Sacerdotes comprometidos… y desterrados

SACERDOTES COMPROMETIDOS Y DESTERRADOS
El movimiento popular independiente que desde hace cinco años se ha desatado en los poblados laguneros de San Pedro de las Colonias, Francisco I Madero, San Pedro y Torreón, Coahuila, ha provocado un virtual enfrentamiento entre el gobierno de Oscar Flores Tapia, la diócesis a cargo del obispo Fernando Romo Gutiérrez, sacerdotes y habitantes de nueve colonias campesinas
El centro del problema es el destino que tendrá el padre José Batarse Charur, recluido en el templo de Francisco I Madero y custodiado por colonos de la Emiliano Zapata, quien por acuerdo entre las autoridades civiles y eclesiásticas aceptó cambiar de diócesis y, a punto de abordar el avión que lo llevaría al estado de Chiapas, fue “recuperado” por la gente con la que se ha identificado en sus luchas reivindicatorias
El origen del conflicto se remonta al 9 de octubre, cuando varias decenas de campesinos, azuzados por el Partido Popular Socialista, invadieron predios de 13 colonias de Torreón y bloquearon, con barricadas, los accesos de San Pedro de las Colonias La policía intervino, hizo disparos al aire, los líderes del PPS abandonaron el lugar y los campesinos, desconcertados, corrieron a refugiarse a la colonia Emiliano Zapata, asistida por el sacerdote Benigno Martínez
El 12 de octubre, el PPS organizó una manifestación de protesta en la que se suscitaron algunos desmanes, de los que se acusó a los colonos de la Emiliano Zapata El propio PPS negó la versión, pero al día siguiente, modificó su actitud y señaló a aquellos como autores materiales de lo ocurrido
El 14 de octubre, la fuerza pública se presentó en la colonia Emiliano Zapata y detuvo al exsacerdote Armando Sánchez de la O, promotor social de los colonos, y al profesor Andrés Araujo de la Torre Al día siguiente fueron aprehendidos unos 30 de los campesinos que habían ido allí a refugiarse, y también al cura Martínez
El padre Batarse, ante esos hechos, decidió permanecer en su casa, ya que las autoridades locales habían girado una orden de aprehensión en contra suya
La reacción que provocaron estos acontecimientos rebasó los límites de la entidad y varios grupos de los estados circunvecinos comenzaron a ejercer una fuerte presión para obtener la libertad incondicional de los detenidos
El obispo Romo Gutiérrez, por su parte, designó a dos de los sacerdotes más conservadores de la diócesis, José Rodríguez y Francisco Castillo, para negociar con las autoridades, en Saltillo, el excarcelamiento El gobierno estatal, a sugerencia de estos enviados, aceptó liberar a los detenidos a cambio de que Batarse fuera trasladado a otra diócesis
Las pláticas repercutieron en la prensa y el 19 de octubre La Opinión, periódico coahuilense, publicó un encabezado que decía: “El padre Batarse, desterrado temporalmente de la Laguna”
El sacerdote, empero, al ser notificado por el obispo del “convenio” a que se había llegado, rechazó abandonar su refugio y expresó su decisión de correr la misma suerte que los detenidos
En la noche del 19 de octubre, mientras casi mil campesinos, clérigos y monjas realizaban un mitin en Torreón, se difundió la noticia de que el padre Martínez había sido liberado Sin embargo, Martínez desconocía los términos del acuerdo entre los emisarios del obispo y el gobierno, denunció haber sido golpeado y vejado durante los interrogatorios (lo cual demostró con huellas de golpes en su rostro) y se mostró en desacuerdo con la determinación de desterrar a Batarse
Las autoridades policiacas formularon contra Armando Sánchez de la O y Andrés Araujo cargos, en apariencia prefabricados, de posesión y tráfico de marihuana
Al mismo tiempo, el obispo de San Cristóbal Las Casas, Samuel Ruiz, se ofreció para mediar entre el obispo Romo y Batarse Charur, quien finalmente aceptó, “sólo por acatar una orden superior”, cambiar de diócesis
La noche del 20 de octubre, Ruiz y Batarse iban a abordar el avión que los llevaría a la ciudad de México, de donde partiría hacia Chiapas; allí, mientras el primero tramitaba los boletos, un grupo de colonos de Francisco I Madero “recuperó” a Batarse y lo llevó en camión hasta su parroquia
El mismo día, desde Cuernavaca, el obispo Sergio Méndez Arceo manifestó su solidaridad con los sacerdotes y colonos, de quienes dijo que “no han violado ninguna ley; están con el pueblo, a quien enseñan sus derechos y deberes sociales”, y reprobó la expulsión del padre Batarse
A su vez, el episcopado de México informó, oficialmente, no estar enterado de lo que ocurría en Coahuila
Ante la creciente demanda popular y toda vez que el conflicto, lejos de solucionarse, se complicaba, las autoridades decidieron excarcelar tanto a los acusados de posesión y tráfico de mariguana como a la treintena de campesinos originalmente detenidos De cualquier modo, el 23 de octubre, estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila realizaron una manifestación —en la ciudad de Torreón—, en apoyo a la permanencia de Batarse en esa diócesis
En tanto el asunto se mantiene en suspenso, el obispo Romo, en desplegado de prensa, lamentó que su determinación de cambiar de diócesis a Batarse se vea impedida por los principios y los métodos “que se están poniendo en juego para la pretendida realización de un pueblo que tiene que ser de Dios”, y que “no llevan al pueblo sencillo más que a una actitud de disgustos, no de concordia, ni siquiera de lucha leal; de odio, no de amor; de venganzas, no de perdón Considero la dura y angustiosa situación del padre Batarse, presionado e impedido de cumplir con la aceptación de mi mandato, y suplico a los que lo rodean reconsideren ante Dios su actitud”

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