1970-1976, consolidación del poder personal

1970-1976, consolidación del poder personal
En su perspectiva histórica, es temprano aún para formular un balance riguroso de la administración federal de 1970 a 1976
En el corto plazo, sin embargo, es posible —y obligado— un recuento de las palabras y los hechos con que se gobernó durante este sexenio Ese compendio, y la interpretación que lo acompaña, se presentan aquí con el carácter provisional que es propio de la inmediatez Se incluye también una selección de opiniones que sobre el régimen que concluye expresaron, a los reporteros de Proceso, dirigentes políticos y sociales y analistas de la realidad nacional
En el recuento de los rasgos políticos más significativos de un régimen en mucho contradictorio, el de Luis Echeverría, aparece como signo dominante la tendencia hacia la consolidación del poder personal del Presidente de la República

El régimen del diálogo y la apertura democrática, postura redefinida a mitad del sexenio, fue también el régimen de los sorprendentes cambios en el gabinete presidencial, el de la caída estrepitosa de gobernadores, el de la lucha verbal contra el sector privado, el de la represión y la amnistía y el de la devaluación del peso mexicano
Para su examen preliminar, somero, se recopila aquí la actitud asumida por el régimen echeverrista frente al grupo de poder político, a la iniciativa privada, al sistema político de partidos, a las agrupaciones sindicales, al problema agrario, al de la educación y la cultura y frente a la disidencia
En el proceso de fortalecimiento del poder central frente a los poderes formales de la provincia, se produce una serie de cambios entre los gobernadores de los estados En Guerrero, Israel Nogueda Otera es sustituido interinamente por Javier Olea Muñoz, a quien sucede Rubén Figueroa Figueroa En Nuevo León, Eduardo Elizondo es desplazado; lo sustituye Luis M Farías; Gonzalo Bautista O’Farril deja el gobierno de Puebla y el cargo es ocupado por Guillermo Morales Blumenckron En Hidalgo, Otoniel Miranda es destituido a los 28 días de iniciar su mandato; Raúl Lozano Ramírez lo suple interinamente y Jorge Rojo Lugo cubre ahora el periodo constitucional En Sonora, Alejandro Carrillo sucede al caído en desgracia Armando Biebrich
Cambios desusados ocurren también en el gabinete presidencial Tan numerosos, que al final del sexenio sólo seis secretarios de Estado originales ocupan sus cargos En puestos administrativos y políticos de menor nivel, el número de movilizaciones es abrumador
Es claro que muchos de los cambios ocurridos obedecen al interés del ejecutivo de fortalecerse políticamente “Durante el gobierno de Echeverría —apunta el politólogo Manuel Camacho, investigador de El Colegio de México—, se han desplazado numerosos cuadros políticos tradicionales y se formó una nueva generación, tanto en edad como en representación política, en orientación y profesión”
Lo señalado anteriormente es demostrable por el hecho de que cuatro de los secretarios de estado removidos dejaron el cargo para ocupar una gubernatura: Manuel Bernardo Aguirre (Chihuahua), Carlos Torres Manzo (Michoacán), Jorge Jiménez Cantú (Estado de México), Leandro Rovirosa Wade (Tabasco), además de Rafael Hernández Ochoa que, luego de renunciar por motivos de salud como titular de la Secretaría del Trabajo, reaparece para ocupar la gubernatura de Veracruz
Entre los renunciantes del segundo, tercero y hasta cuarto niveles dimiten para convertirse en gobernadores: Pedro Zorrilla Martínez (Nuevo León), Jorge de la Vega Domínguez (Chiapas), Héctor Mayagoitia Domínguez (Durango), Enrique Cárdenas González (Tamaulipas), J Refugio Reyes Esparza (Aguascalientes) y Armando L Bejarano (Morelos)
Quizá el ejemplo más evidente de las acciones de autofortalecimiento del Presidente en el interior del grupo de poder sea el caso de la matanza del Jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971 A raíz de este hecho, Echeverría revierte hacia sus opositores políticos el golpe que pretendían darle La salida de Alfonso Martínez Domínguez, con toda la corriente política que ese nombre significaba, fue el gran golpe político del Presidente
Manuel Camacho recuerda al respecto que con motivo de tales acontecimientos, los sectores intelectuales del país “le hacen un servicio a la clase política al comparar a Echeverría con Cárdenas; al comparar la expulsión del martínezdominguismo con la purga al callismo”
