Un misterio que dura 42 años

Un misterio que dura 42 años
Una nueva biografía de Xavier Villaurrutia vuelve a plantear su posible suicidio
Gerardo Ochoa Sandy
El 25 de diciembre de 1950, a los 47 años, Xavier Villaurrutia se entregó a la muerte El parte médico declaró: paro cardiaco Pero nunca padeció del corazón Y no hubo autopsia Influida por el escándalo en torno al suicidio de Jorge Cuesta ocho años antes, la familia ocultó el hecho: realizó rápidamente los trámites funerarios y le enterró en el Panteón Francés
Fueron varias las causas de su muerte que apoyan la idea del suicidio: la depresión acumulada desde el suicidio de Jorge Cuesta, una riña con un bolero con el que había tenido relaciones sexuales, sus conflictos por su condición de homosexual y presumiblemente un amor que no fue correspondido como lo necesitaba
El suicidio ha sido diluido por la historia literaria Ahora Pedro Angel Palou, autor de la biografía de Xavier Villaurrutia En la alcoba de un mundo, recientemente publicada por el FCE, apoyándose tanto en la reconstrucción documental como en los juegos de la imaginación, plantea la posibilidad
Fue Luis Cardoza y Aragón quien en El río (FCE 1986) lo afirmó sin que le temblara el pulso Evoca ahí a sus amigos entrañables en viñetas veloces y perdurables: Agustín Lazo, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Carlos Pellicer, Julio Torri “Todos han muerto”, escribe Y añade media página adelante: “Tres suicidas en la generación Comtemporáneos: Jorge Cuesta, 1940; Xavier Villaurrutia, 1950, y Jaime Torres Bodet, el 13 de mayo de 1974”
Aborda el de Cuesta, por lo demás de dominio público Pero ante el de Villaurrutia, guardó silencio
De todos modos lo pinta en vida —además de dedicarle el poema El sonámbulo—: “Villaurrutia vivió incómodamente su sexualidad, más por falta de osadía que por discreto () Era bajito, endeble, de cara angulosa con algunas levísimas huellas de cacarizo, con grandes ojos alucinados que aderezaba discretamente con algo en las pestañas y gotas para darles brillo Su voz era grave y su risa breve era grave y era súbita, jubilosa por el fulgor de su respuesta”
Villaurrutia había escrito de Cardoza y Aragón: “Joven sagitario, armado de agudas, certeras flechas que lanzaba al cielo de lo imposible para herir en lo inexplorado, desde su temprana aparición en las letras, Luis Cardoza y Aragón se destacó por una decidida voluntad de novedad () Sagitario sonámbulo disparando, con los ojos abiertos y cerrados del dormido despierto, lluvia de flechas que descubren blancos impensados”
Fue la imagen que Octavio Paz rescató para definir a Cardoza en la hora de su muerte, ocurrida hace dos semanas
PANABIERE, PAZ, GARCIA PONCE
Sin embargo, algunos no abordan el asunto Louis Panabiere, por ejemplo, en Itinerario de una disidencia Jorge Cuesta (1903-1942) (FCE 1983), alude a la condena que padecieron algunos de los Contemporáneos por su homosexualidad pero no liga el suicidio de Cuesta con el de Villaurrutia Escribió el ensayista francés:
“Hay que decir que el arma más utilizada contra los Contemporáneos, en particular bajo el impulso de Diego Rivera, fue el reproche —muy arraigado en la moral tradicional tratándose de un país `revolucionario’— de desviacionismo sexual No faltaron los juegos de palabras (les decían los “Anales”), los insultos ni la reprobación franca y abierta Lo prueba el fresco de la Secretaría de Educación Pública, donde se representa a Xavier Villaurrutia travestido”
Octavio Paz, que le dedicó su poema “El desconocido Homenaje a Xavier Villaurrutia”, escrito en 1942 y publicado en Calamidades y milagros (1937-1948), evoca la noticia de la muerte del poeta en Xavier Villaurrutia en persona y en obra (FCE 1978), pero no alude a las causas
“Una mañana de 1950 me encontré, en la embajada de México en París, a Rufino Tamayo Me saludó serio y me dijo: `¿Sabes la noticia? Murió Xavier Villaurrutia’ Como ocurre en esos casos, oí las palabras de Rufino sin oírlas No sentí nada Unas horas después, ya a solas, me di cuenta de lo que significaban realmente Pero hago mal en hablar de significación ()”
En tanto que Juan García Ponce, en su ensayo “La noche y la llama”, dedicado a Villaurrutia y Cuesta e incluido en Cinco ensayos (Universidad de Guanajuato 1969), examina el desarrollo de la obra poética del primero desde Primeros poemas y Reflejos hasta Nostalgia de la muerte y Canto a la primavera
Aludirá líneas adelante al suicidio de Cuesta, pero no a la muerte de Villaurrutia Por lo demás, Villaurrutia tampoco se refirió al suicidio de su amigo en su “In Memoriam: Jorge Cuesta”, que empezó a escribir hasta en tres ocasiones por la crisis emocional con que lo agobió su muerte
NOVO: SE AUSENTO DEL MUNDO
