Degradación nacional

Degradación nacional
Samuel Máynez Puente
En 1974 la producción de maíz disminuyó en 6 6 por ciento, al reducirse tanto la capacidad cosechada (850 mil hectáreas) como los rendimientos El trigo bajó 72 por ciento Se redujo asimismo la producción de frijol (64 por ciento de decremento), cártamo y alfalfa La producción algodonera descendió con alarma en el año de 1974 y solamente se recogieron 17 millones de pacas, con el consiguiente impacto sobre la industria textil Otro tanto aconteció con las exportaciones de tomate En sentido contrario, la importación de alimentos populares en el bienio 1974-1975 ascendió por encima de los 73 mil millones de pesos, y pudo estimarse conservadoramente, que en el presente año esa importación aumentó en forma más traumática para la bancarrota de la economía nacional, constantemente agredida por la malversación y la incapacidad
Puede recriminarse una realidad bien conocida, pero que no pierde su amarga, ominosa, lamentable naturaleza: la mitad de la población del país se encuentra encerrada en grave insuficiencia alimenticia: hambre Más de treinta millones de mexicanos en estado de pertinaz subdesarrollo, incapaces de mínimos aportes a la producción y en el consumo de bienes que apenas llega a niveles ínfimos para que la vida no se extinga Esa mitad de la población en patético, deterioro por la alimentación miserable, flota —como el peso— en un círculo al que no llegan los discursos ni las cataplasmas sexenales Ahí se encuentran las zonas de la lúgubre ignorancia, ahí se identifican las carencias específicas, totales, que causan lesiones estructurales y de funcionamiento en el sistema nervioso Incapacidad de coordinación y defectuosa utilización de datos sensoriales Después de los tristes fracasos de la infancia, sobrevienen las conductas extrañas: rencor, vicio, delincuencia Ocho años de edad mental y 36 años de escolaridad, que en promedio alcanza el mexicano El drama de México en su cruenta, recriminatoria, legítima actualidad Sobre la indigente condición popular, sobre su desamparo y sus agobios, azota cruelmente la situación del país La desesperación y la violencia pueden crecer, paralelamente, como crecieron el desacierto y la demagogia

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