ya que había probado uno de sus famosos elíxires, con valor temerario Cuando volvió en sí, me calmó y me consoló diciéndome que no había pasado nada También recuerdo que preparaba una cajeta especial que metía en una caja gigante Esta cajeta era la que consumía con fruición golosa en la Castañeda
“Cuesta fue un enemigo mortal del Estado mexicano, porque negaba la supremacía moral del Estado sobre la sociedad, y particularmente sobre el individuo Su crítica ácida del Estado vulneraba `el principio de autoridad’ Esto jamás se lo perdonaría un Estado heredero del autoritarismo maquiavélico En su crítica del Estado mi padre se adelanta a muchos pensadores y teóricos de hoy
“Creo que mi padre optó por suicidarse porque temía que realmente lo enloquecieran Temía, porque conocía profundamente su naturaleza represiva, al poder y su capacidad de enajenación del individuo, especialmente del hombre crítico y lúcido, como mi padre lo fue Sin embargo, sigue vivo en su obra Creo que su mayor aportación a la cultura y el arte de México es su poema Canto a un dios mineral Este poema y su obra deberían ser estudiadas con mayor rigor, siguiendo el ejemplo de Louis Panabière
“Sin duda alguna, de vivir todavía mi padre, ya que murió muy joven, su actitud frente al Estado sería de independencia, aislamiento y silencio Seguramente su sensibilidad, su inteligencia y su conciencia crítica lo hubieran conducido a un suicidio ejemplar, como acto de protesta finalmente, ya que era un hombre recto y de valor a toda prueba
“Ser hijo de Jorge Cuesta significa una enorme responsabilidad tanto por una obligación en sí misma cuanto por los mensajes que me dejara mi padre Hay para mí un mensaje cifrado y cotidiano en su carta póstuma y en Canto a un dios mineral, sobre el que escribí un libro que nadie me ha querido publicar hasta ahora Por todo esto, yo creo además que Louis Panabière se merece cualquier cantidad de premios por su dedicación a la literatura mexicana y particularmente a la obra y personalidad de mi padre Su estudio nadie lo ha podido superar, Itinerario de una disidencia, modelo clásico de investigación en un México mezquino de capillas y premios a los amigos íntimos Creo que el premio Jorge Cuesta es bien merecido para Panabière Lo que está en cuestión es si la universidad veracruzana se merece dignamente el hecho de haber instituido este premio con el nombre de mi padre Son más intereses de una burocracia ávida de prestigios que de difundir críticamente la obra de un hombre tan radical como Jorge Cuesta
“Cuesta sigue padeciendo ya muerto agravios a ultranza Ojalá Proceso sea la vía legítima para denunciarlos La biblioteca de Jorge Cuesta está repartida entre Miguel Capistrán y Guillermo Rousett Banda, quienes me la compraron y jamás me la pagaron Por lo que dicha biblioteca me sigue legalmente perteneciendo En ella existen incunables: por ejemplo, libros dedicados a mi padre por André Gide y Aldous Huxley Todos los documentos sobre sus trabajos de laboratorio, al parecer los tenía en custodia un ingeniero químico de apellido Ladrón de Guevara Pero éste, haciendo honor a su apellido, nunca entregó nada a la familia de Jorge Cuesta al fallecimiento de éste Son manuscritos valiosísimos que buscaron afanosamente empresarios noruegos, inútilmente, por su importancia industrial Cuesta fue tan visionario en la química experimental que se adelantó incluso en muchos aspectos a los japoneses, tan elogiados hoy por sus contribuciones a la industria alimentaria
“Hay también tres o cuatro cajas con los manuscritos de mi padre, yo se los entregué en calidad de préstamo a Miguel Capistrán Para que él junto con Schneider revisaran, ordenaran y publicaran la obra de Jorge Cuesta Como se sabe la UNAM publicó el trabajo de compilación en 1962 y posteriormente su obra se ha reproducido Sin embargo, Miguel Capistrán no me ha regresado los manuscritos que le presté, ni los manuscritos que le prestó mi tía Natalia Cuesta A este respecto considero que la biblioteca y los manuscritos de Jorge Cuesta pueden ser la base de una fundación que lleve su nombre, y desde la cual su obra se abra al público A todas luces, ésta no debe estar en manos de una o dos personas, y ni siquiera en las de sus familiares
“Un proyecto de rescate de la obra manuscrita de Jorge Cuesta debe ser elaborado con urgencia, antes de que los poseedores de la misma rindan cuentas al Creador, y se embrolle todo Me gustaría que en este proyecto interviniera activamente Louis Panabière, en virtud de su calidad moral sin tacha, en relación con la obra cuestiana Esto es urgente y vital ya que Octavio Paz y sus seguidores se han caracterizado por cuestionar o ningunear la poesía de Jorge Cuesta, habida cuenta de que no la han sabido leer o porque de plano no la entienden Pesa mucho su inteligencia a sus detractores Por eso siguen manejando la leyenda del suicidio martirológico de Jorge Cuesta; dicha leyenda ha dañado su obra, puesto que por flojera mental y comodidad intelectual muchas personas que se dicen cuestianas conocen muy superficialmente la obra de mi padre, dejándose llevar por el canto de las sirenas de la nota amarillista
“Sobre este particular, y sólo a manera de ejemplos, tanto Elías Nandino como Luis Cardoza y Aragón, a falta de conocimiento de la obra de Jorge Cuesta, se ponen a decir puras cabezas de pescado, como dicen los chilenos Lo han mitificado en sus lirismos decadentes
“Por otra parte, la saña contra los Cuesta podría decir que continúa en México Mi problema, por ejemplo, con las editoriales ya es añejo, y necesitaría escribir toda una novela para reseñarlo Baste decir que en todas las editoriales que me he acercado me ha ido muy mal: no critican ni rechazan mis trabajos, simplemente guardan silencio sepulcral y no me los devuelven jamás
“Le insisto: Jorge Cuesta fue un visionario como los que nacen cada diez siglos Visionario tanto por sus ideas cuanto por su poesía, la obra de Jorge Cuesta seguirá siendo estudiada y reinventada durante muchas generaciones, afortunadamente
“Creo, finalmente, en la seriedad y rigor de investigador de Luis Mario Scheneider Aplaudo su entrega al rescate de la obra de Jorge Cuesta; sin embargo, me parece que a veces se equivoca en los juicios, como aquel en el que sostiene que Jorge Cuesta fuera de los sonetos se tambalea como poeta Tampoco, como Octavio Paz, entendió y comprendió la importancia de Canto a un dios mineral
“Se cumplen 50 años de la muerte de mi padre No visito su tumba, porque no acostumbro molestar a los muertos”

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