Echeverría culpa a los “emisarios del pasado” Pero su solemne promesa de que los hechos serían investigados y de que se castigaría a los culpables, no se cumplió
DEBILITAMIENTO DE PARTIDOS
A pesar de la reforma electoral de 1972 y 1973, instrumentada por la nueva Ley Federal Electoral, que entre otras modificaciones otorgó voz y voto a todos los partidos políticos registrados en los órganos electorales y redujo los porcentajes de votación necesarios para obtener diputaciones de partido, a la postre se observa en el país un claro debilitamiento de las organizaciones políticas
En el PRI mismo ocurre el fenómeno Entre otras causas están el cambio de dirigentes nacionales —la presidencia que ocupaba Manuel Sánchez Vite fue luego ejercida por Jesús Reyes Heroles y, finalmente, asignada a Porfirio Muñoz Ledo— y la designación de candidatos federales y senadores sin tomar en cuenta, a menudo, la estructura del partido e improvisando las candidaturas
El último zarandeo a la estabilidad del partido ocurre con el lanzamiento de la candidatura a la presidencia de José López Portillo, antes de que el PRI dé a conocer su plan básico de gobierno “Primero el programa y luego el hombre”, se había dicho Consecuentemente con lo anterior, sobreviene una serie de cambios fulminantes en la dirección priísta, a la que se incorporan Porfirio Muñoz Ledo (presidente), Augusto Gómez Villanueva (secretario general) y Hugo Cervantes del Río (PRI regional del DF), los tres secretarios de Estado, que habían contendido en la etapa preelectoral contra López Portillo por la Presidencia de la República Consiguientemente, antiguos rivales (por lo menos presuntos) pasan a ser colaboradores del triunfador, con las reticencias que son de explicarse
El sistema mexicano, que según Manuel Camacho “ha conservado en gran medida su estabilidad por ofrecer oportunidad, aunque no necesariamente el triunfo, a todos los que aspiran al poder” es sometido a una “prueba de fuego” con la designación del sucesor presidencial Cuando los cuadros políticos se han volcado ya sobre el secretario de Gobernación, el nombramiento recae intempestivamente en el secretario de Hacienda
El hecho tiene varias implicaciones Una es la respuesta del régimen al mismo sistema político que ha venido debilitando Otra es la debilidad política del candidato mismo, tanto por tratarse del secretario de Hacienda, como porque la clase política se había mostrado partidaria del de Gobernación
Una tercera implicación se refiere, supuestas las otras dos, a los rumores sobre la posibilidad de un nuevo maximato, propio de la consolidación del poder personal Primero, surgen los habituales rumores sexenales sobre la reeleción, acaso lanzado como buscapiés político con l propósito de apreciar las reacciones, Después otros datos tenderían a confirmar aquella posibilidad, como podrían ser: el cambio inusitado de presidente del PRI, la imposición de líderes en las Cámaras, el rejuego de gobernadores y miembros del gabinete y la adquisición de un cierto número de medios de comunicación por personas vinculadas al régimen que termina Por otra parte, el proceso de debilitamiento adquiere proporciones graves en los otros partidos, circunstancia claramente manifiesta en el momento de la sucesión presidencial y de la campaña El PARM tuvo una primera división con la expulsión de Alejandro Mújica Montoya, líder de la diputación parmista y miembro del consejo, a quien de hecho sucede Pedro González Azcuaga Es éste último quien apunta que “es urgente abrir de verdad los cauces de la participación democrática o se perderá definitivamente la confianza y nos acercaremos al golpe de Estado”
La segunda división en el PARM ocurre cuando Mario Guerra Leal, profesional del anticomunismo, se enfrenta a González Azcuaga y Guerra Leal sale del partido
El secretario general del PPS, Jorge Cruickshank García, asegura que su partido ha recibido por parte del gobierno actual “un trato justo” No fuimos agredidos, puntualiza Sin embargo, también el PPS fue víctima del debilitamiento generalizado Se dividió a raíz de las elecciones de Nayarit, cuya victoria alegaba, y de la concesión, precisamente a Cruickshank, de un escaño senatorial, a cambio de su admisión de la derrota nayarita
El PAN se resquebrajó también La división sobrevino ante la presentación de candidaturas presidenciales Inconciliables las de Pablo Emilio Madero y Salvador Rosas Magallón, el conflicto costó al PAN la renuncia de Efraín González Morfín a la presidencia del partido, la ausencia de candidato presidencial y la falta numerosa de aspirantes formales a diputados y senadores
