A BANOBRAS, “EL VENDEDOR MAS GRANDE DEL MUNDO”: ROGOZINSKI

A BANOBRAS, “EL VENDEDOR MAS GRANDE DEL MUNDO”: ROGOZINSKI
Carlos Acosta Córdova
Banco comodín, que lo mismo ha servido para rescatar empresas en quiebra, financiar a taxistas y dar trabajo a políticos castigados, cansados o que esperan un mejor puesto, el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) tendrá a partir del 12 de abril un nuevo director general: Jacques Rogozinski Schtulman, todavía coordinador de la Unidad de Desincorporación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la entidad encargada de reducir la presencia del Estado en la economía del país, mediante la venta, fusión, transferencia o extinción de paraestatales
Rogozinski, de acuerdo con la decisión presidencial del lunes pasado, sustituirá en el cargo a Enrique Alvarez del Castillo, quien luego de pasar por la gubernatura de Jalisco y la Procuraduría General de la República, acusaba evidentes muestras de agotamiento físico: En noviembre cumple 70 años y le cuesta trabajo mantener abierto uno de sus ojos Además, ajeno por completo a los quehaceres de la banca y asediado continuamente por acusaciones —dentro y fuera del país— que lo involucran con el narcotráfico, asumió con desgano la dirección de Banobras, un banco de fomento que no pudo sacar de su ostracismo reciente, gris frente a otros como Nacional Financiera o, ahora, el Banco Nacional de Comercio Exterior

Con Alvarez del Castillo no era la primera vez que un político sin experiencia en el ámbito financiero llegaba a dirigir Banobras, la institución que en las postrimerías del gobierno de López Portillo rescató de la quiebra, con un préstamo de 12,000 millones de pesos de entonces, al grupo industrial Alfa El cargo también lo tuvo Enrique Olivares Santana, maestro rural y normalista, líder sindical, presidente del PRI, gobernador de Aguascalientes, senador, secretario de Gobernación, embajador en Cuba y ahora representante de México ante El Vaticano En ocasiones, en su calidad de Gran Maestro, Olivares habilitaba el Salón de Consejeros de Banobras como logia de la masonería mexicana
Por el estilo, también Gustavo Carvajal Moreno dirigió Banobras, a quien sustituyó el propio Alvarez del Castillo Abogado y administrador de empresas, Carvajal fue secretario general y presidente del PRI y secretario de la Reforma Agraria en el sexenio de López Portillo, y ahora es diputado Nada que lo ligara con el trabajo de un banco
Tampoco Octavio Hernández conocía nada de bancos cuando dirigió Banobras Maestro universitario, autor de libros de historia, funcionario del DDF y diputado defensor de Gustavo Díaz Ordaz que justificó la ocupación militar de los recintos universitarios en 1968, Hernández, empero, duró tres años —los últimos de López Portillo— al frente de Banobras
Historia distinta, la de Enrique Creel de la Barra, abogado que estuvo al frente del banco luego de pasar por la Subdirección Financiera del Fondo de Operación y Descuento Bancario, la Dirección de Instituciones de Crédito de la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros y por la presidencia de esta última institución, donde le tocó, en todo el sexenio de López Portillo, la vigilancia de los casi 60 bancos privados, que había antes de la nacionalización de 1982
Igual, Carlos Sales Gutiérrez Llegó a Banobras luego de casi 30 años en el medio financiero Su puesto inmediato anterior era el de subsecretario de la Banca Nacional, desde donde protagonizó los primeros años de la banca nacionalizada y el auge de las casas de bolsa A mediados del sexenio de Miguel de la Madrid, justo en lo álgido de la disputa entre Salinas de Gortari y Silva Herzog por la Presidencia de la República, Sales tomó partido por el último Al salir Silva Herzog de Hacienda, entró Gustavo Petriccioli —a la postre, subordinado de Sales porque era director de Nacional Financiera— y, en una de sus primeras decisiones, desapareció la subsecretaría de la Banca Pero para no evidenciar más la animadversión contra todo lo que oliera a Silva Herzog, Petriccioli mandó a su antiguo jefe a Banobras De subsecretario, a director de un banco gris Allí Sales aguantó Puso su mejor empeño Se convirtió en salinista convencido y se le reconoció: Le dieron la Secretaría de Finanzas del gobierno capitalino; luego, un escaño en el Senado, donde es presidente de la Comisión de Comercio de esa Cámara y ahora, desde la semana pasada, es secretario de Finanzas del PRI, en sustitución de Miguel Alemán Velasco
El turno, en Banobras, es para Jacques Rogozinski Schtulman, un licenciado en Administración por el ITAM, descendiente de polacos y con posgrado en economía en la Universidad de Colorado Hasta 1988, cuando fue asesor personal del entonces secretario de Programación y Presupuesto, Pedro Aspe Armella, no había tenido trabajos relevantes en el gobierno: Fue gerente de Administración y luego subdirector de Administración y Sistemas en el Instituto para el Depósito de Valores (Indeval, donde se lleva el control físico de las acciones de empresas bursátiles); después, director y coordinador general de Administración en la Lotería Nacional
Sin duda, por la cercanía con Pedro Aspe, el próximo director de Banobras ha ido en ascenso Ya secretario de Hacienda, Pedro Aspe lo nombró su coordinador de asesores, un cargo que aunque importante, es poco lucidor Para darle juego, el secretario le encarga la coordinación general de la Unidad de Desincorporación, desde donde empieza a darse a conocer y a descollar, incluso internacionalmente: Es viajero incansable, lo mismo en los países de la extinta Unión Soviética que en América Latina, a donde es llamado para aleccionar, explicar el exitoso —así lo califican— proceso mexicano de privatización de empresas públicas Aquí en el país, coordina sesiones y seminarios para funcionarios de otros países que quieren aprender a privatizar
Se le reconoce eficiencia en su trabajo, aunque poca habilidad discursiva Es desparpajado y poco solemne: Los columnistas de temas económicos le dicen “Jacques, el desincorporador”, “Og Mandino”, por ser “el vendedor (de empresas públicas) más grande del mundo” y hasta “Rogocop”, por su corpulencia y afición al fisicoculturismo

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