Salvador Novo dedicó paginas a la muerte de Villaurrutia en La vida en México en el período presidencial de Miguel Alemán (Empresas Editoriales, 1967) No habla de “suicidarse”; sí de “ausentarse” Estos son algunos extractos:
6 de enero de 1951: “Para él fue así mejor: no darse cuenta de que moría, una luminosa mañana de Navidad, rodeado por la admiración de una familia de que era el vínculo y el orgullo Orazio Fontanot lo había dejado a la puerta de su casa a las cinco de la mañana, después de cenar con amigos en su estudio Tres horas después, Xavier se ausentaba del mundo () Fue el 13 el último día que lo ví ()”
Y el 30 de enero de 1951:
“Ayer interrumpí esta carta para asistir a las honras fúnebres de Xavier Sus hermanas, Teresa sobre todo, siguen muy doloridas por su muerte Cristina me contó que recibieron la más hermosa, conmovedora carta de pésame de Antonio Castro Leal Han abierto ya sus muebles y no hallaron en ellos mas que tres sobres lacrados destinados a Agustín Lazo, y se preguntan si habrá tenido Xavier el presentimiento de su muerte, que así tenía dispuestos sus papeles, tan en orden () he releído sus cartas, que hice copiar en máquina, y recordado como una obsesión aquellos dos versos de un poema suyo sobre el pueblo de Delfino, escrito la primera vez, hace tantos años, que fuimos allá juntos: `En las fichas del cementerio los más son menos’ Fernando Sánchez Mayans, el joven poeta, está encargándose de organizar una velada aquí en el Instituto, en honor a Xavier”
EL LARGO POEMA QUE SE PERDIO
Alí Chumacero, en el prólogo a Obras (FCE 1966), no comentará tampoco el fallecimiento Y Miguel Capistrán, recopilador junto con Alí y Luis Mario Schneider, ofrece su versión de los hechos, basada en el testimonio oral de la hermana Villaurrutia, Teresa, y en la que descarta el suicidio:
“La idea de un Xavier Villaurrutia suicida es sencillamente temeraria, por decir lo menos Ni aún como elemento de carácter ficticio —si es que así se le quiere considerar por su autor— resulta operativo, según se deja ver en la novela de Pedro Angel Palou, En la alcoba de un mundo, en torno a Villaurrutia Pues como siempre ocurre: la realidad en que estuvieron inscritos los Contemporáneos fue más rica que todo intento de inventar en torno a ellos y el ámbito personal y general en que se movieron Sin embargo,
la cuestión es tratar de dirimir si hubo suicidio o no de parte del poeta de la muerte A este respecto me limitaré a recordar lo que María Teresa, la inolvidable hermana de Xavier, me contó mientras se hallaba en proceso la edición de las Obras de su familiar Villaurrutia regresó a su casa tras la cena de Nochebuena con un grupo de alumnos de teatro No obstante la hora, pasó a saludarla y desearle felicidades por la Navidad, además de ofrecerle que la llevaría al cine por esos días Poco tiempo después la llamó porque sentía un malestar que le provocaba gran sofocación, que él atribuyó a un malestar estomacal y le solicitó un té para ver si se reponía Teresa volvió a su habitación en la creencia de que se hermano ya se encontraba mejor Pero en la mañana al ir a verlo, lo encontró tirado en el piso en la puerta de la recámara, en donde lo sorprendió la muerte mientras —deducía ella— hizo el intento de llamarla nuevamente para pedirle ayuda pues se había agravado
“Por otra parte, la noción de suicidio se contradice con los planes de trabajo que tenía en materia de teatro y, por otra, se hallaba entusiasmado con la reciente terminación que había hecho de un poema de gran aliento y que pensaba publicar muy pronto Dicho poema está desgraciadamente perdido y, según Teresa Villaurrutia, la estructura de dicho texto, redactado en numerosas tarjetas, permitía la lectura según el orden que quisiera dársele a las estrofas”
EL CAJON DEL BOLERO
Pedro Angel Palou plantea el suicidio desde la realidad y la ficción Sugiere la crisis emocional, el conflicto con la homosexualidad, la muerte de Cuesta Con base en hipotéticas cartas de Villaurrutia a su amigo “Delfino” y de “Agustín” a “Delfino”, Palou recrea las circunstancias de los últimos días
Palou refiere que Villaurrutia entró al consultorio de su amigo “Elías” para que le revisara una herida en la frente y provocada por el cajonazo que le asestó un bolero cuando quiso “retenerlo en su cuarto después de copular amarga y rápidamente” El noviazgo había empezado dos semanas atrás
Villaurrutia lo había visto afuera de un Sanborns y para cortejarlo se cambiaba los zapatos varias veces al día Pero luego de la cópula el bolero tuvo una crisis de conciencia y se armó el pleito Terminaron en la delegación pero el poeta conocía al agente del Ministerio Público y el asunto se arregló sin contratiempos
La herida aún no le cicatrizaba, así que Villaurrutia visitó a “Elías” que le recordó del viaje que harían a Córdoba Pero Villaurrutia dijo que no:
—¡No puedo ir y no puedo darte las razones! ¡Además, no me gusta ser interrogado!