El actual presidente de Acción Nacional, Manuel González Hinojosa, culpa directamente al régimen del debilitamiento de la oposición, “la minoría adueñada del poder ha perfeccionado el sistema político para continuar en el gobierno —dice— de manera que los ciudadanos se desalientan y no participan en la vida pública de ahí el debilitamiento de los partidos de oposición, que se enfrentan al gobierno constituido en partido y al partido oficial que hace de gobierno De ahí también la desconfianza popular hacia el gobierno y la inexistencia de democracia política”
El líder panista concluye: “En vez de avance para democratizar el país, en este sexenio hubo un claro retroceso La apertura democrática fue una promesa incumplida”
Por otra parte —y pese a las instancias del Ejecutivo para que los mexicanos se organizaran y actuaran políticamente— la Secretaría de Gobernación negó sistemáticamente el registro a los partidos menores, fundamentalmente de izquierda
Todos estos hechos juntos fueron minando la vida política y propiciando ese debilitamiento democrático que se manifestó más claramente en la campaña presidencial de candidato único
Pero no era solamente eso Al debilitamiento político correspondía la necesidad de relegitimación del poder político Ante un enemigo peligroso, el abstencionismo, la campaña presidencial se cifró en las cuestiones ideológicas, para volver a buscar, en el apoyo del pueblo, la legitimación del poder adquirido y la confirmación plebiscitaria del candidato
Había una razón más para la nominación como candidato del secretario de Hacienda: el régimen actual intentó un proyecto económico de desarrollo compartido, con base en la economía mixta, que, políticamente buscó la unidad de todas las clases sociales contra los emisarios del pasado y las minorías privilegiadas De ahí el enfrentamiento verbal e ideológico entre el régimen y el sector privado que según Ernesto Barroso Gutiérrez, expresidente de la Canacintra, provocó fricciones y “aumentó la desconfianza”
ENCONO VERBAL CON EMPRESARIOS
Echeverría quiso también la alianza de los países del Tercer Mundo, expresada en un antiimperialismo, en contra de un orden internacional injusto, proclamando que el régimen futuro no será ni fascismo ni socialismo
Para ello, el régimen tuvo que entrar en pugna con el proyecto económico anterior —y aún presente— de dependencia extranjera, que llevaría fatalmente a un régimen de corte fascista
Pero la tendencia a un nuevo modelo económico traería a lo largo del sexenio otras consecuencias, reflejadas en la relación del régimen con la empresa privada De parte del presidente hubo toda clase de regaños públicos a los empresarios De parte de los empresarios hubo también respuesta, en ocasiones de inusitada reacción verbal, como la suscitada a fines de octubre tras la reprimenda presidencial a los empresarios de Monterrey
“El sectarismo provocó fricción entre obreros, patrones y gobierno, situaciones desagradables y retracción en las inversiones particulares durante los últimos años del sexenio”, opina Barroso Gutiérrez
Sin embargo, en coexistencia con ese conflicto ideológico y verbal, el régimen tomó también una serie de medidas favorables a los empresarios Incorporó a varios de ellos en la administración pública (José Campillo Sainz, Julio Hirschfeld Almada, Francisco Cano Escalante, Prudencio López, Agustín Fouqué y José Terrones Langone, entre otros); intensificó tripartismo como un medio de incorporación pública de la empresa privada al proceso de decisiones del país Además, se otorgaron amplias concesiones fiscales y, lo más trascendente, la conservación del anonimato en las acciones, cuya escaramuza, perdida por el gobierno en 1972, fue clave para la redefinición del régimen Esto mismo llevaría al gobierno, a pesar de su política de apertura democrática, al fortalecimiento del sindicalismo oficial y a la supresión, a veces violenta, del sindicalismo independiente, como fueron los casos de la tendencia democrática del SUTERM, y de los movimientos de Cinsa-Cifunsa, Medalla de Oro, Spicer, Santa Fe y muchos otros
En contraste, mediante una abundante respuesta a demandas del sindicalismo gubernamental, éste resultó ampliamente favorecido En ello coinciden el presidente del Congreso del Trabajo, Carlos Jonguitud Barrios, y el líder de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal, Joaquín Gamboa Pascoe El primero señala que “el movimiento obrero ha tenido un gran impulso y un gran apoyo del régimen”, aunque aclara que en este sexenio “no han ganado más ni empresarios ni obreros, porque se ha producido un acercamiento entre sectores”
Gamboa Pascoe, por su parte, califica de “extraordinariamente avanzada” la política obrera del Presidente Echeverría “a través de sus iniciativas enviadas al Congreso y de una señalada identificación con la clase trabajadora”
En efecto, el sindicalismo oficial pudo ofrecer a sus agremiados una nueva legislación que los favorece e instituciones como el Infonavit, el Fonacot, el Conatur, etcétera Este “reivindicacionismo”, sin embargo, encontraría pronto sus límites en vista de las condiciones inflacionarias que prevalecen
Mientras tanto, la prolongada lucha jurídica y política del sector electricista de Rafael Galván por sanear el sindicato que controla la CFE, se estrelló contra la intransigencia Razones no claras hasta ahora llevaron al sindicalismo universitario a contraer sus demandas económicas, lo que redundará en debilidad política a corto plazo
Al respecto, el politólogo Manuel Camacho refiere que primero hubo concesiones para algunos grupos de obreros independientes, pero que al final se terminó reprimiéndolos “Esto —dice— ha creado gobiernos paralelos en los sindicatos, en las fuerzas potenciales de la sociedad Por una parte están las burocracias y por otro lado hay un conjunto de elementos insurgentes, en rebelión, de franca animadversión al sistema, que actúan o tienen un potencial político vigente En este terreno —concluye—, no hay solución fácil”
VIOLENCIA, SIGNO EN EL CAMPO
Otro signo destacado en la historia del presente sexenio fue la notoria movilización campesina, que acabó con frecuencia en la represión, como ocurrió en Chiapas, Sonora, Sinaloa, Hidalgo, Veracruz y muchos otros lugares, donde el ejército, policía y guardias blancas consumaron despojos, encarcelamiento e inclusive torturas y asesinatos
Celestino Salcedo Monteón, secretario general de la CNC, atribuye la agitación agraria a la afloración de viejos problemas, ya que para él este sexenio constituyó “el reencuentro con las cuestiones agrarias fundamentales”
En cambio, un empresario, Andrés Marcelo Sada Zambrano, presidente de la Coparmex, lo atribuye a las expectativas crecientes de los campesinos en cuanto a la solución de su situación, frente a las limitaciones del país para resolverlas dentro de su capacidad económica “Parece manejarse el reparto de tierras como el propósito fundamental de la reforma agraria, como la discusión en materia agraria inclusive Ahora no hay tierras suficientes”, apunta
Alfonso Garzón Santibánez, líder de la CCI, se limita por su parte a destacar la necesidad urgente de que todas las resoluciones presidenciales de dotación de tierras que están pendientes (su Central conoce de 245), se ejecuten en los días que restan del sexenio, en tanto que el líder de la UGOCM “Jacinto López” Juan Rodríguez Gómez, añade otro problema al de la tenencia de la tierra: el de la seguridad “En muchos casos, ni siquiera los campesinos tienen seguridad de lo que les dio el gobierno”
También signo destacado del sexenio ha sido el refortalecimiento político del ejército procurado por el régimen Datos que lo indican son la creación de la Universidad Militar, la Ley Federal de Armas —elaborada y administrada por los militares— y la inclusión de elementos de las fuerzas armadas en el área civil de la administración pública, como es el caso del teniente coronel Jorge Carrillo Olea, a quien se encomienda la subsecretaría de Inspección Fiscal de la SHCP También se les entregan gubernaturas a los militares Fernando Pámanes Escobedo (Zacatecas) y Rogelio Flores Curiel (Nayarit) La de Baja California, según su propio decir, la tiene ya asegurada el mismo secretario de la Defensa, Hermenegildo Cuenca Díaz Asimismo, crece la presencia castrense en las Cámaras Frente a la disidencia política, se pusieron en práctica tres prácticas diferentes: la represión directa o solapada, la captación de contestarios y el buen trato y el perdón
Ejemplo del primer tipo de respuesta son las muertes nunca aclaradas de Joel Arriaga y Enrique Cabrera en Puebla y del profesor Hilario Moreno en la jefatura de policía del DF También lo es el ataque a la revista ¿Por qué?