Luego Xavier se acercó a la pared, la golpeó con los nudillos y lloró en silencio Salió a la calle, se perdió en la noche, entró a un burdel barato, le pagó a una prostituta, se acostó con ella y al terminar empezó a llorar otra vez
Días después murió
En la hipotética carta del 27 de diciembre, “Agustín” le escribe al “Delfino”: “¿Debo estar tranquilo? ¿Debo culparme? () Si acaso él se suicidó —lo cual yo dudo mucho— yo no soy tan fuerte como para seguirlo; simplemente evadiré mi responsabilidad no volviendo a la calle, no regresando a pintar: muriendo aquí, en esta casa, que es, yo lo sé, como un suicidio, sólo que más fácil, menos riesgoso ()”
Elías, sin duda, es el doctor y poeta Elías Nandino En cuanto a “Agustín”, Palou no relata evidencia de Agustín Lazo, quien nació en 1900 y murió en 1971
EL CANTARITO
En 1986, Enrique Aguilar escribió Elías Nandino Una vida no/velada (Grijalbo) Al poco tiempo de haber sido distribuido el libro, Nandino lo descalificó Pero Palou rescata buena parte de los datos de los últimos días de ese libro Además las evocaciones de Novo y Capistrán tienen más de un punto de cruce con Una vida no/velada Y el propio Nandino, en entrevista de Ernesto Lumbreras publicada por Macrópolis (16/IV/92) y con Felipe Cobián, corresponsal de Proceso, la semana pasada, ratifica la versión de esas páginas
Nandino conoció a Delfino Ramírez en la Escuela de Medicina Delfino le presentó a Novo y Villaurrutia Describe Nandino a Villaurrutia en estos términos en la entrevista con Aguilar: “Al tratarlo noté, igualmente, que él tenía un cierto complejo de inferioridad por ser chaparrito y porque estaba un poco picado de viruela (Novo a veces decía “ahí viene el señor Cacarrutia”) Creo que Xavier pensaba que bien hubiera podido merecer otro cuerpo y otra cara, pese a que no era feo, sino simplemente un muchacho común y corriente ()”
Lo compartieron todo
“Incluso hubo una vez que anduve con un muchacho que a él también le gustaba y entonces dijo:
“—Oye, a mí me encanta ese morenito, fíjate, parece un cantarito, así, chaparrito, un poco llenito Así es como a mí me gustan A no te atrae tanto ¡pásamelo!
“—Hombre, Xavier es que ya lo estimo”
“—¡Eso es precisamente lo que no quiero! Que te comprometas, eso no es para tí”
“Total que me dio por mi lado Al poco tiempo salí de vacaciones con mi familia y antes de irme le presenté a este muchacho a Xavier”
“Cuando regresé y volví a ver a mi amigo, en cuanto nos acostamos, noté que Xavier lo había hecho a su modo en dos por tres”
Nandino, que al igual que Cardoza y Aragón señala también el conflicto de Villaurrutia con su homosexualidad, cuenta que días antes de la muerte de su amigo, Félix Jorge Martínez, Jefe de Parques y Jardines de la Ciudad de México, los había invitado a ellos dos y a Novo, Pellicer y Francisco Montenegro a Córdoba, a pasar las fiestas de diciembre y a montar un nacimiento, de esos que hacía Pellicer
Pero Villaurrutia estaba en crisis
SE ENTREGO A LA MUERTE
“Algo que hasta ahora voy a decir —le dijo Nandino a Aguilar— es que siempre he tenido la certeza de que Xavier se entregó a la muerte En los casi 30 años que duró nuestra amistad, nunca lo vi en un estado de angustia como el de ese día () El era sereno, discreto, por poco incapaz de gestos semejantes, a menos que tuviera una pena enorme, tragedia que en cierto modo sé que sí existía, porque a tanto de estar juntos aprendimos a decirnos nuestras cosas, muchas veces no abiertamente sino a través de gestos, frases a medio terminar, elipsis () Una ruptura entre los amantes, un matrimonio inevitable, una gran fiesta la víspera de una muerte fulminante, y el gran arrepentimiento posterior de alguien, a la única conclusión a que llevaron mis pensamientos fue a la de que Xavier se dejó morir Lástima que fue tan pronto Envejecer con él hubiera sido lo más agradable porque él era el amigo ideal”
NO PADECIA DEL CORAZON
Felipe Cobián entrevistó a Elías Nandino en su casa de Cocula Y el poeta reitera sus dudas:
“Yo mismo he pensando que pudo ser un suicidio Pero eso es un misterio Nadie sabrá a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió Nadie lo sabrá Su muerte fue muy dudosa Yo tenía su electrocardiograma y él no padecía del corazón No obstante, en mi ausencia, el doctor José Negrete Herrera dictaminó que murió de paro cardiaco Y claro, a todo el que se muere se le para el corazón”
Cuenta Nandino la noche del 24:
“La noche del 24 de diciembre de 1950, Xavier se había ido a bailar a un cabaret, luego a un burdel y regresó a su casa como a las 3 o 4 de la madrugada del día 25 A esa hora lo dejaron sus amigos ahí Unos muchachos que eran homosexuales Villaurrutia formaba familia con su mamá, su hermana Teresa y otra hermana Los demás hermanos ya vivían por su lado Poco rato después le gritó a su hermana Teresa: `tráeme un té que me estoy muriendo’ Cuando la hermana llegó, ya estaba muerto Fue cuando le dio el ataque cardiaco o tomó algo”
Una de las causas del hipotético suicidio pudo haber sido una desilusión amorosa Explica Nandino:
“Villaurrutia había tenido problemas amorosos por esas fechas Pero yo nunca supe qué tipo de problemas Era muy reservado y de eso no hablábamos Había una persona de nombre Delfino Ramírez, amigo íntimo del poeta y de toda su confianza Pero esa noche no andaba con él Nandino regresó de Córdoba y se enteró de que su amigo entrañable había muerto y lo habían enterrado ya El lunes volvimos por la mañana Se me ocurrió darme grasa y me bajé cerca de una casa chica que tenía en el centro Félix Jorge y de lejos leí en El Universal —entonces tenía buena vista—: “Falleció repentinamente Xavier Villaurrutia””
LOS SUEÑOS DE NOVO Y NANDINO
Nandino y Novo soñaron con Villaurrutia después de muerto Esto le contó Nandino a Aguilar:
“Después de que él desapareció, una noche soñé que estaba en una casa similar a la mía, acostado Oí que tocaban a la puerta, hice un lado las cobijas y fui a abrir Era Xavier, quien llamó y al abrirle dije: `¡Pásale!’ `¿Cómo te va?’ Al llegar a mi cuarto, se sentó en una silla que estaba cerca de la cama Nos pusimos a platicar y a reir igual que siempre, y de pronto él dijo: `Dame un cigarro’ Al levantarme de la cama en la que estaba recostado mientras hablábamos, puse mi mano en su rodilla y sentí el vacío En ese instante regresé a la conciencia plena como si saliera de alguna parte”
Novo lo soñó así el 28 de abril de 1951:
“En mis sueños del domingo al lunes me visitó Xavier Villaurrutia Yo sabía que había muerto, de suerte que me extrañaba verlo llegar, y cuando me tendía la mano reparé en que lo único que delataba su condición, eran justamente sus manos Las manos de Xavier eran muy hermosas, en mi sueño eran horribles, como garras, rojizas y arrugadas Yo le preguntaba: `¿Cómo estás aquí? ¿No habías muerto, pues?’ `Sí’, respondía; `esperé el tiempo necesario para salir de La Tumba Carlos Ancira sabía cómo abrirla y aquí estoy ya de nuevo’ `Entonces podrías decirme: ¿se sufre al morir?’, preguntaba yo, y él decía muy tranquilamente: `No No se sufre nada’ `¿Y, todo este tiempo que has estado en la tumba?’, volví yo a preguntar `Tampoco en ese tiempo sufrí’, replicaba `Al morir simplemente pierde uno la conciencia, eso es todo’ He estado tratando de analizar este singular sueño Creo que tengo ya la explicación Fue provocado por la contemplación de unas manos jóvenes y por su cotejo mental con las mías, que han sido siempre unas manos atormentadas y en las que empiezan a aparecer esas manchas que el doctor Baz me dijo hace poco que se llaman las `flores del sepulcro'”

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