Del segundo, la incorporación de intelectuales como Carlos Fuentes y Víctor Flores Olea, embajadores en Francia y en la URSS, y de Enrique González Pedrero, director del canal 13 de TV
Y, del tercero, la liberación de presos políticos en 1970 y 1971 y la Ley de Amnistía de 1976
En el marco de la educación y la cultura, el régimen manifestó un interés sobresaliente por incrementar los recursos de las instituciones de enseñanza superior Así, el subsidio federal otorgado a las universidades ascendió a 25,607 millones de pesos en el sexenio Baste decir que en el último año se destinaron a ese fin 8,500 millones de pesos, cifra que equivale a todo lo erogado por ese concepto en los 25 años anteriores
Como contrapartida, el gobierno procuró un sutil control de las universidades, a través de la infiltración, y el mismo presidente censuró reiteradamente la actividad política en el seno de esos centros de estudio
EN BUSCA DE LOS ESTUDIANTES
A la vez, Echeverría procuró un acercamiento con los estudiantes, interés evidente en él desde su campaña presidencial Se trataba de superar el divorcio provocado en 1968 Y sostuvo repetidos diálogos con universitarios, así se tratara de grupos oficialistas La culminación de sus esfuerzos sería la entrada a la UNAM A ella acudió el 14 de marzo de 1975, para inaugurar el año escolar, hazaña que culminó, sin que el diálogo fuera posible, con aquella pedrada en la frente Y aunque después de esto el Presidente aseguró que volvería el año siguiente, no lo hizo
En lo educativo, el mayor logro del sexenio fueron los libros de texto Modernos, con un sentido histórico adecuado, no por nada fueron censurados por la fuerzas represivas
Contradictoria fue, por otra parte, la actitud del régimen frente a los medios electrónicos de comunicación, concretamente la televisión De un lado, abundaron los ataques verbales por parte del mismo Presidente y de sus colaboradores; por otro lado, se le otorgaron todo género de estímulos y se permitió su fortalecimiento al constituirse —con la fusión de las dos empresas comerciales existentes— en un monopolio, impune y permanente violador de las leyes de la materia
Este tipo de contradicciones entre el decir y el hacer aparecieron como una constante en la actitud del régimen y son motivos de las más enconadas críticas, sobre todo por parte de la iniciativa privada en lo referente a la política económica (cuyo análisis será objeto de otro trabajo periodístico que ofrecerá Proceso)
Otras contradicciones notables fueron: la postura del régimen frente al problema de la explosión democrática, sus declaraciones sobre el endeudamiento externo que había que frenar y que a la postre llega a 22,000 millones de dólares; la lucha verbal contra las empresas transnacionales, que al final del sexenio son más poderosas que nunca, con inversiones por un monto de 5,000 millones de dólares; la prohibición de manifestaciones públicas luego de los enunciados de la apertura democrática; la proposición de vender empresas estatales no fundamentales al sector privado, seguida de una determinación tajante en contrario y, de manera muy especial, las declaraciones sobre la firmeza del peso mexicano, reiteradas, frecuentes, para luego tomar la determinación de abandonar el tipo de cambio, la virtual devaluación de nuestra moneda
En última instancia —al margen de los juicios personales, como el del presidente honorario de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, José Luis Robles Gleen, que sentencia que “el balance del régimen es negativo”—, son las mejoras sociales y económicas de la población las que determinan la eficacia o ineficacia de un gobierno Estos son algunos indicadores de la situación, cuando el régimen de Luis Echeverría toca a su fin:
Cerca del 50 por ciento de la población económicamente activa forma parte del núcleo de desocupados o subempleados; es decir, algo menos que ocho millones de personas Más de 30 millones de mexicanos carecen de atención médica Sólo siete millones de habitantes, de los 60 que hay en el país, disfrutan de alimentación y nutrición suficientes Hay un déficit de tres millones de viviendas El analfabetismo afecta a alrededor de 20 por ciento de la población total y 40 por ciento de la rural Más del 70 por ciento de la población económicamente activa recibe menos del 30 por ciento del ingreso nacional Un 27 por ciento de los habitantes captan entre el 15 y el 20 por ciento del ingreso total Y una pequeña élite, que representa apenas el tres por ciento de la población, acapara entre el 50 y el 60 por ciento del ingreso nacional

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